Guerra de Ucrania – Día 1397

La última jornada nos ha dejado novedades relativas a las negociaciones, finalizando la ronda de conversaciones en Florida, entre estadounidenses y ucranianos por un lado y estadounidenses y rusos por otro, definidas en cualquier caso por Washington como «constructivas» y «productivas». En el caso de Ucrania, se habrían centrado en el acuerdo de paz, las garantías de seguridad y el plan de reconstrucción. Además, se ha tratado de un formato extendido en el que habrían tomado parte los socios europeos, sin especificarse cuáles exactamente. Ucrania y EEUU, por otra parte, estarían trabajando también en el nuevo calendario de reuniones, que todavía no ha sido desvelado. Más allá de lo ocurrido en Florida, la jornada ha estado protagonizada una vez más por las actividades de la «Flota Fantasma» rusa y la distinta respuesta que se ofrece desde países que, en principio, deberían ofrecer respuestas análogas. También por los combates y los intercambios a larga distancia, como cada día, que han dejado daños por ejemplo en la región ucraniana de Odesa y en la rusa de Krasnodar.

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Hoy comenzamos el informe con un tema candente: el trato concedido a los buques de la «Flota Fantasma» rusa por parte de unos y otros, demasiado diferente en función de la latitud del país del que hablemos, incluso cuando nos referimos a miembros de la propia Unión Europea.

Decimos esto, porque las autoridades suecas han detenido e inspeccionado un buque -el «Adler»- sancionado, ya que «no se les permite seguir navegando sin el visto bueno fiscal», remitiendo el caso al fiscal Henrik Söderman, de la Unidad Nacional contra el Crimen Organizado Internacional del país nórdico. Este país, de hecho, ha venido endureciendo el trato concedido a los buques identificados como parte del entramado ruso de exportación de hidrocarburos que le permite hacer caso omiso de las sanciones, una actitud muy diferente a la de España.

En nuestro caso, el Gobierno está demostrando un nulo interés no ya en la persecución de estas actividades (en muchos casos son extremadamente difíciles de detener, aunque sí se pueden poner trabas de todo tipo, como los abordajes y las inspecciones buscando por ejemplo fallos en el cumplimiento de la normativa de seguridad) sino simple y llanamente a la hora de demostrar que España controla su propia ZEE, por la que transitan día sí, día también, con total impunidad.

Esto último, puede parecer una cuestión menor, pero tiene distintas derivadas, todas ellas importantes para nuestros intereses, seguridad e imagen como país:

  • La más inmediata se relaciona con el enorme riesgo ecológico que representan algunos de estos buques. Recordemos que lo usual es emplear petroleros que ya han sido amortizados, al agotar su vida operativa prevista, lo que no sólo supone un mayor beneficio para los armadores, sino también una garantías de incumplimiento de muchos criterios básicos de seguridad.
  • La segunda tiene que ver con la imagen de dejadez y despreocupación que se transmite a quienes cometen este tipo de actividades, algo extensible a los narcotraficantes, capaces de colar en nuestras costas narcosubmarinos, drones de transporte de estupefacientes y, por supuesto, embarcaciones ligeras, muy activas en el sur de país.

Volviendo sobre la «Flota Fantasma”, aunque es un tema que hemos tocado en diversos informes, cabe aclarar que no se trata de un conjunto de buques pertenecientes a una única naviera, ni tampoco parte de un registro formal, sino un ecosistema de estos (sobre todo petroleros envejecidos) operado mediante distintas capas de intermediación con la intención de exportar crudo y derivados rusos reduciendo el riesgo de aplicación de sanciones y de control de cumplimiento (price cap, seguros, certificaciones, trazabilidad). Todo mientras vemos, además, cómo en los últimos tiempos algunos de sus buques son protegidos directamente por ex-operativos de la antigua Wagner Group con fuertes vínculos con el FSB, por si alguien tenía dudas sobre la conexión con Rusia.

