Guerra de Ucrania – Día 1365

Jornada de sorpresas y polémicas, a raíz de las informaciones relativas a un supuesto acuerdo, negociado entre Rusia y Estados Unidos al margen de Ucrania y de la Unión Europea, en el que se recogerían una serie de condiciones destinadas a poner fin a la guerra, que parecen inaceptables para estos dos últimos actores. Al margen de que el supuesto documento llegue a ser ofrecido, tal cual se dice que es, a los ucranianos, lo cierto es que se están produciendo numerosos movimientos (incluida la salida de Keith Kellogg) a nivel internacional que, no obstante, topan con el mismo escollo de siempre: la negativa en las capitales europeas y en Kiev a aceptar condiciones que podrían llevar a una nueva guerra en los próximos años y que son percibidas como inaceptables. De hecho, Zelenski, de visita en Turquía, en donde se ha reunido con Erdogan, no ha querido discutir el nuevo plan estadounidense presentado por Witkoff a Ucrania horas antes, ya que el ucraniano prefiere, al parecer, tratar el tema en un formato más amplio, que incluya a líderes europeos. Mientras tanto, la guerra sigue su curso, con continuos combates y pequeños pero constantes avances rusos tanto en Vovchansk, como en Siversk, en Myhorad o al sur del frente.

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La noticia del día, sin duda, tiene que ver con el supuesto acuerdo que Estados Unidos y Rusia podrían estar negociando a propósito de Ucrania; un texto con 28 hipotéticos puntos que, si recoge algunos de los que se especula que podría contener, supondrían una derrota sin paliativos para Ucrania en esta fase de la guerra (como decimos siempre, «su» guerra ya la ganó en 2022, manteniendo su independencia como Estado) y, posiblemente, la antesala de una futura guerra en el continente, al dar a Rusia una ventaja considerable a nivel militar.

Sin necesidad de entrar en detalles sobre las especulaciones (ya hemos compartido varios enlaces, aunque lo cierto es que, por ahora, no hay nada firme), sí hay que tener en cuenta varios factores:

En primer lugar, que la situación en el frente, aunque no amenaza con nada parecido a un colapso completo de Ucrania a corto plazo, es grave. Rusia ha progresado en todos los frentes en las últimas semanas, los problemas de reclutamiento en las AFU son terribles, la ayuda internacional escasea y la inestabilidad interna en el seno del Gobierno ucraniano empieza a dejarse sentir, con críticas abiertas a Syrskyi, una campaña contra Yermak y escándalos de corrupción que afectan al círculo íntimo de Zelensky y que demuestran que, en el fondo, Ucrania no está tan cerca de los estándares europeos y la integración como gusta proclamar a la élite bruselense.

En segundo lugar, que los Estados Unidos están mucho más interesados en Indo-Pacífico y en la política interna que en lo que ocurre en el este de Europa, escenario en el que parecen dispuestos a ceder a cambio de un cierre rápido de las hostilidades si ven una oportunidad para ello y aun a costa de los intereses de su aliado ucraniano o de los de sus aliados de la OTAN. Esto no quiere decir que Washington abandone a los europeos, o que esté dispuesto a cualquier concesión (al mismo tiempo están presionando con la aprobación de sanciones secundarias a Rusia), pero sí que entienden la situación como un problema eminentemente transaccional. La guerra, en el fondo, no deja de ser un capítulo secundario dentro de un problema mucho más amplio, como es la búsqueda de una nueva arquitectura de seguridad y de cierta estabilidad estratégica, algo para lo que deben negociar con Rusia, al tiempo que buscan implicar a China de alguna forma.

En tercer lugar, que los europeos siguen sin hacer sus deberes. A pesar de la retórica en Bruselas y en muchas capitales y del aumento del gasto en defensa, la desunión es la norma, así como la falta de una estrategia común o de un mínimo de comprensión acerca de la mentalidad rusa o de los cambios que se están produciendo en el carácter de la guerra, con la robotización, el empleo de IA tanto a nivel de drones como en lo que concierne a los BMS, la democratización de las armas de precisión, incluidas las de largo alcance, el declive de la artillería y de las unidades de infantería y caballería clásicas, etc. De hecho, la mayor parte de anuncios que se siguen haciendo tienen que ver con la adquisición de material como carros de combate, blindados, obuses o cazabombarderos que, en puridad, pertenecen a una época anterior, lo que es muy mal indicador.

