Guerra de Ucrania – Día 1308

Durante la jornada 1308ª de guerra en Ucrania se ha podido ver un cambio de actitud cada vez más claro de los Estados Unidos hacia Rusia, pasando Trump a apoyar firmemente las aspiraciones de Ucrania y sus aliados europeos frente a Rusia. Esta nueva actitud, que no llega exenta de dudas por la particular forma de comunicar del presidente estadounidense, así como por los intereses económicos que hay detrás y que no esconde y por el hecho de que se ha dado a sí mismo otro mes para ver si confía o no en Putin, ha llegado, eso sí, acompañada de varios mensajes en el terreno nuclear en los últimos días. Esto añade un plus de credibilidad y sirve para delimitar los niveles a los que se producen los rifirrafes entre la OTAN y Rusia, a la espera de ver cómo responde la Alianza a otro tipo de acciones rusas, como las incursiones de aeronaves o los ataques en la Zona Gris. Mientras tanto, en este contexto de complejas negociaciones, de intereses cruzados y de declaraciones contradictorias, la guerra continúa con su crudeza habitual.

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Desde la OTAN, comienzan a dar señales más o menos claras, de la intención de derribar aparatos rusos que violen el espacio aéreo de los Estados miembros. Decimos «más o menos claras» por una parte, porque Trump ha vuelto a hacer declaraciones tan sorprendentes como enigmáticas, ya que combina un nivel de apoyo a Ucrania hasta ahora desconocido, con el traslado una vez más de toda la responsabilidad a sus aliados.

Por otra, porque aunque países como Lituania y Polonia (mientras Rubio rechaza tal extremo) hayan lanzado mensajes en el sentido de que se derribarán aparatos rusos que violen el espacio aéreo aliado, simple y llanamente no hay medios suficientes para identificar y derribar a tiempo algunas amenazas, como las que se producen más en la Zona Gris, caso de los sobrevuelos de aeropuertos no tripulados de tamaño pequeño o medio. No se puede cubrir cada instalación contra este tipo de ingenios (ya es bastante complicado hacerlo contra los Shahed) y, en cualquier caso, o se adopta una política de «derribarlo todo» (suponiendo que se detecte siempre a tiempo), o las diferentes «Kill-Chains» posibles (ver imagen bajo estas líneas) no podrán completarse en muchos casos a tiempo por falta de sensores y de capacidad de mando y control.

Dado que las declaraciones de Trump llegan acompañadas de un fuerte respaldo nuclear, aunque se haya producido (como es habitual, por otra parte) en el marco de unos ejercicios previstos, cabe hablar (con cautela) de un giro en la política de Trump respecto a una Rusia con la que ha tratado de buscar un acercamiento (recordemos que parte de su equipo creía posible, erróneamente, separar a Rusia de China), al que el Kremlin no ha demostrado estar muy dispuesto, salvo para llegar a algunos acuerdos sobre estabilidad nuclear o navegación aérea, así como para intentar un levantamiento de otras de las sanciones que pesan sobre su economía.

Volviendo sobre los derribos de aeronaves, pero en este caso tripuladas, hay que decir que entran cada vez más dentro de lo posible, aunque atemoricen a muchos por lo que supone en cuanto a escalada. En este sentido, sin embargo, cabe decir que seguramente sea, de adoptarse, una de las medidas más efectivas en el actual escenario. Al menos, siempre que quien la implementa sea cuidadoso y se lleven a cabo asegurándose de que se producen en el espacio aéreo de un aliado y tras varios avisos previos, cumpliendo por lo tanto con todos los protocolos; algo que debería haber sido posible en los 12 minutos que transcurrieron desde los tres aparatos rusos entraron en el espacio aéreo de Estonia, hasta que lo abandonaron. Lo mismo que en Noruega, cuyo espacio aéreo habría sido violado hasta en tres ocasiones en lo que va de año, por cierto.

Además, cabe añadir también que hay precedentes de derribos de aeronaves rusas sin más consecuencias, como cuando un F-16 turco derribó un Su-24 ruso en la frontera entre Siria y Turquía en noviembre de 2015. En este caso, el aparato entrante (según algunas versiones, dos) fue avisado según Turquía hasta en una decena de ocasiones antes de proceder con el derribo, siendo la primera vez en más de cinco décadas que un miembro de la Alianza abatía un aparato ruso.

