La prensa ha publicado ya el supuesto contenido de la propuesta negociada entre Rusia y Estados Unidos, que obraría desde ayer en poder de Ucrania, país que todavía no se ha pronunciado. El contenido del texto, en realidad, está mucho más centrado en la relación entre los Estados Unidos y Rusia, que no en la propia Ucrania, que no sale totalmente malparada, pero cuya seguridad y viabilidad como estado independiente dependería mucho más de la voluntad estadounidense y particularmente de la capacidad europea para restablecer la estabilidad estratégica, que de cualquier otro factor. Así, mientras varios líderes europeos señalan la necesidad de que la UE y los Estados miembros participen en las negociaciones (oficialmente no estaban al tanto del plan) y siguen sin determinarse los próximos pasos, lo más relevante de los próximos días será el posible encuentro o conversación entre Zelenski y Trump. Más allá de esto, como cada jornada, la guerra continúa su curso, con un nuevo intercambio de prisioneros, ataques a larga distancia y cruentos combates en puntos como Konstyantynivka o Siversk.
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Como no podía ser de otra forma, se sigue hablando sobre el famoso programa de 28 puntos que Estados Unidos y Rusia estarían negociando en buena medida al margen de Ucrania (que ya ha recibido el texto, aunque los medios dejan claro que no es una propuesta cerrada), y cuyo contenido básico ya se habría filtrado. Cabe decir que el texto, como era de esperar, está mucho más centrado en la relación estratégica entre Washington y Moscú que en la propia Ucrania, que no saldría forzosamente tan mal parada pese a todo (el Dombás se da en buena medida por amortizado), aunque muchas condiciones seguirían siendo difíciles de aceptar.
Lo más relevante, en puridad, tiene que ver con la ampliación de los tratados nucleares, incluido el New START y con la reintegración de Rusia en la economía mundial y en las instituciones, incluyendo el G8. Además, con Estados Unidos ofreciendo a Ucrania garantías vinculantes (que no han sido especificadas o al menos no han trascendido, lo que es un problema), pero sin presencia de tropas OTAN en Ucrania, o un posible acuerdo respecto a la exportación de cereales, el uso del Dniéper o el de la central de Zaporiyia, el futuro económico de Ucrania podría quedar garantizado, contemplándose no sólo fondos para la reconstrucción, sino también la entrada en la UE por la vía rápida.
El único ganador claro, si el acuerdo llega a firmarse en los términos que hemos podido leer, es Estados Unidos, que obtendrá importantes beneficios económicos de todo esto, pero además cerrará en buena medida el frente europeo para poder centrarse en Indo-Pacífico, sin que esto signifique no pueda haber un nuevo conflicto en Europa, aunque posiblemente de otro tipo y en otra latitud, más que una reedición de la actual guerra.

Dejando al margen las cuestiones de detalle, que son más simbólicas que otra cosa, como la prohibición de la «ideología nazi», lo cultural, las elecciones en Ucrania en 100 días (ya hemos hablado sobre los problemas internos o lo que en Washington piensan de Zelenski en varias ocasiones) o la «amnistía total» (decimos «de detalle» porque es evidente que Rusia no firmará nada que pueda terminar con sus políticos o militares ante un tribunal internacional), la cuestión territorial, el otro gran escollo (obviando el punto 24, ya que no hay referencia explícita a los 20.000 menores ucranianos deportados ilegalmente a Rusia), se resolvería de la siguiente forma: «Crimea, Luhansk y Donetsk son reconocidas como rusas; Jersón/Zaporillia permanece congelada en las fronteras actuales; el resto de Donetsk pasa a ser una zona desmilitarizada controlada por Rusia». Una cesión difícil de asumir para Kiev, pero en absoluto una derrota mayor, pues lo verdaderamente relevante, en realidad, estaría recogido en el punto número 1: «La soberanía de Ucrania queda plenamente confirmada» (lo que sería la consagración de la victoria en «su» guerra, ganada en 2022 y 2022).
En cuando a puntos como los 2, 3, 4, 5 y 6, son importantes, pero no dejarán de ser «papel mojado» si no se acompañan no sólo de garantías sobre el papel, sino de un rearme europeo sólido que permita solucionar la actual situación de inestabilidad estratégica. Y eso es algo que, para conseguir, implica prepararse no para una reedición de esta guerra o de las que podrían haberse librado durante la Guerra Fría, sino también para las guerras que podrían ser… Mientras tanto, la posibilidad incluso de que Rusia se lance de nuevo a la carga en Ucrania, seguirá siendo real, máxime tras quedar Donetsk como una zona desmilitarizada.
