La jornada 1376ª de guerra en Ucrania ha dejado novedades en el plano diplomático, pues han tenido lugar las conversaciones entre Ucrania y Estados Unidos en Florida, una semana después de verse en Ginebra y tras la salida de Yermak. Si bien las partes afirman que han sido encuentros productivos, admiten que todavía queda trabajo por hacer. En los próximos días el enviado especial Witkoff viajará a Moscú, mientras que los europeos y Ucrania se reunirán en distintos formatos. No han sido las únicas novedades en una jornada que nos ha dejado un posible ataque ucraniano contra un buque de la «flota fantasma» rusa en Senegal y en la que desde la OTAN, el presidente del Comité Militar ha declarado que la alianza debería ser más proactiva a la hora de hacer frente a las tácticas híbridas rusas, por ejemplo en el quinto dominio, si bien no ha definido en detalle el cómo…
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Jornada sin apenas novedades, no sólo porque el informe de ayer salió algo más tarde de lo habitual, sino porque la mayoría de estas han tenido que ver con lo diplomático y no con lo militar.
En este último aspecto, sí cabe al menos hacer una referencia a las recientes declaraciones del almirante Giuseppe Cavo Dragone, presidente del Comité Militar de la OTAN, quien ha dicho que la alianza podría volverse «más agresiva» a la hora de contrarrestar los «ataques híbridos» rusos, haciendo una referencia explícita al quinto dominio. Así, según ha dicho a Financial Times, «En el ámbito cibernético, somos más bien reactivos. Estamos considerando ser más agresivos o proactivos en lugar de reactivos».
Lo cierto es que Dragone no ha especificado demasiado acerca de cómo podría materializarse un cambio de orientación que implica por el momento demasiados interrogantes tanto técnicos, como legales y operacionales, ya que no está claro dentro de la OTAN quien podría ir más allá de lo que se hace hasta el momento. Hay que tener en cuenta que no todos los Estados miembros estarían a favor y de entre estos, desde luego que solo unos pocos contarían con capacidades significativas, por lo que cuesta pensar que las acciones se lleven a cabo desde el seno de la organización y no por parte de algunos Estados de motu proprio.
Ahora bien, seguramente haya margen para la mejora en distintos niveles. Por ejemplo, la OTAN podría reforzar, en primer lugar, su capacidad de anticipación mediante una inteligencia cibernética más integrada, compartida en tiempo real y basada en herramientas avanzadas de análisis, incluidas soluciones de IA. Esto permitiría detectar patrones de actividad rusa antes de que evolucionen en operaciones de mayor escala. Asimismo, una cooperación más estrecha con empresas tecnológicas, proveedores de servicios esenciales y socios críticos facilitaría una imagen operativa común más precisa y rápida.
En segundo lugar, la Alianza debería fortalecer su capacidad de disuasión declarando con mayor claridad las consecuencias de determinadas acciones cibernéticas hostiles, desarrollando una doctrina más explícita sobre represalias y consolidando sus capacidades ofensivas mediante la integración de aportes nacionales en un “pool” operativo común. Al mismo tiempo, incrementar las operaciones de caza avanzada (hunt forward) y desplegar equipos multinacionales en redes aliadas cuando se detecten indicios de actividad rusa permitiría frenar campañas hostiles en fases tempranas. Y no es que no se hayan producido cambios declarativos en el pasado o que no haya capacidad alguna en estas áreas sino que, como decimos, el margen de mejora es todavía amplio.
Un tercer eje clave podría consistir, por ejemplo, en mejorar la resiliencia y la defensa activa, estableciendo estándares mínimos obligatorios de ciberseguridad para los aliados, impulsando ejercicios conjuntos de mayor realismo y alcance y estableciendo equipos permanentes de red teaming capaces de evaluar vulnerabilidades en infraestructuras críticas. Dado que Rusia combina el ciberataque con la desinformación, también resulta esencial integrar ambos ámbitos, acelerando la atribución pública y reforzando la comunicación estratégica para neutralizar la narrativa adversaria.
Por último, aunque en ciertos aspectos es todavía una quimera, sería bueno disponer de una mayor coordinación OTAN–UE en materia de protección de cadenas de suministro digitales o entrenamiento conjunto, ya que esto permitiría ofrecer una reacción más coherente y veloz. Es más, incluso, avanzar hacia una interpretación más clara del Artículo 5 en todo lo que se refiere a escenarios cibernéticos permitiría contribuir a disuadir futuras acciones rusas.
