Jornada intensa esta última, pues tras el encuentro entre Trump y Zelenski y el cambio de actitud del presidente estadounidense, se ha producido la esperada reunión entre Lavrov y Rubio, de la que apenas ha trascendido nada. Continúan, eso sí, los desencuentros entre Estados Unidos y Rusia, tras denominar Trump a este país «tigre de papel», aunque podrían estar produciéndose avances en el terreno nuclear, algo siempre positivo para la estabilidad estratégica. Además de esto, también han protagonizado noticias y reuniones Zelenski o Macron, mientras ucranianos y rusos intercambian ataques a larga distancia, con importante castigo ucraniano al sector de los hidrocarburos ruso y ataques a plantas químicas y bases navales. Además de todo esto, drones sin identificar han sobrevolado bases aéreas en Dinamarca, el Airbus A-330 que transportaba a la ministra de Defensa de España habría sufrido un intento de negación del GPS y ha tenido lugar la Cena Transatlántica 2025 organizada por el secretario Rubio y a la que han sido invitados los ministros de Exteriores de la UE y la OTAN, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, la Alta Representante de la Unión, Kaja Kallas, y los ministros de Exteriores de Armenia, Azerbaiyán, Suiza y Ucrania.
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Uno de los aspectos más interesantes de la Guerra de Ucrania, entendida como objeto de estudio, es la forma en que han ido cambiando las relaciones de costes y beneficios para uno y otro bando y, con ello, los incentivos para seguir en liza o buscar una solución negociada.
Al inicio de la guerra, con una UE, un Reino Unido y unos Estados Unidos que no esperaban que Ucrania aguantase como lo hizo, visto el destrozo inicial sufrido por el Ejército ruso en las primeras semanas tras la invasión, los incentivos para enviar ayuda masiva y desangrar (bloodletting) al Kremlin eran enormes.
Tras las victorias en Járkov y Jersón, aunque la situación apuntaba ya a cierto estancamiento y Ucrania podía haber superado su punto culminante, los incentivos permanecían altos, con lo que los aliados de Ucrania se organizaron para seguir enviando ayuda masiva. Rusia, por el contrario, tras el fracaso de las negociaciones otoñales y con la llegada de Surovikin, tomó medidas destinadas a frenar cualquier nueva ofensiva ucraniana, movilizar a su industria y su sociedad para asumir un esfuerzo mayor y aprovechar aquellos factores (la masa y la disposición al sacrificio) que podían igualar las tornas. Además, recurrió a la ayuda de sus socios, como Irán, China y Corea del Norte, para dotarse de la cantidad de municiones y nuevas armas y sistemas (como los drones Shahed o componentes para FPVs) que permitirían igualar las tornas en términos económicos.
Con la campaña de ataques invernal contra la infraestructura energética y eléctrica ucraniana y batallas como la de Bakhmut, Rusia logró cambiar las tornas, trasladando el coste humano a una Ucrania que no se lo podía permitir y el económico a unos aliados que debían sostener tanto el esfuerzo bélico de Kiev, como la economía ucraniana, muy dañada. Los incentivos bajaron, aumentando las divisiones entre aliados, máxime cuando la ofensiva estival, que pecó de demasiados errores que hemos comentado en varias ocasiones, fracasó estrepitosamente.
Desde entonces, Rusia ha gozado de una ventaja relativa no tanto por su efectividad en el campo de batalla, que ha aumentado, o por su economía movilizada o superioridad numérica, como porque el principal aliado de Ucrania, los Estados Unidos, ha sufrido problemas internos y ha adoptado una posición más egoísta, pero también muy lógica si contemplamos el conjunto de sus intereses, los compartamos o no.