La situación, entonces, no pasó a mayores y, de hecho, es extremadamente improbable que en esta ocasión lo hiciese siempre que la acción cuente con respaldo de la OTAN. En ese caso, derribar aparatos -tripulados o no- constituiría un mensaje de firmeza que ayudaría a restablecer la disuasión al tiempo que va limitando el tipo de ataques que Rusia podría lanzar, si bien no evitaría que siguiese actuando en la Zona Gris. Y es que Rusia, cuando no detecta debilidades o fisuras, tiende a recular, como se vio en otoño de 2022 con las constantes amenazas nucleares, que cesaron una vez el mensaje de la OTAN, la UE y los EEUU fue unívoco o como cuando la propia Turquía echó abajo uno de sus aviones de ataque.

Dicho esto, lo más probable es que dado que la escalada «hacia el negro» sería contraproducente para Rusia, siga incrementando sus acciones en la Zona Gris, buscando «las cosquillas» de los aliados europeos de Ucrania y de EEUU, explotando una a una sus carencias en materia de seguridad.

Explicado lo anterior, la última jornada de guerra nos ha dejado según Ucrania hasta 115 lanzamientos por parte de Rusia contra este país, de los cuales aseguran haber derribado o neutralizado un total de 103 aparatos. Entre las localidades castigadas, una vez más, Zaporiyia, en donde una persona ha fallecido, dejando los ataques un rastro de destrucción material. Ataques que habrían incluido el lanzamiento de drones Shahed, pero también el lanzamiento de bombas planeadoras, sumando al fallecido al menos 15 heridos.

Además de Zaporiyia, en la misma región, ha sido alcanzada también Synelnykove. También, un día más, Odesa, en donde ha fallecido un civil y varios más han resultado heridos, resultando además destruidas varias viviendas y un almacén. A lo anterior hay que añadir noticias sobre explosiones en Jersón. Por otra parte, se ha registrado un ataque con MLRS contra la aldea de Prudyanka, en la región de Járkov y también, para finalizar, el lanzamiento de decenas de bombas planeadoras sobre diversos puntos cercanos al frente.

Del lado contrario, se ha registrado un importante incendio en la estación de ferrocarriles de Valuyki, al parecer como consecuencia de un ataque ucraniano con drones. Por otra parte, la central nuclear de Zaporiyia se habría quedado sin suministro eléctrico por décima vez en lo que vamos de guerra, lo que ha llevado al Director General de la OIEA a denunciar una vez más la situación de dicha central, así como a alertar de los riesgos que entrañan los ataques a la misma.

Además, se ha sabido que la planta de procesado de gas de Astracán, atacada el 22 de septiembre, ha tenido que suspender su actividad, debido a los daños sufridos; una nueva mala noticia para una Rusia que ha visto cómo 16 de sus 38 de sus refinerías han sido atacadas por Ucrania en los últimos dos meses y cómo el nivel de exportaciones de hidrocarburos, fundamental para su economía y sus cuentas públicas, ha caído a sus niveles más bajos en un lustro. Es normal, por tanto (y por más que tenga interés económico en ello) que Trump haya incidido una vez más tanto en la debilidad de la economía rusa, como en la necesidad de que los europeos dejen de adquirir hidrocarburos rusos, algo que ha repetido en su alocución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (organización a la que, todo sea dicho, ha vapuleado sin piedad).

https://twitter.com/RALee85/status/1970492895691182556

Pasamos ahora al análisis de los combates y los movimientos, que nos deja escasas novedades. Así, comenzando una vez más por el norte de Limán, tenemos que se ha combatido un día más en Sandryholove (que algunos dan por tomada) así como ahora también en Novoselivka y Derylove, así como en Zarichne, que sigue resistiendo. Al sur del sector, han continuado las operaciones rusas en los bosques de Serebrianske, desde donde buscan llegar a Yampil.

En el vecino sector de Siversk, por su parte, se ha producido un pequeño cambio al sur, detectándose una bandera rusa en la localidad de Pereizne, si bien esta permanece dentro de la «zona de nadie», a pesar de una incursión puntual de un DRG, al menos hasta que no se haga evidente una presencia rusa más firme. A lo anterior hay que sumar el lanzamiento de bombas planeadoras contra diversos puntos del sector por parte rusa, casi todas ellas al sur y este de la ciudad que da nombre al mismo.