El entramado general es deliberadamente opaco, como es lógico, y está manejado por 1) empresas rusas y emiratíes (con peso notable también de gestores ubicados en jurisdicciones de conveniencia), lo que indica una externalización del “back-office” marítimo hacia centros con alta tolerancia al riesgo reputacional: 2) operadores comerciales (que fijan rutas, cargas, fletes y contrapartes) y entre los que se encuentran traders y empresas comerciales vinculadas a grandes petroleras rusas o a sus filiales o empresas relacionadas, de ahí que las sanciones europeas más recientes apunten explícitamente a habilitadores empresariales conectados con Rosneft/Lukoil y a redes de comercialización en Oriente Medio; 3) los propietarios beneficiarios/armadores reales, que con frecuencia ocultos tras distintas sociedades vehículo, fideicomisos y “nominees”, lo que dificulta sobremanera atribuir nacionalidad económica con criterios clásicos, si bien en muchos casos son nacionales griegos. En cualquier caso, la “nacionalidad” del armador puede ser menos determinante que la arquitectura contractual que conecta buque, aseguramiento, financiación y fletamento.

El del abanderamiento, de hecho, es un tema apasionante para los amantes del la seguridad marítima. Es así, porque en este caso son frecuentes los reabanderamientos y hasta el empleo de banderas “desconocidas” o directamente falsas, siendo lo normal el migrar a registros con menor diligencia, reclamar banderas no registradas (“false flag”) o usar otros registros de dudosa autoridad. Así, es habitual encontrarse banderas de Omán, Vanuatu o Panamá y categorías de jurisdicción desconocida o falsas, lo que refleja una estrategia de fragmentación jurídica bien estudiada. Es por eso por lo que la UE o el Reino Unido han llegado a sancionar al operador privado de registros empleado por algunos buques asociados a este tipo de prácticas (es el caso por ejemplo de Intershipping Services, operador de los registros de Gabón y Comoras con sede en Emiratos Árabes Unidos), ya que el abanderamiento es, en la práctica, un servicio tercerizado dentro de una cadena comercial extremadamente enrevesada.

En cuanto al uso de sociedades pantalla, el mecanismo típico pasa por crear una sociedad de un solo buque (SPV), a ser posible registrada en jurisdicciones con baja transparencia, y seguridad jurídica, lo que se combina con el recurso a gestores nominales y direcciones corporativas compartidas (“brass-plate”). CREA (Centre for Research on Energy and Clean Air), por ejemplo, ha llegado a documentar decenas de buques operando bajo banderas falsas y, lo que es peor, un aumento marcado en el uso de estas prácticas durante 2025, lo que apunta a un mercado institucionalizado de opacidad más que a casos aislados. Un entramado que, además, se ve reforzado al emplear sustitutos del aseguramiento occidental y documentación difícil de auditar, lo que debilita el poder tradicional de las grandes aseguradoras y clubes P&I dominantes (a diferencia de las aseguradoras navales, que ofrecen coberturas de casco y maquinaria a los armadores y de carga a los propietarios, un club P&I cubre riesgos de duración indefinida que las aseguradoras tradicionales se resisten a asegurar)

Explicado esto, la pregunta para muchos lectores sin duda es qué ocurre cuando estos buques se detienen cerca de las costas europeas o cuando transitan por aguas o zonas económicas exclusivas de países miembros de la UE/OTAN. Y el caso, aquí, es que el derecho del mar preserva amplias libertades de navegación con lo que las autoridades rara vez pueden hacer algo si no existe voluntad expresa de imponer dificultades adicionales a estos buques y sus responsables. Así, cuando un país es incapaz, laxo o simplemente hace la vista gorda, lo que vemos es cómo este tipo de buques llevan a cabo todo tipo de operaciones en su ZEE, como las de transferencia barco-a-barco (STS) que facilitan el “blanqueo” del origen de la carga, algo que en el Mediterráneo ocurre por ejemplo en el Golfo de Laconia, zonas próximas a Malta y áreas cercanas a Ceuta. Allí los buques pueden reducir velocidad, apagar AIS o permanecer en espera para completar transbordos, con enorme impunidad, algo que estaría ocurriendo también en las inmediaciones de las islas Canarias. En el norte de Europa, por el contrario, es mucho más habitual que veamos controles e inspecciones (por ejemplo, verificación de seguros y controles ambientales en puntos de estrangulamiento), lo que es un problema para el tráfico marítimo en general, al introducir cierta fricción regulatoria, pero también una muestra al menos de voluntad por parte de estos países a la hora de luchar contra actividades que, más allá de ayudar a Rusia en su esfuerzo bélico, al sostener su economía, ponen en grave riesgo la seguridad medioambiental.

