La jornada, a nivel diplomático, ha vuelto a girar en torno a Berlín. Tras dos días de reuniones, Ucrania, Estados Unidos y los principales líderes europeos avanzaron en un borrador de paz. Según fuentes estadounidenses, cerca del 90 % del texto estaría acordado, pero siguen abiertos temas relevantes como el estatus de los territorios ocupados y el diseño de las garantías de seguridad. Varios líderes europeos y la UE, por su parte, han adoptado una Declaración conjunta en la que se establecen seis compromisos alcanzados con la parte estadounidense y entre los que se encuentran mantener unas Fuerzas Armadas ucranianas de 800.000 efectivos en tiempo de paz; y crear una fuerza multinacional liderada por Europa que supervise el futuro alto el fuego. Mientras tanto en Bruselas continúan las discusiones sobre el uso de los activos rusos congelados en beneficio de Ucrania a través de un préstamo de reparación y tendremos que esperar hasta el día 18 de diciembre para conocer la solución definitiva que permita seguir apoyando a Ucrania financieramente en 2026 y 2027. Las diplomáticas, no obstante, no han sido las únicas noticias de una jornada en la que los ucranianos han logrado dañar un submarino ruso de la clase Kilo atracado en la base naval de Novorossiysk.
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La guerra de Ucrania nos ha dejado, en los últimos casi cuatro años, diversas lecciones. Muchas de ellas han estado relacionadas con la drónica, aunque hay que entender que, en puridad, esta no es más que una ramificación del paso a un régimen maduro de las armas de precisión en el cual actores que hasta ahora no tenían la posibilidad de diseñar, producir y emplear armas antes reservadas a las grandes potencias, ahora pueden hacerlo.
En las últimas horas los ucranianos, una vez más, han dejado claro que hay amenazas que están aquí para quedarse y que nos obligan a replantearnos muchas de las premisas que asumimos, por ejemplo en relación con la supervivencia de determinadas plataformas, o con la seguridad de las propias bases militares, cada vez más cuestionable, al menos en el caso de las tradicionales.
En diversas ocasiones hemos hablado sobre la necesidad de dar una vuelta de tuerca al concepto de base militar, adaptándolo a los nuevos tiempos, y a lo que previsiblemente será el entorno operativo futuro. La «Operación Telaraña» dejó una muestra (una más), de por dónde pueden ir los tiros (una expresión curiosa para este caso) en los próximos años; el hundimiento de varios buques empleando para ello drones navales de un coste varios órdenes de magnitud inferior; lo ocurrido con BMTs, IFVs, APCs, obuses y, en general, cualquier sistema de armas o plataforma que se atreva a entrar en el radio de acción de los drones FPV; el empleo masivo de drones tipo Shahed para causar daño estratégico a las infraestructuras o imponer costes a los aliados de Ucrania, igual que los ataques ucranianos al sector de los hidrocarburos rusos: no son más que distintas caras de una tendencia poliédrica a la que fuerzas armadas como las españolas están en la práctica volviendo la espalda, por desidia, falta de voluntad política, incomprensión o inercias institucionales varias.
Sólo así se entiende la mínima inversión en «equipos rojos», en fabricantes de drones, en C-UAS, o las mentiras, como cuando se despliega una fragata y se instalan a toda velocidad sistemas de este tipo para los que se anuncian tasas de efectividad tres o cuatro veces superiores a las reales, con tal de dar una imagen de seguridad que no se corresponde con la realidad. También el descuido de las capacidades de patrulla marítima, que no son solo aéreas, por parte de un país con una inmensa zona de responsabilidad en la que operan narcotraficantes, buques de la «Flota Fantasma» rusa, traficantes de personas y todos los demás actores en los que podamos pensar, sin que parezca importar demasiado… y mientras el caos legislativo se mantiene.
En este sentido, el ataque de hace unas horas por parte del SBU ucraniano contra la base naval rusa de Novorossiysk, en el que ha sido dañado (y no es la primera vez, aunque en esta ocasión no ha sido en el dique sino en el propio muelle) un submarino de la clase Kilo empleando un pequeño dron submarino, es una poderosa indicación del tipo de amenazas que enfrenta un país como España, situado a muy pocos kilómetros de actores que podrían llegar a ser hostiles con muy poco preaviso. Todo lo cual nos obliga a tomar medidas inmediatas, por una parte paliativas y, por otra, mucho más activas.