La situación, ahora, podría estar cambiando de nuevo. Por una parte, la campaña de ataques estratégicos ucraniana ha hecho daño a la sobrecalentada y tensionada economía rusa, muy dependiente de los hidrocarburos. Por otra, aunque las negociaciones de alto nivel entre Estados Unidos y Rusia podrían dejar resultados en relación con las disputas nucleares, es mucho más dudoso que lo hagan a propósito de Ucrania o de la presencia de la OTAN en el norte y este de Europa. Además, aunque sea de una forma un tanto peculiar, los aliados de Ucrania podrían estar encontrando formas de volver a trasladar el coste de la guerra a Rusia, aumentando en consecuencia sus incentivos para seguir apoyando a Kiev.
Nos referimos, por supuesto, a los planes de la Unión Europea para emitir una serie de bonos respaldados por los intereses de los activos rusos congelados. De esta forma, se lograría, al emitir deuda, reunir una gran cantidad de dinero a corto plazo, antes de que se terminen los 50.000 millones de euros en apoyo a Ucrania que se habían comprometido. Además, dado que los Estados miembros no pagarían los intereses de la misma, sino que esta correría a cargo de los intereses de los activos rusos congelados a largo plazo, no supondría un contratiempo para las tensionadas cuentas europeas. Por último, como ya se ha llegado a un acuerdo con los Estados Unidos para utilizar los fondos para adquirir armamento allí, que pueda ser enviado a Ucrania, Washington tiene también incentivos para seguir suministrando medios, ya que únicamente le suponen un beneficio. Dicho de otra forma, la guerra de Ucrania contribuiría a sufragar las inversiones en nuevas líneas de producción, necesarias para escalar la industria de defensa norteamericana de cara a disuadir a China en Indo-Pacífico.
Todo lo cual, debería generar dudas en el Kremlin, que sin duda echará el resto durante el otoño y el invierno para tomar el Donbás y hacer el mayor daño posible a Ucrania en Zaporiyia. Mientras tanto, por supuesto, seguirá incidiendo en las acciones en la Zona Gris, ya que las amenazas nucleares no funcionan tan bien como en otras fases de la guerra, para intentar torcer la voluntad del eslabón que creen más débil en esta cadena a día de hoy: Europa.
Mientras todo lo anterior se decide, la guerra ha continuado, según el Estado Mayor ucraniano con el lanzamiento, en las últimas horas por parte rusa, de hasta 152 drones de largo alcance, de los que aseguran haber derribado o neutralizado 126 aparatos.
Pese al dato oficial, ha sido alcanzada la ciudad de Dnipró, en donde se ha hablado del impacto de un misil balístico no recogido en el informe ucraniano. También Vynnitsia, en donde ha sido alcanzada infraestructura eléctrica, sufriendo la región un apagón. En Kirovogrado y Mykolaiv se han producido retrasos y cancelaciones en la red ferroviaria, tras ser atacada por Rusia. Además, el impacto de un misil balístico Iskander-M habría dejado varios fallecidos entre los militares ucranianos desplegados al norte del país, en Chernígov. Por último, cabe señalar que hace unas horas falleció, abatido por un dron ruso, el español Juan Luis Amador Matías, quien participaba en las labores de rescate de militares ucranianos heridos.
Además de lo anterior, un civil resultó herido como resultado de un ataque con drones tácticos en Vorozhba, y otro más sufrió un destino similar en Velyka Pisarivka, ambas en la región de Sumy junto a la frontera con Rusia. Y, como cada día, las bombas planeadoras han sido lanzadas por decenas, alcanzando ciudades como Zaporiyia y buena parte de las localidades ucranianas más cercanas al frente, como Sloviansk o Kramatorsk, pero especialmente Dobropillia, en donde se registraron media docena de impactos.
Los ucranianos, como es habitual, tampoco han estado de brazos cruzados. En las últimas horas han atacado el puerto de Tuaptse, alcanzando la terminal de exportación de hidrocarburos con drones de largo alcance. También la base naval de Novorossiysk, en Krasnodar, en donde dos personas murieron y tres resultaron heridas como consecuencia de la acción de los UAV y USV ucranianos. Además de lo anterior, sonaron las alarmas en la localidad cercana de Sochi y en Belocherensk, en donde sí fue alcanzada una empresa de producción de químicos.
