Guerra de Ucrania – Día 1292

Continúan sucediéndose las declaraciones tanto desde Ucrania como desde sus aliados, en respuesta a los últimos ataques con drones y misiles por parte rusa, mientras desde EE. UU. el presidente Trump se muestra una vez más disgustado con Putin, sin que esto implique ninguna acción concreta. Eso sí, el norteamericano ha anunciado que varios líderes europeos irán individualmente durante los próximos días a Washington para discutir cómo poner fin a la guerra. También que hablará dentro de muy poco con Putin, así como que está listo para una siguiente fase de sanciones contra Rusia, mientras Kellogg deja claro que no ve voluntad en el Kremlin de cerrar la guerra por la vía diplomática. Y mientras todo esto pasa, el Ejército ruso continúa con su acumulación de medios y hombres, en preparación del asalto a la porción de Donetsk que todavía está en poder de Ucrania, en lo que cada vez más analistas consideran que podría ser una suerte de «batalla final» de incierto resultado y duración.

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La pasada jornada ha dejado nuevos ataques rusos contra el interior de Ucrania, reportándose nuevos lanzamientos de drones contra puntos como Kiev, la capital del país, en una continuación el ataque masivo del día 6, que supuso el empleo de más de 800 vectores y, con ello, un nuevo y triste récord. Un ataque que, como veremos, ha sido unánimemente condenado y que ha servido para que Trump se muestre dispuesto a implementar unas sanciones contra Rusia que ha ido dejando de lado en las últimas semanas, incluso aunque Keith Kellogg ha señalado ante la prensa que no ve «ninguna voluntad» por parte rusa para «poner fin a la guerra diplomáticamente».

En total, explicado lo anterior, el Ministerio de Defensa de Ucrania habla de 142 drones de largo alcance -más de un centenar de ellos de la familia Shahed-, de los que aseguran haber derribado 112 unidades.

Así las cosas, además de Kiev, también han sido alcanzadas, en las últimas horas, nuevamente Odesa, en donde se han registrado tres heridos. Desde el Ministerio de Defensa ruso, por cierto, han publicado que que los últimos ataques se han dirigido exclusivamente contra el complejo militar-industrial ucraniano.

Dicho esto, mención especial un día más para las bombas planeadoras, que han atacado distintos puntos particularmente de la región de Donetsk y que se han cobrado víctimas civiles por ejemplo en Putyvl, en la región ucraniana de Sumy, en donde siete personas resultaron heridas y una mujer de mediana edad falleció. Además, otros tres civiles sufrieron heridas en la capital regional.

Los ucranianos, un día más, también se han mostrado activos. Por una parte, desde el Estado Mayor del país han reconocido los recientes ataques contra la refinería rusa de Ilskiy, en la región de Krasnodar, así como contra la sala de control de la estación de bombeo del ducto Druzhba en Naytopovichi, de los que hablamos en el informe de ayer. Por otra parte, se ha informado de la destrucción de una gasolinera en Klimovo, en la región de Brians, al parecer tras un ataque con drones tácticos.

Además de esto, los ucranianos habrían atacado con drones de mayor alcance y capacidad tanto Makiíivka como Donetsk, en lo que se entiende que sería una acción de interdicción contra la acumulación de fuerzas rusas, que sigue utilizando dos ejes muy concretos para alimentar el frente. A lo anterior, se unen además ataques también contra Donetsk, pero según algunas fuentes con misiles, lo que apunta a objetivos endurecidos o concentraciones de tropas.

En cuanto a las novedades sobre el frente, mientras los ucranianos hablan sobre los aumentos previstos en la producción de armamento por parte de Rusia en el presente ejercicio y también sobre el incremento en las deserciones en el Ejército ruso, ambos se preparan, como decíamos ayer, para una suerte de «batalla final» por el Donbás, que Rusia ve posible tomar en la que es una de las razones por las que apenas tiene incentivos para poner fin a la guerra en la mesa de negociaciones.

Sobre esto, cabe decir que, pese a los retrocesos ucranianos de los últimos tiempos, parece extremadamente que el Ejército ruso pueda conseguir con un nivel aceptable de pérdidas o, dicho de otra forma, sin seguir desangrándose, lo que en última instancia beneficia a los aliados de Ucrania, particularmente a los Estados Unidos, toda vez que en la UE no se han hecho los deberes. En este caso, como hemos dicho varias veces, hay que tener en cuenta que incluso una Rusia puntualmente más débil sigue suponiendo una amenaza superlativa, especialmente por el hecho de que, con unas fuerzas convencionales a reconstituir (aunque bregadas y perfeccionadas), la tentación de recurrir al nivel estratégico subnuclear sería altísima, ya que son algunas de las capacidades que más han desarrollado gracias al conflicto.

Volviendo al terreno, las novedades de las últimas 24 horas son escasísimas. Así, se ha hablado de pequeños cambios, mínimos como es habitual, en la ciudad de Vovchansk, en la región de Járkov, al tomar el Ejército ruso una planta de estación de combustible.

