Jornada marcada por dos grupos de sucesos. En primer lugar, por la oleada masiva de drones y misiles lanzada por Rusia contra Ucrania, que además de las numerosas víctimas civiles ha tenido un componente simbólico, al alcanzar, entre otros, la Delegación de la Unión en Kiev. En segundo lugar, por los ataques contra buques contrarios llevados a cabo tanto por Ucrania como, esta vez también, por Rusia, en ambos casos utilizando sistemas no tripulados. Más allá de esto, continúan los movimientos previos a una posible negociación directa entre ucranianos y rusos, ultimándose los detalles de las garantías de seguridad. Además, hay noticias relevantes relativas al suministro de material militar a Ucrania o al encuentro entre Macron y Merz, quienes todavía tienen pendiente hablar a fondo sobre las relaciones entre la industria de defensa de ambos países y varios proyectos en marcha.
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Tal y como adelantamos en el informe previo, los datos que se iban recibiendo durante la pasada jornada apuntaban a una oleada masiva de drones y misiles por parte de Rusia. Finalmente, según las informaciones oficiales publicadas desde el Ministerio de Defensa de Ucrania, fueron 629 los vectores empleados por las Fuerzas Armadas rusas, incluyendo 12 misiles Kinzhal, 9 misiles balísticos Iskander-M y 20 misiles de crucero Kh-101, así como 598 drones de la familia Shahed. Del total, los ucranianos afirman haber derribado o neutralizado, respectivamente, 563, 1, 7 y 20 vectores.
A pesar de ello, los ataques rusos alcanzaron, como ya explicamos, infraestructura ferroviaria ucraniana en Kozyatyn, en la región de Vinnytsia, así como un depósito de ferrocarriles interurbanos en la región de Kiev. Además, se registraron explosiones en Jersón y otros puntos del país. Lo peor, en cualquier caso, se lo ha llevado una vez más Kiev, hacia donde se dirigieron la mayor parte de los misiles y drones entrantes (muchos de ellos Geran-3 con propulsión a chorro), provocando importante destrucción y la muerte de al menos 23 personas, incluyendo 4 niños. Además, los ataques, llevados a cabo en varias oleadas, alcanzaron-como se explicará en la segunda parte del informe- edificios relevantes por distintos motivos, desde diarios a representaciones internacionales, lo que ha provocado intensas quejas internacionales, particularmente por parte de la Unión Europea.
A todo lo anterior hay que sumar, además, el efecto de las bombas planeadoras, que una vez más se ha cobrado varias víctimas (por ejemplo un muerto y cinco heridos en Synelnykove), además de causar importante destrucción material en numerosos puntos cercanos al frente.
Entre los hechos más significativos del ataque ruso, una acción en particular: el hundimiento del buque «Simferopol», de la Marina de Guerra ucraniana, cuando estaba atracado en la región de Odesa, tras remontar el río Danubio. La acción, que podría haber culminado con varios marinos ucranianos fallecidos es significativa porque implica que Rusia ha recortado distancias en este apartado, desarrollando capacidades propias de ataque antibuque mediante embarcaciones de superficie no tripuladas, copiando así el ejemplo ucraniano. Durante el ataque, además, las redes de protección del «Simferopol», que se aprecian en los vídeos, se demostraron inútiles.
A propósito, hace un par de días retuiteamos un tuit de Samuel Bendett en el que se hablaba sobre cómo los rusos estaban entrenando para este particular, generando conocimientos que han tardado apenas unas horas en aplicar. Es más, los propios rusos no han tardado en subir a la Red imágenes de los ataques llevados a cabo en el marco de los pasados ejercicios Tormenta de Julio, sobre los que dejamos este interesante post.
Es, en cualquier caso, una faceta más de una guerra de salvas que se libra en tierra, mar y aire y que ha dejado, durante la pasada jornada, también la que podría ser la primera unidad de un lanzador de misiles Neptuno destruida por parte de un Iskander ruso.
Siguiendo con el tema, del lado ucraniano se han registrado explosiones en Melitópol, sin que se hayan hecho más referencias a acciones, como en la pasada jornada, contra refinerías u otros objetivos estratégicos.