No fueron los últimos ataques de la jornada por parte ucraniana. Se registraron importantes incendios en una estación de bombeo en Zanzevatka, en la región de Volgogrado, afectando a un ducto que transporta casi 800.000 barriles de crudo por día. Y, además, drones ucranianos volvieron a alcanzar la refinería de petróleo Salavat, perteneciente a la empresa Gazprom, causando nuevos daños en otra instalación clave.
A propósito de las refinerías, la de Astracán se ha visto obligada a suspender la producción, en el mejor de los casos hasta noviembre, en lo que es otro duro golpe al sector de los hidrocarburos en Rusia. Y es de esperar que, tras las últimas declaraciones de Donald Trump, la campaña ucraniana siga incrementándose, máxime porque hay nuevos sistemas como los diseñados por Fire Point, cuya producción todavía no se ha escalado, lo que nos devuelve al inicio del informe y a los incentivos y relaciones de costes. Además, la propia Rusia se encarga de crear incentivos adicionales a Ucrania, por ejemplo concentrando activos navales en puntos como Novorossiysk hasta puntos poco comprensibles, lo que obliga a pensar en qué sucedería si en lugar de Ucrania fuesen los Estados Unidos el atacante.
Por último, antes de finalizar esta parte del informe, tres incidentes. El primero en Dinamarca, en donde se han detectado varios drones sin identificar sobrevolando bases aéreas, algo que ha ocurrido anteriormente en otros países europeos y que podría estar relacionada con la campaña rusa en la Zona Gris, amén del interés que estas acciones tienen para su inteligencia militar. El segundo, el percance sufrido por un avión Airbus A330 del Ejército del Aire y del Espacio que transportaba, entre otros, a la ministra de Defensa de España, Margarita Robles, el cual habría sufrido un intento de negación del GPS mientras sobrevolaban Kaliningrado, al igual que le ocurriese recientemente a la presidenta de la Comisión Europea. El tercero y último, el anuncio por parte ucraniana del derribo de un Su-34 ruso cuando lanzaba bombas planeadoras sobre la región de Zaporiyia.
Pasamos ahora al análisis de las principales novedades que llegan desde el frente. Comenzamos por el sector del Oskil, en donde se registran importantes combates en el interior de la ciudad de Kupiansk,
Además de lo anterior, ya en dirección a Limán continúan los ataques rusos al norte en puntos como Novoselivka y Derylove, así como en Sandryholove, desde donde se reportan ataques contra civiles. También al este, en Zarichne, castigada por las FAB rusas y en donde según fuentes de este país, se estarían acometiendo ya operaciones de limpieza, lo que indica que salvo contra ucraniana, la localidad podría estar cerca de caer. Justo lo contrario, todo sea dicho, de lo que afirman cuentas más cercanas a Ucrania.
Pasamos ahora a Konstyantynivka, pues tras la reciente toma de Pereizne por parte rusa no se han producido más cambios ni al sur de Limán, ni en el sector de Siversk. En este caso, tenemos una jornada más intentos rusos por alcanzar los arrabales de Konstyantynivka desde Oleksandro Shultyne, así como lanzamientos de bombas planeadoras, a los que ya hemos hecho referencia en la primera parte del informe.
Más al sur, en el saliente de Dobropillia, los ucranianos han seguido atacando la base del mismo tanto desde el oeste como particularmente desde la localidad de Shakhove, que es su punto fuerte en la zona.
En Myrhorad/Pokrovsk apenas hay novedades, aunque sí combates. Se habla de pequeños cambios a favor de Rusia en Udachne, aunque esta es una zona en la que llevan meses intentado progresar sin apenas éxito.
