Nuevamente, la guerra de Ucrania nos deja una jornada intensa, tanto en lo diplomático, como en lo militar. Por una parte, la visita de Zelenski a la Francia de Macron ha dejado la firma de una carta de intenciones, en la que entre otros queda reflejada la intención ucraniana de hacerse con hasta un centenar de cazabombarderos Dassault Rafale, sin que esté claro el mecanismo de financiación que podría establecerse para materializar el acuerdo. Por otra, se ha producido un sabotaje contra una vía férrea en Polonia crucial para el envío de ayuda a Ucrania, hablando la oficialidad polaca abiertamente de situación «pre-bélica». No han sido en cualquier caso las únicas noticias en un día en el que se ha vuelto a hablar sobre los más de 70.000 millones de euros en 2026 para financiar la guerra contra Rusia, en el que Rusia ha criticado el «belicismo» alemán, en el que se han vuelto a producir ataques a larga distancia por ambas partes y en el que los combates han sido intensos en puntos como Rodinske o en dirección a Gualiaipolé.
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El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha confirmado que hace escasas horas se ha producido un acto de sabotaje «deliberado» en el interior de su país, en concreto en la línea ferroviaria Varsovia-Lublin a la altura de la localidad de Mika, resultando destruido el tendido férreo tras la detonación de un artefacto explosivo. En palabras del polaco, se trata de «un acto de sabotaje sin precedentes que atenta directamente contra la seguridad del Estado polaco y sus ciudadanos», así como de una ruta «de vital importancia para el envío de ayuda humanitaria a Ucrania».
Si bien no es ni mucho menos el único acto de sabotaje que se ha producido en el continente y que tendría como objetivo limitar la ayuda a Ucrania, así como enviar una señal (en estos años hemos asistido a asesinatos, distintos ataques contra la industria de defensa, etc.), sí supone una pequeña escalada que atenta contra una ruta de suministro clave para el abastecimiento de las AFU y que incrementará un punto más el nivel de paranoia entre las autoridades no sólo polacas (hablan abiertamente de situación «pre-bélica», algo que analistas polacos de renombre matizan), sino de buena parte del este de Europa. Al menos, obligará a desviar recursos a la protección de rutas, como mínimo.
No es la única noticia de un día en el que, con la visita de Zelenski a la Francia de Macron, se ha firmado un importante acuerdo en virtud del cual, entre mucho otro material, Ucrania podría llegar a adquirir hasta un centenar de cazabombarderos de 4º generación Dassault Rafale. Sin entrar a fondo en el análisis del conjunto del acuerdo, sí diremos, al menos, que hay algo extraño en la política de adquisiciones ucraniana. No porque no se entienda el trasfondo, puramente político, pues Kiev pretende atar a sus aliados con acuerdos a largo plazo a cambio de su apoyo, sino por la parte puramente militar.
De esta operación, en la que el único ganador parece ser una vez la industria de defensa gala, que El Elíseo pretende financiar a través de Ucrania sin que esté claro el mecanismo concreto (finalmente podría aportar la financiación el propio Gobierno francés, o intentar que se haga mediante futuros fondos aprobados en la UE para ayudar a Ucrania), sumada a la reciente con Suecia, podría salir una Fuerza Aérea ucraniana con 250 cazabombarderos (150 monomotor y 100 bimotor)… y prácticamente nada más.
Es cierto que hay acuerdos para dotar a las AFU de aviones de alerta temprana Saab 340 AEW&C y que el primero ya ha sido entregado y que en el propio país se están movimiento para recuperar la industria de aviones de transporte. Sin embargo, no es menos cierto que será una Fuerza Aérea completamente desequilibrada y que teniendo en cuenta el resultado real que están ofreciendo aparatos como los F-16, la falta de pilotos y de medios de sostenimiento, así como de un número adecuado de multiplicadores, o incluso de la capacidad de utilizar con garantías sus propias bases aéreas frente a la amenaza de los misiles balísticos rusos, parece una inversión desproporcionada; máxime teniendo en cuenta las múltiples carencias en otras áreas.
