La jornada internacional ha visto, por una parte, a Zelenski en Kupiansk, anunciando la retoma de la ciudad tras el éxito de la operación ucraniana iniciada días atrás. Más allá de esto, ha sido testigo de cierta aceleración en los engranajes diplomáticos relacionados con el plan estadounidense. Kiev, Washington y las principales capitales europeas siguen trabajando para fijar una “base común” sobre un paquete que combine alto el fuego, garantías de seguridad y reconstrucción de Ucrania, tomando como referencia la propuesta ucraniana de 20 puntos y los documentos paralelos sobre seguridad y economía. Así las cosas, se espera que Zelenski y varios líderes europeos se vean con el enviado estadounidense Steve Witkoff en Berlín en las próximas horas. También, y al mismo tiempo, es relevante la decisión de la Unión Europea de inmovilizar de forma indefinida en torno a 210.000 millones de euros en activos soberanos rusos y preparar un préstamo de hasta 165.000 millones para Ucrania financiado con los rendimientos de esos fondos; una decisión que ha motivado advertencias sobre riesgos legales por parte de Moscú, así como nuevas amenazas relativas a una hipotética respuesta.
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La pasada jornada ha dejado el lanzamiento, por parte rusa, de 495 drones y misiles sobre Ucrania, incluyendo 465 drones tipo Shahed, 4 misiles X-47M2 Kinzhal, 5 misiles balísticos Iskander-M, 5 misiles de crucero Iskander-K y 16 misiles de crucero Kalibr. Del total, los ucranianos afirman haber evitado que lleguen a destino 417 drones, 4 misiles de crucero Iskander-K y 9 misiles Kalibr. Los ataques, dicho esto, han dejado 6 civiles muertos y al menos 43 heridos en las últimas horas.
Entre los puntos más castigados, un día más la ciudad costera de Odesa, en donde ha demás ha resultado alcanzado un buque -el «CENK-T» de bandera panameña que transportaba transformadores eléctricos a Ucrania por un dron Shahed, en lo que implica por una parte una respuesta a los ataques ucranianos contra buques rusos o de interés para Rusia y, por otra, un duro golpe en un momento en el que las infraestructuras ucranianas están sufriendo por los ataques estratégicos rusos. Los ataques contra esta ciudad, además, han dejado la urbe sin suministro eléctrico, ni transporte urbano, al menos en el caso de trenes y tranvías.
También ha sido atacada Mykolaiv, donde hasta un millón de personas se habrían quedado sin electricidad o Sumy, alcanzada por drones y misiles, Járkov, Pavlivka, donde media docena de civiles han sufrido heridas, Pavlograd o Dnipró, entre otros puntos de Ucrania. Daños todos a los que hay que sumar los causados por drones tácticos, artillería o bombas planeadoras, empleadas una vez más por centenares durante la jornada.
Los ucranianos, por su parte, también han estado activos, atacando plataformas petroleras rusas en el mar Caspio, en una operación llevada a cabo por el SBU que ha causado daños en dos instalaciones de Lukoil: la plataforma Filanovsky y la plataforma Korgachin. En conjunto, ambas plataformas producían hasta 160.000 barriles de petróleo diarios.
Además de esta acción, se ha registrado otra que ha afectado a una planta química en Rossosh, localidad ubicada en la región rusa de Voronezh y un ataque contra la base aérea de Kacha, situada en la península de Crimea.
También, por último, los ucranianos han cargado contra la refinería de petróleo de Saratov, una de las mayores de Rusia y también uno de los objetivos predilectos de los drones del SBU.
Cambiamos ahora hacia la actualidad en el frente, en donde se han producido interesantes novedades, comenzando por el sector del Oskil.
En este, como sabemos, los ucranianos llevan semanas centrados en Kupiansk, ciudad casi perdida un mes atrás, a la que se ha dirigido Zelensky para dar ánimo a las tropas, fotografiándose en el interior de la misma, en una muestra de control. Ahora bien, no hay que perder en ningún caso la perspectiva de las cosas, pues a pesar de que sin duda lo hecho por el ucraniano (no es la primera vez) es una muestra de valor, también tiene mucho de elemento publicitario, en un momento en el que las cosas en distintos puntos del frente no van todo lo bien que el país necesitaría, en un contexto de negociaciones como el actual.
En cualquier caso, siguiendo con es sector, lo relevante para el curso de la guerra es que la operación ucraniana, planeada por el general Mykhailo Drapatyi y anunciada semanas atrás, habría dado sus frutos, permitiendo que las AFU recuperen toda la parte noroccidental del sector. Algo que, como explica Clément Molin demuestra, una vez más, que la mayor parte de problemas ucranianos tienen que ver con la pura y simple falta de personal, ya que allí en donde consiguen reunir personal suficiente, suelen imponerse.
