La última jornada del año ha estado protagonizada por las declaraciones de distintos líderes políticos. En el caso de Ucrania, Zelenski ha sido muy claro al afirmar que quieren la paz, pero no a cualquier precio, añadiendo que aquellos que piensen que Ucrania va a rendirse están «muy equivocados». Además, ha reflexionado sobre su primera reunión con Trump y los avances logrados hasta ahora, reiterando que el acuerdo estaría listo en un «90 por ciento», si bien ese 10 por ciento restante lo sería «todo». En el caso de Trump, el presidente estadounidense ha compartido un artículo en el que se critica a Rusia por mentir sobre el supuesto ataque a la residencia de Putin y en el que se afirma, además, que el ruso es el principal obstáculo para la paz. Putin, por último, ha evitado cualquier referencia a Ucrania o a las conversaciones de paz, felicitando a los combatientes y dejando claro que cree en la victoria rusa. Además de esto, Rumanía y Croacia se han unido a la iniciativa PURL, han seguido los combates y, por supuesto, los ataques a larga distancia, que han vuelto a dejar numerosos muertos y heridos, así como destrucción material.
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Durante la última jornada del año, Rusia habría lanzado 127 drones de largo alcance sobre Ucrania, de los que este país afirma haber dado cuenta de 101 de ellos. Los lanzamientos seguirían durante las horas siguientes, de forma que a lo largo de la Nochevieja, habrían sido empleados hasta 205 ingenios más, siendo derribados o neutralizados según el Estado Mayor de Ucrania 176 aparatos.
En el lado del haber, según se ha informado, Ucrania habría desplegado recientemente dos nuevos sistemas antiaéreos Patriot, con los que defender sus ciudades de los ataques rusos, que no han dejado de crecer a lo largo de este último año, haciéndose cada vez más regulares las salvas masivas.
Se han reportado, dicho esto, explosiones en localidades como Zaporiyia, muy castigada por los drones rusos y en donde hasta 5 civiles han resultado heridos. También ha sufrido impactos Kiev. No han sido los únicos, ya que en Synelnykove se han registrado 2 heridos más. Del mismo modo, también se han producido impactos en Odesa, tanto de drones como de FABs. En total, habrían sido 2 muertos y 16 fallecidos entre la población civil.
Además de todo lo anterior, ha de tenerse en cuenta también, precisamente, el castigo constante ejercido mediante el lanzamiento de bombas planeadoras, que han sido utilizadas por decenas en este fin de ejercicio.
Los ucranianos, por su parte, han vuelto a mostrarse sumamente activos, de forma que habrían llevado a cabo ataques contra más de una docena de instalaciones militares en los territorios ocupados por Rusia. El más sangriento de todos ellos habría tenido lugar en Khorly, en la región de Jersón, en donde según las autoridades rusas habrían fallecido 24 personas, resultando heridas 50 más tras un incendio consecuencia del ataque, que habría afectado a un hotel.
No habría sido, en cualquier caso, el único, ya que el Estado Mayor ucraniano se ha atribuido un reciente ataque contra un depósito de combustible de la empresa de reserva estatal rusa en la región de Yaroslavl. Los ucranianos, además, atacaron también un depósito de combustible en Lyudinovo, región de Kaluga. También, a cientos de kilómetros del frente, se registró otro ataque contra Almetyesk, en Tartaristán. Por último, ha sido alcanzada una vez más la refinería de Ilskiy, en la región de Krasnodar, a la sazón la primera atacada por Ucrania en 2026, por más que la incluyamos en este informe.
El asunto de los ataques a refinerías ha sido tema de actualidad en las últimas horas, pues pese a todo, los ucranianos habrían contado con importante apoyo por parte de la comunidad de inteligencia estadounidense, que habría suministrado datos precisos acerca de objetivos y, específicamente, de cuellos de botella dentro de las infraestructuras rusas. Algo que explica, entre otras cosas (como la creciente disponibilidad de vectores), el incremento en el número de ataques ucraniano contra este tipo de instalaciones que se ha venido dando, progresivamente, durante los últimos meses.
Y, hablando de inteligencia, también ha sido tema de discusión el supuesto ataque ucraniano a la residencia de Putin en Novgorod, que desde los Estados Unidos consideran un fake y una operación de desinformación; un juicio que se ve apoyado por la aparición de vídeos falsos de la supuesta acción, generados empleando herramientas de inteligencia artificial, pero bastante toscos e irreales.
Operaciones de desinformación que también llevan a cabo los ucranianos, pues si hace unos días publicamos lo que se sabía sobre la muerte de Denis Nikitin, ahora desde su país niegan el fallecimiento, explicando que habría sido parte de una operación especial destinada a sacar a la luz un complot ruso que perseguía su asesinato.
Cambiamos ahora de tercio, pues como cada año por estas fechas, se hacen numerosos recuentos, tanto sobre los cambios territoriales producidos por la guerra, como respecto al número de bajas.
