Guerra de Ucrania – Día 1405

Una jornada más, el ruido en torno a las negociaciones de paz ha sido el protagonista, aumentado por acusaciones rusas de ataque ucraniano a la residencia de Putin en Nodgorov o por las advertencias europeas a Kiev en relación con la verdadera posición de un Trump que se ha mostrado «enojado» por un ataque que Zelenski niega. Por otro lado, el presidente ucraniano ha dejado claro que los dos puntos que quedan por resolver son la cuestión territorial y la situación de la central de Zaporiyia. En cuanto a las garantías de seguridad, ha confirmado que están planteadas por un periodo de 15 años, si bien Ucrania propone que sean más largas, idealmente de entre 30 y 50 años. Eso sí, serán sometidas a votación en el Congreso estadounidense, algo que agrada a los ucranianos. Mientras tanto, un día más, los combates se han producido en prácticamente todo el frente, se han lanzado nuevos ataques a larga distancia y hoy, además, ha sido noticia el hundimiento hace un año del «Ursa Major», con tesis de lo más preocupantes y sensacionalistas respecto a las causas o a la carga que transportaba, pero muy pocas o ninguna prueba que las avale.

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La guerra de Ucrania sigue dejando noticias relacionadas directa o indirectamente con las negociaciones, que no terminan de recibir el impulso definitivo que necesitan, mientras unos y otros se amparan en diversos pretextos para no ceder (algo por otra parte lógico, dada la falta de incentivos reales de la que hemos hablado en numerosas ocasiones, particularmente en el caso del Kremlin).

Así, en las últimas horas, mientras Zelenski pedía garantías a Estados Unidos por un periodo de hasta 40 o 50 años (parece que Washington habría ofrecido 15), desde el Kremlin, Lavrov acusaba a Ucrania de haber atacado la residencia de Putin en Nodgorov como parte de un ataque masivo con hasta 91 drones, algo de lo que no habría pruebas, que en Kiev niegan y que no convence a los analistas; hasta el punto de que alguno considera que parte de la élite moscovita podría estar inventando excusas para evitar un acuerdo de paz que temen y para el que el único aliciente real podría ser la situación de una economía que, sin embargo, consideran todavía «manejable», al tiempo que hablan abiertamente ya de tomar Zaporiyia (lo que independientemente de que sea o no viable militarmente, añade una enorme presión sobre las AFU).

Del mismo modo, mientras Trump se muestra «muy enojado» por esta acción, de la que no se han presentado pruebas tangibles, los aliados europeos de Ucrania susurran al oído del presidente ucraniano, pidiéndole que evalúe cuidadosamente la verdadera alineación del norteamericano, pues siguen sospechando que podría terminar por dar una puñalada en la espalda a Ucrania.

Hay, en definitiva, mucho ruido de fondo y búsqueda de pretextos, en torno a unas negociaciones que avanzan a cuentagotas pese a las buenas palabras (particularmente del lado ucraniano), pero que siguen estancadas en torno a la cuestión territorial y las garantías de seguridad, en lo que concierne a Rusia y Ucrania, sin que sepamos además el estado real de las conversaciones en lo que implica a EEUU y Rusia. Eso sí, incluso los bálticos parecen más tranquilos respecto de las intenciones rusas a corto plazo, lo que es indicativo de que algo se mueve en los niveles más altos.

Y para más inri, en las últimas horas en España se ha publicado que el carguero ruso «Ursa Major», hundido hace un año posiblemente tras un desplazamiento de la carga, transportaría al parecer dos reactores nucleares para Corea del Norte, algo de lo que tampoco hay ninguna prueba sólida, del mismo modo que tampoco la hay respecto a la causa última del naufragio, que algunos atribuyen ahora a un ataque ucraniano. De hecho, el artículo publicado por La Verdad está lleno de inconsistencias. Así las cosas, incluso sin descartar que pudiese llevar algún tipo de material IMO 7, como combustible (si es así, tarde o temprano se sabrá), o quizá «simples» escotillas para los rompehielos nucleares rusos (lo que podría haber dado lugar a la confusión) y a sabiendas de que el «Yantar» ha rondado la zona en varias ocasiones, este tipo de afirmaciones no hacen más que aumentar la confusión general en torno a Rusia y Ucrania. Eso sí, al mismo tiempo la «Flota Fantasma» rusa opera con total tranquilidad en torno a Canarias, sin que se haga demasiado por evitarlo o, al menos, por causar molestias a esos buques, como sí hacen otros estados de nuestro entorno, con Gobiernos y marinas más centrados.