Al final, de lo que se trata, ya que suelen ser acciones en la Zona Gris, en donde se compite más que se combate, es de establecer conjuntos de medidas que permitan reducir el espacio de maniobra de Moscú, al tiempo que se eleva el coste de cualquier posible acción hostil, negando de paso el control de la escalada al Kremlin…
Hablando de acciones en la Zona Gris, ya que en las últimas horas apenas ha habido reportes relativos a ataques a larga distancia por parte de una y otra parte, tenemos que el aeropuerto de Vilna, en Lituania, ha vuelto a suspender los vuelos tras ser avistados nuevamente diversos objetos aéreos -presumiblemente globos- sobrevolando el espacio aéreo circundante, lo que supone un riesgo a la navegación aérea.
Por lo demás, el Estado Mayor ucraniano ha publicado datos relativos al lanzamiento, por parte rusa, de hasta 122 drones de largo alcance y dos misiles balísticos Iskander-M, asegurando además que habrían derribado o neutralizado 104 de los drones entrantes. En cuanto a los objetivos atacados, una parte sustancial de los drones se habrían dirigido contra el distrito de Vyshhorod, en la ciudad de Kiev, mientras que otro grupo habría volado hacia la región de Dnipropetrovsk. En cuanto a los drones, su destino lo encontramos en la base aérea de Belbek y en el aeropuerto internacional de Odesa.
Del lado contrario, tras los ataques en días pasados contra buques de la «flota fantasma» rusa en el Mar Negro, se ha hablado en las últimas horas de una supuesta acción ucraniana por confirmar contra otro buque del mismo tipo ni más ni menos que en Senegal, en donde un buque de bandera panameña y capital turco dedicado al tráfico de hidrocarburos rusos (buques que cruzan a diario cerca de las Islas Canarias, planteando una seria amenaza medioambiental, más allá de lo lícito o ilícito de sus funciones) se estaría hundiendo tras ser supuestamente atacado por USVs ucranianos.
El asunto no termina aquí, pues si se confirma que Ucrania ha sido capaz de atacar intereses rusos en Senegal, esta nueva capacidad podría plantear una amenaza a los activos militares rusos en el Golfo de Guinea, justo unos días después de que Putin haya logrado un acuerdo con el gobierno de Togo en virtud del cual la marina de guerra rusa podrá utilizar los puertos de este país y viceversa. Por supuesto, Rusia no tiene una gran capacidad de proyección en esta zona del mundo, pero en el marco de una guerra que desde el principio ha ido más allá de Ucrania, seguir cercenando las posibilidades de su marina a la hora de alcanzar destinos lejanos (como el Atlántico sur), tiene si aquel, y no sólo para Ucrania.
En cuanto a lo puramente militar, es decir, a las novedades sobre el frente, mientras se habla una vez más sobre lo que implicaría para Ucrania renunciar a la parte que controla de Donetsk, dadas las fortificaciones y ciudades que allí se encuentran, tenemos, en una semana en la que el ritmo del avance ruso ha disminuido respecto a las anteriores, que:
Se han producido nuevos ataques y progresos rusos en la ciudad de Vovchansk, en la región de Járkov.
La situación sigue estable en Pokrovsk, a pesar de los intentos rusos por progresar hacia el norte, más allá del curso del río Hryshinka, que comunica una serie de localidades (Hryshyne, Vasilivka, Myrne, Hulive, Shylivka y Yuríivka), que sin duda son del interés ruso al bordear también la E50 que comunica Pokrovsk con Pavlograd, al oeste. Al mismo tiempo, además, continúan tomando progresivamente nuevos puntos de Myrhorad.
Al norte del sector del Vovcha, se confirma que los últimos contraataques ucranianos han servido para retomar Ivanivka y Novopavlivka, restableciendo por ahora la situación en torno a este río, así como al Solona. Hacia Pokrovske, continúan dándose ataques rusos contra Tykhe, Orestopil u Ostapivske, siguiendo en este caso el curso del Yanchui. En dirección a Gualiaipolé, Rusia está cada vez más cerca de cortar, en nuevos puntos, la carretera que une esta ciudad con Pokrovske, al norte, ya que intenta rodear Gualiaipolé desde Rivnopillia. Además, al mismo tiempo, siguen tratando de penetrar en la ciudad desde el este.