Entre las primeras, entraría el redespliegue de ciertas unidades o la inversión en medios de protección de infraestructuras y bases (hablaremos en cuestión de días sobre ello en un artículo específico), incluyendo el empleo masivo de medios no tripulados para ampliar el radio de cobertura y crear una red de detección mucho más densa. Entre las segundas, la recomposición de la Flota hacia una adaptada a lo que cabe esperar un futuro en el que plataformas como los portaaviones CATOBAR tienen un destino bastante negro, salvo cambio radical en los medios C-UAS y antimisil. Para ello, tocará apostar por los submarinos, por los UGVs y USV y por buques adaptados a la guerra de salvas, algo para lo que diseños como las F-110 no sirven.
También el endurecimiento de las propias bases, pues no podemos renunciar a desplegar en Cartagena o Cádiz, pero sí al menos a proteger los buques que allí se ubiquen de la forma más adecuada, aunque eso incluya retomar la construcción del complejo de Espalmador Grande… Y no, no vale con instalar redes o barreras, pues la base de Novorossiysk se construyó específicamente para proteger los activos rusos de amenazas como la que se ha llevado por delante el clase Kilo.
Por supuesto, todo esto puede parecer una locura, y muchos dirán que hay muchas otras necesidades, desde cambios en la carrera militar a construir blindados, sean 8×8 o 6×6. Eppur si muove…
Dicho esto, durante la pasada jornada las Fuerzas Armadas rusas habrían lanzado un total de 153 drones de largo alcance de diversos tipos sobre Ucrania, de los que el Estado Mayor de este último país asegura que sus defensas aéreas habrían sido capaces de derribar o neutralizar hasta 133 de ellos.
A pesar de la alta cifra de supuestos derribos, se han vuelto a producir diversas explosiones, por ejemplo en Zaporiyia, en donde además el impacto de un dron contra un edificio residencial ha dejado varios heridos. Además, se ha hablado también del lanzamiento de misiles, a la espera de más datos. También han sido alcanzadas Járkov y Jersón, en donde habría sido dañada una subestación eléctrica, dejando a la ciudad sin suministro.
Por último, como cada jornada las bombas planeadoras han vuelto a producir numerosos daños en distintos puntos cercanos al frente, como es el caso de Druzhkivka, en donde se ha producido una explosión seguida de un incendio.
Del lado contrario, han trascendido noticias por ejemplo desde Donetsk, en donde al parecer un misil antiaéreo ruso, empleado seguramente contra drones ucranianos, habría impactado en un comercio céntrico, provocando un incendio. También se ha hablado de explosiones en Bélgorod.
Lo más relevante, no obstante, ha ocurrido en Novorossiysk, en donde la base naval ha sido atacada, siendo alcanzada la parte posterior de unos de los submarinos clase Kilo atracados. Por el momento, no disponemos de imágenes por satélite que permitan hacer una correcta evaluación de daños. Ahora bien, a tenor de las grabaciones, es muy posible que toda la parte de la popa, lo que incluye el paso del eje, y partes de la vela hayan resultado dañadas, lo que podría llegar a ser catastrófico, si se produce una vía de agua. El impacto, dicho esto, podría haberse producido directamente contra el casco, (aunque también podría haber sido contra el muelle) cerca de una zona muy sensible, como decimos, empleándose para ello un dron submarino conocido como «Sub Sea Baby». Y, más allá de la pérdida, aunque fuese temporal, de un activo importante en tanto que buque submarino y, por tanto, con capacidad de negación, lo más relevante para lo que concierne a la guerra es que Rusia pierde una plataforma de lanzamiento de misiles Kalibr.
Sobre el frente, en una jornada en la que se ha podido ver un dron Molniya ruso con una antena de Starlink integrada, las novedades son las siguientes:
Comenzamos hoy el repaso por Vovchansk, así como por el resto del frente en Járkov, ya que las tropas rusas llevan semanas tratando de empujar desde diversos puntos con la vista puesta en Velykyi Burkuk, para lo que en los últimos días ha lanzado ataques contra localidades como Khanje y Ambarne, pero también, desde la propia Vovchansk, contra Lyman y Vil’cha.
Seguimos, una vez más, por Kupiansk, en donde continúa en marcha la operación ucraniana de reconquista de esta plaza, muy relevante al permitir por ejemplo el mantenimiento de las AFU en la orilla oriental del Oskil. Por de pronto, habrían seguido retomando partes del casco urbano, avanzando desde el noroeste y sureste.
En dirección a Konstyantynivka, por su parte, mientras siguen los ataques desde el sureste contra la ciudad, las tropas rusas continúan también con sus ataques en dirección al canal de agua dulce al noreste, desde Chassiv Yar o Vasyukivka.
En el caso de Myrhorad/Pokrovsk, apenas hay novedades, más allá de nuevos avances rusos hacia el centro de Myrhorad, completamente rodeada, pero presentando todavía resistencia.