En dirección a Konstyantynivka se habla de progresos rusos hacia las partes céntricas de Neplivka, por un lado y al sur de Pleshchiívka, por otro. En cualquier caso, los rusos estarían sufriendo una fuerte resistencia ucraniana, con infantería y drones, así como con ataques aéreos y artilleros, particularmente contra el despliegue ruso en Toretsk, desde donde parten la mayoría de los intentos de incursión.

En el sector del Vovcha, al norte del mismo, se han registrado fortísimos bombardeos rusos contra Novomykolaivka, localidad situada en la orilla del río Solona. Además, se habla de un avance ruso en Ivanivka, en el recodo que forma el Vovcha. Al sur del sector, por su parte, continúan acumulándose los ataques y los pequeños progresos rusos hacia el Yanchui. Lo más significativo sería la aparente toma de la localidad de Kalynivske.

En cuanto al sector de Zaporiyia, para finalizar, se ha hablado durante la pasada jornada de ganancias rusas al sur de Stepnohirsk.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La jornada internacional ha estado copada, tal y como estaba previsto, por la actividad y reuniones de alto nivel en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, siendo el encuentro más esperado el de los presidentes Zelenski y Trump. Recordemos que el último cara a cara tuvo lugar cuando Zelenski junto con varios líderes europeos se reunieron en la Casa Blanca hace apenas un mes. Esta madrugada, además, ha llegado el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, a Nueva York.

En esta ocasión, las declaraciones del presidente Trump, una vez más, darán que hablar pues tras su reunión con el líder ucraniano expresó en redes sociales que cree que Ucrania puede recuperar todo el territorio que Rusia ha ocupado desde el inicio de la invasión. Sobre esto, aclaraba que “con tiempo, paciencia y el apoyo financiero de Europa y, en particular, de la OTAN, las fronteras originales desde comenzó esta guerra son una opción muy viable”, e “incluso ir más allá”. Declaraciones que dicho sea de paso fueron bienvenidas de inmediato por el presidente francés, Emmanuel Macron.

Asimismo, Trump ha criticado a Rusia diciendo que había estado luchando durante tres años y medio sin rumbo en una guerra que “una auténtica potencia militar debería haber ganado en menos de una semana. Esto no distingue a Rusia. De hecho, la hace parecer un tigre de papel”.

Del mismo modo, Trump insinuaba en su publicación medidas más duras contra Moscú al decir que “Putin y Rusia están en graves problemas económicos, y este es el momento de que Ucrania actúe”, y subrayó que EE. UU. continuará suministrando armamento a los aliados “para que la OTAN haga con ellas lo que quiera”.

Por último, es importante tener en cuenta que el líder estadounidense ha vuelto a darse un plazo de un mes para decidir si confía o no en Putin, llegando a afirmar durante su reunión con el presidente galo: “Pensé que [poner fin a la guerra en Ucrania] sería más fácil debido a mi relación con Putin”, pero “esa relación no significó nada”.

En cuanto a las sanciones contra Rusia, Trump dijo en su discurso ante la Asamblea General que se reunirá con funcionarios europeos para discutir sobre la necesidad de que Europa intensifique sus esfuerzos y dejen de comprar petróleo y gas de Rusia “mientras luchan contra Rusia”. Además, también acusó a China e India de ser “los principales financiadores” de la guerra al seguir comprando petróleo ruso. Sobre esto, además, añadió que, si Rusia no está lista para llegar a un acuerdo, EE. UU. está completamente preparado para imponer una ronda “muy fuerte de aranceles poderosos”, pero insiste en que para que sea efectivo, “las naciones europeas tendrían que unirse a nosotros para adoptar exactamente las mismas medidas…tienen que cesar inmediatamente todas las compras de energía de Rusia”.

Tras la reunión con Trump, Zelenski por su parte enfatizaba que “El presidente Trump comprende claramente la situación y está bien informado de todos los aspectos” y le agradece su determinación de ayudar a poner fin a la guerra. Igualmente, Zelenski comentaba que ahora Trump confía mucho más en él “porque compartimos la información que tengo en mi inteligencia con nuestros socios” y “poco a poco [Trump] se dio cuenta de que Putin simplemente estaba compartiendo información que se alejaba de la verdad en el campo de batalla”. Durante su encuentro, debatieron “varias ideas prometedoras para avanzar en la paz”, así como los posibles acuerdos en materia de armamento (particularmente drones), aunque no se han revelado más datos por el momento.