Finalizamos hoy con el sector de Kamianske, ya que según se ha podido saber, a pesar de los ataques rusos de las últimas semanas, las AFU mantendrían posiciones en zonas céntricas de Stepnohirsk.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada dominical ha estado centrada en las conversaciones entre Ucrania y Estados Unidos sobre el acuerdo de paz, retomando la discusión una semana después de verse en Ginebra.
Tras la reunión en Florida, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha declarado que “aún queda mucho trabajo por hacer, pero hoy fue nuevamente una sesión muy productiva y útil en la que creo que se lograron avances adicionales”, trabajando sobre las condiciones para poner fin al conflicto, pero también de aquellas que “preparan a Ucrania para la prosperidad a largo plazo”. Además, comentaba que siguen siendo realistas de lo difícil que es, pero también optimistas en particular porque a medida que han avanzado, y cree que hay una visión compartida de que no se trata solo de terminar la guerra, sino también “de asegurar el futuro de Ucrania, un futuro que esperamos sea más próspero que nunca”.
Del mismo modo, Rubio comentaba que este asunto es complicado y que hay muchos factores en juego, así como que “obviamente hay otra parte involucrada que tendrá que formar parte de la ecuación”. Así subrayaba que este trabajo continuará esta semana cuando el enviado especial Witkoff viaje a Moscú, pero también que han estado en contacto “en diversos grados con la parte rusa” y que entienden bastante bien sus puntos de vista.
Por su parte, Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa y quien encabeza las negociaciones tras la destitución de Yermak, limitaba sus declaraciones en gran parte a agradecer al pueblo estadounidense y al equipo negociador por sus esfuerzos y apoyo incondicional haciendo hincapié que tanto las reuniones de Ginebra como la de Florida han sido exitosas.
Antes de pasar a otras cuestiones, es importante señalar que Trump ha vuelto a insistir en que no hay una fecha límite para un acuerdo de paz pese a que inicialmente fijase el 27 de noviembre, Día de Acción de Gracias.
Mientras tanto en Kiev, el presidente Zelenski ha nombrado a Oksana Markarova, ex embajadora del país en EE. UU., como su asesora en Reconstrucción e Inversiones, anunciándolo en un mensaje en el que decía que defenderán sin duda su independencia y el derecho de Ucrania a ser un estado europeo soberano. En particular, Markarova se centrará en el clima empresarial, la mejora de la resiliencia financiera de Ucrania y la planificación de la reconstrucción junto con sus socios estratégicos.
Además, como era de esperar en mitad de esta crisis política, tras la destitución de Yermak, ex jefe del Estado Mayor de Ucrania, Valerii Zaluzhnyi y actual embajador de Ucrania en el Reino Unido, ha pedido en un artículo de opinión para The Telegraph cambios políticos y reformas una vez se alcance un acuerdo de paz. Más concretamente, Zaluznhnyi, que es considerado como un posible candidato presidencial en las futuras elecciones, ha expresado lo siguiente:
“La paz, incluso en previsión de la próxima guerra, ofrece una oportunidad para el cambio político, para reformas profundas, para la recuperación total, el crecimiento económico y el regreso de los ciudadanos”.
Desde el Kremlin, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov comentaba que “casi no ha habido discusión” sobre la posible participación de los europeos en las negociaciones de paz. Así sostenía que Europa decidió retirarse de las conversaciones de paz tras socavar los acuerdos previos haciendo referencia al “acuerdo inicial para resolver la crisis, lanzado en febrero de 2014” y a los acuerdos de Minsk, pero destacando también que “la última vez que ocurrió algo similar fue en abril de 2022, cuando los acuerdos de Estambul se descarrilaron por orden de Boris Johnson [primer ministro británico entonces], sin que Europa ofreciera resistencia alguna, e incluso la acogiera con agrado”.
Por su parte, la portavoz de Exteriores, María Zajárova, ha condenado los ataques de Ucrania contra petroleros en el mar Negro y la infraestructura del Consorcio del Oleducto del Caspio en Novorossysk, calificándolos de “ataques terroristas”.
