Continúan las discusiones en Davos, con Ucrania y Groenlandia en el foco. De un lado, los enviados estadounidenses y rusos han mantenido una reunión calificada de «muy positiva» y «constructiva» y, por otro, los ucranianos han seguido negociando con los estadounidenses. Sin embargo, Zelenski ha primado el quedarse en Kiev por encima de ir a Davos, especialmente porque no se ha confirmado un encuentro con Trump. Los que sí se verán con Trump durante la próxima jornada (si llega a tiempo, ya que el Air Force One ha tenido que dar la vuelta tras salir de Washington por un problema eléctrico) serán los europeos, para abordar tanto las negociaciones de Ucrania como las tensiones transatlánticas derivadas de las exigencias de Trump respecto a Groenlandia, el anuncio de aranceles y la probable respuesta de los Veintisiete.
En mitad de un clima internacional cada vez más enrarecido, como ha quedado de sobra constatado por las intervenciones de unos y otros en el Foro Económico de Davos, la guerra de Ucrania continúa su curso, con nuevos intercambios a larga distancia. Todo a pesar de que los enviados tanto de Trump como de Putin han calificado las conversaciones mantenidas en este evento como de «muy positivas» y «constructivas».
Algo que no parece convencer demasiado ni a los ucranianos, ni a sus aliados europeos, en rumbo de colisión con Washington por una Groenlandia que, desde luego, una Rusia militarmente incapaz de desplegarse allí en condiciones no ha amenazado (una de las excusas que un Trump absolutamente desatado y que cada vez más actúa como el outsider que es, menospreciando reiteradamente a sus aliados y haciendo caso omiso de cualquier filtro, emplea para tratar de convencer al mundo de lo que, por otra parte, es un hecho cierto: la importancia estratégica que la isla tiene para los EE.UU.).
Dejando esto al margen, lo ocurrido durante esta última jornada ha hecho buenas las advertencias de Zelenski en las horas previas, pues se habría producido el lanzamiento por parte rusa de hasta 372 vectores de largo alcance, incluyendo un misil Tsirkon, 18 misiles balísticos Iskander-M, 15 misiles de crucero Kh-101 y 339 drones de las familias Shahed, Gerbera y demás. Del total, el Estado Mayor de Ucrania asegura haber derribado o desviado de su rumbo 14 misiles Iskander-M, 13 misiles de crucero Kh-101 y 315 drones.
A pesar de estos datos oficiales, la Federación Rusa habría alcanzado en las últimas horas nuevamente Zaporiyia, donde tres civiles habrían fallecido y dos más resultado heridos, tras una serie de impactos que han dejado además importante destrucción material, a pesar de la actividad antiaérea. También Mykolaiv, en donde se han reportado explosiones y Poltava, en donde fue alcanzada una instalación industrial que ha sufrido un importante incendio. Del mismo modo, ha sido blanco de los drones rusos Dnipró, en donde han sido dos más los heridos. Además, se ha informado también de explosiones en puntos como Sumy, al norte del país, así como del lanzamiento de misiles contra Járkov, al sureste de la anterior.
O Kiev, en donde ha fallecido un varón de 50 años y 335.000 consumidores siguen sin electricidad según DTEK, a pesar de haber logrado esta empresa restablecer el servicio a 162.000 abonados, al tiempo que el 46% de los edificios continúan sin calefacción. Las cifras, en cualquier caso, podrían ser mucho mayores, toda vez que Zelenski ha hablado de un millón de abonados sin suministro eléctrico.
A estos ataques, como cada día, hay que sumar el empleo de bombas planeadoras, utilizadas por decenas contra puntos cercanos al frente especialmente en dirección a Zaporiyia. También, por último, el de drones tácticos, que por ejemplo en Sumy han alcanzado una gasolinera, destruyendo varios vehículos como consecuencia.
Cabe añadir además que, a tenor de las últimas informaciones, estaríamos asistiendo a una nueva escalada en la campaña de ataques estratégicos contra las infraestructuras ucranianas, pues Rusia parece estar implementando el plan del que hablamos hace unos días para atacar las subestaciones encargadas de asegurar el funcionamiento -y, por tanto, la seguridad-, de las centrales nucleares ucranianas. No obstante, el plan de defensa ucraniano, al menos según las autoridades de este país, estaría funcionando por el momento, sin que se hayan registrado cortes salvo en Chernóbil, que habría perdido el suministro externo sólo temporalmente, pues se han publicado mensajes posteriores comunicando que la situación sería normal pese a los ataques.
