Las negociaciones destinadas a poner fin a la guerra siguen su curso, con reuniones entre Zelenski y su equipo y los negociadores estadounidenses, con la intención de cerrar una propuesta definitiva mientras Rusia guarda silencio, a la espera. Al mismo tiempo, países como Francia reiteran su apoyo sin condiciones a Ucrania, otros como Chequia anuncian que han cumplido con el compromiso de enviar 1.800.000 disparos de artillería a su aliado y hay indicios de que las armas sufragadas a través del mecanismo PURL estarían llegando a las AFU, que en los últimos días han lanzando, por ejemplo, varios ataques como M270 MLRS y M142 HIMARS. La situación en el frente, en cualquier caso, sigue siendo complicada, pues aunque las AFU estarían logrando limpiar las bolsas de resistencia rusas en Kupiansk, siguen teniendo importantes carencias de personal, lo que dificulta cubrir cada parte del frente, como demuestran los retrocesos en dirección a Limán, al sur de Konstyantynivka o en Gualiaipolé.
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A lo largo de la noche, las Fuerzas Armadas rusas han lanzado nuevamente drones tipo Shahed contra objetivos en la región de Dnipropetrovsk, dirigiendo al menos una docena contra la ciudad de Pyatykhatky. Además, las alarmas aéreas han vuelto a sonar en Odesa, castigada los últimos días y ciudad que no ha recuperado la normalidad tras los últimos ataques, de forma que no habría todavía ni calefacción, ni electricidad, ni Internet, ni tampoco agua corriente.
Las últimas horas, además, nos han dejado nuevos datos sobre el reciente ataque ruso a Zaporiyia, que habría provocado un total de 14 heridos, ampliándose por tanto la cifra recogida en el informe de ayer y, como cada día, nuevos lanzamientos de bombas planeadoras, en varios casos dirigidos también contra localidades cercanas a esta ciudad como Rozumivka o Nyzhnya Khortytsya, en donde presumiblemente los ucranianos reúnen medios para mantener su esfuerzo bélico o bien instalaciones de producción relacionadas con este.
Estas han sido las acciones más llamativas por parte rusa en las últimas horas, máxime teniendo en cuenta que desde ayer no se han publicado nuevos datos sobre ataques a larga distancia, ni contamos tampoco con un nuevo informe oficial ucraniano relativo al número de lanzamientos, al menos a la hora de redacción de este informe.
Del lado ucraniano, por su parte, sí hay noticias relativas a un ataque con drones de largo alcance sobre la capital rusa, Moscú, hablándose de una treintena de aparatos llegando a esta ciudad, de los que dieciocho habrían sido abatidos por las defensas antiaéreas.
También hay noticias relativas a otra acción, en este caso contra la infraestructura energética rusa en la región de Bélgorod, como consecuencia del cual se habrían producido «daños importantes», según el gobernador Vyacheslav Gladkov. En este caso, el ataque ucraniano habría sido llevado a cabo empleando cohetes guiados lanzados desde un MLRS M142 HIMARS, sistema que junto con los M270 han estado activos de nuevo en las últimas semanas, después de un tiempo empleándose con cuentagotas.
El asunto es interesante, pues dado que los Estados Unidos no están enviando ayuda a Ucrania salvo para cosas muy concretas, la llegada de nuevas municiones para los HIMARS, así como de nuevas bombas guiadas y demás material sería indicativo de que parte de la ayuda suministrada a través de programas como PURL estaría llegando a Ucrania desde los Estados Unidos… financiada por los europeos. De hecho, PURL está replicando lo que antes hacían los dos mecanismos estadounidenses con los que la Administración Biden estuvo sosteniendo a Ucrania, pero en este caso con tramos de 500 millones de dólares a costa de los contribuyentes europeos, lo que permite a las AFU seguir en liza y es, huelga decirlo, un negocio redondo para los norteamericanos.