Explicado lo anterior, la última jornada nos ha dejado ataques rusos sobre Kiev, en donde temen que las noticias relacionadas con el supuesto ataque a la residencia de Putin pueda abrir la veda a los ataques rusos contra edificios gubernamentales clave del país. También numerosos ataques con bombas planeadoras sobre zonas cercanas al frente, un día más. Además, más recientemente, se ha hablado de nuevos lanzamientos rusos, por ejemplo contra Odesa, si bien en puridad corresponderían al próximo informe.

Además, como puede verse en el siguiente tuit, los rusos, en respuesta seguramente a los recientes vídeos ucranianos, han publicado una serie de vídeos en los que atacan con sus drones objetivos de valor militar, como radares o aeronaves.

No hay sin embargo, a la hora de redacción de este informe, publicación oficial sobre el número de lanzamientos rusos.

Del lado ucraniano, tenemos al parecer el lanzamiento de misiles Grom-2 contra Moscú, así como explosiones en el aeródromo militar de Khanskaya, cerca de la ciudad de Maykop, en el sur de Rusia. Además, aunque ya hemos hablado de ella, está la cuestión del supuesto ataque a la residencia de Putin, todavía en el aire por falta de pruebas.

En cuanto a la actividad sobre el frente, mientras las pérdidas siguen acumulándose, sin que eso afecte demasiado a la capacidad ofensiva rusa y mientras se siguen publicando análisis de lo ocurrido durante el año, tenemos que:

En Kupiansk continúa la operación de limpieza ucraniana, que lenta pero consistentemente está logrando retomar las partes céntricas de esta ciudad.

En el sector de Siversk, como en el de Limán, continúan produciéndose combates y acciones de todo tipo, sin que las líneas hayan cambiado significativamente en las últimas horas, más allá de pequeños cambios a favor de Rusia en dirección a Sviatohirsk y Dibrova, que según algunas fuentes controlarían en su mayor parte tras los últimos ataques. Los rusos, eso sí, vuelven a recurrir a las bombas planeadoras para ablandar las defensas ucranianas, lo que anticipa nuevos intentos de asalto en las próximas jornadas. Los ucranianos, por su parte, habrían lanzado un reciente contraataque al sur de la propia Siversk, progresando desde Ryznikivka.

En el sector de Pokrovsk, la situación permanece estable, con el grueso de los enfrentamientos produciéndose en realidad al norte, en dirección a Dobropillia.

En el sector del Vovcha la situación permanece estable, con nuevos asaltos rusos sobre el sur de Novopavlivka. Más al sur, intentan llegar al Haichul desde diversos puntos al tiempo que, desde Gualiaipolé intentan ir más allá de la ciudad no sólo al oeste de la misma, sino también desde el norte, buscando superar la línea de la T0401, cuya parte oriental ya controlan, tanto al norte como al sur de la urbe.

En Stepnohirsk, por último, también se ha reportado el empleo de numerosas FABs (que también se han utilizado contra Zaporiyia, más al norte), así como pequeños progresos rusos tanto hacia Primorke como hacia Lukyanivske.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

A nivel internacional la jornada ha estado marcada por las declaraciones posteriores a la reunión entre Trump y Zelenski, así como por las conversaciones con los socios europeos. Desde Rusia mientras tanto, y como hemos destacado en la sección anterior, acusan a Ucrania de haber llevado a cabo un ataque con drones contra la residencia de Putin.

Empezando por este último asunto, el Kremlin ha calificado el presunto ataque como “terrorista” y subrayado que estas acciones “no quedarán sin una respuesta más seria”; algo que ha trasladado Putin personalmente a Trump. De hecho, tras estas declaraciones el presidente Putin ha dicho que la postura de Rusia sobre “varios acuerdos alcanzados en la etapa anterior” de las negociaciones será “reexaminada” tras este presunto ataque, mientras que la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, declaraba que Kiev enfrentará represalias por sus acciones terroristas acusando a Kiev de ser “realmente un régimen terrorista brutal basado en una matriz nazi”. Por otro lado, Putin señaló que las tropas rusas “avanzan con confianza” a lo largo de toda la línea del frente y, especialmente, en las regiones del Donbás, Zaporiyia y Jersón.

A lo anterior se suma que el Kremlin ha afirmado estar de acuerdo con el presidente Trump en que las conversaciones para poner fin a la guerra están en su fase final.

Por supuesto, también ha habido reacciones desde Washington con Trump calificando el momento de “delicado” y expresando que estaba “muy enfadado”. Es más, el líder estadounidense declaraba lo siguiente a la prensa al recibir al invitado del día en la Casa Blanca, el primer ministro de Israel: “¿Saben quién me lo contó? El presidente Putin, esta mañana temprano. Dijo que lo habían atacado. Esto no es bueno”. Añadía, además, que “este es un momento muy delicado” y que “una cosa es atacar porque te están atacando” y “otra es atacar tu propia casa”.