Al sur del frente, en dirección a Pokrovske, hay cuentas que hablan de progresos rusos al sureste de Brats’ke. Además, ya en dirección a Gualiaipolé, las propias cuentas ucranianas comienzan a reconocer la gravedad de la situación, en una ciudad cada vez más rodeada por las fuerzas rusas.
En Stepnohirsk y Primorske, para finalizar, según los últimos datos y a pesar de los recientes avances rusos, las AFU aun mantendrían algunas posiciones al sur de la primera de estas localidades.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada internacional ha girado de nuevo en torno a Berlín. Tras dos días de reuniones, Kiev y los enviados estadounidenses describen unas conversaciones “complejas pero productivas” sobre el plan de paz, centradas en un documento de unas veinte páginas que combina alto el fuego, garantías de seguridad y un paquete de recuperación económica.
Entrando de lleno en las conversaciones, hasta Berlín se han desplazado los líderes de Ucrania, Alemania, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Finlandia, Noruega, Italia, Polonia y Suecia, así como la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo, para verse con la delegación estadounidense y continuar discutiendo el acuerdo de paz.
Tras las reunión y durante la madrugada, los líderes de los países mencionados y de la UE han adoptado una Declaración en la que se recoge los seis compromisos principales alcanzados entre EE. UU. y Europa “para brindar sólidas garantías de seguridad y medidas de apoyo a la recuperación económica de Ucrania”. En particular, esto incluiría compromisos para -y citamos literalmente:
- Brindar apoyo sostenido y significativo a Ucrania para fortalecer sus fuerzas armadas, que deben permanecer en un nivel de 800.000 hombres en tiempos de paz para poder disuadir el conflicto y defender el territorio de Ucrania (piense el lector que Ucrania no es capaz de mantener semejante ejército en tiempos de guerra, como para hacerlo a largo plazo…).
- Una «fuerza multinacional Ucrania» liderada por Europa, compuesta por contribuciones de países voluntarios en el marco de la Coalición de los Voluntarios y con el apoyo de Estados Unidos. Contribuirá a la regeneración de las fuerzas ucranianas, a la seguridad de sus cielos y a la protección de los mares, incluso operando dentro de Ucrania.
- Un mecanismo de vigilancia y verificación del alto el fuego dirigido por los Estados Unidos con participación internacional para proporcionar una alerta temprana de cualquier ataque futuro y atribuir y responder a cualquier incumplimiento, junto con un mecanismo de distensión para trabajar en acciones mutuas de desescalada que se puedan adoptar para beneficiar a todas las partes.
- Un compromiso jurídicamente vinculante, sujeto a los procedimientos nacionales, de adoptar medidas para restablecer la paz y la seguridad en caso de un futuro ataque armado. Estas medidas pueden incluir el uso de la fuerza armada, la asistencia de inteligencia y logística, y acciones económicas y diplomáticas.
- Invertir en la prosperidad futura de Ucrania, incluyendo la asignación de importantes recursos para la recuperación y la reconstrucción, la firma de acuerdos comerciales mutuamente beneficiosos y la consideración de la necesidad de que Rusia compense a Ucrania por los daños causados. En este sentido, se han inmovilizado los activos soberanos rusos en la Unión Europea.
- Apoyamos firmemente la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
Por otro lado, en la Declaración se menciona que los líderes apoyaron su apoyo al presidente Zelenski y que acordaron respaldar “cualquier decisión que finalmente tome sobre asuntos específicos de Ucrania” y reafirmaron que las fronteras internacionales no deben modificarse por la fuerza, siendo de este modo las decisiones sobre el territorio competencia del pueblo ucraniano “una vez se establezcan garantías de seguridad sólidas”. Además, subrayaron que apoyarán a Zelenski para que consulte a su pueblo si es necesario.
Del mismo modo, los líderes “fueron claros en que, como en cualquier acuerdo, nada está acordado hasta que todo esté acordado y que todas las partes deben trabajar intensamente para lograr una solución que pueda asegurar un fin duradero a los combates”.
Por otro lado, dejaron claro que cualquier acuerdo debe proteger la seguridad y la unidad a largo plazo de la región euroatlántica, pero también el papel de la OTAN a la hora de proporcionar una disuasión sólida.
En cuanto a Moscú, la Declaración subraya que “ahora le corresponde a Rusia mostrar su disposición a trabajar por una paz duradera aceptando el plan de paz del presidente Trump y demostrar su compromiso de poner fin a los combates acordando un alto el fuego”. En esta línea, los líderes acordaron seguir aumentando la presión sobre Rusia para que Moscú negocie con seriedad.
