Durante la última jornada, Ucrania ha continuado lanzando ataques contra la infraestructura de hidrocarburos rusa, cuya destrucción consideran vital para el resultado de la guerra, mientras la situación en el frente se sigue deteriorando, particularmente al sur del mismo. Más allá de esto, Rustem Umerov ha anunciado que en los próximos días visitará Turquía y Oriente Medio para tratar de desbloquear el proceso de intercambio de prisioneros, haciendo hincapié en que “se ha alcanzado un acuerdo y debe implementarse”. Desde Rusia, por su parte, Serguéi Lavrov declaraba que están dispuestos a dialogar con EE. UU. sobre la reanudación de los preparativos para la cumbre propuesta entre Trump y Putin, al tiempo que hablaba también sobre negociaciones nucleares. Y además de esto, una vez más la protagonista de la jornada ha sido la corrupción, tanto por el escándalo protagonizado por Timur Mindich, como porque el gobierno ucraniano ha destituido al consejo de supervisión de Energoatom. Por último, también ha sido noticia un nuevo paquete de ayuda militar aprobado por Dinamarca, por valor de 217 millones de dólares.
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A lo largo de la pasada jornada, las Fuerzas Armadas rusas habrían lanzado un total de 119 drones de largo alcance contra objetivos situados en el interior de Ucrania. De esta cifra, proporcionada por el Estado Mayor ucraniano, las AFU aseguran haber derribado o neutralizado 53 aparatos, esto es, menos de la mitad.
Curiosamente, apenas ha trascendido información relativa a los impactos (y los recuentos mejor elaborados se hacen siempre con unas 48 horas de retardo), aunque sí se sabe que Rusia ha seguido castigando la región de Odesa y, más concretamente, los puntos fronterizos con Rumanía. También se ha hablado de un ataque contra Zaporiyia, que habría afectado a un hospital, dejando un civil herido.
Más allá de eso, las noticias y mensajes que se han ido publicando hacían referencia a ataques con bombas planeadoras, o con drones tácticos, como el que ha dejado también un herido, en este caso en Bilozerka.
Por último, para terminar con este apartado, desde Rumanía han denunciado la caída de un dron ruso en su territorio, que se había producido en el marco de los ataques contra instalaciones portuarias en la frontera entre este país y Ucrania, en la región de Odesa. En concreto, a la 01:09 a.m. se detectó el «impacto de un vehículo aéreo contra el suelo en la zona de Grindu, aproximadamente a 5 km al sur de la frontera».
A partir de ahí, el resto de noticias relativas a ataques a larga distancia han hecho referencia a acciones ucranianas, como la que han llevado a cabo con drones contra una central eléctrica en Starobesheve, en la parte ocupada por Rusia de la región de Donetsk. No ha sido en cualquier caso el único, pues desde las AFU han confirmado también su responsabilidad en los recientes contra la refinería de petróleo Orsknefteorgsintez en Orsk, en la región de Oremburgo, instalación alcanzada en varios puntos. Además, se ha sabido que los ucranianos habrían atacado también la planta química rusa Lukoil Stavrolen, una importante instalación que produce gas natural y productos refinados clave como etileno y polipropileno. Rusia, para finalizar, asegura haber derribado 22 drones ucranianos durante la noche.
Sigue pues, Ucrania, fiando gran parte de sus posibilidades a la campaña de ataques estratégicos contra los hidrocarburos rusos, con ataques como este último o como el de la jornada anterior en Samara. A propósito, acaba de publicarse un artículo en Foreign Affairs, hablando sobre cómo las Fuerzas Armadas ucranianas estarían triunfando en su propósito, consiguiendo que la escasez de combustible se deje sentir en el interior del país (llevando la preocupación a sus ciudadanos) a la vez que se reduce su capacidad de refino.
Ahora bien, como suele ocurrir con este tipo de opiniones, cuando se contrastan con los propios datos que aportan, los argumentos quedan un poco cojos. Así, como dicen » los drones ucranianos habían atacado más de la mitad de las 38 principales refinerías de Rusia al menos una vez. Como resultado, Rusia pasó de procesar unos 5,4 millones de barriles de petróleo al día en julio a procesar aproximadamente 5 millones de barriles al día en septiembre». Siendo una cifra importante, para que los ataques ucranianos realmente tuviesen un efecto tal que redujese de forma sensible la capacidad rusa de lucha, deberían producirse a una escala un punto mayor.
