La última jornada de guerra, independientemente de lo sucedido en el frente, o de los numerosos lanzamientos de armas de largo alcance por una y otra parte, ha estado protagonizada una vez más por los escándalos de corrupción que envuelven a la cúpula política ucraniana y que han llevado, hace apenas unas horas, a la dimisión de una de las principales figuras del Gobierno, Andriy Yermak. Zelenski, perdido uno de sus principales apoyos, se enfrenta ahora a la necesidad de tomar medidas que permitan mantener su propia figura a salvo, a la de reorganizar el Gobierno con la vista puesta en las negociaciones para poner fin al conflicto y a la de mantener la estabilidad interna en un momento crítico para un país que en los últimos meses ha visto cómo Rusia avanzaba en el frente, la relación de pérdidas materiales se invertía y el apoyo occidental menguaba.
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Si en el anterior informe explicábamos que la corrupción estaba amenazando desde dentro la estabilidad del Gobierno de un Zelenski que había ido intentando establecer sucesivos cortafuegos, apenas unas horas después se ha producido la dimisión de Andriy Yermak, hasta ahora hombre fuerte del régimen, en lo que supone un cataclismo para un Gobierno que deberá seguir con las negociaciones prescindiendo de una de sus principales bazas. Lo que es peor para Zelenski, la evidencia, cada vez mayor, de que la corrupción llega a lo más alto del régimen, deja la imagen del Gobierno completamente tocada en un momento crítico.
A la espera de que se confirme quién será el sucesor o sucesora de Yermak (se habla de la primera ministra Yuliia Svyrydenko), está por saber si lo ocurrido conllevará o no cambios en la organización del propio Gobierno, ya que Yermak acumulaba un tipo de poder que exceden en mucho a lo que es habitual en un Jefe de Gabinete. También si Zelenski, por más que intenten, al estilo de lo que es usual en Rusia (o en España, tampoco hay necesidad de mirar muy lejos), que su figura quede aislada de cada delito cometido por sus subordinados, sale vivo de toda esta situación, que solo beneficia a Rusia, pero que al mismo tiempo refleja perfectamente algo que venimos diciendo desde los primeros informes y que aunque está cambiando, no deja de ser una realidad: Ucrania es un país en el que la corrupción tiene un arraigo institucional tan profundo, que serán necesarios muchos años para que el país pueda cambiar; todo lo cual es relevante no sólo por lo que supone en relación con los fondos entregados y su destino final, sino para el futuro económico y político del país y, por supuesto, de cada a su integración en la UE, que se quiere acelerar obviando deliberadamente temas demasiado espinosos.
Hay que tener en cuenta, además, que como suele decirse, la «mujer del César no sólo debe ser casta, sino parecerlo». No porque sea lo correcto, sino porque cada vez que estalla un nuevo escándalo, Rusia lo aprovecha lanzando campañas de descrédito contra Ucrania y, por extensión, contra sus aliados, ya que es fácil difundir la idea de que al ser corrupto el receptor, el donante también podría serlo, al no haber tomado las medidas necesarias para asegurarse del correcto uso dado a las ayudas. Y es que Rusia, como sabemos, aprovecha cada doblez y cada contradicción occidental para hacer mella en sus enemigos.
Y en este caso, sin duda se le ha puesto fácil. Haciendo un pequeño repaso:
- En julio de 2022 Zelenski apartó al jefe del Servicio de Seguridad (SBU), Iván Bakanov, amigo de la infancia, y a la fiscal general, Iryna Venedíktova. Alegó que decenas de funcionarios de sus estructuras habían colaborado con Rusia y habló de más de 650 causas por traición y colaboración abiertas contra miembros de las fuerzas del orden.
- A finales de enero de 2023 el viceministro de Infraestructura, Vasyl Lozynsky, es detenido por aceptar un soborno de 400.000 dólares a cambio de favorecer la compra de equipos de calefacción financiados con fondos públicos.
- En agosto de 2023 se descubre una red de sobornos y falsos certificados médicos para evitar el servicio militar. Zelenski anuncia la destitución de todos los jefes de oficinas regionales de reclutamiento y califica los sobornos en guerra como “traición”.
- Un mes después, en septiembre, el oligarga Íhor Kolomoiski, antiguo aliado de Zelenski, es detenido por fraude y blanqueo de capitales vinculados a PrivatBank. El caso tiene un fuerte componente simbólico, ya que Kolomoiski había apoyado la carrera política del presidente.