En cuanto a la llamada entre Trump y Putin tras las conversaciones con el presidente ucraniano y varios líderes europeos, esta ha sido calificada por la Casa Blanca como “positiva” sin ofrecer ningún detalle adicional. Sin embargo, según el Kremlin los presidentes acordaron continuar su diálogo en el futuro “de manera bastante amistosa”.

Desde Kiev, el presidente Zelenski ha negado en rotundo el presunto ataque y ha denunciado las declaraciones de Moscú como “una mentira” afirmando que Rusia “no quiere poner fin a la guerra”. En esta línea, ha enfatizado que las acciones de Putin en Ucrania “no se corresponden con la retórica supuestamente pacífica que utiliza en sus conversaciones con el presidente de Estados Unidos”.

Asimismo, Zelenski ha insistido en la necesidad de contar con “sólidas garantías de seguridad”, incluido el posible despliegue de una fuerza internacional, así como en que “los únicos dos puntos sin resolver en las negociaciones” son las cuestiones territoriales y cómo funcionará la central nuclear de Zaporiyia.

De hecho, sobre la cuestión territorial Zelenski lanzaba el siguiente mensaje en redes sociales:

“En cuanto a la retirada del Donbás, no es ningún secreto que Rusia la desea. En sus fantasías, quisieran que no existiéramos en el territorio de nuestro propio país. Estas fantasías llevan años rondando. Pero tenemos nuestra propia tierra, nuestra propia integridad territorial, nuestro propio estado y nuestros propios intereses. Actuaremos de acuerdo con los intereses de Ucrania.”

A propósito de las garantías de EE. UU., de un lado, Trump ha confirmado a la parte ucraniana que estas serán votadas por el Congreso estadounidense y, de otro, Zelenski ha subrayado que en el borrador de acuerdo estas se prevén por un periodo de 15 años con posibilidad de extensión, aunque Ucrania quiere que sean más largas como, por ejemplo, a 30, 40 o incluso 50 años. Esta es una de las cuestiones que Zelenski planteó a Trump durante su encuentro en Mar-a-Lago y considera que sería una decisión histórica del presidente, quien ha dicho que lo consideraría. Además, el presidente ucraniano ha calificado las garantías como “fuertes”, si bien considera que “por ahora, no son permanentes”. 

En cuanto a los futuros acuerdos, Zelenski ha declarado que cualquier plan para poner fin a la guerra -en referencia al de 20 puntos que están discutiendo- debe ser firmado no solo por Rusia y Ucrania, sino también por EE. UU. y “Europa”.

Siguiendo con los europeos, durante el día Zelenski ha conversado con los líderes de Alemania, Letonia y Finlandia para coordinar esfuerzos diplomáticos tras su reunión con Trump. En primer lugar, con el canciller alemán, Friedrich Merz, ha analizado los resultados de la reunión en Florida, desmintiendo las acusaciones rusas y reiteró el compromiso de Kiev con la paz. En segundo lugar, Zelenski ha agradecido al presidente de Letonia, Edgars Rinkēvičs, el apoyo inquebrantable del país, incluido a través de la iniciativa PURL, compartió con él los avances en las conversaciones con EE. UU. y le invitó a visitar Ucrania. Por último, Zelenski habló con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, con quien ha discutido la situación diplomática, oportunidades y perspectivas, pero también sobre los preparativos para las nuevas reuniones en Europa.

Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, ha hablado con sus homólogos de Estonia, Canadá, Panamá y Perú a quienes, en términos generales, ha informado sobre la situación en el frente y los ataques rusos, incluidos contra la infraestructura energética, así como sobre los resultados tras la última reunión entre Zelenski y Trump.

Pasando a la ayuda, Italia ha aprobado un decreto para mantener la ayuda militar a Ucrania logrando un compromiso de coalición después de semanas de debate, entre otros, por la oposición de La Liga.

Igualmente, las autoridades ucranianas han confirmado que Alemania ha realizado la mayor contribución individual al Fondo de Apoyo a la Energía de Ucrania desde que este se crease al transferir 160,11 millones de euros. Además, desde el Ministerio de Energía subrayaban que las contribuciones totales de Berlín al Fondo desde que comenzó la invasión ascienden a 552,4 millones de euros.

Por último, el presidente Putin ha promulgado cambios legales que permiten a Rusia ignorar sentencias emitidas por tribunales extranjeros e internacionales en casos penales. Cambios que llegan después de que este mismo mes se haya lanzado una Comisión Internacional de Reclamaciones para Ucrania que seguía al acuerdo firmado por Ucrania y el Consejo de Europa por el que se sientan las bases para la creación de un tribunal especial que juzgue los crímenes de guerra cometidos en Ucrania. Todo ello por no recordar que sobre Putin y otros altos cargos rusos penden órdenes de arresto por la Corte Penal Internacional tras haber sido acusados de deportar ilegalmente a cientos de menores ucranianos.


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