Zelenski también ponía en valor el trabajo de las primeras dama de Ucrania y EE. UU. que se han reunido durante la jornada para discutir sobre el retorno de los menores ucranianos deportados y trasladados forzosamente por Rusia. Es más, durante el día ha tenido lugar un evento importante al margen de la Asamblea; una reunión de alto nivel de la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos copresidida por Zelenski y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en la que se ha informado que ya han logrado repatriar a 1.625 niños del total que se estima en unos 19.000.

Cambiando de tema, como comentábamos en la sección anterior, durante la rueda de prensa le preguntaron a Trump si los miembros de la OTAN deberían derribar los aviones rusos que entren en su territorio, a lo que respondió que “sí”. En esta línea le preguntaron también si Estados Unidos respaldaría a los aliados si derriban un avión ruso para lo cual su respuesta fue que “Eso depende de las circunstancias. Somos muy firmes con la OTAN”.

De hecho, Zelenski va más allá pues durante su intervención en la sesión del Consejo de Seguridad (CSNU) pidió a los miembros de la Coalición de Voluntarios que les ayuden a derribar misiles y drones rusos sobre Ucrania. Más concretamente, el líder ucraniano lo que querría es contar con un sistema conjunto de defensa antiaérea que “obligaría a Rusia a detener su ataque desde el cielo” y “Putin se vería obligado a sentarse aquí, o en otro lugar respetable, y buscar una tregua sobre el terreno”.

Asimismo, Zelenski enfatizó que Rusia emplea su poder de veto en el CSNU “únicamente para prolongar la guerra y continuar las matanzas”, e instó a los miembros permanente del Consejo -EE. UU., Reino Unido, Francia y China- a actuar conjuntamente.

Resulta pertinente destacar en este punto que mientras estas declaraciones se producían en Nueva York, el Consejo del Atlántico Norte (NAC) se encontraba reunido en Bruselas para discutir sobre la reciente violación del espacio aéreo de Estonia por parte de Rusia. En la declaración se pone de manifiesto que “esta incursión forma parte de un patrón más amplio de comportamiento ruso cada vez más irresponsable”, destacando que es la segunda vez en dos semanas que el NAC se reúne tras activarse el Artículo 4 del Tratado de Washington y que Polonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Rumanía y Noruega también han sufrido violaciones de su espacio aéreo. Así, la OTAN advierte que “Rusia asume la plena responsabilidad de estas acciones, que son una escalada, pueden generar errores de cálculo y poner en peligro vidas. Deben cesar”, pero también que la respuesta de la Alianza “a las acciones imprudentes de Rusia seguirá siendo contundente”.

Igualmente, la OTAN subraya que Rusia no debe tener ninguna duda pues la OTAN y sus aliados “emplearán, de conformidad con el derecho internacional, todas las herramientas militares y no militares para defendernos y disuadir cualquier amenaza proveniente de cualquier dirección” y que “Nuestro compromiso con el Artículo 5 es inquebrantable”.

Por último, la declaración cierra diciendo que “los aliados no se dejarán disuadir por estos y otros actos irresponsables de Rusia de sus compromisos permanentes de apoyar a Ucrania, cuya seguridad contribuye a la nuestra, en el ejercicio de su derecho inherente a la legítima defensa contra la brutal y no provocada guerra de agresión de Rusia”.

Otro de los grandes hitos de la jornada ha sido la firma de una declaración en apoyo de Ucrania respaldada por la UE y 36 Estados entre los que, además, de los socios europeos se cuentan otros como Japón, Nueva Zelanda, Australia, Canadá y Albania. No obstante, y a modo de curiosidad, Hungría no ha firmado la declaración mientras que Eslovaquia sí, y tampoco está respaldada por EE. UU. (lo que viene siendo la tónica habitual). En la declaración, se condena “la escalada del terrorismo por parte de Rusia” e instan a que se siga apoyando a Ucrania, así como una paz justa y duradera.

Para concluir y como matiz, también ha habido otras reuniones bilaterales (por ejemplo, la de Zelenski con la presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, la presidenta de Suiza, y el príncipe heredero de Liechtenstein, o la del ministro de Exteriores ucraniano con su homólogo irlandés o vietnamita), pero en estas líneas nos hemos centrado en las más relevantes, si bien continuaremos informando mañana.


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