- El 25 de octubre de 2023, la oficina anticorrupción NABU y la fiscalía especializada SAPO acusan a cinco personas de haber causado casi 100 millones de grivnas de pérdidas a Energoatom, la empresa estatal nuclear, inflando el coste de un contrato para un almacén de combustible gastado mediante adendas que triplicaron el precio original.
- En enero de 2024, el servicio de seguridad SBU detiene a cinco personas, entre ellas dos altos cargos del Ministerio de Defensa y el director de la empresa Lviv Arsenal, por intentar desviar casi 40 millones de dólares destinados a la compra de 100.000 proyectiles de mortero que nunca llegaron a las AFU. Zelenski sustituyó a Reznikov por Umerov, subrayando que dichas detenciones eran prueba de que el Estado no encubría la corrupción, ni siquiera en plena guerra….
- En abril de 2024, el ministro de Agricultura Mykola Solsky dimite tras ser señalado por NABU en una causa sobre acaparamiento ilegal de tierras estatales valoradas en unos 7 millones de dólares. En este caso, Zelenski utilizó el episodio para insistir en que “ni siquiera los ministros” están a salvo si hay indicios serios, reforzando hacia Bruselas la imagen de un Ejecutivo dispuesto a sacrificar figuras importantes para mantener el apoyo internacional.
- En agosto de 2024, fiscales y policía anticorrupción detienen a un viceministro de Energía, Oleksandr Kheilo, y a otros tres sospechosos cuando reciben parte de un soborno de 500.000 dólares relacionado con el traslado de maquinaria minera desde zonas ocupadas a minas estatales en el oeste del país. El Gobierno anuncia su destitución inmediata.
- En noviembre de 2025 estalla la mayor causa de corrupción desde 2022: NABU revela una red que habría cobrado sobornos del 10–15% en contratos de Energoatom y otras compañías energéticas, por un total de unos 100 millones de dólares. Entre los sospechosos figura el empresario Timur Mindich, antiguo socio de Zelenski en la productora Kvartal 95, así como altos cargos del sector energético. Aquí Zelenski actúa de forma muy visible y exige la dimisión de los ministros de Energía y Justicia, Svitlana Hrynchuk y Herman Halushchenko, que acaban dejando sus cargos. Además, firma un decreto de sanciones personales contra Mindich y Oleksandr Tsukerman, vinculados a la trama, congelando bienes y restringiendo su actividad económica y suspender al subdirector de Energoatom y respalda públicamente a NABU y SAPO, presentando el caso como demostración de que “Ucrania lucha contra la corrupción, no la oculta”.
- Finalmente, el 28 de noviembre de 2025, los agentes de NABU registran el domicilio de Andríi Yermak, jefe de gabinete y mano derecha de Zelenski, en el marco de la misma macrocausa de Energoatom. Yermak no es imputado, pero, tras la redada y fuertes presiones internas y externas, presenta su dimisión, que el presidente acepta. Zelenski anuncia un “reinicio” de la Oficina del Presidente y promete no interferir en la investigación, intentando mostrar que ni siquiera su círculo más cercano está por encima del escrutinio.
Como hemos dicho, ni siquiera es un repaso exhaustivo. Si alguien lee los informes, verá que hay muchos más, algunos sonados, como el de los «huevos de oro», entre otros. Y a cada caso, la corrupción ha ido afectando a personajes más y más cercanos a Zelenski, lo que si bien todavía no pone en jaque al actual presidente, elevado (en buena medida por sus propios méritos y habilidad política) al estatus de héroe desde los primeros momentos de la guerra (particularmente tras aguantar en Kiev durante los inicios de la invasión), sí lo deja bastante tocado, insistimos, en un momento crucial.
Por supuesto, Rusia es un país tan o más corrupto que Ucrania. El nivel de cleptocracia es de sobra conocido, afectando a todo el círculo íntimo de Putin, incluyendo pesos pesados como Shoigú. También allí, como en Ucrania, los intentos de sanitizar la figura de Putin, o de acabar con la sangría de recursos (tendencia que la guerra ha acelerado, máxime con la caída de Shoigú y la llegada de Belousov) han sido amplios, pero sigue siendo una realidad demasiado arraigada como para pensar que pueda cambiar a corto o medio plazo. La diferencia es que Rusia, a diferencia de Ucrania, no pretende fingir que sus estándares son los mismos que dicen defenderse en Occidente…
Como quiera que la guerra sigue, la pasada jornada ha sido una vez más dura para Ucrania, al ser objetivo de numerosos lanzamientos de armas rusas de largo alcance. Las cifras oficiales de la jornada anterior hablaban de 72 drones y un misil balístico Iskander-M, de los cuales las defensas aéreas ucranianas habrían derribado 63 drones. Ahora bien, desde entonces se habrían producido bastantes más lanzamientos, hablándose de un nuevo ataque masivo con drones y misiles, tanto balísticos como de crucero.