Los ucranianos, por su parte, han alcanzado en las últimas horas también distintos objetivos tanto en Rusia, como en las partes de la propia Ucrania ocupadas por este país. Así, comenzando por el norte, tenemos que en Oryol se han registrado varias explosiones y se ha producido un incendio que ha afectado a la planta combinada que sirve electricidad y calefacción a la ciudad; una situación similar a la vivida durante la noche en Bélgorod. Además, ya en Lugansk, se han reportado explosiones en Debáltsevo, en donde ha sido alcanzado un depósito ruso de municiones dejando numerosas explosiones, así como en una subestación eléctrica en Bokovo-Platove.
El ataque ucraniano más importante de la jornada, en cualquier caso, habría tenido como objetivo Krasnodar. En concreto, la refinería de Afipskiy, atacada en reiteradas ocasiones en los últimos meses y en donde se habrían producido impactos a pesar de que se ha podido ver actividad antiaérea. A propósito, uno de los interceptores falló en su propósito, cayendo sobre una vivienda e hiriendo al menos a 8 civiles, incluyendo un menor.
En cuanto a la actividad sobre el frente, en un día en el que se ha hablado sobre algunas de las fortalezas y debilidades clave de las AFU, así como sobre los trabajos de preparación de nuevas líneas defensivas bajo condiciones dramáticas, y sobre la destrucción por parte rusa de un lanzador HIMARS empleando drones FPV filoguiados con hasta 60 kilómetros de alcance, tenemos lo siguiente:
En Vovchansk, se ha hablado de nuevos avances rusos en la zona más oriental de la ciudad, tras haber sido avistadas tropas de esta nacionalidad en la calle Chkalova.
En dirección a Limán, se han producido nuevas acciones de los DRGs rusos, tanto hacia los destinos previos (Sviatohirsk, Oleksandrivka o Vovchyi Yar) como hacia Sosnove.
En dirección a Dobropillia, se han registrado sucesivos ataques rusos hacia Nova Shakove e Ivanivka, así como hacia Kucheriv Yar. En última instancia, pese al fracaso de los sucesivos ataques blindados rusos de los últimos meses, lo que tenemos es que buena parte de la zona es ya parte de una «zona gris» en la que operan ambos ejércitos con un número limitado de efectivos, e importantes intercambios de drones.
En el sector de Konstyantynivka, han proseguido los ataques rusos tanto al este como al oeste de la urbe, si bien sin cambios aparentes.
Al norte de Pokrovsk, por su parte, los ataques rusos y las incursiones en Rodinske les habrían llevado al noroeste de esta población de gran importancia para el entramado defensivo de las AFU en la zona. Además, se ha podido ver a soldados rusos en el interior de Hryshyne, en lo que sería una incursión de pequeñas unidades, a la espera de más información.
Al sur del frente, entre Pokrovsk y Gualiaipolé el Ejército ruso sigue tratando de romper la línea defensiva ucraniana en la T0401 y el río Haichur, atacando las localidades limítrofes. Las incursiones en las últimas semanas son la norma, así como el empleo de artillería y bombas planeadoras, como es habitual, para «ablandar» las defensas antes de enviar infantería. En este caso, los mayores ataques han tenido lugar al nornoroeste de Gualiaipolé, contra Olenokosntyantynivka.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Empezamos el repaso de la jornada a nivel internacional desde Suiza, donde el Foro Económico de Davos ha continuado siendo el escenario para discutir sobre la guerra en Ucrania, pero también el altavoz de las tensiones transatlánticas, en especial por la disputa por Groenlandia y las consecuencias a nivel comercial.
En este contexto, la noticia central del día ha sido la reunión en Davos entre los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner y el enviado de Putin, Kirill Dmitriev. Tras la reunión que duró unas dos horas, ambas partes lo han calificado de “muy positivo” y “constructivo”. Sin embargo, y como suele ser lo propio particularmente en el caso de las negociaciones EE. UU.-Rusia, no se han revelado detalles adicionales.