En el sector de Siversk, los ucranianos habrían lanzado recientemente un contraataque en Serebryanske, intentando contener a los rusos en la zona, mientras estos siguen intentando hacerse con el recodo del Donetsk, eje nororiental de su despliegue contra Sloviansk y Kramatorsk (ver mapa bajo estas líneas, ya compartido en jornadas previas). Los rusos, mientras tanto, cargan contra los ucranianos desde el norte, desde la zona boscosa al sur de Kreminna.

En el otro punto relevante de este despliegue, que es el que Rusia utiliza contra Myrhorad/Pokrovsk, Dobropillia o Konstyantynivka, lo más importante estaría sucediendo en las últimas horas en torno al saliente de Dobropillia. En este caso, porque los ucranianos seguirían con sus contraataques en la zona, partiendo en las últimas horas desde su punto fuerte, que es Shakove, en dirección sureste.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La jornada dominical también ha estado centrada en las múltiples declaraciones, tanto de Ucrania como de sus socios, en respuesta a los últimos ataques masivos que, entre otros, han alcanzado la sede del gobierno ucraniano. De este modo, las novedades han sido mínima, aunque sí contamos con alguna declaración interesante que llega desde el otro lado del Atlántico.

Comenzando por las declaraciones de la primera ministra, Yuliia Svyrydenko pedía más apoyo a Ucrania desde la sede del gobierno ahora dañada por los últimos ataques tras haberse visto 800 metros cuadrados envueltos en fuego. En particular, insiste en la necesidad de contar con una defensa aérea más robusta para proteger sus ciudades y su sistema energético antes de la llegada del invierno, así como en imponer sanciones más duras a Rusia que la priven de los ingresos del petróleo y gas, “los mismos recursos que financian su terrorismo”.

Por otro lado, el presidente Zelenski insistía en su discurso diario en que Rusia “intenta infligir daño a Ucrania con ataques aún más descarados. Esta es una señal de que Putin está poniendo a prueba al mundo: si lo aceptarán o lo tolerarán”. Así, incide en que es importante las declaraciones de líderes, estados e instituciones estén respaldadas por acciones contundentes, es decir, sanciones contra Rusia, contra individuos asociados con Rusia, aranceles severos y otras restricciones al comercio”. Igualmente, subraya que el líder ruso “no quiere negociaciones, claramente se esconde de ellas”, por lo que Zelenski solo ve la escasez de combustible y otros problemas económicos de Rusia como “la respuesta lógica a su negativa de aceptar un alto el fuego o una reunión a nivel de líderes”. Añadía también que desde Ucrania esperan una respuesta contundente de sus socios refiriéndose en particular a EE. UU.

Precisamente desde Washington el presidente Trump ha declarado una vez más que no está contento con toda la situación, y ha anunciado que los líderes europeos viajarán a Estados Unidos “individualmente” el lunes o martes para discutir cómo resolver la guerra. Sin embargo, por el momento no se ha revelado más información sobre qué líderes irán a Washington. Además, Trump ha comentado que hablará con Putin “muy pronto. En los próximos días. Mire, vamos a resolverlo. La situación entre Rusia y Ucrania. Vamos a resolverlo”.

Eso sí, mientras tanto, lo que los fríos datos dicen es que las importaciones desde Rusia realizadas por los Estados Unidos de Trump serán, durante el primer año en el poder de este presidente, el doble de las que fueron durante el último año de Biden como presidente, al menos si las previsiones se cumplen. Todo lo cual, aunque no hace imposibles las sanciones estadounidenses a Rusia, ni mucho menos, sí que dice mucho sobre la actitud real de los Estados Unidos actuales en relación con Rusia y sobre la disposición a encontrar «engrasar la relación» de forma que se llegue a acuerdos de alto nivel en temas importantes para ambos actores (nuclear, energético, Ártico…) aunque esto suponga dejar parcialmente en segundo plano a Ucrania o no cerrar rápidamente la guerra. Siempre se dice que la política es «el arte de lo posible» y es en detalles como estos en donde se aprecia la verdad de esa frase en todo su esplendor.

Desde Rusia, mientras tanto, no se muestran demasiado optimistas sobre las negociaciones, comentando el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, que “El apoyo aquí [Moscú] es absolutamente real, pero, por supuesto, el diálogo que tenemos por delante aún es bastante difícil”.

Igualmente, hay que destacar aunque se ha comentado en la primera parte, que cuando la prensa le ha preguntado al presidente Trump si está listo para iniciar una nueva fase de sanciones contra Rusia ha respondido “Sí, lo estoy” aunque sin proporcionar más detalles

De hecho, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había declarado poco antes para NBC News que EE. UU. está “listo para aumentar la presión sobre Rusia, pero necesitamos que nuestros socios europeos nos sigan”. Sobre esto, añadía que si Washington y Bruselas “llegan a un acuerdo e imponen más sanciones y aranceles secundarios a los países que compran petróleo ruso, la economía rusa colapsará por completo, lo que obligará al presidente Putin a sentarse a la mesa de negociaciones”.