En cualquier caso, como decimos, no deja de ser más una operación política, que sin duda está ligada a las posibles garantías de seguridad que pueda llegar a ofrecer Francia, que no al análisis de las necesidades reales de las AFU a medio y largo plazo; una extensión de la «pelea» en el interior de la UE y entre los Estados miembros y los EEUU por los porcentajes de adquisiciones que llevamos tiempo viviendo, tanto en la negociación de cada nueva iniciativa de defensa europea, como en la de herramientas como PURL, de las que ya hemos hablado. Una realidad con la que sin duda Ucrania está incómoda, ya que debe sujetarse a los intereses de sus aliados, pero con la que no tiene más remedio que transigir muy a su pesar.
Explicado esto, pasamos al análisis de lo ocurrido durante la pasada jornada, un día en el que según el Estado Mayor ucraniano, Rusia habría atacado su país con 130 vectores, incluyendo 128 drones de largo alcance y 2 misiles balísticos Iskander-M, y en el que a tenor de los datos oficiales, las AFU habrían derribado o neutralizado 91 de los drones.
Entre los puntos más castigados, una vez más, se encuentra la ciudad de Dnipró, en donde han sido varios los drones que han llegado a la localidad y, también, varias las explosiones que se han registrado, así como los incendios producidos como consecuencia de los impactos. El incidente más grave, por número de víctimas, habría tenido lugar en otro lugar, no obstante. Y es que tres personas murieron y trece resultaron heridas como consecuencia de un ataque con misiles rusos en Balakliia, en la región de Járkov. En cuanto a los misiles balísticos, habrían tenido como destino Berstyn, también en la región de Járkov.
Además, se ha producido un incidente reseñable en la frontera entre Rumanía y Ucrania, pues tras los últimos ataques rusos contra las instalaciones portuarias en Kilia, un buque cisterna de bandera turca habría sufrido un incendio, lo que ha obligado a las autoridades rumanas a evacuar parte de la localidad vecina de Chilia Veche, al otro lado del río Danubio.
Del lado ucraniano, este país habría lanzado ataques contra Korocha, en la región de Bélgorod y en donde se ha notificado un incendio y una explosión. Más importante si cabe, después de los últimos ataques, que dejaron buena parte de la región sin luz durante la pasada jornada, los ucranianos habrían seguido atacando puntos de Donetsk como la central térmica de Zuivska, en el distrito de Zuhres, bajo control ruso. Además, hace escasas horas, también habrían alcanzado un ducto en la región de Omsk, junto a la localidad de Rostovka, dejando impresionantes imágenes del fuego que estaría consumiendo una estación de bombeo.
En cuanto a las novedades sobre el frente, mientras se habla sobre: 1) los equipos y componentes extranjeros que Rusia utiliza para producir armamento; 2) los cambios en el Ministerio de Defensa ruso, en donde están sustituyendo poco a poco militares de vieja hornada por civiles relativamente jóvenes y elegidos por su competencias (lo que debería ser una importante preocupación para Occidente, dada la diferencia sustancial con los tiempos de Shoigú, contra quien se dice que los ucranianos habrían intentado atentar, por cierto); 3) sobre los crecientes problemas de deserción en Ucrania, pues según algunas fuentes «el número de soldados que han desertado o se han ausentado sin permiso pronto igualará al número de soldados en el ejército» y: 4) sobre cómo la situación en Rusia podría ser exactamente la contraria, pues hay quien sostiene que únicamente con el reclutamiento voluntario sería suficiente para «mantener a Ucrania a raya durante todo 2026», tenemos los siguientes cambios:
Comenzando por el norte del Oskil, se habrían producido infiltraciones rusas hacia la localidad de Dvorichanske.
En dirección a Limán y a Siversk, han seguido los ataques rusos que, en este último punto, habrían alcanzado zonas al sur de la ciudad, mientras bombardeaban de paso con fuerza la cercana localidad de Sviato Pokrovske.
En dirección a Konstyantynivka, aunque no hay cambios importantes, sí tenemos nuevos intentos de alcanzar la ciudad desde Chasiv Yar por parte de Rusia, así como de rodear Novomarkove, al norte, junto al canal de agua dulce. Además, se ha seguido luchando al sureste, en Ivanopillya, como en jornadas anteriores.
En Myrhorad/Pokrovsk, los ucranianos habrían comenzado a retirar a sus unidades hacia el norte, movimiento que recogen ya algunos mappers. Además, en el marco de este proceso de retirada, se han registrado nuevos combates en Rodinske, localidad que el Ejército ruso ha intentado tomar en las últimas horas. Del mismo modo, se han podido avistar elementos de DRGs rusos en Rivne, lo que da idea de que la situación del pasillo de salida desde Myrhorad es entre comprometida e inexistente.
