Por primera vez en 34 años desde que se unió a la ONU, Estonia ha convocado una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que sigue a la violación de su espacio aéreo por parte de aparatos de la Fuerza Aérea rusa. La cuestión, que según Tallín “forma parte de un patrón más amplio de comportamiento ruso destinado a poner a prueba la determinación de Europa y de la OTAN” ha copado la actualidad del fin de semana, a la espera de ver qué pasos dan los Estados Unidos, cuyo presidente asegura estar comprometido con la defensa de sus aliados, mientras intenta que estos terminen de cortar lazos con Rusia en el apartado energético, buscando en cada situación el máximo beneficio para los Estados Unidos. Política internacional al margen, la guerra continúa, con nuevos ataques a larga distancia y combates, que han vuelto a dejar daños en distintos puntos de Ucrania y Rusia, con Zaporiyia como localidad más castigada en esta jornada 1306ª de guerra en Ucrania.
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Las últimas semanas nos han venido dejando pequeños pero constantes incrementos de la presión rusa sobre la Unión Europea y el Reino Unido. La violación del espacio aéreo de Polonia o del de Estonia, con drones y aparatos tripulados, lo mismo que los sobrevuelos en el Mar Báltico y, en última instancia los ciberataques a los aeropuertos de Londres y Bruselas (en el cual se tuvieron que cancelar durante la jornada dominical la mitad de los vuelos, tras ser atacado el sistema de check-in), son buenas muestras de todo ello.
La situación, si no se toman medidas desescalatorias o bien, en el peor de los casos, lo suficientemente firmes como para demostrar a Rusia la disposición a aceptar la escalada y asumir el riesgo de una guerra (más allá de algún gesto simbólico reciente como las declaraciones de Kellogg o el traslado de un E-6B «Mercury» hacia Europa), podría seguir degenerando, con acciones más agresivas por parte de Moscú, como pueden ser ataques más directos a intereses europeos (centros de datos, instalaciones de control de satélites, cables o ductos submarinos, redes de transportes, infraestructura portuaria… son muchas las opciones posibles que difícilmente conducirían a una guerra si la atribución no es demasiado evidente y dada la incapacidad europea para retomar el control de la escalada sin apoyo decidido por parte de los EEUU).
Precisamente, este último punto es el más determinante, pues mientras Trump se compromete con sus aliados bálticos y del Este de Europa, al mismo tiempo demuestra que su preocupación principal sigue siendo económica, entendiendo el apoyo a los aliados como un elemento transaccional, a cambio del corte total de las relaciones energéticas con Rusia. Una actitud muy peligrosa pues podría degenerar en un desacople difícil, ya que los europeos no disponen de medios suficientes (ni en tipología, ni en cantidad) para garantizar su seguridad a pesar de los despliegues en marcha, pero podrían verse casi obligados a dar pasos en falso si perciben que el apoyo desde Washington deja de ser creíble. Además, algunos de los países que siguen beneficiándose de los hidrocarburos rusos, como Hungría, Eslovaquia o España, cada uno por distintas razones, tienen incentivos para mantener sus negocios. Así las cosas, no cabe más que recordar que el edificio de la disuasión es débil…

Dos civiles han fallecido como consecuencia de los ataques aéreos rusos contra Zaporiyia, alcanzada por drones y bombas planeadoras. Además, otras dos personas han sufrido heridas de distinta consideración en esta capital del sureste de Ucrania, que habría sido blanco de hasta cinco ataques por parte de la Fuerza Aérea rusa. No ha sido la única localidad atacada, pues en Dnipró las defensas aéreas ucranianas habrían derribado, según algunas fuentes, hasta una docena de drones.
Además de estos ataques, a la espera de un recuento oficial que a la hora de redacción de este informe todavía no había sido publicado, la aviación rusa ha lanzado bombas planeadoras sobre otros puntos cercanos al frente.
En cuanto a Ucrania, una jornada más ha vuelto a cargar contra las infraestructuras rusas, en este caso ferroviarias. Concretamente, contra una subestación eléctrica dedicada a abastecer la catenaria, ubicada en la localidad de Staroderevyansky, en la región de Krasnodar.
Además, habría sido atacado un complejo turístico ubicado en la península de Crimea en el que se alojaban huéspedes «muy importantes» según ha declarado Sergey Aksyonov, delegado ruso en esta región ocupada. Hay medios que hablan de una quincena de heridos.
Por otra parte, ha sido tema de debate el grado de daño que Ucrania estaría siendo capaz de infligir a las infraestructuras rusas relacionadas con los hidrocarburos y, por lo tanto, a su capacidad exportadora y a los beneficios que de ella extrae…
En cuanto a las novedades sobre el frente, mientras se habla sobre cómo la guerra de Ucrania se ha convertido en una guerra subterránea (ampliando una tendencia que ya se había visto en la guerra del Donbás y a la que dedicamos un artículo años atrás), las novedades son muy escasas. Además, dado que el informe de ayer salió algo más tarde de lo habitual, se recogieron en él parte de las que corresponderían a la jornada de hoy.
Entre lo relevante, en primer lugar, tenemos que en el sector del Oskil, en torno a Kupiansk, las fuerzas rusas, que no han conseguido por el momento profundizar en su control de zonas céntricas de esta ciudad, han seguido sin embargo fortaleciendo su presencia en la vecina Kindrashivka.
En Myrhorad/Pokrovsk la situación permanece estable. Sin embargo, al suroeste del sector hay mappers que hablan de pequeños progresos rusos en dirección a Novopavlivka, concretamente en Muravka.