De esta forma, los europeos, que ya fueron los máximos responsables, por dejación de funciones, del inicio de la guerra, al provocar una situación de inestabilidad tal que Rusia tenía todos los incentivos para atacar (no hablamos de responsabilidad moral, sino estratégica), amenazan con volver a provocar, en poco tiempo, un escenario todavía peor (nunca se dará el tipo de guerra que las capitales europeas tienen en mente), salvo que las garantías de seguridad que los Estados Unidos pudiesen llegar a dar a Ucrania fuesen tales, que pudiesen neutralizar cualquier ansia belicista por parte del Kremlin.

Por supuesto, el escenario más plausible, independientemente de lo que negocien los EEUU y Rusia por su cuenta, sigue siendo una negativa europea y ucraniana a un acuerdo que, si lo que se rumorea es cierto, sería muy perjudicial para sus intereses. Además, tampoco se observa que Rusia tenga, en estos momentos, verdaderos incentivos para cesar en su ofensiva, por más que algunos apunten a que comienza a haber desequilibrios y roces entre la élite que gobierna el país, o a pesar de las pérdidas humanas, materiales y económicas que la guerra implica.

De hecho, como decimos, lo más factible es que la guerra continúe, al menos hasta la primavera, con Sloviansk y Kramatorsk en la mente de Putin (plazas que preferiría ganar, junto a su cinturón defensivo, sin combatir), así como la amenaza que podría pesar sobre Zaporiyia e incluso Dnipró, no tanto por su posible caída, como porque la cercanía de los combates, si Rusia sigue avanzando hacia Pavlohrad, podría hacer que algunas armas tácticas llegasen a golpear ambas plazas, como ya ocurre en Járkov.

A partir de entonces, si las dinámicas actuales se mantienen (retrocesos en el frente, problemas de reclutamiento, disminución de la ayuda, castigo contra las infraestructuras, daños importantes pero insuficientes a la economía rusa, luchas internas en el Gobierno de Zelenski, percepción por parte de EEUU del conflicto en Ucrania como algo secundario…) incluso un acuerdo como el que se rumorea que se está negociando podría comenzar a resultar mucho más atractivo que ahora a ojos tanto del Gobierno ucraniano como de una parte de su población y aliados.

Finalmente, la pasada jornada dejó el lanzamiento por parte rusa de 424 drones y misiles, incluyendo 40 misiles de crucero Kh-101, 7 misiles Kalibr, 1 misiles balístico Iskander-M y 476 drones de largo alcance, de los que el Estado Mayor ucraniano asegura que sus defensas antiaéreas fueron capaces de neutralizar o derribar, respectivamente 34, 7, 0 y 442.

El incidente más grave, sin duda, tuvo lugar en Ternopil, donde el número de muertos se acerca a la treintena tras ser alcanzado un edificio residencial que, como consecuencia, se derribó parcialmente, dejando decenas de víctimas atrapadas, incluyendo 3 menores fallecidos, así como 93 heridos. Ucrania ya ha anunciado que convocará una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir sobre este ataque.

Este ataque no fue el único con víctimas, sin embargo, el único, pues una decena de viviendas sufrieron daños en Ivano-Frankivsk, con un saldo de al menos tres heridos. Además, se volvieron a registrar explosiones en Chernígov y en Sumy, así como en Dnipró, más al sur, a lo que se suma el efecto de las bombas planeadoras, utilizadas un día más por centenares.