Al sur del frente, en primer lugar los ucranianos habrían contraatacado en Novopavlivka, retomando la parte sur de esta localidad situada al norte del río Vovcha, si bien cediendo algunos prisioneros que han sido capturados por las tropas rusas. En segundo lugar, tenemos que en dirección a Pokrovske las tropas rusas habrían tomado la aldea de Hay, apareciendo como es habitual un soldado enarbolando una bandera para demostrarlo. En tercer lugar, en dirección a Gualiaipolé, el Ejército ruso habría tomado posiciones en torno a Zatyshshya. En cuarto lugar, por último, en este caso en dirección a Orijiv, se discute en relación con la situación en Mala Tomachka, pues los combates han seguido dándose en el interior de esta población desde hace tres semanas, sin que Rusia haya conseguido consolidar su control sobre la misma.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Da comienzo una nueva semana y con ello, la actividad institucional y diplomática continúa intensificándose conforme a la agenda prevista. Así, durante el día la cita más esperada era la de los presidentes Zelenski y Macron en París y, a la que seguirá, una visita a Madrid donde se verá con el presidente Pedro Sánchez y el rey Felipe VI “para tratar asuntos de interés común”.
Mientras tanto desde el Kremlin siguen diciendo que una reunión entre Putin y Trump es posible cuando se complete la preparación y se den las condiciones para ello, aunque “por el momento, es difícil predecir cuándo se cumplirán estas condiciones. Aunque, por supuesto, a todos nos interesa que se cumplan cuanto antes”.
Reunidos en París, y tal y como se esperaba, los presidentes Zelenski y Macron han cerrado un “acuerdo histórico” en virtud del cual han firmado una declaración de intenciones en la base aérea de Villacoublay sobre la adquisición por parte de Ucrania de 100 aviones de combate Rafale F4 para 2035, así como 8 sistemas de defensa aérea SAMP/T con seis lanzadores, bombas planeadoras Hammer, sistemas de radar y drones.
Al respecto, Zelenski decía que el Rafale “es uno de los mejores aviones que podemos utilizar para nuestra defensa” y que junto con los Gripen suecos y los F-16 estadounidenses, “la Fuerza Aérea Ucraniana podrá llevar a cabo todas las misiones de defensa necesarias y garantizará nuestra seguridad”.
Durante la rueda de prensa, Macron destacó que están financiando el apoyo a Ucrania en parte con sus propias contribuciones, así como que esta “se asignará según el despliegue y utilizará el mecanismo común”. Más allá de esto, el líder galo ponía el énfasis en lo siguiente que no es otra cosa que defender la preferencia europea o la “autonomía estratégica” de la UE o, en otras palabras, la justificación de por qué París no participa en la iniciativa PURL:
“Desde el momento en que movilizamos los fondos que nos permiten apoyar el esfuerzo bélico de Ucrania, es más relevante para nosotros posicionarnos para contar con capacidades europeas para contrarrestarlo. De lo contrario, estaríamos colectivamente en posición de obtener financiación europea para adquirir equipo estadounidense, lo cual, como usted estará de acuerdo, ciertamente no es lo más relevante para nosotros”.
Igualmente, Macron y Zelenski participaron en el foro ucraniano-francés sobre la producción conjunta de drones en el que se debatieron posibles vías para implementarla y, en particular, la creación de empresas y oportunidades de inversión.
Sin embargo, la declaración sobre los Rafale no ha sido el único resultado notable de su encuentro, pues la respuesta de Francia ante los “ataques inaceptables de Rusia” y “la adicción de Rusia a la guerra” ha sido la de fortalecer la cooperación con Ucrania. Por un lado, los presidentes firmaron un acuerdo para renovar a partir de 2026 el fondo de apoyo a la infraestructura crítica y los sectores prioritarios de la economía ucraniana dotado con 200 millones de euros y que financiará proyectos de resiliencia operados por entidades francesas a partir de 2027.
Por otro, suscribieron otro acuerdo en el que establecen una cooperación reforzada en varios sectores estratégicos, incluida la defensa, la energía, transporte, metales críticos, agricultura, salud y desminado.
Además, el presidente Macron subrayaba el contrato firmado entre Alstom y Ukrzalinznytsya por importe de 475 millones de euros para la entrega de 55 locomotoras eléctricas financiado por el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y el Banco Mundial.