Cambiamos de tema, tras esta larga introducción, para hablar de los intercambios de golpes a larga distancia. Así, tenemos que después de los últimos ataques contra Odesa, recogidos en el informe de ayer, las Fuerzas Armadas rusas han seguido cargando contra esta región del suroeste de Ucrania, incluyendo el lanzamiento de un misil balístico. Además, desde Rusia se han seguido lanzando drones Shahed contra distintos puntos de Ucrania, si bien todavía no se ha publicado un recuento oficial.

Los ucranianos, por su parte, han atacado en las últimas horas el puerto ruso de Tamán, en la región de Krasnodar, entre otros puntos del país. Además, en el marco del mismo ataque masivo (los ucranianos suelen concentrar el tiro más que los rusos, lanzando decenas de drones señuelo junto a otros armados, en dirección a unos pocos puntos en muchos casos dentro de la misma región) los ucranianos aseguran que los restos de un dron derribado habrían alcanzado un oleoducto a su paso por Volna, en el distrito de Temryuk, produciéndose como resultado un incendio. Por el momento, en cualquier caso, no hay más datos de un ataque que estaría todavía en marcha.

Los ucranianos, además de esto, aseguran haber destruido en los últimos días no uno, sino dos cazabombarderos rusos Su-27 estacionados en Crimea, empleando para ello drones manejados por el SBU.

En cuanto a las novedades sobre el frente, mientras sigue coleando la captura ayer de medio centenar de civiles ucranianas en Sumy (y salen a la luz nuevos testimonios de denuncia del comportamiento de las tropas rusas en algunas zonas ocupadas) y el de las deserciones en las Fuerzas Armadas ucranianas, que ocurrirían en su inmensa mayoría en los propios centros de formación, hoy son muy escasas, entre otros porque el informe de ayer salió más tarde de lo habitual y este lo hemos redactado algo más pronto.

En el sector de Siversk (y en el de Limán, que no puede desligarse), aunque algunos think tanks continúan ciñéndose al hecho -una realidad, por otra parte- de que los avances rusos han sido extremadamente lentos en los últimos años y de que el Kremlin estaría exagerando «las implicaciones inmediatas de la toma de Siversk», lo cierto es que la situación continúa degradándose para Ucrania, que ve cómo en pocos meses ha perdido su presencia en los bosques de Serebryanske y al este del río Bakhmutovka, estando en riesgo todo el recodo del Donets, con lo que ello significa para Sloviansk y Kramatorsk.

En dirección a Konstyantynivka, lo más significativo sigue ocurriendo al norte, desde Chassiv Yar, con los intentos rusos de tomar toda el área al este del canal de agua dulce, lo que les habría llevado a lograr algunos avances hacia Minkivka en los últimos días.

En la cercana Myrhorad, son cada vez más las fuentes que reducen al mínimo las partes bajo control ucraniano, reconociendo avances rusos recientes en puntos como la calle Krasna. En Pokrovsk, además, se habla de avances rusos al norte, hacia Dobropillia, entre Rodinske al este y Hryshyne al oeste.

Al sur del frente nos encontramos, por una parte, la supuesta conquista de la aldea de Ostapivske por parte rusa, así como también la de Pischane, situándose ambas localidades en dirección a Pokrovske. Por otra que, un día más, Gualiaipolé, ha seguido siendo atacada con contundencia durante las últimas horas, tanto por parte de la aviación y la artillería rusa, como de su infantería. El centro de la urbe forma ya, para muchos, incluyendo los más cercanos a Ucrania, parte de la zona gris, lo que indica que los DRGs rusos se han infiltrado hacia zonas del casco urbano en las últimas jornadas.

Por último, cerramos hoy con Stepnohirsk, pues la localidad ha recibido un intenso bombardeo durante la pasada jornada, en apoyo de las incursiones de los DRGs al noreste, hacia Lukianivske, que siguen sucediéndose.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Comenzamos el repaso internacional con la vista puesta en Florida, donde las conversaciones para intentar encarrilar un cierre negociado de la guerra siguen siendo estando en el foco, aunque siguen sin reportarse públicamente grandes avances.

