Mientras los europeos intentan hacerse cargo de una fracción cada vez mayor de su propia seguridad (sin que implique, más bien al contrario, ruptura con EEUU, sino reparto de tareas), Rusia ha seguido presionando en las últimas horas mediante vuelos y, posiblemente, acciones en la Zona Gris, como nuevos sobrevuelos con drones por ejemplo en Dinamarca. Todo ello, al tiempo que intenta jugar nuevamente con la amenaza de hipotéticos ataques estratégicos, aunque modulando el tono en relación con otras fases de la guerra. Así, aunque según Lavrov, la OTAN y la UE habrían declarado la guerra a Rusia a través de Ucrania, -declaración que tiene la virtud de excluir deliberadamente a los Estados Unidos, por más que miembro principal de la OTAN-, el embajador ruso en Francia advertía de que un derribo de un avión ruso constituiría una declaración de guerra y el riesgo de choque directo es cada vez más alto, lo cierto es que los límites de ese hipotético choque se están dibujando de forma muy clara, lo que constituye una señal positiva, dentro de la gravedad de la situación.
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La última jornada de guerra habría dejado el lanzamiento, por parte rusa, de 176 drones de ataque de largo alcance, de los que los ucranianos aseguran haber derribado o neutralizado 150 de ellos. Entre los puntos alcanzados, una vez más la región de Chernígov, que ha sufrido un nuevo apagón en las últimas horas, tras un ataque contra infraestructuras críticas. También Sumy, en donde las defensas aéreas se mantuvieron activas, registrándose no obstante explosiones. No han sido, en cualquier caso, las únicas consecuencias de los ataques rusos en las últimas horas.
Además de lo anterior, dos civiles murieron en Lvove, en la región de Jersón, tras ser alcanzada su motocicleta por un dron FPV ruso. Además, a pesar de la pérdida durante la jornada anterior de un bombardero táctico Su-34 –confirmada por fuentes rusas-, la aviación de este país ha seguido castigando con las bombas planeadoras buena parte del frente y de la zona tras este y, particularmente, puntos como Konstyantynivka o Dobropillia, una jornada más.
Del lado contrario, los ucranianos habrían vuelto a atacar la ciudad de Donetsk. También, en este caso en la vecina Lugansk, hasta tres estaciones de distribución de gas natural. Además, en Crimea, los drones ucranianos alcanzaron dos aviones An-26 rusos y dos estaciones de radar, ampliando el castigo sufrido durante los últimos meses por el despliegue ruso en esta península. Por último, se ha reportado un nuevo ataque con drones contra la refinería de Afipsky, en la región de Krasnodar, en la que sería la enésima acción de este tipo.
Al margen de lo anterior, han vuelto a registrarse vuelos de drones no identificados en Dinamarca, que ha obligado a cerrar el aeropuerto de Aalborg, siguiendo el mismo patrón que unos días antes en Copenhague. Eso, teniendo en cuenta que la alarma haya sido real, ya que hay testimonios encontrados, lo mismo que en otro incidente unos días atrás en Francia, que se ha conocido ahora. Además, han seguido los acercamientos de aeronaves rusos al espacio aéreo de distintos países europeos.
Interesante en cualquier caso el clima de tensión. Especialmente si lo ligamos a la forma en cómo se está gestionando en los últimos días el asunto de la disuasión frente a Rusia, con países como Lituania o Polonia cambiando su legislación para poder derribar drones, Estados Unidos garantizando respaldo estratégico a alto nivel (mientras lidia con sus propios problemas internos y externos) y los europeos «destetándose» en el sentido de que les toca tomar medidas para hacerse cargo, por sí mismos, de la disuasión en los niveles más bajos (convencionales y Zona Gris). Algo tanto más importante en un momento en el que Rusia habría reconocido abiertamente que la incursión en Estonia era una respuesta a los ataques ucranianos en Crimea…
Y es que, en última instancia, con una economía tensionada, dificultades para lograr avances decisivos en el frente, EEUU cambiando de orientación nuevamente en favor de Kiev, y con una Ucrania que está llevando la guerra a territorio ruso, el Kremlin debe seguir utilizando el miedo, si bien a diferencia de lo que ocurría en otras fases de la guerra, este se basa cada vez más en la amenaza de usos estratégicos subnucleares, como los Oreshnik (de hecho, interpretamos así la advertencia de Medvedev hace unas horas, por más que muchos medios hayan hablado de amenaza nuclear). Si no nos equivocamos, esto hablaría bien de la capacidad de disuasión por parte de los EEUU en los niveles más altos.