Rusia, dicho esto, da por descontado que los ataques ucranianos seguirán produciéndose, que supondrán una importante molestia, pero también que difícilmente, per se, tendrán un efecto definitivo, a pesar de lo mucho que se escribe en Occidente sobre las posibilidades ucranianas de «ganar la guerra energética».
Así, aunque según los autores del primer artículo, y en realidad según muchos otros escritos, pues no deja de ser la expresión de un desiderátum, «el verdadero impacto de los ataques de Ucrania probablemente se manifestará a largo plazo. Al igual que con otros aspectos de la guerra, la batalla por la infraestructura energética solo puede ganarse mediante una guerra de desgaste cuidadosamente calculada. Ningún ataque aislado destruirá el sistema, pero una campaña sostenida e intensa aumenta la probabilidad de fallos en cadena, reparaciones más prolongadas y una creciente pérdida de capacidad», lo cierto es que al ritmo actual, Rusia tiene tiempo de reparar instalaciones, para lo cual además recibe apoyo técnico y material desde China, país más que interesado en que el flujo de hidrocarburos hacia su economía continúe.
Así las cosas, salvo que Kiev amplíe en mucho su capacidad de ataque o bien reciba un apoyo firme que Estados Unidos le niega (aunque las sanciones recientes sí estarían teniendo algunos efectos interesantes), mucho nos tememos que la campaña de ataques seguirá causando importantes contratiempos, pero no tendrá el tipo de efecto definitivo que Ucrania busca… mientras sobre el frente los ataques rusos continúan produciéndose y mientras en la Unión Europea Kubilius, Von der Leyen y demás se dedican a construir castillos en el aire, fiando el futuro de la defensa a ideas demasiado peregrinas mientras descuidan las lecciones reales de esta guerra.
Y mientras tanto Rusia, aunque algunos de sus anuncios se conviertan en motivo de mofa internacional, como el de su primer robot humanoide, sigue trabajando de forma mucho más sólida y precisa que al inicio de la guerra, particularmente desde que Belousov sustituyera a Shoigú, por muchas carencias que todavía tengan y que, en cualquier caso son más relevantes en la competición más amplia con los Estados Unidos que en la guerra con Ucrania. Así, por ejemplo, continúa progresando en la creación de una fuerza de drones, implementando medidas para contar no sólo con los aparatos, sino también con los pilotos y el resto del personal instruido (incluyendo itinerarios universitarios) necesario para hacerla efectiva a largo plazo.
Saltamos ahora al frente, pues también allí se han producido algunas novedades en las últimas horas. Cambios pequeños pero constantes que no hacen sino poner de manifiesto la debilidad relativa de una Ucrania que necesita de demasiados equilibrios en esta fase de la guerra (políticos, sociales, materiales…). Una Ucrania que, en cualquier caso, parece dar por descontada la pérdida de una buena parte del este y sureste del país, espacio que aprovecha para ir retrocediendo lentamente mientras inflige severas bajas a Rusia, trata de conservar vidas propias, intenta no tener que movilizar a una parte mayor de la población y juega también con los tiempos a la espera de un acuerdo satisfactorio y de que el apoyo internacional y la presión sobre la economía rusa jueguen a su favor antes de que Rusia pueda amenazar otras regiones diferentes a las que Kiev da por amortizadas.
Así las cosas, tenemos que en cada sector del frente Rusia se aprovecha de la creciente ventaja que llega a ser capaz de acumular en materia de drónica, para concentrar fuegos contra los droneros de las AFU y degradar después las líneas de abastecimiento ucranianas. Algo que es evidente en el Oskil, en donde las AFU están en una situación cada vez más precaria en la orilla oriental. Después, aprovecha su superioridad humana, ciertamente como dicen algunos utilizando a sus infantes como «municiones vivientes», para lograr pequeños avances que, una vez consolidados, permiten repetir el mismo esquema, asumiendo el coste, unos metros más allá, en una estrategia lenta y demandante, pero efectiva a largo plazo (por eso, desde finales de 2022 hablábamos del riesgo del «aplastamiento» y de la «mancha de aceite). Todo ello facilitado por el uso masivo de FABs, que en estos días estamos viendo en Myrhorad y que cambia a favor de Rusia los equilibrios entre atacantes y defensores, reduciendo el saldo de pérdidas propias y haciendo que cualquier idea de hacer de las ciudades «fortalezas», pierda parte de su valor, como demuestran los ejemplos recientes.