Por último, “todos se comprometieron a trabajar para lograr un rápido avance en los próximos días y semanas para concluir y refrendar conjuntamente un acuerdo para una paz duradera”. Además, especifican que esta declaración queda abierta a que se sumen otros países, por lo que será, como poco, interesante ver quiénes la suscriben y quiénes no.
En paralelo hay que destacar que los ministros de Exteriores de la UE se daban cita en Bruselas, con la participación del ministro ucraniano Sybiha, para discutir sobre el apoyo a Ucrania, especialmente todo lo relativo al empleo de los activos rusos congelados en beneficio de Kiev, y formalizar nuevas sanciones contra 40 buques de la flota fantasma rusa e individuos vinculados a las petroleras Rosneft y Lukoil. Sin embargo, en lo que respecta a los activos rusos y el Préstamo de Reparación debemos esperar a las discusiones del Consejo Europeo del próximo jueves 18 de diciembre para ver si finalmente hay acuerdo o no.
Sin embargo, y esto está relacionado íntimamente con el apoyo militar, durante la próxima jornada, 16 de diciembre, tendrá lugar una nueva reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania o Ramstein a la que asistirá el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
A propósito del préstamo, el canciller alemán Friedrich Merz declaraba que “No nos engañemos. Si no lo logramos, la capacidad de acción de la UE se verá gravemente dañada durante años”. Añadía, además: “Y demostraremos al mundo que, en un momento crucial de nuestra historia, somos incapaces de permanecer unidos y actuar para defender nuestro propio orden político en este continente europeo”.
Pasando al lado estadounidense, según diversas fuentes alrededor del 90 % del texto estaría ya acordado, pero siguen abiertos los puntos más sensibles: el estatus de los territorios ocupados y el diseño de las garantías de seguridad. Sobre esto último, un alto funcionario estadounidense afirmaba que el borrador de acuerdo incluye “garantías de seguridad muy sólidas”, similares a las del Artículo 5, así como que “todo lo que creemos que los ucranianos necesitan para sentirse seguros está incluido”. Asimismo, comentaba que las garantías -calificadas como “platino”- “no se mantendrían sobre la mesa indefinidamente”, así como que estas requerirán el respaldo del Senado.
Desde la Presidencia ucraniana mientras tanto se insiste en que no hay todavía un “acuerdo cerrado” y que la prioridad sigue siendo la arquitectura de seguridad, no la línea exacta del alto el fuego, y que la población civil debe tener claro cuáles serán las garantías. Además, Zelenski calificaba de “dolorosa” la cuestión de las concesiones territoriales y confirmó que persisten las diferencias sobre este tema, si bien admite que cree que la parte estadounidense, actuando como mediadora, “propondrá diversas medidas para intentar alcanzar al menos algún tipo de consenso”. Pese a todo, el mandatario ucraniano insiste en que todos están dispuestos a trabajar productivamente para encontrar soluciones que respeten a Ucrania y acerquen el fin de la guerra.
Por su parte, Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, ya declaraba antes de la continuación de las conversaciones con estadounidenses y europeos que “en los últimos días, las negociaciones entre Ucrania y Estados Unidos han sido constructivas y productivas, con verdaderos avances”. Además, Umerov destacaba que “hay mucho ruido y especulaciones anónimas en los medios ahora mismo” y pedía que “no se dejen engañar por rumores ni provocaciones”.
Mientras tanto, desde Moscú el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, sigue manteniendo que las capitales europeas están trabajando en contra de EE. UU., poniendo palos en las ruedas, en su intento de lograr un acuerdo sobre Ucrania y las acusa de emplear “la crisis ucraniana para imponerse”. Además, señala que lo triste es que Bruselas, Berlín, Londres, París y los Bálticos, entre otros, “están reviviendo la filosofía y las prácticas del nazismo”.
Cambiando de tema y volviendo sobre la actividad en Berlín, el presidente Zelenski y el canciller Merz participaron en la clausura del 8º Foro Económico Germano-Ucraniano al que asistieron representantes de las principales industrias alemanas, incluida la de defensa. En este contexto, Zelenski destacó que se establecerá en Berlín una de las primeras oficinas enfocadas a proyectos de producción conjunta en la industria de defensa y que una de las tareas clave del gobierno ucraniano es atraer más empresas y contratos con Alemania.
Para concluir, el Gobierno alemán destinará aproximadamente 20 millones de euros a ayudar a 1.380 escuelas y guarderías a mejorar sus sistemas de calefacción y aumentar su autonomía energética, apoyando así a que 400.000 niños en ocho regiones puedan continuar su educación durante el invierno. Además, estos fondos también ayudarán al funcionamiento de 10 hospitales y de los sistemas de agua.

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