El día ha quedado marcado nuevamente por los ataques rusos, siendo varios los líderes europeos que se han pronunciado a propósito del lanzamiento del misil Oreshnik, interpretado a la vez como advertencia y como escalada. El Secretario de Defensa británico, además, ha visitado Kiev, en donde ha firmado un acuerdo que incluye la producción de armamento, así como anunciado que Londres destinará 2.000 millones de libras al entrenamiento de sus fuerzas armadas para que estén preparadas de cara a un hipotético despliegue. Sobre el terreno, mientras en la retaguardia hacen frente al frío y los apagones, los combatientes han seguido luchando en puntos como Kupiansk, Rodinske o Konstyantynivka.
Mientras se sigue tratando de realizar una correcta evaluación de daños tras el impacto, en la jornada anterior, de las ojivas del misil Oreshnik (del que la prensa sigue destacando la amenaza nuclear, como si buena parte de los misiles empleados por Rusia cada semana no tuviesen también la posibilidad de transportar ojivas atómicas) lanzado por Rusia, la guerra continúa, con nuevos ataques. Así las cosas, durante las últimas horas las Fuerzas Armadas rusas habrían castigado Ucrania con 122 drones de largo alcance y un misil balístico Iskander, asegurando el Estado Mayor ucraniano que sus defensas habrían abatido o desviado de su rumbo 94 de los misiles.
Entre los objetivos alcanzados, nuevamente Odesa, en la costa del Mar Negro. La región, de hecho, ha seguido siendo atacada en las últimas horas, de tal forma que dos buques civiles habrían sido dañados por el impacto de drones. El primero de ellos, con bandera de las Islas Comoras, transportaba soja y no tendría que lamentar víctimas humanas. Situación distinta se ha producido en el segundo, con bandera de San Cristóbal y Nieves, atracado en Chornomorsk y en donde un ciudadano sirio que formaba parte de la tripulación ha fallecido tras el ataque.
Además de esto, se han registrado impactos también en Krivói Rog, en Zaporiyia, donde se habrían producido varias explosiones, en Járkov y, por supuesto, en Kiev. El caso de la capital ucraniana es particularmente dramático, pues los ataques de las últimas jornadas mantienen buena parte de la ciudad a oscuras y sin calefacción, en un momento en el que las temperaturas descienden por debajo de los -10º centígrados, lo que ha llevado a cargos como el alcalde de la ciudad a solicitar a aquellos ciudadanos que puedan hacerlo, que abandonen temporalmente la urbe.
A todo lo anterior, como cada jornada, hay que sumar el efecto de la artillería y las bombas planeadoras, que siguen empleándose por decenas cada día. Como resultado de un ataque artillero, precisamente, dos trabajadores médicos resultaron heridos en el hospital de Jersón, alcanzado recientemente.
Del lado contrario, apenas se han registrado incidentes durante la última jornada. Sí ha habido un reporte, por ejemplo, de un apagón parcial en la parte ocupada por Rusia de la región de Donetsk, que sería consecuencia de un ataque ucraniano con drones.
En cuanto a las novedades sobre el frente, mientras en Ucrania celebran una reunión de alto nivel en las Fuerzas Armadas, destinada a combatir las prácticas corruptas de los centros de reclutamiento y apoyo social, así como las deserciones, tenemos lo siguiente:
Comenzando por el sector del Oskil, por Kupiansk, nos encontramos con que, después de semanas de operaciones ucranianas destinadas a retomar la ciudad, son ahora las tropas rusas las que atacan tanto desde el norte, hacia Radkivka y Tyschenkivka, como hacia Kurylivka y Podoly, al sureste, como explicamos ayer.
En el sector de Limán, continúa creciendo la preocupación en torno a la defensa ucraniana, toda vez que las incursiones de los DRGs rusos son constantes y profundas, acercándose a Vovchyi Yar, Oleksandrivka o Sviatohirsk en las dos últimas jornadas.