Los ucranianos, por su parte, atacaron una central eléctrica en Novomichurinsk, en la región de Riazán, además de una refinería de petróleo situada en esta misma región rusa y que sería la mayor del país. Las autoridades, además, hablan de 16 drones ucranianos derribados sobre esta óblast, al tiempo que denuncian que hasta 16.000 habitantes de Rylsky, Glushkovsky o Korenevsky, en Kursk, siguen sin suministro eléctrico tras los últimos ataques ucranianos.

Además de todo esto, se ha sabido que Rumanía, miembro de la OTAN y vecina de Ucrania, movilizó aviones de combate la madrugada del miércoles pues, como han explicado desde su Ministerio de Defensa «durante unos minutos, se detectó la señal de un dron que penetró aproximadamente ocho kilómetros en el espacio aéreo nacional».

En cuanto a la situación en el frente, mientras se habla sobre la presencia del buque espía ruso Yantar en las cercanías de las aguas británicas y las acciones que estaría llevando a cabo, tenemos que:

En Vovchansk, han seguido dándose avances rusos hacia las zonas más meridionales de la localidad, buscando acabar con los últimos reductos ucranianos en la misma. Además, las tropas rusas se habrían hecho con la villa de Synelnykove, muy cercana.

En dirección a Limán y a Siversk han proseguido los intentos rusos tanto por cortar la vía de comunicación que todavía mantiene unidas ambas localidades, así como por avanzar hacia Yampil. Del mismo modo, en el centro de Siversk, ciudad que ha sufrido varios impactos de bombas planeadoras en las últimas horas, han seguido intentando infiltrarse cada vez más al norte.

Apenas hay novedades en Konstyantynivka, con las AFU defendiéndose bien al sureste de la ciudad, aunque cediendo algo de terreno en el centro de la vecina Ivanopillya, en donde se lucha desde hace días por el control del casco urbano.

En Myrhorad/Pokrovsk, con los rusos controlando prácticamente por completo esta última ciudad (por más que algunas zonas se marquen como «en disputa» en muchas cuentas) y haciéndose día a día con nuevas porciones de la localidad vecina, las batallas se están produciendo ahora en torno al río Grishinka, que forma algunas pequeñas lagunas en dirección sureste noroeste.

Al sur del frente, después de que los ucranianos retomasen recientemente parte de Novopavlivka, se ha podido ver a integrantes de DRGs rusos avanzar por el norte de esta localidad situada en el curso del río Solona, en un intento por bordearla cruzando este último. Hacia Pokrovske, lo más significativo sería la captura de Danylivka y el avance hacia Nechaivka por parte rusa, así como la de la aldea de Vovche. En dirección a Gualiaipolé, por último, tras completar la toma de Vesele, las tropas rusas habrían llegado a la localidad de Zatyshshya.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Comenzamos el repaso de la actualidad internacional de la que ha sido otra jornada intensa con el foco puesto en Turquía, hasta donde se ha desplazado el presidente Zelenski para tratar de reanudar las conversaciones de paz.

A escasas horas del encuentro se filtraba por parte del medio Axios que Ucrania había recibido una nueva propuesta de paz de 28 puntos en la que se incluye, entre otros, el reconocimiento de la anexión de Crimea y otros territorios ocupados por Rusia en el Donbás, y la reducción del ejército ucraniano a 400.000 efectivos. Además, la propuesta incluye la exigencia de que Ucrania abandone ciertas categorías clave de armamento y prevé la retirada de la ayuda de EE. UU.

Según Financial Times, el plan se encuentra todavía en sus primeras etapas y ha sido entregado a Kiev esta semana a través de Steve Witkoff, enviado especial de Trump, que es quien estaría liderando esta elaboración. Debemos recordar que fue Witkoff quien se reunió hace escasos días con Kirill Dmitriev, enviado especial ruso, en Miami y no se desvelaron ni filtraron detalles sobre su encuentro. De hecho, Axios informa que este nuevo plan ha sido discutido extensamente con Dmitriev, quien afirma que ahora Washington se encuentra en proceso de explicar los “beneficios” de este posible acuerdo marco y su enfoque actual tanto a ucranianos como europeos antes de que Putin y Trump se vean en Budapest. Sin embargo, la cumbre sigue en suspenso.