Lo que sí han logrado los ucranianos, al hilo del ataque ruso contra el «Simferopol», es posiblemente dejar fuera de combate (no es necesario el hundimiento, ni un daño estructural para que un buque moderno se vea obligado a pasar semanas o meses en el dique seco…) una corbeta de la clase Buyan-M rusa (Proyecto 21631) al alcanzar uno de sus radares y parte de sus equipos de comunicaciones y guerra electrónica, así como el lateral del buque con sendos drones. Otro ataque más que significativo por lo que anticipa en relación con la guerra naval y la dificultad de garantizar la seguridad de las grandes plataformas.
Aquí hay que tener en cuenta que, aunque muchos argumentan que la situación que se vive en el Mar Negro o en el Mar de Azov no es extrapolable a las aguas azules, hay motivos para la preocupación que obligan a no hacer la vista gorda ante la magnitud del problema y, por lo tanto, a desconfiar de cualquier cosa que apunte a disonancia cognitiva.
En primer lugar, las capacidades de reconocimiento incluso por parte de actores con recursos limitados son cada vez mayores. El acceso a imágenes por satélite procedentes de compañías privadas o incluso las fuentes abiertas, han ampliado mucho el área que puede ser «barrida» por cualquier actor decidido. Incluso asumiendo que ningún gran buque se vaya a acercar a menos de 200 millas de la costa (y es mucho suponer, toda vez que la guerra litoral no deja de ganar en importancia y que es poco el armamento capaz de alcanzar esas distancias o escaso el número de marinas con medios de proyección capaces de lanzar ataques anfibios desde esa línea), cada vez es más sencillo encontrar buques de gran porte, como ha ocurrido en varias ocasiones con los CVN norteamericanos o los CV chinos. Esta capacidad, sin duda, irá a más según nuevas compañías y medios más capaces estén a disposición de quien quiera pagar por ello. Además, no es necesario conocer la ubicación exacta de una agrupación naval, sino que basta con tener datos fiables sobre el área en la que operan y el rumbo seguido, encargándose de la inteligencia final los propios drones. No decimos que sea fácil, pero insistimos, aquí hablamos de tendencias.
En segundo lugar, los USV que se emplean para atacar, han demostrado ser capaces de moverse a esas distancias e incluso mayores, ya que la mayor limitación práctica, que es la comunicación, se ha podido resolver a través de sistemas como Starlink (que, cada vez más, tendrán competencia, lo que maximiza las oportunidades para actores maliciosos -ni siquiera es necesario que sean estatales-).
En tercer lugar, lo que vemos no es más que un anticipo y lo preocupante son las tendencias, no las acciones individuales. En poco tiempo, lo que ahora son drones actuando en pequeños grupos o de forma individual, serán manadas mucho más densas que sumen, a las plataformas tipo USV drones aéreos de ataque, pero también señuelos, otros para observación, etc. Ya hemos visto anticipos, como acciones antiaéreas desde drones de superficie o empleo de estos mismos USV como plataformas lanzadoras de drones. Sólo es cuestión de tiempo (poco) que se logren establecer mecanismos de gestión de las comunicaciones y que se cuente con ancho de banda suficiente y equipos capaces de llevar estas acciones a cabo.
En cuarto lugar, y dicho todo esto, la mayoría de los ataques podrían llevarse a cabo en tiempos de paz y contra buques fondeados o amarrados a puerto, para lo cual no hacen falta más que una fracción de los medios de todo tipo sobre los que hemos ido hablando. Y con Rota a poco más de 100 kilómetros de la costa africana, sin necesidad de que actores estatales participen directamente, lo mínimo es hacérselo mirar.
Por tanto, aunque efectivamente las aguas azules todavía ofrecen una seguridad que no permiten las restringidas, el problema sigue estando presente y no es otro que el diferente ritmo de de innovación entre actores muy proteicos y motivados y grandes empresas o ministerios paquidérmicos con inmensas inercias…
Pasamos ahora a los combates y los movimientos, mientras algunos analistas se preguntan si Ucrania será capaz de mantener el tempo de los ataques contra las infraestructuras rusas (particularmente combustible) y la interdicción durante el otoño y el invierno, ya que son su mejor baza para frenar al Ejército ruso en tierra.
Las novedades, ciertamente, son pocas en esta jornada. Se ha hecho una referencia a pequeños cambios en Járkov, con los rusos avanzando al este de Kozacha Lopan.