Este habría afectado en particular a Kiev, en donde ha fallecido al menos un civil, mientras que una quincena más han resultado heridos tras ser alcanzado un edificio residencial. Los ataques, en cualquier caso, han ido más allá, dejando cortes de luz en la capital ucraniana y numerosos daños materiales en distintos distritos de la ciudad, blanco sobre todo de drones Shahed y Gerbera.
Además, también se han registrado explosiones en Chernígov, las defensas aéreas han estado activas en Cherkassy y en Dnipró, se han producido lanzamientos de misiles balísticos de lanzamiento aéreo Kinzhal contra Starokonstiantyniv con fuentes que hablan de cuatro impactos en la base aérea. También se ha notificado un herido por ataque con drones en Sumy, así como cortes de luz en Járkov. A todo lo anterior hay que sumar el efecto de las bombas planeadoras, que se han empleado por docenas, concentrándose en puntos como Konstyantynivka.
Los ucranianos, por su parte, no se han quedado en absoluto cortos. La última jornada nos ha dejado dos petroleros de la «flota fantasma» rusa ardiendo en el Mar Negro, muy cerca de la costa de Turquía.
También nuevos ataques contra objetivos en Taganrog, en donde recientemente fueron alcanzadas las instalaciones de Beriev, entre otras. Además, los ucranianos han alcanzado una subestación eléctrica en la ciudad de Shakhty, en la región de Rostov, así como el interior de la ciudad de Lugansk, ocupada por Rusia.
Por otra parte, drones ucranianos han alcanzado una vez más la refinería de petróleo de Afipsky, en la región de Krasnodar y se ha registrado también un ataque con drones en la aldea de Dragunskoye, en la región de Belgorod.
En cuanto a las novedades sobre el frente, mientras se sigue hablando sobre la necesidad de cambios en las AFU, así como acerca de la relación de pérdidas materiales, que continúa cambiando en perjuicio de Ucrania (algo en lo que tendría mucho que ver la aparición de Rubikon), o sobre el creciente empleo de UGVs y sobre la fallida prueba de lo que probablemente era un lanzador UR-100N destinado a impulsar un vehículo planeador hipersónico Avangard, y sobre los nuevos prototipos de drones nodriza rusos, tenemos que las novedades han sido escasas:
En el centro del sector del Oskil, las tropas rusas se habrían hecho con la pequeña localidad de Borivska Andríivka.
En dirección a Limán, las tropas rusas habrían progresado en Novoselivka, al norte, buscando rodear por el río Nitrius Dobryshevo, al tiempo que atacan también desde el este, por Zarichne. En el caso de Siversk, cada vez es más usual ver tropas rusas en las afueras de la ciudad.
En dirección a Konstyantynivka, que como hemos visto ha sido duramente atacada con FABs en las últimas horas, las tropas rusas siguen intentando superar las zonas abiertas entre Ivanopillia, Oleksandro Shultyne o Stupochny y la propia Konstyantynivka.
En el sector del Vovcha tenemos nuevos choques en Novopavlivka, así como nuevos intentos rusos por cruzar el río asentándose en Ivanivka, frenados por los drones y bombas guiadas ucranianos. En Gualiaipolé, donde se habrían producido roces entre las propias unidades ucranianas, el Ejército ruso habría progresado hacia el Haichui por el norte de la ciudad, desde Rivnopillia, al tiempo que aseguraban el control de Zelenyi Hai, al este, caída como sabemos horas atrás.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Abrimos la sección internacional con la noticia que ha acaparado toda la atención durante el día: la destitución de Andriy Yermak, jefe de la Oficina del Presidente. Dimisión que llega tras los registros realizados en el domicilio de Yermak, apodado “Alí Babá” por la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) al estar investigado por estar posiblemente involucrado en el escándalo de corrupción del sector energético ucraniano u “Operación Midas”.
Durante su discurso diario, -grabado en el exterior como en otras ocasiones cuando quiere destacar más aún la importancia de su mensaje-, el presidente Zelenski destacaba que “Rusia anhela que Ucrania cometa errores. Nosotros no cometeremos ninguno. Nuestro trabajo continúa” y apela a la unidad. De este modo, subrayaba que “no debe haber motivos para distraerse con nada más que la defensa de Ucrania. No quiero que nadie cuestione a Ucrania” y presenta las próximas decisiones internas.