Al sureste de Ucrania, en dirección al Dniéper, las tropas rusas continúan con sus ataques en torno a Ternove, ganando metros al norte de esta aldea. Del mismo modo, hacen lo propio más al sur, hacia Novoselivka, Stepove, Kalynivske o Novovasylivske, intentando ganar la línea del río Yanchui. Según algunas fuentes, durante la pasada jornada podrían haber completado la toma de Kalynivske (algo que otros ponen todavía en duda) al tiempo que asegurado el control de Obratne y Novoivanivka, acercándose a Olhivske. Para ello siguen su proceder habitual en los últimos meses, enviando a través de la zona de nadie a sus DRGs y aceptando un gran número de bajas entre sus integrantes. No obstante, algunos de ellos consiguen hacerse fuertes en algunos puntos, plantando banderas, tomando construcciones generalmente vacías y esperando la llegada de más y más tropas de refuerzo hasta que tengan masa suficiente como para lanzar nuevos ataques.
En Zaporiyia, para finalizar, siguen las operaciones rusas en dirección a Stepnohirsk, en donde hace días que mantienen presencia, asegurando algunas fuentes que se habrían hecho con una parte al oeste de la localidad.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Abrimos la sección internacional un día más con la mirada puesta en Nueva York, donde continúa la semana de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Tras la reunión entre los presidentes Zelenski y Trump ayer, la otra cita esperada de la jornada era el encuentro entre el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, que finalmente se ha producido hoy. De un lado, Rubio ha reiterado a Lavrov “el llamamiento del presidente Trump para poner fin a la matanza y la necesidad de que Moscú tome medidas significativas para una solución duradera del conflicto entre Rusia y Ucrania”. De otro lado, Lavrov le dijo a Rubio que Europa y Ucrania son los responsables de prolongar el conflicto.
No obstante, el mensaje de Rubio a Lavrov es el único contenido que se ha publicado de manera oficial sobre el encuentro por parte de EE. UU., pues además la reunión, que duró unos 50 minutos, dio comienzo sin declaraciones a la prensa.
Por otro lado, Moscú también ha reaccionado a las declaraciones de Trump tras verse con Zelenski y expresar que Ucrania podría “recuperar su territorio en su forma original y quizá ir más allá”, es decir, dejando a un lado sus comentarios sobre la posible cesión territorial por parte de Kiev. En particular, el Kremlin ha afirmado que Rusia no tiene una “solución alternativa” al conflicto en Ucrania, así como que el país “mantiene su estabilidad económica”.
Pero, además, que Trump llamase “tigre de papel” a Rusia tampoco ha sentado bien en Moscú. Según el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov: “Rusia definitivamente no es un tigre. Después de todo, a menudo se compara a Rusia con un oso. No existen “osos de papel” y «Rusia es un oso de verdad”.
Igualmente, Peskov ha subrayado que el presidente Putin está “extendiendo la mano” a Estados Unidos al ofrecerle una prórroga del Tratado New START, si bien precisa que “todas nuestras propuestas, la buena voluntad de Putin, solo serán viables si Washington adopta una postura acorde”. A este respecto la prensa le preguntaba si ya había recibido una respuesta por parte de Trump, a lo que ha contestado que al parecer Zelenski no le ha dado al líder estadounidense la oportunidad de formular una posición en respuesta a esta propuesta.
Asimismo, y en relación con la violación del espacio aéreo de la OTAN, el Kremlin considera que “hay mucha histeria sobre nuestros pilotos militares que supuestamente infringen ciertas normas e invaden el espacio aéreo” y defiende una vez más que las acusaciones son “infundadas” pues cumplen con todas las normas y regulaciones de aviación.

El presidente Macron también se ha pronunciado nuevamente sobre las últimas declaraciones del presidente Trump y su cambio de postura, pues considera que estas “aumentarán la presión colectiva para obligar a Rusia a sentarse en la mesa de negociaciones”. Sin embargo, reconoce las dificultades al afirmar que “No les diré hoy que un alto el fuego esté al alcance. En cualquier caso, hoy no tenemos ninguna indicación de que Vladímir Putin quiera la paz”.