Del lado ruso, Dmitriev añadía que “el diálogo es constructivo y cada vez más gente entiende la legitimidad de la posición rusa”. A esto se suman las declaraciones del ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, quien afirma que Europa ha perdido en tres ocasiones su oportunidad de tener un papel activo en la resolución del conflicto ucraniano tanto en febrero de 2014, febrero de 2015 -firma de los acuerdos de Minsk-, y, diciembre de 2021 y abril de 2022 cuando se acordaron los parámetros de negociación en Estambul.
Del lado de ucraniano, sin embargo, la jornada ha estado completamente condicionada por el impacto interno de los ataques y la necesidad de gestionar la emergencia energética. De hecho, el propio Zelenski sugería que, a corto plazo, Ucrania irá donde haya resultados, no donde haya fotos. De este modo, declaraba:
“Se necesitan misiles de defensa aérea a diario. Se necesitan armas a diario. Se necesitan equipos de recuperación y reservas a diario. Si el formato de Davos produce resultados reales para Ucrania, Ucrania estará representada allí. Nadie necesita política vacía ni conversaciones sin resultados”.
En este sentido, la decisión (o indecisión) sobre el viaje de Zelenski a Suiza se convirtió en otra de las claves del día. Por un lado, Reuters informaba que el presidente ucraniano aún no había decidido si acudiría, supeditándolo a la posibilidad de un encuentro con el presidente Trump y a la opción de firmar, como se había venido diciendo, el acuerdo de prosperidad económica o, incluso, el de las garantías de seguridad bilaterales. No obstante, medios ucranianos recogían las declaraciones del presidente a la prensa en las que afirmaba que elige a Ucrania por encima de Davos, aunque “todo puede cambiar en cualquier momento”.
No obstante, la delegación ucraniana ya se encuentra en Suiza y Zelenski ha confirmado que está trabajando activamente con la parte estadounidense y con representantes europeos en posibles reuniones y asistencia adicional. Además, se espera que el presidente Trump se reúna con los líderes europeos en Davos durante la próxima jornada para discutir sobre Ucrania y sobre Groenlandia. Al menos, suponiendo que el norteamericano llegue a tiempo, ya que las últimas informaciones apuntan a que un problema eléctrico en el Air Force One habría obligado a dar la vuelta a la delegación estadounidense, si bien se espera que tras regresar a Andrews Trump tome otro avión hacia Suiza.
Por su parte, el presidente Macron ha propuesto organizar una cumbre de emergencia del G7 en París a la que, al margen, podría invitar a representantes rusos y sirios, e invitado a cenar a Trump; mensajes que este último ha filtrado. Sin embargo, la respuesta del estadounidense ha sido demoledora cuando le preguntaron si iría a París: “No, no iré. Emmanuel no durará mucho en el poder, y no le augura un futuro a largo plazo en este puesto”.
De hecho, en su discurso diario, Zelenski trasladaba un duro mensaje en relación con los ataques al afirmar que el rendimiento de la Fuerza Aérea contra los Shahed había sido “insatisfactorio” y que “la organización debe ser diferente”, anunciando que “se sacarán conclusiones” tras revisar la situación con el ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov. Además, confirmó que más de un millón de personas se encuentran sin electricidad solo en Kiev, y en más de los 4.000 edificios residenciales no tienen calefacción. A esto sumaba la situación en Zaporiyia, respecto de la cual decía que atravesaba un día “extremadamente difícil” y que, en consecuencia, había ordenado desplegar más medios y ajustar la logística. Por todo ello, el líder ucraniano subrayaba que espera que el Gobierno presente “una lista concreta y clara de acciones y soluciones” durante la próxima jornada para proteger vidas y reorganizar las operaciones.
Por último, Zelenski ha vuelto a hacer un llamamiento a la creación de un ejército europeo defendiendo que este debe contar con, al menos, 3 millones de efectivos, ya que Rusia planea que el suyo tenga entre 2 y 2,5 millones. No obstante, precisaba que aunque cada país cuente con sus fuerzas soberanas, debemos contar con un ejército europeo capaz de responder.

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