En primer lugar, reestructurará la Oficina del Presidente al tiempo que agradecía a Yermak haber representado siempre la postura de Ucrania en las negociaciones “como debe ser. Siempre ha sido una postura patriótica” y subraya que quiere “disipar cualquier rumor o especulación”.
En cuanto al sucesor/a de Yermak, todavía no se sabe. Zelenski se reunirá durante la próxima jornada con aquellos posibles candidatos. No obstante, lo que sí se ha confirmado, teniendo en cuenta que “muy pronto” habrá reunión con EE. UU., es que la delegación negociadora ucraniana estará encabezada por el jefe del Estado Mayor, Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, y representantes del Ministerio de Exteriores. Todo ello teniendo en cuenta que “muy pronto” habrá reunión con representantes de EE. UU. De hecho, según Bloomberg la delegación ucraniana ya está en camino para reunirse con el enviado especial, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner, en Florida.
En cuanto a Umerov, hay que decir que, según medios ucranianos, también está bajo investigación por el caso Energoatom, aunque por el momento no ha sido acusado, aunque sí interrogado por la NABU.
Asimismo, y como apuntaba The New York Times, la renuncia de Yermak podría ser una intento de evitar una moción de censura contra el gobierno en la Verkhovna Rada, aunque no está del todo claro si esto será suficiente para resolver esta crisis política. Al mismo tiempo, no se está pidiendo la dimisión de Zelenski por parte de otros pesos pesados de la política ucraniana.
En segundo lugar, Zelenski ha destacado que espera que la primera ministra Svyrydenko garantice junto con los diputados la aprobación del presupuesto para 2026 y la propuesta de candidatos para los Ministerios de Energía y Justicia evaluándolos sobre la base de “si están a la altura de los desafíos de este invierno y de esta guerra”.
En tercer lugar, Zelenski ha hablado con el Servicio de Seguridad de Ucrania para pedirles que realicen una evaluación de la situación en el sistema policial y en las regiones, dado que “hay demasiada negatividad proveniente de las regiones”.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaraba que los acontecimientos que están teniendo lugar en Kiev “reflejan una profunda crisis política profunda provocada por escándalos de corrupción”.
Por otro lado, Peskov comentaba que “por supuesto, debemos desear la paz, pero prepararnos para la guerra. Es vitar prepararse siempre para lo peor mientras esperamos lo mejor”, en respuesta a las declaraciones del embajador de Rusia en Bélgica que advertía que la OTAN y la UE quizá sorprendentemente se estén preparando para una gran confrontación con Moscú.
Además, durante el día han recibido a una delegación húngara encabezada por el primer ministro, Viktor Orbán, con el principal objetivo de obtener garantías de suministro ininterrumpido de hidrocarburos rusos a Hungría. Según el líder húngaro, las conversaciones en Moscú han sido “exitosas” y “el suministro energético de Hungría sigue siendo fiable”, mientras que el ministro de Exteriores, Peter Szijjarto, decía que se han logrado los objetivos establecidos y que Putin ha asegurado que “Rusia cumplirá con sus obligaciones contractuales en lo que respecta al suministro de gas natural y petróleo”.
En el caso de los líderes europeos, por el momento no ha habido ningún tipo de declaración sobre la destitución de Yermak, pero cabe esperar que los contactos continúen al más alto nivel, ya que están negociando el acuerdo de paz y las futuras garantías de seguridad. Además, el 3 de diciembre tendrá lugar la cumbre de ministros de Exteriores de la OTAN en Bruselas, acompañada de la próxima reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania o Ramstein.
A propósito de la Ministerial, hay rumores de que el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, no asistirá y que lo hará su segundo, el vicesecretario Christopher Landau; hecho que algunos consideran como una reducción del apoyo a Kiev en un momento clave.
Para concluir y cambiando de tercio, el viceministro de Defensa de Ucrania, Sergey Boyev, se ha reunido con el director de la Agencia Intergubernamental de Cooperación de Defensa (AMOS) del Ministerio de Defensa de Chequia, Aleš Vytečka. Durante su encuentro, han discutido sobre la implementación de la iniciativa de municiones para Ucrania y, en particular los plazos de entrega y las cantidades de municiones disponibles en las categorías de máxima prioridad.


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