Mientras el G7 pide un alto el fuego y expresa su «apoyo inquebrantable» a Ucrania, el expresidente ucraniano Petro Poroshenko pide la dimisión del Gobierno de Zelenski al completo o Canadá impone nuevas sanciones a Rusia, la guerra de Ucrania continúa su curso, con los habituales ataques a larga distancia o el lanzamiento de bombas planeadoras. También, una vez más, con intensos combates y nuevas dudas sobre el dispositivo ucraniano al sur del Vovcha y la capacidad de resistir, mientras las tropas rusas avanzan en dirección a Pokrovske y particularmente hacia Gualiaipolé. Y, por supuesto, todo ello mientras la actualidad política ucraniana queda copada por el escándalo de corrupción que envuelve a Energoatom y que ha llevado a la dimisión de Svytlana Grynchuk, ministra de Energía, así como por el que afecta a Timur Mindich y que ha salpicado también, por extensión, a Zelenski
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(Informe de circunstancias, entre avión y avión…).
La última jornada nos ha dejado el lanzamiento de 121 drones de largo alcance por parte de Rusia contra el interior de Ucrania. De esta cifra, el Estado Mayor ucraniano asegura haber dado cuenta de 90 aparatos. Pese a ello, se han reportado varias explosiones nuevamente en la región de Odesa, la más castigada los últimos días, hablándose también del lanzamiento de misiles balísticos, si bien todavía no han aparecido en los informes oficiales.
Además de la óblast de Odesa, también se han registrado explosiones en Sumy, o en Járkov, en donde los drones tipo Shahed, al menos 3, habrían dejado otros tantos heridos en el distrito de Kholodnohirsky. Del mismo modo, en Pavlohrad también se han producido explosiones, causando daños materiales, así como en las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk, a donde también han llegado los Shahed.
Además, las bombas planeadoras han vuelto a ser utilizadas con intensidad (recordemos que se están empleando alrededor de 170 diarias), reemplazando a la artillería clásica con el añadido de que la potencia de fuego que se concentra en un solo lanzamiento y el alcance, son mucho mayores, mientras que el precio se mantiene contenido en relación con proyectiles guiados con alcance extendido, como los que utilizan algunos países occidentales y hemos visto emplear a Ucrania.
Por último, para terminar con Ucrania, tenemos también que el Servicio de Seguridad del país ha detenido a otro supuesto agente del FSB ruso, cuando al parecer preparaba ataques terroristas en centros comerciales y estaciones de metro en la capital del país, Kiev.
Del lado contrario tenemos, por una parte, que Ucrania habría lanzado drones o misiles contra la ciudad portuaria ocupada de Berdiansk, en donde se han podido ver distintas explosiones. Además, se ha hablado de un apagón en la localidad de Novokubansk, tras un incidente en una subestación eléctrica que, muy probablemente, no sea sino otro ataque ucraniano como parte de su campaña contra la infraestructura eléctrica rusa.
Sobre el frente, mientras las fortificaciones excavadas por los ucranianos en 2025 nos adelantan dónde se van a librar los combates más intensos en los próximos meses, tenemos las siguientes novedades:
Desde Bélgorod, los rusos habrían atacado y tomado posiciones en las inmediaciones de Bolohivka.
En Konstyantynivka se han seguido registrando ataques rusos acompañados del lanzamiento de bombas planeadoras. Por el momento, a pesar de la constancia rusa y de que también aquí comienzan a extenderse las zonas grises, a falta de datos fiables, los ataques parece que son contenidos por los ucranianos. En cualquier caso, ambos bandos se preparan para lo que pueda ocurrir en el vecino sector de Pokrovsk y para, una vez la lucha allí termine, una previsible batalla por Konstyantynivka a lo largo del invierno.
En Myrhorad/Pokrovsk, pese a los intensos combates, la situación parece mantenerse bastante estática, con los rusos castigando a los defensores de la primera de estas ciudades, con lanzamientos de FABs, drónica y artillería, pero sin cambios de posiciones relevantes, sino más bien puntuales en zonas como el norte de Lysivka; entre otras cosas por lo difícil que resulta determinar qué partes de cada urbe ocupa cada cual, lo que lleva a los mappers a marcar amplias zonas grises que impiden conocer con exactitud la situación real en la conurbación.