En otro orden de cosas, durante la jornada dominical se ha hablado, entre otros temas, del envío de ingenieros alemanes a Polonia, para colaborar en la construcción de posiciones defensivas en el este del país, en lo que se ha denominado operación «Ostschild». También de los objetivos de reclutamientos rusos para 2025, que habrían sido superados según se ha dicho desde la inteligencia ucraniana, de forma que habrían conseguido alistar a 403.000 reclutas a lo largo del año. Una cifra que habría hecho posible, de paso, continuar con las reformas militares de tal modo que entre 3 y 4 brigadas habrían sido escaladas al nivel de división.
Situación completamente distinta a la de una Ucrania que, para más inri, se enfrenta ahora a acusaciones contra sus reclutadores por parte de las Naciones Unidas, que hablan de torturas a objetores de conciencia . Además, se cifra el número de desertores en más de 250.000 (aunque se sabe que una parte de ellos vuelven al frente), mientras que unos «200.000 ucranianos en edad militar habrían huido a Alemania desde el comienzo de la guerra», todo lo cual dificulta el rendimiento de las AFU.
Además, se ha podido ver a miembros de la 123ª Brigada de Fusileros Motorizados rusos empleando lo que serían bobinas de 50 kilómetros de cable de fibra óptica para drones FPV, lo que habla de la difusión de estas últimas, ya que antes se habían hecho pruebas y posiblemente empleado de forma puntual por unidades como Rubikon, pero ahora se verían ya en unidades de línea.
Por último, se ha hablado también sobre los últimos ataques ucranianos y rusos contra buques abanderados en terceros países y por tanto, oficialmente ajenos al conflicto a pesar de que obviamente sirvan a intereses económicos o militares de uno y otro. Y es que este tipo de acciones complican mucho, por ejemplo, la situación de países como Turquía, con importantes intereses comerciales y navieros que se ven directamente amenazados. Además, no lo olvidemos, este país sigue teniendo la llave de los estrechos turcos, tema que abordamos en su día pero que no está de más recordar.
Dicho esto, pasamos a la actualidad sobre el frente, comenzando por la ciudad de Kupiansk, en donde los ucranianos continúan con la limpia, eliminando poco a poco a las tropas rusas allí presentes, que formarían algunas bolsas de resistencia. La práctica ausencia de testimonios de prisioneros habla, en cualquier caso, sobre lo limitado de los números reales de muchas de las operaciones que nos deja la guerra en esta fase. Así, del mismo modo que los ucranianos en Myrhorad apenas pueden sobrepasar los dos o tres centenares (y posiblemente una parte haya conseguido ir abandonando la urbe al amparo de la noche o de condiciones de visibilidad favorables, en pequeños grupos), en Kupiansk difícilmente serían más de unos pocos cientos, y eso en el mejor de los casos, los rusos afincados en el casco urbano.
Más al sur, aunque seguimos en el curso del Oskil, tenemos que las tropas rusas han atacado una vez más en dirección a Bohuslavka, tanto desde el sur como desde Zahyrove, al norte.
Además, también cerca de un río, en este caso del Donets en dirección a Limán, las últimas jornadas nos han dejado progresos rusos en el área de Yampil, cortando físicamente una de las vías de comunicación que vertebran la orilla norte del mismo y que ahora los ucranianos tendrán muchas dificultades para utilizar, moviéndose lateralmente.
Saltamos hasta Konstyantynivka, donde se han lanzado nuevos ataques por parte rusa en dirección a la T0504, mediante la cual pretenden cortar la ciudad en dos, para lo que atacan desde diversas direcciones, incluyendo la H20 desde Yavlunivka. Precisamente, uno de los ejes de esfuerzo ruso tiene que ver con hacerse el control de la zona al norte de los pantanos de Kleban-Byk, que permanece en su mayoría en poder ucranianos, aunque hay quienes hablan de una reciente retirada. Y, al mismo tiempo, siguiendo la práctica habitual en otras batallas anteriores por ciudades de cierta importancia, los rusos siguen buscando rodear Konstyantynivka también desde el norte, tratando de cortar las GLOC ucranianas.