El gran problema, en cualquier caso, es que mientras la UE se «desteta», es cada vez más posible un choque directo entre Rusia y algunos estados europeos de la OTAN. Y, por más que sean choques limitados, por ejemplo derribos de aeronaves, son siempre situaciones peligrosas y difíciles de gestionar, aunque en la UE deberían empezar a demostrar voluntad y capacidad de afrontar ese tipo de desafíos.
Cambiamos ahora hacia la actualidad sobre el frente, en una jornada sin apenas noticias. Comenzamos, en cualquier caso, por el noreste de Ucrania, por la región de Járkov, ya que según algunas fuentes la aldea de Odradne habría caído finalmente en poder ruso.
En dirección a Limán estaría ocurriendo lo más relevante, con nuevos combates en el interior de Zarichne, que continúa resistiendo y con rumores de la llegada de tropas rusas al interior de Yampil, una vez limpiados los bosques de Serebrianske de presencia ucraniana.
En Konstyantynivka, hay fuentes que hablan de una retirada parcial ucraniana de los terrenos al sur de los pantanos que hay entre Yablunivka, al oeste y Kleban Byk, al este. Como quiera que no es la primera vez que se habla de ello, por el momento tomaremos la información con precaución, ya que se trata de terreno abierto, en el que Rusia tiene grandes dificultades para progresar, como le ocurre al sureste de la propia Konstyantynivka cuando intenta salvar los espacios sin construcciones.
En dirección a Dobropillia, donde el peso de los ataques rusos habría comenzado a llevarlo la infantería naval, si bien el número de unidades es limitado, han seguido produciéndose, sin embargo, ataques de las Fuerzas Armadas ucranianas tanto desde Dorozhne, al oeste, como desde Shakove.
En dirección al Dniéper, la pasada jornada ha dejado avances rusos en la frontera entre las regiones de Dniprópetrovsk y Zaporiyia, con la entrada de tropas de este país en la localidad de Novohryhorivka.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Comenzamos la sección internacional un día más desde Nueva York, donde hoy ha tenido un protagonismo particular el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
Durante la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores del G20, Lavrov ha declarado que “la OTAN y la UE han declarado la guerra a Rusia a través de Ucrania”; comentarios que llegan en un ambiente de tensión entre Rusia y la OTAN tras las recientes violaciones del espacio aéreo de varios Aliados por parte de drones y aviones de combate rusos.
El embajador de Rusia en Francia, Alexei Meshkov, por su parte ha advertido a los miembros de la OTAN que cualquier intento de derribar un avión ruso en caso de sospecha de violación de su espacio aéreo dejando claro que si se produce dicho acto “sería una guerra”. Además, añade que son aviones de los miembros de la OTAN los que cruzan regularmente el espacio aéreo ruso sin ser derribados.
Mientras tanto, el presidente Putin ha asistido al foro de la Semana Nuclear Mundial, donde, entre otros, se ha visto con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi.
Por otro lado, el Kremlin ha dado la bienvenida al anuncio del presidente Trump por el cual planea “un esfuerzo internacional para hacer cumplir la Convención sobre Armas Biológicas” mediante el empleo de “un sistema de verificación de inteligencia artificial en el que todos puedan confiar”. Según Peskov, portavoz del Kremlin, “es evidente que la parte rusa está dispuesta a participar en un proceso conjunto para renunciar a este tipo de armas biológicas. Y se entiende que sería positivo formalizarlo a nivel internacional. La iniciativa en sí es brillante y, por supuesto, Moscú la apoya”. No obstante, Peskov recuerda que todavía siguen esperando una respuesta de EE. UU. a su propuesta para extender el Tratado New START.
Antes de movernos hasta Washington, hay que destacar que Moscú ha anunciado que extenderán la prohibición de exportación de gasolina hasta finales de año en mitad del aumento de los ataques de Ucrania contra refinerías, estaciones de servicio, etc. Según el viceprimer ministro ruso de Energía, Alexander Novak, esta medida debería contribuir a asegurar suministros adicionales de productos petrolífero al mercado nacional en un momento en el que hay “una ligera escasez”.
En el caso de EE. UU., el presidente Trump ha sugerido que su homólogo turco, Recep Tayyip Erdoğan, a quien ha recibido en la Casa Blanca, podría mediar entre Putin y Zelenski -algo que, de hecho, ha venido haciendo desde el inicio de la invasión, siendo prueba de ello, por ejemplo, la Iniciativa de Granos del Mar Negro. Igualmente, Trump ha vuelto a expresar su decepción con el presidente Putin insistiendo en que “es un desperdicio de vidas humanas tan grande que tiene que parar. Putin tiene que parar”.