Desde Kiev, el presidente Zelenski confirmaba que se habían planeado más reuniones durante el domingo con la delegación estadounidense y los enviados del presidente Trump aclarando que “continúa el trabajo sobre los documentos relacionados con el fin de la guerra, las garantías de seguridad y la reconstrucción”. Además, precisaba que “se está examinando cada punto en detalle, y la parte estadounidense está siendo constructiva”, algo que considera “importante”. Del mismo modo, Zelenski comentaba que las delegaciones “también están discutiendo el calendario, es decir, los posibles plazos para tomar decisiones específicas”.

Por otro lado, Zelenski también lamentaba en su llamada con el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre que las únicas señales por parte de Rusia siguen siendo negativas, traducidas en “ataques en la línea del frente, crímenes de guerra rusos en las zonas fronterizas y continuos ataques contra la infraestructura ucraniana”. Por otro lado, con el líder noruego discutía sobre la ayuda y disposición del país a seguir ayudando para mantener la presión sobre Rusia, así como para asistir a Ucrania para que mejore su resiliencia energética.

Además, según el propio Zelenski durante el día ha conversado con el canciller alemán, Friedrich Merz y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, aunque no se han ofrecido detalles adicionales. 

Finalizada la ronda de conversaciones, el enviado estadounidense Steve Witkoff, y el jefe de la delegación ucraniana, Rustem Umerov, compartían el mismo comunicado en redes sociales. En este se afirmaba que durante los últimos tres días la delegación ucraniana ha mantenido una serie de reuniones “productivas y constructivas” con socios estadounidenses y europeos. Más concretamente, del lado ucraniano participaron Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa y el jefe del Estado Mayor, el teniente general Andriy Hnatov, mientras que del lado estadounidense no solo participaron en las conversaciones él mismo y el yerno de Trump, Jared Kushner, sino también Josh Gruenbaum, asesor presidencial y comisionado del Servicio Federal de Adquisiciones. En el caso de los europeos, se confirma que han tomado parte los principales asesores de seguridad nacional europeos -sin precisarse los países- “para alinearse en un enfoque estratégico compartido entre Ucrania, Estados Unidos y Europa”.

En cuanto al contenido de las conversaciones, confirmaban que tuvo lugar “una reunión constructiva separada” entre EE. UU. y Ucrania en la que se centraron en cuatro documentos clave (se había venido haciendo referencia a tres) y citamos literalmente: “mayor desarrollo de un plan de 20 puntos, alineación de posiciones sobre un marco de garantía de seguridad multilateral, alineación de posiciones sobre un marco de garantías de seguridad de Estados Unidos para Ucrania y un mayor desarrollo de un plan económico de prosperidad”. Igualmente, ambas partes señalaban que han prestado especial atención a la discusión de los plazos y a la secuencia de los próximos pasos.

En el comunicado se destaca también que “Ucrania sigue plenamente comprometida con el logro de una paz justa y sostenible”, así como que la prioridad es “detener las matanzas, garantizar la seguridad y crear condiciones para la recuperación, la estabilidad y la prosperidad a largo plazo de Ucrania”. De este modo enfatizan que “la paz debe no ser solo un cese de las hostilidades, sino también una base digna para un futuro estable”.

Finalizas las reuniones, Downing Street confirmaba que el primer ministro británico Keir Starmer había discutido los esfuerzos de paz con el presidente Trump. Más concretamente, confirmaba que “los dos líderes comenzaron reflexionando sobre la guerra en Ucrania” y que también habían discutido el trabajo de la Coalición de Voluntarios para apoyar cualquier acuerdo de paz y garantizar un fin justo y duradero a las hostilidades. Más allá de Ucrania, los líderes discutieron sobre la situación en Oriente Medio y, en particular, en Gaza, así como sobre el nombramiento del nuevo embajador del Reino Unido en EE. UU. Por último, se desearon una Feliz Navidad y “dijeron que esperaban poder hablar nuevamente pronto”.