En segundo lugar, que en dirección a Limán a los avances recientes en Sandryholove, se unen también otros por parte rusa al oeste de Serednje. Además, en esta misma zona del frente, cada vez son más las fuentes que hablan de la plena conquista rusa de los bosques al sur de Kreminna, si bien son ya semanas las que llevamos hablando del tema y parece que nunca termina de confirmarse. En cualquier caso, la presencia ucraniana en la zona, de perdurar, sería mínima.
Los movimientos más importantes, un día más, se han producido en lo que se viene denominando ya como sector del Dniéper, esto es, en la zona entre el río Vovcha, el oeste de Velika Novosilka y Gualiaipolé. Allí, el Ejército ruso habría conseguido ganar más metros en torno a Berestovo y Novoivanivka en las últimas horas.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
En vísperas de que comience la semana de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la jornada dominical ha transcurrido sin apenas novedades en el plano internacional, aunque sí han continuado las declaraciones acerca de las violaciones del espacio aéreo de países OTAN por parte de Rusia. No obstante, por el momento, no se ha producido ninguna declaración por parte de la UE respecto del ciberataque que ha ocasionado retrasos en los vuelos en Bruselas, pero también en Heathrow (Reino Unido).
Comenzando por las últimas declaraciones del presidente Trump, quien dos días después de que tres MiG-31 violasen el espacio aéreo de Estonia ha asegurado que EE. UU. ayudaría a defender a Polonia y a los países bálticos si Rusia escala en la región.
La violación del espacio aéreo estonio, de hecho, se abordará en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), ya que, por primera vez en 34 años desde que se unió a la ONU, Tallin ha convocado una reunión de emergencia para este lunes 22 de septiembre. Según el ministro de Exteriores estonio, Margus Tshankna, esta violación “forma parte de un patrón más amplio de comportamiento ruso destinado a poner a prueba la determinación de Europa y de la OTAN”, y ello requiere una respuesta internacional.
Asimismo, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, -que ya está en Nueva York para asistir a la Asamblea General y ha comenzado su ronda de reuniones– considera que “Esto demuestra la magnitud sin precedentes de las amenazas que la agresiva Rusia representa para la estabilidad de Europa”. Tras la reunión del CSNU, además, se espera que una discusión sobre este mismo asunto tenga lugar a nivel del Consejo del Atlántico Norte de la OTAN.
Por su parte, el presidente de Chequia, Petr Pavel, ha afirmado que los aviones rusos que violan el espacio aéreo de la OTAN deben ser derribados, y que “Rusia se comportará como le permitamos”. En esta línea, Pavel sostiene que las violaciones del espacio aéreo de los Aliados requieren una respuesta militar, de modo que Rusia se daría cuenta de que ha cometido un error y cruzado límites inaceptables. Sin embargo, advierte que “este es un equilibrio precario al borde del conflicto, pero simplemente no podemos ceder ante el mal”.
A todo lo anterior debe sumarse que la OTAN ha desplegado dos Eurofighters alemanes desde la base aérea de Rostock-Laage (Alemania) para interceptar un avión de reconocimiento IL-20M ruso detectado sobre el mar Báltico sin plan de vuelo ni contacto por radio. No obstante, según la Luftwaffe (Fuerza Aérea alemana), el avión no violó ningún espacio aéreo, ya que operaba en un espacio internacional.
Mientras tanto desde Moscú, el presidente Putin “sigue interesado y abierto a la idea de encontrar una solución pacífica a todo el conflicto ucraniano”, según ha informado el Kremlin. Además, señalan que cuentan con que EE. UU. y el presidente Trump “se esfuercen personalmente por ayudar en este sentido”.
Además, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, ha calificado el último ataque en Crimea como un ataque terrorista cometido por “el régimen de Kiev” y ha animado a que la OTAN y la UE, “que buscan el origen de la agresión en el continente europeo”, se miren en el espejo para verlo. Así, defiende que “son el motor de la desestabilización y la propagación del terrorismo en Europa, al patrocinar al régimen de Kiev y suministrarle armas”.
Por su parte, el presidente Zelenski está centrado en los preparativos de la semana de alto nivel del 80º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde se espera que la guerra en Ucrania cuente con un gran protagonismo. Como hemos reportado en informes anteriores, entre otros, se espera que Zelenski y Trump, y Lavrov y Rubio, se reúnan. Además, tendrá lugar una cumbre sobre el regreso de los niños ucranianos deportados y trasladados forzosamente por Rusia.
Además, comentaba en su discurso diario que esperan lograr más financiación para la iniciativa PURL en octubre, pero también que ya tienen sus primeras propuestas para los socios con respecto a la exportación de armas ucranianas modernas. Zelenski aclara que se tratará de una “exportación controlada” de sus armas, incluidos los drones navales.
Pasando a la cuestión energética y para concluir, el presidente Macron considera que las importaciones europeas de petróleo y gas ruso son “bastante marginales” y no son “un factor clave hoy en día”, defiendo así que se ha reducido el consumo en más de un 80%. De este modo, el galo viene a contradecir el llamamiento de Trump a que Europa se libere de esta dependencia si quieren que EE. UU. aumente la presión sobre Rusia. De hecho, durante el día el presidente Trump ha vuelto a criticar las importaciones y subrayado que “se supone que eso no debería pasar, ¿verdad?”. De este modo, y dirigiéndose al embajador de EE. UU. en la OTAN, Matt Whitaker, enfatizaba que “Tienen que dejar de comprar petróleo a Rusia, Matt”, instándole, por tanto, a ejercer presión sobre los socios europeos.


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