Cerramos con la situación al sur del frente, concretamente por el río Haichui y la ciudad de Gualiaipolé, en donde la situación se está torciendo para los ucranianos, ya que los rusos habrían conseguido nuevos puntos de paso al norte de la urbe, atravesando la vía de agua hacia el raión de Zaporizhzhia. Lo que es peor, en sus ataques desde el este y sureste, miembros de algunos DRGs rusos han conseguido llegar a zonas céntricas de Gualiaipolé, capturando además en las últimas jornadas la parte meridional de Varvarivka, aunque llevaban ya días penetrando en dicha localidad.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada dominical ha concluido sin apenas noticias relacionadas con la guerra de Ucrania. Eso sí, ha estado marcada, una vez más, por el cara a cara en Berlín entre Volodímir Zelenski y los enviados estadounidenses, en el que han continuado las discusiones sobre el plan de paz estadounidense y la posición ucraniana y europea.
Tras más de cinco horas de reunión en la cancillería alemana, las delegaciones acordaron continuar las conversaciones el lunes, en un formato ampliado con la presencia de varios líderes europeos, que buscan asegurar garantías de seguridad sólidas para Ucrania y evitar que el alto el fuego se traduzca simplemente en una congelación del conflicto favorable a Moscú. No obstante, por el momento las declaraciones sobre las negociaciones han sido mínimas, aunque el enviado especial Witkoff sí ha reconocido que “se han logrado muchos avances” y confirmado que “los representantes mantuvieron debates en profundidad sobre el plan de 20 puntos para a paz, las agendas económicas y otros temas”.
En este sentido, hay que destacar, además, que Zelenski y su equipo no solo se han reunido con los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, sino que en la reunión también han tomado parte Spiro Ballas, asesor principal de la oficina del vicepresidente J. D. Vance, Josh Gruenbaum, comisionado del Servicio Federal de Adquisiciones, responsable de estructurar supervisar y controlar los contratos relativos a la ayuda y la reconstrucción en Ucrania, el general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de Europa en la OTAN (SACEUR) y Chris Curran, del Departamento de Estado e involucrado en los aspectos diplomáticos y económicos del apoyo a Kiev, incluida la coordinación de sanciones.
Moviéndonos a las declaraciones de Ucrania, Zelenski no ha ofrecido discurso diario ni publicado ningún mensaje en X al respecto, pero sí reafirmó antes de la reunión que la postura de Kiev sigue siendo la de un alto el fuego basada en el principio de “permanecer donde estamos”. Además, el líder ucraniano considera esenciales las garantías de seguridad del tipo Artículo 5 de la OTAN, respaldadas por el Congreso de EE. UU. Sin embargo, esto no es todo, ya que Zelenski está dispuesto a renunciar a las aspiraciones de adhesión a la OTAN a cambio de garantías de seguridad “de nuestros colegas europeos, así como de otros países” como Japón o Canadá.
Desde Francia, el presidente Macron confirmaba que acababa de hablar con Zelenski y subrayaba que “estadounidenses, europeos y ucranianos solo piden la paz” y que París “seguirá apoyando a Ucrania para construir una paz sólida y duradera capaz de garantizar la seguridad y al soberanía de Ucrania y Europa a largo plazo”.
Desde Moscú por el momento guardan silencio sobre las negociaciones al tiempo que tachan de “irresponsables” las últimas declaraciones del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y, en particular, por su último discurso en Berlín en el que afirmaba que los países de la Alianza podían ser el próximo objetivo de Rusia y que debemos estar preparados “para una guerra de la escala que sufrieron nuestros abuelos o bisabuelos”. Según Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, los comentarios proceden “de una generación que ha olvidado lo que realmente fue la Segunda Guerra Mundial” y añade que Rutte “no entiende de qué está hablando”.
Por otro lado y en otro orden de cosas, la delegación rusa ya está en Washington para participar en la primera reunión de sherpas del G20 bajo la presidencia de EE. UU. en 2026.
Para concluir, Petr Fiala, primer ministro de Chequia, ha declarado que prometió entregar a Ucrania 1.800.000 disparos de 155mm en el marco de la iniciativa de munición y que hoy se ha cumplido con este objetivo. Un hito que, por supuesto, las autoridades ucranianas y, en especial, el ministro de Defensa, Denys Shmyhal, han agradecido.

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