Como quiera que no se han producido cambios en las últimas 24 horas ni en Járkov, ni en el Oskil (aunque sí alguna noticia interesante de Kupiansk, en donde los ucranianos pintan una situación más optimista de la que se aprecia en los mapas), hacia Limán o en Siversk, comenzamos por el sector de Konstyantynivka, en donde poco a poco los diferentes mappers van dando por perdida para Ucrania la parte del sector al sur de los embalses, mientras el Ejército ruso se prepara para sobrepasarlos en las próximas semanas, aprovechando el invierno, y continúa lanzando ataques contra el este y suroeste de la ciudad.
En Dobropillia, han continuado los ataques rusos en dirección a Shakove, mientras parece haber cesado la presión ucraniana contra el antiguo saliente. Así, hay cuentas que hablan de presencia rusa en algunas edificaciones al oeste de esta población, que es un bastión de las AFU.
En Myrhorad/Pokrovsk, Rusia seguiría tratando de cerrar el pasillo ucraniano, para lo cual castiga Rodinske. Todo al tiempo que sigue acumulando infantes en la primera urbe (las cifras siguen siendo sorprendentemente bajas, para el efecto causado en una ciudad de este tamaño), mientras vapulea constantemente Myrhorad con las bombas planeadoras, evitando así en lo posible asumir el coste de la batalla urbana. Así las cosas, en las últimas horas han tomado algunos territorios al sureste de Myrhorad,
En el sur del frente, hacia Pokrovske y Gualiapolé, tenemos que las tropas rusas avanzan en todas direcciones. En primer lugar, en Novopavlivka. También en Orestopil. Y, particularmente, lo hacen en dirección al río Hanchui, donde no sólo han aprovechado el efecto de las FABs lanzadas en los días previos, sino también la propia disposición de las defensas ucranianas, al avanzar en paralelo a algunas de ellas. Lo más preocupante es que los propios oficiales ucranianos reconocen el «marcado deterioro» de la situación en la zona, sin que esté nada claro qué pasos van a dar no para revertir los avances rusos, pero sí al menos para aminorar su ritmo, que no ha dejado de incrementarse en las últimas semanas.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Comenzamos el repaso de la jornada a nivel internacional con el anuncio inesperado que ha realizado Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania e integrante de la delegación encargada de negociar con Rusia, mientras que el presidente Zelenski visitaba Jersón con motivo del tercer aniversario de su liberación.
Antes de que acabase el día, Umerov anunciaba que en los próximos días estará trabajando en Turquía y Oriente Medio para tratar de desbloquear el proceso de intercambio de prisioneros, haciendo hincapié en que “se ha alcanzado un acuerdo y debe implementarse”, así como que Zelenski ha fijado una tarea clara consistente en que los ucranianos deben volver a casa.
Por su parte, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, viajará hasta Canadá para participar en una reunión de ministros del ramo del G7 y discutir sobre el desarrollo de la cooperación en materia de defensa y el aumento de la presión sobre Rusia con los países del G7 y la UE, pero también sobre seguridad marítima y el fortalecimiento de la resiliencia energética y económica con los países del G7, la UE y los Estados invitados (India, Sudáfrica, Arabia Saudí, Brasil, Corea, Australia y México).
Desde Moscú mientras tanto el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov declaraba que están dispuestos a dialogar con EE. UU. sobre la reanudación de los preparativos para la cumbre propuesta entre Trump y Putin.
Además, recordaba la propuesta que han realizado a Washington para prorrogar el Tratado New START y decía que “estamos dispuestos a discutir las sospechas planteadas por nuestros colegas estadounidenses de que estamos haciendo algo en secreto” en referencia a las declaraciones de Trump en las que afirmaba que Rusia y China están realizando ensayos nucleares subterráneos “sin hablar de ello”. Al mismo tiempo, Lavrov señalaba que EE. UU. puede verificar esto, pero que “otras pruebas, ya sean subcríticas o sin reacción nuclear en cadena, o pruebas de misiles portadores, nunca han sido prohibidas”.