Pero Witkoff no solo habría discutido la nueva propuesta con Dmitriev, sino también con Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania, en Miami a principios de esta semana; reunión sobre la que las autoridades ucranianas no han informado públicamente.

Desde Washington, hay quienes afirman que creen que hay una posibilidad real de conseguir el apoyo y los europeos, así como que este plan se adaptará en función de las distintas aportaciones que reciban.

A lo anterior se añade que en Ucrania hay fuentes que comentaban en condición de anonimato que están recibiendo señales de EE. UU. para que acepten los puntos principales de la propuesta, mientras que el Kremlin declinó hacer comentarios sobre el nuevo plan.

Con estas novedades en mente, nos movemos hasta Turquía, donde se han reunido los presidentes Zelenski y Erdogan para conversar sobre la reactivación de los esfuerzos de paz, pero también sobre su cooperación bilateral. Al respecto, el líder turco decía que “creemos que revitalizar el proceso de Estambul con un marco más integral [para] abordar los problemas más acuciantes sería beneficioso”.

Zelenski, por su parte, hacía hincapié en que Rusia debe comprender que no puede haber recompensa a la guerra y los asesinatos y que no se le puede dar la oportunidad de comenzar otra guerra similar, ya sea contra Ucrania u otro país de la región. Añadía, además, que la participación de Turquía en la Coalición de Voluntarios es crucial especialmente en lo relativo al componente naval para garantizar la seguridad en el mar Negro.

Adicionalmente, Zelenski declaraba que Erdogan le ha propuesto formatos de diálogo que ha apoyado, destacando la importancia que supone para Ucrania que Turquía “esté dispuesta a brindar la plataforma necesaria”. Ahora bien, el líder ucraniano reiteraba que están dispuestos a trabajar “en cualquier otro formato significativo que pueda dar resultados”.

Por otro lado, Zelenski comentó que espera que los intercambios de prisioneros se reanuden “para finales de año, con el fin de repatriar a un número significativo de prisioneros”, y reconociendo que Turquía está ayudando mucho a Ucrania en este proceso. 

En paralelo, el jefe del gabinete de Zelenski, Andriy Yermak, comentaba en redes sociales que mantiene “comunicación directa” con Witkoff, quien no confirmó su participación en las discusiones en Turquía. No obstante, fuentes de la Casa Blanca han confirmado que el enviado especial del presidente Trump, Steve Witkoff, no estaba presente pese a que anteriormente fuentes ucranianas dijeran que sí asistiría.

Además, según otros medios la reunión entre Zelenski, el ministro de exteriores turco, Hakan Fidan, y Witkoff se pospuso al conocerse que el líder ucraniano no estaba interesado en discutir el nuevo plan estadounidense y que ha pedido discutir el plan en un formato más amplio incluyendo a países europeos.

A todo lo anterior se puede añadir que las noticias relacionadas con Witkoff no son las únicas que atañen a los enviados especiales del líder estadounidense, ya que en las últimas horas la Casa Blanca ha confirmado que el enviado especial para Ucrania, Keith Kellogg, dejará su puesto el próximo enero. Por tanto, quién será su sucesor, si es que lo hay, también es una incógnita en estos momentos.

Sea como fueren las cosas y antes de pasar a otras cuestiones, lo que sí sabemos es que en las últimas horas han tenido lugar novedades que, sin duda, cabe esperar que se discutan entre Ucrania, EE. UU. y varios líderes europeos. Sin embargo, mientras las confirmaciones oficiales llegan sobre toda la información aquí recogida, hay que tomarla con prudencia.

Cambiando de tercio, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha anunciado tras el “atentado” contra la línea férrea polaca que ha acordado con el presidente Zelenski formas de cooperación entre los servicios estatales polacos y ucranianos y los ferrocarriles estatales. Así, el objetivo será “identificar a las personas sospechosas de colaborar con Rusia y prevenir actos de sabotaje”.