No es tan importante, empero, el tamaño de las Fuerzas Armadas ucranianas, entre otras cosas porque el país no estará en condiciones de mantener una fuerza permanente, ni de 400.000 ni de 600.000 hombres a largo plazo (hay variaciones respecto a la cifra en distintas noticias sobre el contenido de la propuesta), en tantolos necesita para reconstruir su economía y tampoco dispone de los fondos necesarios para semejante empresa.
Mucho menos, los «y si…» (si te atacan, si atacas, si atacan Moscú…) ya que los «casus belli» son fáciles de fabricar y como decimos, la única garantía real de paz a largo plazo pasa por un restablecimiento de la estabilidad estratégica que el acuerdo no garantiza, ya que depende de otros factores. Los europeos, mientras tanto, ya están hablando de «capitulación ucraniana», como era de esperar; una posición que más que con la propia Ucrania, que saldría como país independiente, con ciertas garantías y fuertes inyecciones económicas, tiene que ver con su propia incapacidad para proveer esas garantías o para asegurar a corto y medio plazo un estado de cosas tal que no sean vulnerables a los ataques rusos.
Por último, pues no merece la pena entrar todavía en comentar las posibles consecuencias de un tratado de este tipo punto por punto, dos asuntos:
1) sigue siendo difícil que los europeos, que son quienes salen peor parados y además tendrán que seguir poniendo cantidades importantes de dinero sobre la mesa, acepten el acuerdo. Habrá división, con unas capitales más proclives que otras, pero en las importantes, como París, seguramente se siga viendo como un documento que beneficia a Rusia y EEUU en detrimento de los intereses europeos (y ucranianos, aunque esto es totalmente secundario para El Elíseo, no nos engañemos);
2) China supone una incógnita, pues aunque en principio debería apoyar de cara al mundo, una salida a la guerra, el texto que se ha filtrado supone un restablecimiento de las relaciones entre los EEUU y Rusia, incluyendo proyectos estratégicos sobre IA, el Ártico o el armamento nuclear, que en cierto modo serían una derrota para Pekín, al reducir las dependencias que actualmente padece Rusia y que mantienen a este país como un aliado mucho más controlable de lo que sería en caso de llegar a un buen acuerdo con Occidente.
En resumen, como decíamos ayer, el escenario más probable sigue siendo la extensión de las luchas hasta la primavera, a pesar de la presión de EEUU sobre Ucrania y la UE, con esta negociación fracasando (y ojalá la guerra acabase no mañana, sino ayer, equivocándonos por completo en nuestro análisis), y una nueva reedición de la misma ya en el horizonte de la primavera, cuando seguramente varias localidades ucranianas relevantes más hayan caído en poder ruso. Por el momento, además, Rusia sigue sin tener incentivos suficientes para la paz; algo que hemos venido recalcando y que los propios oficiales rusos parecen confirmar.
Más allá de esto, las Fuerzas Armadas rusas habrían lanzado 136 drones de ataque de la familia Shahed durante la pasada jornada, de los que los ucranianos aseguran haber derribado o neutralizado hasta 106 de ellos. Los ataques, nuevamente, se han centrado en puntos de la geografía ucraniana como Dnipró, en la orilla del Dniéper, donde se han producido varias explosiones según algunas fuentes, algunas causadas por la actividad antiaérea, y otras resultado de impactos.
Lo mismo en Kamianske o en Odesa. También en Zaporiyia, en donde se ha registrado el incidente más grave de la jornada, con cinco civiles fallecidos y tres heridos, tras un ataque aéreo ruso contra el centro de la ciudad. No habría sido el único, ya que esta localidad ha sufrido varios impactos, registrándose desperfectos, y no sólo de drones, sino al parecer también de bombas planeadoras, utilizadas una jornada más con profusión. Además, a lo largo del país se han vuelto a producido distintos apagones.
Cabe añadir, además, que se han encontrado dos cadáveres adicionales en Krasnopillia, al parecer de un ataque ruso de hace un tiempo, y que se han seguido empleando drones tácticos contra objetivos civiles cerca de la línea de frente, por ejemplo contra Sumy.