Más al sur, desde Bakhmut, siguen los intentos rusos por hacerse con Markove, en la margen izquierda del canal de agua dulce. Y más al sur del sector, en Konstyantynivka, arrecian también los ataques rusos desde este y sureste, al tiempo que intentan forzar el paso por al H20 desde Yablunivka, al sur.
En el sector de Pokrovsk, la situación permanece estable a pesar de los constantes ataques rusos y los enfrentamientos de los últimos días en la localidad de Rodinske, al norte de Pokrovsk y Myrhorad, la situación sigue siendo bastante estable, salvo por un reciente ataque ruso al norte de Rodinske, entre dicha población y Sukhet’ske, que está por ver si es la antesala de nuevos progresos o es frenada como han sido casi todas en esta área en los últimos meses.
Al sur del frente, en Gualiaipolé, los enfrentamientos se están produciendo especialmente al norte de la localidad, en dirección al río Haichur, por más que los rusos hayan logrado cruzarlo recientemente en puntos concretos. De hecho, los ucranianos habrían lanzado un contraataque hacia Pryluky recientemente.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
El día ha estado marcado por la intensificación de los ataques de Rusia contra Ucrania, incluyendo incluso el uso del misil Oreshnik, y las reacciones de los socios y aliados de Ucrania, con el presidente Zelenski pidiendo “una reacción clara de la comunidad internacional”.
Así, el líder ucraniano decía que se necesita una respuesta en primer lugar por parte de Washington “cuyas señales están siendo monitoreadas de cerca por Rusia”, exigiendo así a Moscú que “es su deber centrarse en la diplomacia y sufrir las consecuencias cada vez que vuelva a centrarse en asesinatos y destrucción de infraestructura”. Además, en su discurso diario subrayó que Rusia intenta aprovechar el empeoramiento del tiempo para golpear tantas instalaciones energéticas como sea posible y “apagar” ciudades, insistiendo en el carácter deliberadamente civil del patrón de ataques. Tampoco dudó en remarcar que el Oreshnik ha impactado cerca de las fronteras de la UE, lo que “plantea el mismo desafío para todos: Varsovia, Bucarest, Budapest y también para muchas otras capitales”.
Como consecuencia de los ataques, “la mitad” de los edificios residenciales de Kiev se han quedado sin calefacción, de modo que el alcalde, teniendo en cuenta que la temperatura es de -8 grados, ha invitado a la población a abandonar temporalmente la capital.
Además, a raíz de los ataques el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunirá el lunes a petición de Ucrania y con el apoyo de seis miembros del Consejo; Francia, Reino Unido, Letonia, Dinamarca, Grecia y Liberia. A este respecto, el embajador de Ucrania en la ONU, Andri Melnyk, declaraba que “Rusia ha alcanzado un nivel horroroso de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en sus ataques contra civiles e infraestructuras civiles en Ucrania”. Añadía también que Rusia se ha atribuido oficialmente la responsabilidad del uso del misil Oreshnik en la región de Lviv, lo cual “representa una amenaza grave y sin precedentes para la seguridad del continente europeo, socavando la estabilidad regional y planteando graves riesgos para la paz y la seguridad internacionales en general”.
Desde Bruselas, la Alta Representante, Kaja Kallas, declaraba que el lanzamiento del Oreshnik demuestra que Putin “no quiere la paz”, así como que la respuesta de Rusia a la diplomacia “es más misiles y destrucción”. Además, señalaba que supone una escalada contra Ucrania “y pretende servir de advertencia” para Europa y EE. UU.; algo en lo que también ha insistido la Comisión Europea. De cara a los Estados miembros de la UE, la jefa de la diplomacia europea subrayaba que estos “deben reforzar sus reservas de defensa aérea y cumplir con su compromiso de inmediato”, pero que también deben aumentar aún más el coste de la guerra para Moscú, “incluso mediante sanciones más severas”. Sobre esto último, hay que decir que el 20º paquete de sanciones de la UE se iba a presentar “pronto” según la propia Kallas cuando comenzaron los trabajos el pasado otoño. Sin embargo, por el momento no se sabe cuándo sucederá.