En el primer caso, aunque sin duda Rusia ha avanzado en los últimos 12 meses, conviene poner en perspectiva el grado de éxito, especialmente cotejándolo con el impresionante coste humano que la «operación militar especial» ha tenido y continúa teniendo y al que se suma, más allá de las bajas producidas por los combates, el absoluto desprecio a la vida de sus subordinados mostrado por muchos mandos rusos.
En el segundo, si bien la cifra total de bajas no deja de crecer, con análisis que arrojan datos dramáticos, también habría que tener en cuenta que el precio en sangre para Rusia por kilómetro cuadrado habría descendido en 2025 respecto a 2024, perdiendo según algunos análisis 84,6 hombres por cada kilómetro ganado frente a los 99.7 del año precedente.
Las pérdidas materiales, por cierto, también han sido notables, si bien en esta guerra de drones hay que tomarlas en contexto…
En cuanto a las novedades sobre el frente, comenzando por Sumy, nos encontramos con progresos rusos en torno a Varachyne, confirmados ahora por varios mappers más cercanos a Ucrania, si bien habrían sido adelantados por otros más cercanos a Rusia en los días previos. En cualquier caso, y además, son varios los que dan también por hecha la retoma de Andriívka, después de un mes de combates.
Más al sureste, en Kupiansk, se ha hablado en las últimas horas de la retoma por parte rusa de algunas posiciones en la parte más septentrional de la urbe, mientras los ucranianos atacan desde el este.
En dirección a Konstyantynivka, los cambios son nulos. Ahora bien, no cesan los ataques rusos en los ejes habituales, sin que por el momento logren superar el nudo de comunicaciones entre la H32, la H20 y la T0516.
Al norte de Pokrovsk, se han producido pequeños cambios a favor de Rusia en las últimas jornadas al oeste de Rivne. Además, habrían logrado lo mismo al suroeste del sector, en dirección a Molodetske, al hacerse con terrenos en torno a la vía férrea.
Al sur del frente, hacia Novopavlivka, En el caso de Gualiaipolé, por su parte, la situación no ha cambiado, con el Ejército ruso intentando todavía avanzar al oeste de la localidad, hacia Zaliznychne, mientras limpia antiguas posiciones ucranianas en la zona. Y no es el único punto de la zona en liza, pues se han vuelto a registrar ataques rusos algo más al suroeste, en el sector de Orihív, concretamente en dirección a Bilohirya.
En el área de Stepnohirsk, por último, lo más relevante son los progresos rusos en el interior de esta población, en donde habrían alcanzado algunos edificios públicos.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Durante el día los líderes despedían el año dirigiéndose a sus respectivas naciones y, por tanto, como suele ser lo propio, la actividad a nivel internacional y diplomática ha sido más limitada en comparación con jornadas anteriores.
En el caso de Ucrania, el presidente Zelenski en su discurso ha subrayado que creen en la paz, luchan por ella y trabajan por ello al desearle un Feliz Año Nuevo a sus ciudadanos. Además, ha reiterado que “Sin Ucrania, ningún acuerdo de paz puede funcionar” y que solo firmaría “un acuerdo sólido”, ya que “firmar acuerdos frágiles solo alimenta la guerra”. En este sentido, Zelenski se mostraba meridianamente claro en cuanto a su postura negociadora: “¿Qué quiere Ucrania? Paz. ¿A cualquier paso? No.” Además, añadía:
“Queremos el fin de la guerra, no el fin de Ucrania. ¿Estamos cansados? Totalmente. ¿Significa eso que estamos dispuestos a rendirnos? Quienes piensan así están profundamente equivocados y, después de todos estos años, es evidente que aún no han comprendido quiénes son los ucranianos”.
Además, reflexionaba sobre su primera reunión con el presidente Trump en el Despacho Oval en febrero de 2025 -algo que nuestros lectores recordarán- mencionando “momentos tensos”, pero también poniendo en valor los avances logrados hasta el sexto encuentro el pasado 28 de diciembre. De hecho, a propósito de esta última reunión, el líder ucraniano señalaba que fue un encuentro que trajo “esperanza para todos”.
Así también reiteraba que el acuerdo de paz para poner fin al conflicto está “listo en un 90%”, pero precisaba -para sorpresa de nadie- que el 10% restante “es mucho más que una simple cifra; Este 10% lo contiene todo, de hecho”, ya que “es este 10% el que determinará el destino de la paz, el destino de Ucrania y de Europa”.