En cuanto a los ataques ucranianos, tenemos la confirmación oficial del conducido recientemente contra la refinería de petróleo de Riazán, la mayor del país. Además, se han podido ver drones ucranianos preparados para su lanzamiento con la inscripción «Por Ternópil. Arded en el infierno», en referencia al reciente ataque ruso que habría costado la vida a más de una veintena de civiles ucranianos.
Drones que podrían haberse dirigido contra Perm, en donde un depósito de petróleo ferroviario ha ardido durante la pasada noche, o bien contra la región de Kursk, en donde han sido alcanzados varios puntos, incluyendo subestaciones eléctricas, si bien este ataque habría tenido lugar más bien durante la jornada anterior, atendiendo a la hora a la que trascendió la información. De hecho, en el informe previo ya incluimos referencias a cortes de luz en algunos distritos de esta óblast.
En cuanto a las novedades sobre el frente, comenzamos nuestro repaso, por fuerza muy rápido, por el sector del Oskil, ya que los rusos habrían conseguido acercarse al noreste de Borova y a la P79 que comunica esta localidad con Zarhyzove, más al norte.
En dirección a Limán y a Siversk, Rusia sigue redoblando sus esfuerzos por afianzarse tanto en la primera de estas ciudades como en la vecina Yampil (que algunos dan por tomada), como en la segunda, en donde han vuelto a ser bombardeadas posiciones ucranianas al norte, mientras los DRGs siguen con su actividades desde el sureste. Al mismo tiempo, siguen tratando de avanzar en la localidad de Zvanivka, al sur de Siversk, habiendo alcanzado partes muy céntricas de la misma.
Konstyantynivka ha vuelto a ser objeto de un fuerte castigo, que ha incluido el lanzamiento de bombas planeadoras e incluso MLRS contra posiciones ucranianas justo al norte de la H32, la zona que Rusia intenta tomar desde hace semanas, habiendo llegado muy cerca de la intersección que divide en cuatro sectores esta población.
En Myrhorad/Pokrovsk, la situación es básicamente la misma que en días previos, continuando el Ejército ruso con su lenta toma de Myrhorad, casa por casa, al tiempo que los ucranianos intentan causar bajas y retardar los avances recurriendo a la drónica, mientras intentan la salida de las escasísimas tropas que todavía podrían quedar en la zona. Hay que tener en cuenta que cada día que ganen es un día más para afianzar las defensas en la siguiente línea.
Al sur del país, la situación sigue siendo precaria en distintas partes del frente, como confirman las propias cuentas ucranianas. En Novopavlivka, según algunos mappers, las tropas rusas ya controlarían la mayoría del pueblo. Además, en dirección a Pokrovske podrían haber logrado también avances, entre contraataques ucranianos hacia Yehorivka. En dirección a Gualiaipolé, por último, las tropas rusas siguen haciéndose con las localidades y terrenos junto a los afluentes del Yanchu, incluyendo Vesele, lo que les permite amenazar cada vez en mayor medida su objetivo desde el noreste.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada 1366 ha estado fuertemente marcada por el nuevo plan de paz presentado por EE. UU. toda vez que Ucrania ha confirmado su recepción y mantenido conversaciones al respecto.
En particular, la recepción del borrador del nuevo plan -comentado en la sección anterior- ha sido anunciada por el presidente Zelenski manifestando su disposición a colaborar de manera constructiva con EE. UU. y sus socios en Europa y en todo el mundo para lograr la paz. Además, subrayaba que “Estados Unidos tiene el poder de asegurar que la voluntad de Rusia de poner fin a la guerra se vuelva finalmente seria”.
De hecho, este anuncio lo ha realizado tras reunirse con altos funcionarios del Pentágono y, posteriormente, ha confirmado haber discutido con el secretario del Ejército estadounidense, Daniel Driscoll, “opciones para lograr una paz genuina, pasos a seguir y formatos para el diálogo, así como un nuevo impulso para la diplomacia”. Además, añadía: “Nuestros equipos, tanto de Ucrania como de EE. UU., trabajarán en los puntos del plan para poner fin a la guerra. Estamos listos para un trabajo constructivo, honesto y rápido”.
Además, la primera ministra ucraniana, Yuliia Svyrydenko, también se ha reunido con Driscoll para discutir sobre los ataques contra la infraestructura crítica, la estrategia de presión sobre Rusia que considera que está surtiendo efecto, y trasladarle que la implementación del Fondo de Inversión para la Reconstrucción entre EE. UU. y Ucrania se está llevando a cabo con éxito.