El presidente Putin por su parte recibía al líder de Kazajstán, Kassym-Jomart Tokayev, para discutir el desarrollo de las relaciones bilaterales de asociación estratégica y alianza a nivel político, comercial, económico, cultural y humanitario, y temas clave de la agenda regional y global. Además, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no descarta que Putin informe a su homólogo sobre la situación en el campo de batalla y las perspectivas de una solución pacífica y, al mismo tiempo, señaló que Moscú quiere conocer los resultados de las conversaciones entre Tokayev y Trump.
Mientras tanto, Serguéi Shoigu, secretario del Consejo de Seguridad ruso, se reunió con el ministro de Defensa egipcion, Abde Meguid Sakr, ante quien ha abogado porque Rusia y Egipto impulsen la cooperación entre sus ministerios de defensa y organicen ejercicios regulares de entrenamiento de combate conjunto y ampliar el marco legislativo para la cooperación militar.
Siguiendo con el apoyo a Ucrania, este ha sido el punto principal del discurso del viceministro para la Integración Europea y Euroatlántica, Taras Kachka, durante su discurso en la reunión del Consejo OTAN-Ucrania a nivel de representantes permanentes durante el día de hoy en la OTAN en Bruselas. Durante el encuentro, Kachka informó a los aliados sobre la situación de seguridad en Ucrania, incluida la situación en el campo de batalla, la intensificación de los ataques rusos contra infraestructuras energéticas críticas, y expuso las principales necesidades de defensa de Ucrania que son el suministro de armamento y la expansión de la producción de defensa.
Por otro lado, ha subrayado la importancia de aumentar la presión sobre Rusia, incluso mediante sanciones, así como de garantizar un apoyo militar y financiero estratégico y estable a Ucrania como parte de dicha presión.
En cuanto al apoyo concreto, durante el día Dinamarca ha anunciado el 28º paquete de donaciones por el que apoyará militarmente a Ucrania con 217 millones de dólares a Ucrania que se destinarán a la iniciativa PURL (372,2 millones de coronas) y a invertir en la industria de defensa ucraniana a través del modelo danés (100 millones de coronas). Además, 80 millones de coronas se destinarán a la donación de combustible a través de la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA).
Por otro lado, Finlandia donará 4 millones de euros en apoyo humanitario, incluidos dos 2 millones que se canalizarán a través del Programa Mundial de Alimentos.
Pasando a la cuestión energética, los propietarios rusos de la petrolera serbia NIS han presentado una solicitud de prórroga a EE. UU. para extender la licencia de operación, ya que se encuentra bajo sanciones, pero están dispuestos a ceder el control y la influencia en NIS a un tercero o, en otras palabras, retirarse de la empresa.
También relacionado con el sector energético, durante el día ha seguido siendo noticia el escándalo de corrupción por el que Timur Mindich, un estrecho colaborador de Zelenski al ser copropietario de su productora, ha sido acusado de organizar una trama de corrupción en el sector energético por importe de 100 millones de dólares. Según la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAPO), Mindich “controlaba la acumulación, distribución y legalización de fondos de origen delictivo en el sector ucraniano”, pero, además, sostienen que se valió de su “relación privilegiada con el presidente de Ucrania” para sus actividades delictivas.
Tras las distintas declaraciones de los organismos anticorrupción, la novedad hoy ha sido que el gobierno ucraniano ha destituido al consejo de supervisión de Energoatom. Así las cosas, el Ministerio de Economía, Medio Ambiente y Agricultura “deberá, en el plazo de una semana, previa consulta con sus socios internacionales, presentar al Gobierno la nueva composición del consejo de supervisión para su aprobación”.
En paralelo, la primera ministra Yuliia Svyrydenko también confirmaba que se ha instruido al Servicio Estatal de Auditoría para que realice una auditoría urgente de Energoatom, incluyendo las adquisiciones, cuyos resultados se transferirán a los organismos anticorrupción y fuerzas del orden.
Para concluir, Ucrania y Alemania han firmado un acuerdo para fortalecer la cooperación en materia de educación escolar, incluyendo nuevas oportunidades para apoyar el estudio del alemán en las escuelas ucranianas y mejorar las cualificaciones de los profesores en lengua alemana, entre otros.

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