Por otro lado, Polonia ha decidido cerrar el consulado general de Rusia en Gdansk, es decir, el último que quedaba en el país. Al realizar el anuncio, el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, declaraba que ya había dicho que “se tomarían nuevas decisiones si Rusia no cesaba sus actos de sabotaje contra Polonia. Rusia no lo ha hecho, y los ataques se están intensificando”. De este modo, añadía que “cuando el espionaje y las actividades de distracción tienen como objetivo causar bajas humanas, ya no se trata de sabotaje, sino de terrorismo de Estado”, advirtiendo que el cierre del consulado no será la “respuesta final” de Varsovia.

Desde Berlín, el canciller Friedrich Merz ha denunciado una “intensificación masiva” de los ataques rusos diciendo que “esto no tiene nada que ver con objetivos militares”, sino que “se trata simplemente de una guerra de terror contrala población civil ucraniana”. Así, sostiene que haremos todo lo posible para apoyar la defensa de Ucrania. 

Siguiendo con Alemania, ante las incursiones de drones en el espacio aéreo de varios países europeos, el Gobierno ha aprobado un proyecto de ley por el que se autoriza a las fuerzas armadas a “combatir, interceptar e incluso derribar” drones cuando la policía no puede responder eficazmente a los drones sospechosos. 

Mientras tanto en Kiev, se confirma la visita del secretario del Ejército estadounidense, Daniel Driscoll, para reunirse con el comandante en jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Syrsky, como con el ministro de Defensa, Denys Shmyhal. De un lado, Syrsky ha declarado que le trasladó lo siguiente al oficial estadounidense:

“He vuelto a recalcar que reforzar la protección del espacio aéreo ucraniano, ampliar nuestras capacidades de ataque de largo alcance contra objetivos militares enemigos y mantener y estabilizar la línea del frente debilitará el potencial ofensivo del adversario y, en última instancia, le obligará a aceptar una paz justa”.

De otro, Shmyhal ha precisado que durante su encuentro le han presentado los avances ucranianos en la producción de drones FPV, interceptores y capacidades de ataque a larga distancia, pero que también se han centrado en los próximos pasos para la implementación de “los históricos acuerdos de defensa” suscritos por los presidentes Zelenski y Trump que elevarán su cooperación bilateral.

Igualmente, el ministro ucraniano informaba oficialmente sobre la aprobación por parte de Washington del mantenimiento de los sistemas Patriot en Ucrania por un coste aproximado de 105 millones de dólares, pero también sobre la autorización que han emitido para empresas de energía, comunicaciones y transporte para que puedan comprar y utilizar equipos de defensa aérea.

Mientras tanto la primera ministra ucraniana, Yuliia Svyrydenko, ha participado en la IV Cumbre Internacional sobre Seguridad Alimentaria en la que han anunciado un cambio de enfoque en la postura ucraniana: “de la asistencia humanitaria a alianzas mutuamente beneficiosas con países africanos. Ucrania ya no es solo un exportador de cereales”. De esta forma, la primera ministra subrayaba que están preparados para suministrar productos alimenticios de primera calidad y compartir su tecnología agrícola, prácticas de riego y experiencia en procesamiento con los países del Sur Global, al tiempo que hacía hincapié en la importancia del apoyo continuo al desminado humanitario. Sobre esto último, no hay que olvidar que más de 170.000 km2 de territorio ucraniano está potencialmente contaminado.

Por otro lado y relacionado con el gobierno ucraniano, la Verkhovna Rada ha destituido formalmente a la ministra de Energía, Svtilana Hrynchuk, y a su predecesor, el ministro de Justicia, German Galushenko, cuyas dimisiones fueron exigidas por el presidente Zelenski debido al escándalo de corrupción ligado al sector energético.

Por último, concluimos con una noticia sobre el apoyo en clave española, pues el gobierno de la Región de Murcia ha firmado un acuerdo con la localidad de Sumy para apoyar su reconstrucción. Tal y como declaraba el presidente murciano, Fernando López Miras, es el primer acuerdo de estas características que Ucrania firma con una Comunidad Autónoma española.


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