Pasando a otras cuestiones, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha enviado una carta a los Estados miembros en mitad de las negociaciones sobre el “Préstamo de Reparación” en las que les traslada que hay un déficit de financiación considerable en Ucrania. De hecho, las estimaciones recogidas en la carta apuntan a que Ucrania necesitará más de 70.000 millones de euros en 2026 para financiar la guerra contra Rusia.

En consecuencia, y tal y como ya pidieron los líderes de los Estados miembros, les plantea diferentes vías para continuar con el apoyo financiero teniendo en cuenta que el objetivo es lograr un acuerdo en el próximo Consejo Europeo en diciembre. En particular, la Comisión plantea tres opciones: 1) apoyo financiado por los Estados miembros a través de subvenciones de, al menos, 90.000 millones de euros para 2026-2027; 2) Un préstamo con recurso limitado financiado por la Unión mediante empréstitos en los mercados financieros o; 3) un préstamo con recurso limitado vinculado a los saldos de caja de los activos inmovilizados rusos.
En cuanto a esto último, sí es importante destacar que la Comisión ha hecho una nueva concesión a Bélgica al afirmar en la carta que los países de la UE cubrirán los riesgos de la operación “incluso después de que se haya levantado la inmovilización de los activos”, así como que “las garantías también se referirían a los riesgos derivados de los tratados bilaterales de inversión que están vinculados a la movilización de los activos soberanos rusos” -es decir, contemplando también el hecho de que Bélgica cuenta con un tratado bilateral de inversión con Rusia desde 1989.
En respuesta a la misiva, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, decía que “es asombroso”, ya que “en un momento en que resulta evidente que una mafia bélica está desviando el dinero de los contribuyentes europeos en lugar de exigir una supervisión real o suspender los pagos, la presidenta de la Comisión Europea sugiere enviar aún más dinero” -por supuesto, en clara referencia al reciente escándalo de corrupción en Ucrania. No obstante, Orbán culminaba su crítica diciendo que esto “es como intentar ayudar a un alcohólico enviándole otra caja de vodka”, así como que “Hungría no ha perdido el sentido común”.
Por otro lado, Ucrania y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han iniciado las “conversaciones políticas” en relación con la solicitud de un nuevo programa de financiación o, en otras palabras, un servicio del Fondo que “proporciona asistencia financiera a países que enfrentan graves problemas de financiación de su balanza de pagos a medio plazo debido a debilidades estructurales”.
Moviéndonos hasta Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, ha reaccionado a las recientes declaraciones del ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, según las cuales afirmaba que podría haber un conflicto militar entre Rusia y la OTAN en 2029, pero con la posibilidad de que sea en 2028. Más concretamente, Zajárova declaraba que “ya no hay ninguna duda sobre quién es el agresor”.
Por otro lado, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov se ha reunido con su homólogo indio, Subrahmanyam Jaishankar, para discutir sobre la agenda bilateral e internacional y, en especial, sobre los preparativos de la cumbre anual ruso-india en la se celebrará el 25º aniversario de la firma de la Declaración de Asociación Estratégica entre ambos países. Según el Ministerio de Exteriores ruso, durante su encuentro los ministros prestaron especial atención a las medidas prácticas para el desarrollo de la cooperación comercial y económica, incluidos en los sectores financiero y energético, pero también en defensa y logística.
Por su parte, el primer ministro ruso, Mikhail Mishustin, declaró en una reunión con el primer vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Aref, que Rusia aboga por el fortalecimiento de las relaciones ruso-iraníes “que se basan en los principios de amistad, buena vecindad, respeto mutuo y consideración de los intereses de cada uno”, así como que “es importante que nuestra cooperación comercial y económica se desarrolle con éxito” teniendo en cuenta su acuerdo integral de asociación estratégica que entró en vigor en octubre.
Para concluir y cambiando de tercio, por un lado, el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, ha emitido un comentario en la que, coincidiendo con la víspera del 80º aniversario del establecimiento del Tribunal de Núremberg, recuerda que Rusia como Estado y los criminales rusos “de todos los niveles” deben rendir cuentas y debe hacerse justicia, y pide un mayor apoyo internacional.
Por otro, la Asamblea Parlamentaria de la OSCE ha decidido unirse a la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos tras la visita de los miembros de la Asamblea a Ucrania y la reunión con Zelenski en octubre.

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