Así las cosas, está por ver si consiguen retomar rápidamente la parte más sudoriental de Kupiansk, aprovechando el desconcierto entre el número relativamente escaso de rusos en la misma y el hecho de que, como hemos explicado en alguna ocasión, por el tipo de unidades que utilizan para sus infiltraciones, rara vez cuentan con recursos materiales suficientes o pueden prestarse apoyo frente a operaciones decididas.
También lo que ocurre con los terrenos al este de la ciudad (sobre los que hablamos ayer), hasta Petropavlivka, de los que hablábamos ayer, ya que los rusos intentarán hacerse fuertes en la zona para seguir amenazando no sólo Kupiansk, sino toda la cabeza de puente ucraniana al este del Oskil. Dicho lo cual, lo más relevante de lo que pueda ocurrir no tiene tanto que ver con la conservación de la orilla oriental sino con el reforzamiento de la occidental, ya que la pérdida de Kupiansk y sus alrededores durante los últimos meses fue posible especialmente porque la falta de personal ucraniano en la zona permitió a los rusos ir cruzando el río por el norte, en Dvorichna y demás.
Mucho peor está la cosa ahora mismo en Siversk, localidad perdida en la práctica, aunque con una orografía complicada en los alrededores que dificultará los avances rusos hacia Oleksandrivka y Mykolaivka. Los combates, por tanto, se seguirán librando en los meandros del Donetsk, las zonas boscosas y las alturas de la región, pese a la caída de esta urbe.
En Konstyantynivka, las cosas siguen degradándose también, con nuevos progresos rusos hacia el nudo de comunicaciones en torno a la T0504.
Siguen los combates en Myrhorad/Pokrovsk, tanto en el interior de la primera, como en los alrededores de la segunda, sin grandes cambios respecto a la jornada anterior, aunque con intensa actividad por parte rusa.
Al sur del frente, cerramos hoy hablando de lo que ocurre en dirección a Gualiaipolé, se habla de la conquista rusa de posiciones ucranianas en la zona de la planta de tratamiento de aguas de la ciudad, combatiéndose cada vez con más intensidad en el interior de la localidad entre los defensores y los DRGs rusos.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada ha estado marcada por dos elementos que empiezan a solaparse de forma clara: por un lado, el intento de Ucrania, Estados Unidos y las principales potencias europeas de converger en una posición común sobre el plan de paz; por otro, el salto cualitativo en el uso de los activos rusos congelados, con la decisión de la Unión Europea de inmovilizar de forma indefinida las reservas del banco central ruso para apuntalar la financiación de Kiev especialmente para 2026 y 2027. Todo ello mientras Zelenski, desde el sector de Kupiansk, insiste en que solo unos buenos resultados en el frente permitirán a Ucrania obtener resultados aceptables en la mesa de negociación.
En cuanto a las negociaciones, fuentes de la presidencia francesa explican que Kiev, Washington y las capitales europeas siguen trabajando para fijar una “base común sólida” que sirva de base a una eventual oferta de paz que pueda presentarse a Rusia. El objetivo sería acordar, antes de dirigirse a Moscú, los grandes parámetros de cara a un futuro acuerdo: seguridad a largo plazo para Ucrania, definición de las cuestiones territoriales y encaje de Kiev en la arquitectura euroatlántica. La parte europea insiste en que cualquier propuesta debe respetar el derecho internacional y la soberanía ucraniana, mientras desde Kiev se sigue resistiendo a aquellos elementos del borrador estadounidense percibidos como demasiado favorables a Moscú, en particular los relativos a renunciar a ciertas aspiraciones territoriales y a limitar el tamaño de las AFU.
En paralelo, el jefe del equipo negociador ucraniano, Rustem Umerov, ha confirmado la celebración de una nueva reunión entre asesores de seguridad nacionales ucranianos, europeos y estadounidenses, centrada en sincronizar posiciones sobre el plan, las garantías de seguridad y los aspectos económicos y de reconstrucción. Según sus declaraciones, el trabajo continúa de forma técnica en varios documentos a la vez: uno sobre garantías de seguridad, otro sobre los elementos políticos del acuerdo y un tercero de carácter económico, en un contexto en el que Washington busca acelerar los plazos mientras Kiev intenta ganar margen de maniobra.
Sin embargo, el gran movimiento del día en el terreno de las sanciones ha llegado desde Bruselas como ya podía intuirse durante la semana anterior. Los Estados miembros de la UE han acordado inmovilizar de forma indefinida alrededor de 210.000 millones de euros en activos soberanos rusos, de los cuales unos 185.000 millones están depositados en la cámara de compensación belga Euroclear. Con ello se elimina la necesidad de prorrogar el congelamiento cada seis meses por unanimidad, reduciendo la capacidad de países reacios a Rusia para bloquear el mecanismo, y se despeja el camino para un préstamo de hasta 165.000 millones de euros a favor de Ucrania para cubrir sus necesidades, incluidas las de defensa, en 2026-2027, préstamo que se financiaría precisamente con los rendimientos de esos activos rusos, en la lógica de anticipar futuras reparaciones de guerra. Además, según comunica el propio Consejo de la UE, la decisión se ha tomado con carácter urgente “para limitar los daños a la economía de la Unión”, ya que de no existir Rusia “utilizaría directamente cualquier recurso adicional para financiar su guerra de agresión contra Ucrania” y “esto exacerbaría el riesgo de una escalada de actividades beligerantes híbridas dirigidas contra los Estados miembros y en el territorio de la UE, agravando así las dificultades económicas de la Unión”.