Al sur del frente, la situación sigue complicándose para los ucranianos. Al norte y noroeste del Vovcha se han producido cambios a favor de Rusia tanto en dirección a Novopavlivka, como a poniente de Zelenyi Hai. Mientras tanto, al sur, como puede verse en el tuit bajo estas líneas, tendríamos a los ucranianos retirándose de Rivnopillia y de entorno de Solodke en las últimas horas, mientras los rusos toman nuevas posiciones en esta área. Dicho esto, el cerco de Guliaipolé a lo largo del invierno parece ya una opción factible, mientras la logística ucraniana en el sector está ya en peligro por la acción de los drones rusos y la cercanía a las GLOC, un escenario que no se manejaba hace apenas unos meses y, ni siquiera, unas semanas atrás.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada 1358 ha estado ineludiblemente marcada por la tormenta política que enfrenta Ucrania tras hacerse público el escándalo de corrupción ligado a Energoatom y que ha supuesto durante el día la dimisión de dos ministros y la reaparición de personalidades como Poroshenko comentando sobre el asunto.
No obstante, antes de entrar en estas cuestiones hay que decir que desde Moscú afirman que Kiev ha interrumpido los últimos acuerdos sobre intercambios de prisioneros y les acusan de haber incumplido sus promesas ya que se han intercambiado “menos del 30% de los 1200 acordados” y “los ciudadanos ucranianos deben saberlo”. Esta noticia, por supuesto, no es aleatoria, ya que Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa se encuentra estos días en Turquía y Oriente Medio precisamente para tratar de desbloquear la situación y proceder con más intercambios.
Por su parte, Yuri Ushakov, asesor presidencial ruso, ha confirmado que ha hablado por teléfono con el asesor de Seguridad Nacional del primer ministro británico, Jonathan Powell, aunque la califica de “poco destacable”. En este sentido, sostiene que Powell “simplemente transmitió la postura oficial de Londres, pero eso no es muy interesante”, argumentando que “normalmente, durante las llamadas telefónicas confidenciales, se discuten algunas propuestas o ideas potenciales”.
Pasando a otras cuestiones, una de las citas relevantes de la jornada era la reunión de ministros de Exteriores del G7 en Canadá, a la que el ministro ucraniano, Andrii Sybiha, ha asistido. Precisamente, durante la reunión ha tenido la ocasión de discutir con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, sobre cómo aumentar el costo de la guerra a Rusia y cómo impulsar las prioridades claves de Ucrania, a saber: los esfuerzos de paz, la defensa y la seguridad energética. Esta no ha sido, además, la única reunión que mantenido Sybiha ya que se ha visto con sus homólogos de Arabia Saudí, Brasil, Japón e India, entre otros.
Coincidiendo con el encuentro, el gobierno canadiense ha anunciado la imposición de nuevas sanciones contra Rusia en línea con las medidas impuestas recientemente por la UE y el Reino Unido. En particular, esta nueva ronda de sanciones está dirigida contra 13 individuos y 11 entidades, entre ellas varias implicadas en el desarrollo y despliegue del programa de drones ruso y empresas de GNL. Además, por primera vez Canadá ha sancionado a entidades que suministran la infraestructura cibernética empleada en las estrategias híbridas rusas contra Ucrania. del mismo modo, estas sanciones adicionales también afectan a 100 buques de la flota fantasma.
Por su parte, el Reino Unido no solo ha anunciado un paquete de asistencia humanitaria y energética por importe de 13 millones de libras, sino que también sus planes para imponer una prohibición de servicios marítimos al comercio de GNL ruso; decisión que Zelenski considera un paso importante para aumentar la presión y hacer que Rusia pague las consecuencias de la guerra.
En cuanto al impacto de las sanciones, es el propio Zelenski quien ha comentado que, por primera vez desde el inicio de la invasión, se observa una disminución significativa de la producción y del refinado de petróleo en Rusia y, en consecuencia, estiman una pérdida de al menos 37.000 millones de dólares en ingresos procedentes del petróleo y gas. De este modo, defiende una vez más que las sanciones ralentizan la maquinaria bélica rusa.
Sobre este asunto, hay que tener en cuenta que Lukoil -recientemente sancionada por EE. UU.- ha solicitado una prórroga al plazo fijado por el Tesoro estadounidense por el que se prohíben las transacciones con la petrolera rusa a partir del 21 de noviembre. Por otro lado, los activos de la compañía que se han puesto a la venta están atrayendo a numerosos posibles inversores extranjeros. Entre estos ya se cuentan a la empresa estatal Kazaja KazMunayGas, Shell que tendría interés en los pozos de Lukoil en Ghana y Nigeria, y el gobierno de Egipto.
Pasando a la actividad en Ucrania, esta poco o nada ha tenido que ver con el avance en las conversaciones de paz, conversaciones con los aliados o cualquier otro asunto relacionado con el apoyo al país, sino con el escándalo de corrupción que hemos venido comentando estos días. De este modo, tras los anuncios realizados por los organismos anticorrupción del país, hoy ha sido el turno de las dimisiones.