El enviado especial de Trump para Ucrania, Keith Kellogg, por su parte comentaba que “Rusia parece estar intensificando la tensión con el mayor ataque desde el inicio de la guerra (…). El ataque no es una señal de la voluntad de Rusia de poner fin a esta guerra por la vía diplomática”.

Volviendo sobre las declaraciones de Zelenski, el mandatario ucraniano comentaba que durante el día ha hablado con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, a quien ha agradecido su apoyo y la coordinación de las medidas para presionar a Rusia y para que los europeos, incluida Ucrania, puedan hacer más para poner fin a la guerra. Sin embargo, no se han revelado más detalles de esta llamada ni de la que Zelenski ha mantenido con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

Kiev, además, ha recibido el apoyo de sus socios a través de mensajes en redes sociales como los de los líderes de Dinamarca o el Reino Unido. Desde la UE, por ejemplo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenaba los ataques diciendo que estos son una prueba más de que “el Kremlin se burla de la diplomacia, pisotea el derecho internacional y mata indiscriminadamente” al tiempo que reafirma el apoyo a Ucrania. Por su parte, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, -quien ha hablado con el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha-, defiende que cada ataque ruso “es una elección deliberada y un mensaje: Rusia no quiere la paz”, considerando que este último forma parte de “un patrón claro de escalada”. La reacción de la UE seguirá siendo la de seguir apoyando la industria de defensa de Ucrania y endurecer las sanciones contra Moscú, estando todavía pendiente la presentación del 19º paquete de sanciones.

Sobre las sanciones, además, ha conversado el ministro Sybiha con su homóloga canadiense, Anita Anand. Más concretamente, han debatido cómo el G7 puede responder a los ataques y el rechazo de Rusia a los esfuerzos de paz y ambos coinciden en la necesidad de aumentar la presión transatlántica, incluyendo la reducción del precio del petróleo, el uso “pleno” de los activos rusos congelados para la defensa y la recuperación de Ucrania, restricciones a la energía rusa y otras medidas.

Además, el martes 9 de septiembre tendrá lugar la siguiente reunión del grupo de Ramstein, por lo que cabría esperar más muestras de apoyo a Kiev. Lo mismo en el caso de la UE, ya que la presidenta Von der Leyen pronunciará su discurso sobre el estado de la Unión el miércoles 10 en el Pleno del Parlamento Europeo.

En cuanto a los preparativos de la reunión de Ramstein, Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, aclaraba que ha mantenido una reunión con Zelenski para hablar de varios temas clave que “determinan nuestra capacidad para atacar al enemigo a distancia y fortalecer nuestra defensa”: 1) desarrollo de programas de misiles: misiles balísticos, de crucero y antiaéreos; 2) ampliar la producción de drones interceptores y UAVs de largo alcance; y 3) el estado de las comunicaciones móviles en Ucrania: cobertura, calidad, cuestiones problemáticas.

Para concluir y del lado de Rusia, el embajador ruso en Alemania, Serguéi Necháyev, señalaba que las declaraciones de algunos países occidentales sobre la militarización y preparación para la guerra con Rusia no son aceptables, no les complace y, son extremadamente peligrosas. No obstante, el embajador expresó su esperanza de que las relaciones bilaterales ruso-germanas se restablezcan con el tiempo.

Igualmente, Necháyev subrayaba que si la explosión del Nord Stream, calificada como “crimen por Rusia”, no se resuelve por completo y se identifica a los autores, incluidos a quienes dieron las órdenes, “podría sentar un precedente indeseable”. Por tanto, insiste una vez más en que la investigación concluya de forma exhaustiva y transparente.


Comentarios

4 respuestas a «Guerra de Ucrania – Día 1292»

  1. Hola. Primero que nada, gracias por tanta información. Una observación constructiva: a veces usan lenguaje demasiado cerrado para el resto de la gente. En este caso, «subnuclear». ¿Pueden aclarar qué es? Gracias de nuevo y adelante.

    1. Buenas tardes. Gracias por su mensaje. En realidad, lo hemos explicado en varias ocasiones, pero no hay ningún problema en volver a hacerlo. Cuando se habla de un nivel estratégico de la estrategia, se hace referencia a que los efectos de una acción, la que sea, buscan objetivos muy importantes, sean militares o incluso políticos. Dentro de ese nivel estratégico, se entiende que las armas nucleares y los misiles o aviones que las transportan a largas distancias, son armas «estratégicas» por naturaleza. Sin embargo, también hay armas que podrían tener efectos comparables, sin necesidad de una detonación atómica. En este caso, un ataque masivo contra Bruselas o cualquier capital europea importante, podría tener un efecto muy parecido al de un arma nuclear, logrando un resultado estratégico, sin necesidad de una escalada nuclear. A eso nos referimos con que hay un escalón estratégico «subnuclear» que Rusia podría emplear contra nosotros, sin que tengamos ni una defensa, ni tampoco una respuesta adecuada.

  2. Muchas gracias por vuestra respuesta. Quedó bien claro el concepto. De nuevo: gracias por tanto.

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