La decisión, obviamente, ha provocado reacciones inmediatas. Algunos socios europeos advierten de los riesgos legales y financieros de abrir la puerta a una confiscación de facto de activos soberanos, mientras que desde Moscú se califica la medida como un ataque directo a los derechos de propiedad de la Federación Rusa, y el Banco de Rusia ha presentado una demanda contra Euroclear con base en los daños que están causando al propio Banco. Además, reiteran que cualquier intento de expropiar esos fondos socavará la confianza internacional en el euro y puede desencadenar represalias contra bienes europeos en terceros países.
Mientras tanto, la diplomacia ucraniana continúa con intensidad su actividad. El Ministerio de Exteriores ha multiplicado contactos, desde conversaciones del titular de la cartera con homólogos europeos para coordinar posiciones sobre el nuevo paquete de sanciones y las garantías de seguridad, hasta llamadas con países de América Latina, África y el Caribe, buscando reforzar apoyos en la Asamblea General de la ONU y en organismos regionales. Entre las reuniones del día destacan la conversación del ministro Sybiha con el ministro de Exteriores de Guyana, centrada en el impacto global de la agresión rusa y la cooperación en foros internacionales, así como reuniones de alto nivel con representantes de China y otros actores clave, en las que Kiev insiste en la indivisibilidad de la seguridad nuclear y en los riesgos que supone la ocupación rusa de instalaciones como la central de Zaporiyia.
En el plano político-militar, el mensaje más significativo ha llegado del propio Zelenski, que ha intervenido desde el sector de Kupiansk tras una jornada de visitas a posiciones de la Infantería y unidades de la Guardia Nacional, mientras que la primera dama se desplazaba hasta Járkov para, entre otros, visitar un hospital y la reconstrucción de una guardería. El presidente ha subrayado que “lograr resultados en el frente es crucial para lograr resultados en la diplomacia”, recordando que cada posición defendida o recuperada se traduce en una posición más sólida en cualquier negociación de final de guerra. Su presencia en la zona, en el Día de las Fuerzas de Tierra, busca transmitir tanto a la población ucraniana como a los socios que, pese a la presión para aceptar concesiones, Kiev pretende sentarse a la mesa desde una dinámica de avance local, no de colapso.
Por otro lado, y como dato importante, la actividad alrededor del llamado “formato Berlín” también ha ganado peso en las últimas horas. Según varias fuentes, el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, se reunirá durante el fin de semana en la capital alemana con Zelenski y varios líderes europeos, en un encuentro auspiciado por la Cancillería alemana y ligado tanto al plan de paz como al uso de los activos rusos congelados. Berlín y París insisten en que, antes de entrar en negociaciones territoriales sobre el Donbás ocupado o el estatuto de la central de Zaporiyia, Estados Unidos y los europeos deben ofrecer a Ucrania garantías de seguridad robustas, incluyendo alguna fórmula de compromiso que, sin ser una adhesión inmediata, acerque a Kiev al paraguas de defensa colectiva occidental.
En el plano económico, el Gobierno ucraniano intenta acompañar estos movimientos con señales de resiliencia y buena gestión hacia sus socios. El Gabinete ha anunciado varios paquetes de apoyo a las regiones de primera línea, que incluyen miles de millones de hryvnias adicionales para combustible, logística y servicios esenciales, al tiempo que confirma la recepción del tramo final de 30 millones de euros de un préstamo del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa destinado a compensar a ciudadanos por viviendas destruidas.
Además, Ucrania ha recibido 290 millones del Banco Mundial, de los cuales 80 millones se han podido movilizar gracias a una garantía del gobierno de Japón a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF). El destino de estos fondos será apoyar el proyecto Empresas Resilientes, Inclusivas y Sostenibles enfocado en el sector privado.
Adicionalmente, hay que destacar que la primera ministra ucraniana, Yuliia Svyryndenko, ha participado durante su visita a Járkov en la reunión del Grupo de Energía del G7+ para informar a los asistentes sobre la situación actual de Ucrania de cara al cuarto invierno de guerra. Así, también ha confirmado que gracias al apoyo de los socios han conseguido financiación parcial para la recuperación energética y la importación de gas.
Para concluir, un “gran grupo” de niños y adolescentes ucranianos, aunque no se ha especificado el número concreto, ha regresado desde los territorios ocupados gracias a la iniciativa Bring Kids Back UA.

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