En primer lugar, Svytlana Grynchuk, ministra de Energía, ha presentado su dimisión afirmando que “en el ejercicio de mis funciones profesionales, no he cometido ninguna violación de la ley. Tales actos simplemente no pueden existir”. A esta dimisión ha seguido la de German Galushchenko, ministro de Justicia y exministro de Energía entre 2021-2025.
No obstante, las dimisiones han sido solicitadas por el presidente Zelenski a la primera ministra Svyrydenko afirmando que “es una cuestión de confianza. Si hay acusaciones, deben abordarse. La decisión de destituirlos de sus cargos es la medida más rápida y eficaz”. Añade, además que “es absolutamente inaceptable que, en estas circunstancias, sigan existiendo ciertos esquemas en el sector energético”, teniendo en cuenta que “en estos momentos, la situación es extremadamente difícil para todos en Ucrania, que sufre apagones, ataques rusos y pérdidas”.
Además, Svyrydenko ha anunciado que continúan con el conjunto de soluciones para reiniciar la gestión de Energoatom y, por ello, el Gobierno ha decidido suspender urgentemente de sus funciones al vicepresidente y miembro de la junta directiva, Jakob Hartmut, así como al asesor principal del presidente, Dmytro Basov, y empleados sospechosos de participar en la comisión de los delitos. Esto es, el director de finanzas y presupuesto, el director de asistencia legal, y el jefe de la unidad separada de “adquisiciones centralizadas”.
Por otro lado, según el Servicio Estatal de Guardia de Fronteras Timur Mindich, estrecho colaborador de Zelenski y acusado de orquestar la trama de malversación por importe de 100 millones de euros, abandonó Ucrania “contaba con toda la documentación necesaria para cruzar la frontera durante el estado de guerra” y “cabe destacar que no se le impuso ninguna prohibición de viajar”. No obstante lo anterior, el Gobierno ha presentado al Consejo Nacional de Seguridad y Defensa propuestas para la imposición de sanciones personales contra Mindich y Oleksandr Tsukerman, también acusado de ser uno de los dirigentes de la trama,
En el caso de la UE, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha comentado al margen de la reunión del G7 que este escándalo de corrupción es “sumamente lamentable”, así como que es importante que Kiev proceda rápido y se lo tomen “muy en serio”. En este sentido, sí sostiene que “están actuando con mucha contundencia” y que “no hay lugar para la corrupción, especialmente ahora. Es decir, literalmente es el dinero del pueblo el que debe ir a las zonas más afectadas”.
Desde el Kremlin también han comentado sobre el asunto, siendo el portavoz, Dmitri Peskov, quien decía que creen que las capitales europeas y EE. UU. sin duda se han percatado del escándalo, añadiendo “cabe destacar que estos países han sido donantes muy activos del régimen de Kiev”.
Además, ha vuelto a reaparecer Petro Poroshenko, expresidente ucraniano y ahora miembro del parlamento y presidente del partido opositor, para pedir la dimisión de todo el gobierno tras las dimisiones de esta jornada. Según Poroshenko: “Ucrania se encuentra inmersa en una peligrosa tormenta política. Esta turbulencia amenaza con arrasar con nuestro Estado. El enemigo no ha desaparecido, y la corrupción está destruyendo el país desde dentro. El caos en el sector energético, la malversación, los negocios turbios y la pérdida de confianza de nuestros aliados son tan peligrosos como los misiles y drones rusos”.
Así, advierte que otro de los desafíos clave que enfrentan “son los ucranianos corruptos que se están extendiendo por toda la estructura del poder. No solo están saqueando un país desangrándose, sino que están destruyendo la confianza dentro del Estado y la confianza externa. Están destruyendo la confianza de nuestros aliados y de nuestros socios internacionales”.
A colación, no hay que pasar por alto que Poroshenko fue acusado de corrupción a principios de este año y que Ucrania le ha impuesto sanciones, aunque él sostenga que la decisión está políticamente motivada.
Finalizamos con un apunte ligado al plano medioambiental, pues el Programa Mundial de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha anunciado la graduación de 15 especialistas que completaron un curso pionero de Formación de Formadores (ToT) para operaciones con vehículos operados remotamente (ROV) bajo el agua, lo que supone un hito importante para ampliar la capacidad de Ucrania de limpiar sus aguas de cualquier contaminante. Este asunto es particularmente relevante dado que se estima que 13.500 kilómetros cuadrados de zonas acuáticas en Ucrania, incluidos el Dniéper, lagos y la costa del mar Negro, están potencialmente contaminados por minas y explosivos. Por el momento, el Servicio Estatal de Emergencias solo ha logrado limpiar 190 kilómetros cuadrados o, lo que es lo mismo, el 1,4% del total, y retirado más de 2.800 artefactos explosivos.

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