Moviéndonos hasta EE. UU. y en relación con las negociaciones y las denuncias del Kremlin de un supuesto ataque contra la residencia de Putin, el presidente Trump compartía en su red social sin añadir ningún mensaje el artículo de The New York Post “La bravuconería de Putin sobre el “ataque” demuestra que Rusia es el obstáculo para la paz”. Entre otros, en este artículo se dice lo siguiente, lo que hace que sea aún más interesante que Trump lo haya compartido:
“Es curioso que Putin, quien ha librado una guerra brutal durante casi cuatro años, crea que cualquier violencia en su entorno merece especial indignación. Después de todo, Rusia lanzó 131 drones en Navidad contra Kiev y otras ciudades, matando a siete civiles. El Kremlin ataca específicamente edificios de apartamentos y centrales eléctricas para castigar a la población ucraniana. Los rusos secuestran niños. Torturan y ejecutan a prisioneros. Además, Moscú ha intentado repetidamente asesinar a Zelenski. Cualquier ataque contra Putin está más que justificado.”
Además, el artículo destaca que Zelenski negó rotundamente el ataque con drones contra la residencia del líder ruso y que el portavoz del Kremlin “afirmó que los rusos no podían aportar ninguna prueba e insto a la prensa a creer al Kremlin al pie de la letra”, algo a lo que el periódico respondía diciendo “No, no lo haremos”. Pero, añadían que Ucrania ha cumplido con su parte en las negociaciones y que “depende de Putin intensificar sus esfuerzos o enfrentarse a sanciones más severas y al uso de armas más letales en Ucrania”.
Desde la UE ha sido la jefa de la diplomacia Kaja Kallas quien ha criticado a Moscú diciendo que la afirmación de que Ucrania atacó instalaciones gubernamentales clave “es una maniobra deliberada para distraer la atención” e intentar “descarrilar el progreso hacia la paz”.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores ucraniano emitía otro comentario en el que afirman haber tomado nota “con sorpresa” de las reacciones oficiales de Uzbekistán, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán “con respecto al inventado ‘ataque a la residencia de Putin’ por parte de Rusia, un evento que carece de toda evidencia empírica y ha sido refutado oficialmente por Ucrania”. Asimismo, el Ministerio subrayaba que reaccionar ante las falsificaciones rusa “indigniza” a estos Estados de Asia Central, así como que contradicen sus posturas declaraciones en apoyo de la soberanía e integridad territorial de Ucrania. Por otro lado, al igual que hicieran en los casos de India, Emiratos y Pakistán, han criticado que estos países no han reaccionado ante los “frecuentes y muy reales” ataques de Rusia contra civiles en Ucrania ni contra el que cometieron contra las instalaciones gubernamentales ucranianas el pasado septiembre.
Siguiendo con Moscú, el presidente Putin ha felicitado a sus combatientes y comandantes por la llegada del Año Nuevo destacando que cree en ellos y en “su victoria”. No obstante, no hacía ninguna a Ucrania o las negociaciones de paz.
Mientras tanto desde Corea del Norte, Kim Jong-un elogió a los soldados norcoreanos que luchan “en suelo extranjero” y les felicitaba por fortalecer la “alianza invencible” con Rusia al tiempo que les llamaba a luchar “por el hermano pueblo ruso”.
Pasando a otras cuestiones, Ucrania cierra el año con el anuncio de dos nuevos integrantes de la iniciativa PURL de la OTAN: Croacia y Rumanía. Una decisión que ha sido agradecida por las autoridades ucranianas, ya que su asistencia ayudará a fortalecer las capacidades de defensa del país. En el caso de Croacia su primera contribución será de 15 millones de euros, mientras que Rumanía aportará 50 millones.
A propósito de estos anuncios Zelenski aprovechaba para destacar que desde el lanzamiento de PURL en agosto de 2025, han recaudado 4.300 millones de dólares (casi 1.500 solo en diciembre) que han permitido articular ocho paquetes de asistencia y confirma que están trabajando en dos más. Además, destacaba que ya participan un total de 24 países: Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Suecia, Alemania, Canadá, Estonia, Letonia, Lituania, Islandia, Finlandia, Bélgica, España, Luxemburgo, Portugal, Eslovenia, Polonia, Australia, Grecia, Nueva Zelanda, Macedonia del Norte, Montenegro, Rumania y Croacia.
Continuando con novedades de política interna ucraniana, la primera ministra Yuliia Svyrydenko ha anunciado la aprobación de los nuevos miembros independientes del nuevo Consejo de Supervisión de Energoatom; proceso que, recordemos, se puso en marcha tras salir a la luz el escándalo de corrupción del sector energético.
Por otro lado, el Gobierno ha extendido la limitación a la exportación de materias primas estratégicas en 2026, incluida la chatarra y la madera sin procesar, ya que son materiales cruciales para las industrias metalúrgica y de fundición ucranianas, pero también en el caso de la madera para reducir la presión sobre el medio ambiente y reforzar la seguridad energética de las comunidades.
Para concluir, EE. UU. ha concedido a la petrolera serbia NIS, -controlada por entidades rusas, incluida Gazprom, y objeto de sanciones estadounidenses-, una licencia temporal que le permitirá reanudar la producción hasta el 23 de enero. Según el ministro de Energía serbio “hemos logrado lo que parecía casi imposible” enfatizando que protegerán su seguridad energética como lo han hecho hasta ahora.

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