Volviendo sobre las conversaciones en Florida, Witkoff compartía en redes sociales que durante los dos últimos días el enviado especial ruso, Kirill Dmitriev, ha mantenido reuniones “productivas y constructivas” con la delegación estadounidense -con la misma composición que para las conversaciones con Ucrania- para avanzar en los planes de paz. Además, Witkoff insistía en que “Rusia mantiene su pleno compromiso con el logro de la paz en Ucrania”, así como que Rusia “valora altamente los esfuerzos y el apoyo de Estados Unidos para resolver el conflicto ucraniano y restablecer la seguridad global”.

Por su parte, Dmitriev anteriormente ya había dicho que las conversaciones se estaban llevando a cabo de manera constructiva y tras finalizarlas se limitaba a compartir el tuit publicado por Witkoff, así como publicar otro mensaje en el que decía “Gracias Miami. Próxima vez: Moscú” acompañándolo de una foto suya en la que vestía una camiseta con la segunda parte del mensaje.

En paralelo, desde Moscú se ha buscado rebajar expectativas y marcar línea roja: el principal asesor de política exterior del Kremlin, Yuri Ushakov, ha insistido en que las enmiendas europeas y ucranianas a las propuestas estadounidenses no mejoran -según su versión- las posibilidades de una “paz duradera”, y ha dejado en el aire la posición definitiva hasta el regreso del negociador ruso y su informe al presidente ruso. En la misma línea, también se ha negado que esté “en preparación” un formato trilateral EE. UU.-Ucrania-Rusia, pese a que desde Kiev se había sugerido esa posibilidad.

A todo lo anterior se suma que desde Washington el senador Lindsey Graham -ya conocido por haber sido uno de los copromotores del proyecto de sanciones severas contra Rusia y por su apoyo a Ucrania- declaraba que EE. UU. debería aumentar drásticamente la presión sobre Moscú si las negociaciones no prosperan. Así las cosas, trasladaba el siguiente mensaje:

“Si [Putin] dice que no esta vez, esto es lo que espero que haga el presidente Trump: Firmar mi proyecto de ley, que cuenta con 85 copatrocinadores, e imponer aranceles a países como China que compran petróleo ruso barato. Convertir a Rusia en un estado patrocinador del terrorismo por secuestrar a 20.000 niños ucranianos. Y lo más importante, confiscar los barcos que transportan petróleo ruso sancionado, como se está haciendo con Venezuela”.

Además, añadía: “Si Putin dice que no, tenemos que cambiar drásticamente el juego, incluyendo la entrega de misiles Tomahawk a Ucrania para atacar las fábricas de drones y misiles que existen en Rusia. Yo iría con todo si Putin dice que no”.

Por último, Graham hacía hincapié en que “seguimos dialogando con Rusia…y él rechaza todos nuestros esfuerzos”, así como que Putin “seguirá tomando el Donbás por la fuerza hasta que aumentemos la presión”.

Mientras tanto en Ucrania, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, ha denunciado la captura de los 50 civiles, en su mayoría mujeres mayores, en la localidad de Hrabovske en Sumy que comentábamos en nuestro informe anterior. En particular, Sybiha declaraba que “con estas incursiones medievales, la Rusia de Putin demuestra que no se diferencia de grupos terroristas como ISIS, Boko Haram o Hamás” y exigía el regresos de sus rehenes civiles, recordando que también se trata de que vuelvan otros civiles que han sido deportados a Rusia, incluidos los niños. En consecuencia, Ucrania insta a todos los Estados y a las organizaciones internacionales a que se unan en su petición para exigir la liberación de civiles inocentes calificando este último acto como otro crimen de guerra que debería recibir una respuesta internacional adecuada también a nivel internacional. Por último, Sybiha subrayaba “la amenaza permanente de vivir junto a Rusia”, “vivir junto a terroristas”, y la necesidad de contar con sólidas garantías de seguridad.

Para concluir y en cuanto a la ayuda, tras la adopción por el Consejo Europeo del préstamo de 90.000 millones de euros -al que Zelenski se refería en su último discurso como un resultado clave de este mes-, los socios de Kiev siguen anunciando paquetes de asistencia. Durante el día ha sido el turno de Japón, país que apoyará a Ucrania con casi 6.000 millones de dólares en ayuda para 2026.


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