Volviendo sobre la actividad de Zelenski, ha conversado con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, a quien ha agradecido su apoyo y coordinación “casi diaria” y ha llamado para intercambiar información disponible “sobre diversos aspectos de la postura rusa y las evaluaciones de las evaluaciones de las perspectivas diplomáticas actuales”.
Sin embargo, esta no ha sido la única llamada, ya que tras las conversaciones entre Ucrania y EE. UU. ha conversado con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. De un lado, en su conversación con Rutte ha abordado la agenda de los próximos días, ya que, recordemos, Zelenski se reunirá con el presidente Macron en París el lunes y que habrá reunión de los ministros de Exteriores de la OTAN y del Grupo de Ramstein el día 3 de diciembre. De otro lado, en su conversación con Von der Leyen ha discutido la situación diplomática y Zelenski afirma que tienen un “entendimiento común sobre los temas clave”, así como que la presidenta de la Comisión está prestando mucha atención a la necesidad de fortalecer la resiliencia de Ucrania en el marco de los continuos ataques rusos contra su infraestructura y sector energético.
Por su parte, durante el día el ministro de Defensa, Denys Shmyhal, se ha reunido con su homólogo noruego, Tore O. Sandvik, con quien ha acordado que sus países producirán conjuntamente drones y que la línea de producción piloto se lanzará en 2026. Según Shmyhal, Ucrania compartirá su experiencia e innovaciones con Noruega, mientras que Oslo proporcionará “una sólida base de producción, así como cooperación en investigación y desarrollo con importantes instituciones noruegas”.
Cambiando de tema, el presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha decidido limitar el programa de su visita a Hungría únicamente a la cumbre de los presidentes del Grupo de Visegrado en Esztergom para discutir con los líderes de Chequia, Eslovaquia y Hungría la seguridad y la cooperación en la región de Europa Central. Por tanto, ha cancelado su reunión bilateral con Orbán. Esta decisión, sin embargo, no surge de la nada, sino que Varsovia la ha tomado tras la visita del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, a Moscú el viernes pasado para discutir principalmente cuestiones energéticas.
La decisión de Polonia, además, ha sido bien recibida por Ucrania y especialmente el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, quien la ha calificado de “muy buena” y destacado que esto demuestra “la posición de principios de Polonia y su fuerte sentido de solidaridad, reafirmando su compromiso con la unidad y la seguridad europeas en un momento crucial”.
Continuando con las noticias del Ministerio de Exteriores ucraniano, Ucrania ha bloqueado la membresía de Rusia en el Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI) para el periodo 2026-2027 y, en particular, en la llamada “Categoría A” que incluye a los Estados con mayor interés en la prestación de servicios de transporte marítimo internacional. De acuerdo con el Ministerio de Exteriores de Ucrania, este fracaso para Rusia supone una victoria para el derecho internacional, ya que “un país que ataca puertos, asesina a marineros civiles y chantajea al mundo con hambre no tiene derecho a gestionar la seguridad marítima mundial”. En esta línea las autoridades ucranianas han recordado que desde principios de 2025, 384 instalaciones portuarias y 124 buques han resultado dañados o parcialmente destruidos, y 136 civiles y marineros han muerto. Además, el Ministerio señala que esta es una señal importante pues, “el mundo ve los crímenes de la Federación Rusa, ve la amenaza de su flota fantasma y no está dispuesto a ignorarla”, y subraya que la flota fantasma cuenta con 1.500 petroleros que participan en el comercio de petróleo ruso y representan un riesgo ambiental.
Por último, el Ministerio también ha conmemorado el Día de Todas las Víctimas de las Armas Químicas, recordando en esta ocasión que desde febrero de 2023 Ucrania ha registrado y documentado 11.697 casos en los que las fuerzas rusas han empleado munición con sustancias químicas peligrosas lo que ha llevado a que 3.003 militares ucranianos se viesen obligados a buscar asistencia médica con síntomas de exposición química. En consecuencia y aprovechando la ocasión, Ucrania ha destacado que es de “vital importancia privar a Rusia de cualquier sensación de impunidad por sus crímenes, incluido el uso sistemático de agentes químicos prohibidos en el campo de batalla, a fin de evitar que se repitan en otras partes del mundo”.

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