Asimismo, en cuanto a las violaciones del espacio aéreo de miembros de la OTAN, el galo sostiene que la Alianza debe “dar un paso más” ante “nuevas provocaciones” por parte de Rusia, aunque añade que “no vamos a abrir fuego”.
Siguiendo con Francia, Macron y Zelenski se han reunido al margen de la Asamblea General para discutir principalmente sobre el endurecimiento de las sanciones contra Moscú y, en particular, contra su flota fantasma, el uso de los activos rusos congelados en beneficio de Ucrania y nuevas medidas en respuesta a la escalada rusa.
Ha sido, además, la jornada en la que el presidente Zelenski se ha dirigido a la Asamblea General. Una ocasión que ha aprovechado para recordar, entre otros, que “la paz depende de todos nosotros”, subrayando que la pertenencia a la OTAN no implica automáticamente estar seguro. Declaraba, además, que “actualmente estamos viviendo la carrera armamentística más destructiva de la historia de la humanidad porque en esta ocasión entra en juego la inteligencia artificial” de modo que “cada año que dura esta guerra, las armas se vuelven aún más letales (…) nada de esto habría ocurrido si Putin no hubiera desatado esta agresión, esta guerra a gran escala”.
Sobre esto último, Zelenski añadía que deben poner fin a esta guerra y a la carrera armamentística ya, destacando que “detener a Rusia ahora es más barato que preguntarse quién será el primero en crear un simple dron capaz de transportar una ojiva nuclear”.
Adicionalmente, el líder ucraniano subrayaba que “Europa no puede permitirse perder también a Moldavia” señalando que la respuesta internacional es insuficiente.
Sin embargo, aquí no acaba la actividad de Zelenski, pues ha participado en la Cumbre de la Plataforma Internacional sobre Crimea -que se celebraba por primera vez a nivel mundial y ha concluido con una declaración-, y reunido con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para discutir sobre la iniciativa PURL y las amenazas derivadas de la escalada rusa. Además, se ha visto con el Rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, con el líder de Siria -anunciado el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas-, y los presidentes de Brasil, Panamá, Angola, Sudáfrica y España.
Además, el ministro de Exteriores ucraniano, Andriy Sybiha, ha mantenido una reunión con sus homólogos de los países nórdicos y bálticos (Nordic-Baltic Eight) para discutir sobre los resultados de la reunión entre Zelenski y Trump y otros esfuerzos para lograr la paz.
Cambiando de tercio, en cuanto a los futuros acuerdos con EE. UU., la embajadora de Ucrania en Washington, Olga Stefanishyna, ha comentado que se espera que los detalles legales relativos a la producción conjunta de armamento con EE. UU. se resuelvan en los próximos días. Es más, han recibido una “señal positiva” del presidente Trump y una delegación ucraniana viajará a EE. UU. el día 30.
Para concluir, también ha tenido lugar la Cena Transatlántica 2025 organizada por el secretario Rubio y a la que han sido invitados los ministros de Exteriores de la UE y la OTAN, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, la Alta Representante de la Unión, Kaja Kallas, y los ministros de Exteriores de Armenia, Azerbaiyán, Suiza y Ucrania. En su intervención durante la cena, Rubio subrayó la importancia de la asociación transatlántica “para preservar la paz y lograr la prosperidad, el compromiso histórico de los estados miembros de la OTAN de aumentar el gasto en defensa para mejorar la disuasión, y la importancia de la colaboración diplomática continua para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania”. Por otro lado, Rubio también tocó otros temas, tales como “la importancia de enfrentar la influencia maligna china; la cooperación conjunta para lograr la estabilidad en Oriente Medio, incluso asegurando que Irán nunca desarrolle u obtenga un arma nuclear; y el logro del presidente al encaminar a Armenia y Azerbaiyán hacia una paz duradera”.

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