Asimismo, el líder estadounidense quiere que Turquía “deje de comprar petróleo a Rusia mientras continúe sus acciones agresivas contra Ucrania”. Es decir, no le está pidiendo que abandone por completo sus importaciones de petróleo, sino que temporalmente adopte medidas que ejerzan mayor presión sobre Rusia. Hacemos esta precisión, ya que los matices son importantes y, en este caso, el llamamiento de Trump a Ankara es distinto del que hace a sus socios europeos.
Por su parte, el presidente Zelenski ha advertido que, si Rusia no pone fin a la guerra en Ucrania, los funcionarios rusos que trabajan en el Kremlin se convertirán en objetivos potenciales invitándoles a averiguar dónde están sus refugios antiaéreos. No obstante, Zelenski precisaba que Ucrania no tiene intención de atacar a civiles en Rusia diciendo que no son terroristas, pero que sí están esperando recibir armamento estadounidense que les permitiría atacar en el interior de Rusia. Así, confirmó que “si obtenemos estas armas de largo alcance de Estados Unidos, las usaremos”.
No obstante, estas declaraciones no han quedado sin respuesta pues el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, ha dicho lo siguiente:
“El drogadicto de Kiev dijo que el Kremlin necesita saber dónde está el refugio antiaéreo para poder esconderse cuando use armas estadounidenses de largo alcance. Lo que ese loco necesita entender es esto: Rusia tiene armas contra las que ningún refugio antiaéreo puede proteger. Los estadounidenses también deberían recordarlo”.
Volviendo sobre la actividad de Zelenski, más allá de las declaraciones, el presidente se ha reunido con una delegación bicameral y bipartidista del Congreso estadounidense para discutir sobre la situación en el frente, el armamento que necesitan, el apoyo a su resolución en la que se condena la deportación de los menores, la importancia de endurecer las sanciones, el uso de los activos rusos congelados y el desarrollo de la cooperación con EE. UU. Además, se ha visto con representantes de empresas estadounidenses (por ejemplo, Amazon, Chemours, Bank of America, JP Morgan, Parsons o TechMet), así como con la comunidad ucraniana en EE. UU.
Por otro lado, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha declarado que la Alianza se está tomando muy en serio la situación en Dinamarca tras el sobrevuelo de drones de origen desconocido sobre aeropuertos civiles y una base militar, mientras que desde la Embajada de Rusia en el país niegan cualquier posible implicación. Según las autoridades rusas “Es evidente que los incidentes reportados que implican interrupciones en los aeropuertos daneses constituyen una provocación orquestada” y califica de “absurdas especulaciones” las acusaciones sobre su participación en estos actos. A esto hay que añadir que, como explicábamos en la sección anterior, durante la madrugada del jueves al viernes, el aeropuerto de Aalborg, al norte de Dinamarca, ha cerrado tras un presunto sobrevuelo de un dron.
Además, Rutte ha subrayado tras una reunión con el presidente Zelenski que los miembros de la OTAN seguirán suministrando continuamente armamento estadounidense a Ucrania a través de la iniciativa PURL, y destacado que Rusia “está perdiendo tantas personas en un mes como la Unión Soviética en diez años en Afganistán”.
Cambiando de tercio y volviendo sobre un tema que comentábamos en nuestro informe anterior, el canciller alemán Friedrich Merz ha mostrado su apoyo a la medida de la Comisión Europea destinada a proporcionar un préstamo para la reconstrucción a Ucrania a través de la emisión de bonos respaldados por los intereses de los activos rusos congelados. En particular, Merz sugiere que se articule un préstamo 140.000 millones de euros sin intereses como una “solución viable” y que Kiev solo reembolsaría una vez que Rusia haya compensado a Ucrania por los daños causados por la guerra. Mientras tanto, además, los activos rusos permanecerán congelados. Sin embargo, la medida que será discutida la próxima semana por los líderes de la UE en Copenhague requerirá “garantías presupuestarias de los Estados miembros”, así como unanimidad o de una mayoría de Estados.
Concluimos con noticias relacionadas con los presupuestos de defensa de los países europeos. En primer lugar, el nuevo gobierno de Lituania ha anunciado que dedicarán al menos el 5% del PIB, tomarán “medidas activas para garantizar que continúe el aislamiento internacional de Rusia y Bielorrusia” y fijan como objetivo dedicar al manos el 0,25% del PIB a apoyar militarmente a Ucrania animando a otros países de la UE a hacer lo mismo.


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