Desde la Casa Blanca, la portavoz, Karoline Leavitt, ha afirmado que el presidente Trump apoya este plan y que “es un buen plan tanto para Rusia como para Ucrania, y creemos que es aceptable para ambas partes”. Por su parte, el secretario de Estado de EE. UU., decía que “ambas partes tendrán que aceptar hacer concesiones difíciles pero necesarias” al tiempo que pedía un “intercambio de ideas serio y realista”.
En el caso de Rusia, el presidente Putin ha afirmado que la principal tarea de Moscú sigue siendo el “logro incondicional de los objetivos de la operación militar especial”, coincidiendo con una visita a un puesto de mando de su Ejército.
Sin embargo, varias han sido las reacciones desde Europa. Así, por ejemplo, coincidiendo con el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, insistía en que “para que un plan funcione, deben participar ucranianos y europeos”, pero también confirmaba que hasta donde sabe los europeos no han sido consultados sobre el plan de paz. Además, Kallas añadía que “En esta guerra, hay un agresor y una víctima” y “hasta el momento, no hemos oído hablar de ninguna concesión por parte de Rusia”.
Tras la reunión del Consejo de Exteriores en la que ha participado el ministro ucraniano Andrii Sybiha, Kallas informaba que la UE tiene un plan muy claro que consta de dos puntos. En primer lugar, debilitar a Rusia y, en segundo lugar, apoyar a Ucrania. Así hacía especial hincapié en el efecto que las sanciones, especialmente, las energéticas están teniendo en Rusia y, en particular, que los ingresos fiscales procedentes del petróleo son los más bajos desde que comenzó la invasión a gran escala.
A colación de las sanciones, la UE ha impuesto medidas restrictivas a diez personas responsables de graves violaciones o abusos de los derechos humanos y de la represión de la sociedad civil y de la oposición democrática en Rusia.
Por su parte, el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, comentaba que la paz en Ucrania no debe lograrse mediante una “capitulación” de Kiev, así como que esta solo puede lograrse mediante la cooperación entre ucranianos y europeos, y que Putin “constituye un obstáculo para la paz” En el caso de Alemania, el ministro Johann Wadephul, ha declarado que “todas las negociaciones relativas a un alto el fuego y a cualquier otro avance pacífico en Ucrania solo pueden discutirse y negociarse con Ucrania. Y Europa debe participar”.
En cuanto a los próximos pasos, estos son difusos, ya que solo se sabe que Zelenski y Trump conversarán pronto, que el líder ucraniano ha hablado con el presidente finlandés durante el día y que se mantiene en contacto constante con Macron, y que el día 3 de diciembre tendrá lugar la próxima reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania o Ramstein. Con todo, sí cabe esperar que en los próximos días se intensifiquen las llamadas y reuniones entre Ucrania y los principales líderes europeos.
Del lado de Rusia, las novedades también han sido varias, comenzando por la última resolución aprobada por la Duma. Más concretamente, la cámara baja del Parlamento ruso ha aprobado una resolución en la que se proponen medidas de represalia en caso de que la Unión Europea decida confiscar activos rusos congelados recogiendo lo siguiente en el texto: “Cualquier infracción de los derechos sobre los activos rusos debe dar lugar a una respuesta legal apropiada, comenzando con la presentación de demandas para obtener una indemnización por los daños y perjuicios”.
Por otro lado, las autoridades ucranianas han confirmado la repatriación de 1.000 cuerpos de soldados caídos a Ucrania, cuya identificación comenzará “próximamente”.
Para concluir, de un lado el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha pedido a Bielorrusia que extradite a los dos ucranianos sospechosos de haber saboteado la línea ferroviaria Varsovia-Lublín en nombre de Rusia.
De otro, la policía del Reino Unido ha desmantelado una red de blanqueo de capitales que habría comprado un banco en Kirguistán para ayudar a Rusia a eludir las sanciones internacionales. Según la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA) se trata de la mayor operación de blanqueo de capitales en una década, y ya ha ocasionado la detención de 128 personas y la incautación de más de 25 millones de libras esterlinas en efectivo y criptomonedas en el Reino Unido. Más concretamente, dos organizaciones de habla rusa, SMART y TGR, constituían el núcleo de la red en la que contaban con cientos de mensajeros en, al menos, 28 ciudades británicas para recoger fondos procedentes del narcotráfico, tráfico de armas o las redes de inmigración ilegal y que se convertían rápidamente en criptomonedas que se transferían a nivel internacional.


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