Por su parte, los líderes de Francia, Reino Unido y Alemania mantuvieron una llamada para continuar las conversaciones tras la reunión de la Coalición de Voluntarios en París y coincidieron en que los continuos ataques de Rusia, incluido el uso del Oreshnik, representan “una escalada y son inaceptables”. Además de Ucrania, y aunque no sea el ámbito de este informe, los líderes discutieron la situación en Irán y coincidieron en la necesidad de una estrecha coordinación a medida que evolucionan los acontecimientos.
En el caso de Italia, la primera ministra Giorgia Meloni, afirmaba que “ha llegado el momento” de que Europa “hable también con Rusia”, sosteniendo que “Si Europa decide participar en la fase de negociación dialogando solo con una de las partes, me temo que al final su contribución positiva será limitada”. Además, planteaba la cuestión de “quién debería hacerlo” pues “si cometemos el error de decidir, por un lado, restablecer la comunicación con Rusia y, por otro, proceder de forma desorganizada, le estaríamos haciendo un favor a Putin, que es lo único que deseo”.
Además, y esto sí es interesante pues hasta la fecha no ha habido mucha discusión pública al respecto, ha mostrado su apoyo el nombramiento de un enviado especial que represente a los 27 Estados miembros de la UE. Hecho doblemente interesante pues queda claro que también está asumido (para algunos) que para Rusia los líderes de la UE y, en este caso debería ser Kallas quien representase al bloque, no son interlocutores válidos; algo que hemos explicado en no pocas ocasiones en este medio.
Pasando a otros temas, el Reino Unido y Ucrania han firmado una hoja de ruta para el desarrollo de su asociación de defensa de 100 años que de cooperación a largo plazo para la producción de armamento lo que, en palabras del todavía ministro de Defensa ucraniano, Denys Shmyhal, “allana el camino para proyectos de defensa a gran escala que fortalecerán nuestra capacidad para defender a Ucrania de la agresión rusa”. Además, mencionaba específicamente “proyectos industriales estratégicos conjuntos en el campo de la defensa aérea y las armas de largo alcance”. Igualmente, el secretario de Defensa británico, John Healey, quien firmaba el acuerdo en persona en Kiev, confirmaba que van a comenzar la producción de drones interceptores en el marco del proyecto Octopus este mes y que empezarán a entregarlos a Ucrania el próximo mes. El objetivo es el de entregar aproximadamente 1.000 drones al mes.
Además, de lo anterior el Ministerio de Defensa ucraniano resaltaba que los debates con el secretario británico también abarcaron: prospectivas de localizar la producción de aviones de combate suecos Gripen que incluyan tecnologías de empresas del Reino Unido; mejorar la protección del dominio marítimo de Ucrania; preparativos para la próxima reunión de Ramstein que tendrá lugar en febrero.
En relación con las futuras garantías de seguridad, y en el contexto de la reunión de Healey con Zelenski, el Reino Unido ha anunciado que destinará 200 millones de libras (230 millones de euros) para la preparación de su Ejército de cara a un posible futuro despliegue en Ucrania como parte de la fuerza multinacional en el marco de la Coalición de Voluntarios. En particular, los fondos proceden del presupuesto de defensa de 2026 y se destinarán a nuevos vehículos, sistemas de comunicación y capacidades de protección contra drones”.
Por otro lado, el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se reunirán en Washington el lunes 12 de enero para discutir el apoyo continuo a Ucrania y la política transatlántica de seguridad y defensa. Sin embargo, no puede descartarse que aborden la situación en torno a Groenlandia tras el aumento de la tensión entre EE. UU. y Europa debido a las recientes (pero no nuevas) declaraciones y advertencias de Trump. Además, Wadephul no irá solo, ya que el ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, participará en una reunión de ministros de Finanzas del G7 sobre el suministro de materias primas, incluidas las tierras raras.
Para concluir, desde el Ministerio de Exteriores ruso, la portavoz María Zajárova confirmaba que en respuesta a su solicitud el presidente Trump ha decidido liberar a dos ciudadanos rusos que formaban parte del petrolero “Bella-1” (“Marinera”) incautado esta semana por EE. UU.

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