Siguiendo por el sector del Oskil, tenemos que las tropas rusas habrían ganado unos metros al sur del saliente de Pischane, en torno a Zahryzhove. Al sur de dicho sector, en dirección a Limán, se habla de la toma de Serednje por parte rusa.
En dirección a Dobropillia, las Fuerzas Armadas ucranianas continúan estrechando significativamente el saliente ruso, tanto desde el este como desde el oeste, retomando localidades como Rubizhne. Desde las cuentas más prorrusas, no obstante, se niega la mayor, afirmando que las AFU no han logrado hacer retroceder el saliente.
En Myrhorad/Pokrovsk la situación se mantiene estable, pese a los combates diarios y a pequeños avances rusos al norte de Lysivka o al suroeste de Pokrovsk, en un toma y daca que llevamos semanas, al tiempo que los rusos siguen también tratando de progresar en dirección en Udachne, cuya mina de carbón, por cierto, se dice que sigue produciendo pese a la cercanía de los combates.
Al sur del sector del Vovcha, por una parte, hay fuentes que hablan de un cruce ruso de dicho río al norte, para entrar en Filya, aunque este sería un movimiento que se produjo días atrás y sobre el que ya informamos. Al sur, por otra parte, determinar la realidad del frente es una tarea más compleja si cabe, pues en las últimas horas diversas fuentes, seguramente todas ellas basándose en un cambio en los mapas de DeepStateUA, han hecho referencias a importantes avances rusos hacia Novoselivka y Vorone, de los que no se sabe apenas nada. De hecho, ni siquiera las fuentes que tradicionalmente han sido más proclives a conceder a Rusia avances antes de que se confirmasen, han recogido estos cambios, con lo que toca esperar a que trascienda más información.
En cuanto al sector de Zaporiyia, para finalizar, son varias las fuentes adicionales que dan por hecha la toma de Plavni por parte rusa en los últimos dos días.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
La jornada 1282ª ha estado protagonizada más que por las conversaciones sobre los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra, por el último ataque ruso contra la capital ucraniana. Mientras tanto Ucrania continúa manteniendo conversaciones al más alto nivel con sus socios insistiendo en la necesidad de una cumbre con Putin, aunque desde la capital rusa no parece haber ningún tipo de avance en este sentido.
Sobre la posible cumbre, de hecho, durante el encuentro entre el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz en Fort Bregançon, el germano decía abiertamente tras el ataque ruso contra Kiev que “tenemos que abordar este tema de nuevo hoy, dado que obviamente no habrá una reunión entre el presidente Zelenski y el presidente Putin”.
Como decíamos en la sección anterior, este último ataque que ha acaparado la atención de los medios, pero también en mayor medida por los líderes de la UE, ya que la Delegación de la Unión en Kiev ha resultado dañada. Ahora bien, pocas o ninguna referencia se han hecho en los medios, eso sí, a que la Embajada de Azerbaiyán también ha resultado dañada, así como el British Council en Ucrania y una empresa turca. Para el presidente Zelenski, “es un ataque muy revelador”.
Es más, Ucrania junto con el Reino Unido, Francia, Eslovenia, Dinamarca y Grecia han solicitado una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que tendrá lugar durante la próxima jornada. Una reunión que se celebrará mientras que hay una reunión entre enviados ucranianos y miembros de la administración Trump.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha conversado con el personal de la Delegación y ha anunciado que en respuesta al ataque han convocado al enviado ruso en Bruselas. Esto es interesante pues no hay constancia de que se le haya convocado en demasiadas ocasiones desde que comenzó la guerra. Así, la anterior vez que se convocó al diplomático ruso fue cuando uno de los diplomáticos europeos fue atacado en Vladivostok el pasado junio, y, por ejemplo, en mayo de 2021 cuando ocho nacionales de la UE, incluidos funcionarios de alto rango de Bruselas, fueron incluidos en la lista negra rusa en respuesta a las sanciones del bloque.
Al comparecer ante los medios, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen ha anunciado, además, que durante la próxima jornada viajará a los siete Estados miembros que “refuerzan y protegen nuestras fronteras exteriores con Rusia y Bielorrusia” para expresar “la plena solidaridad de la UE”. Es decir, que, acompañada del Comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, viajará a Letonia, Finlandia, Estonia, Polonia, Lituania, Bulgaria y Rumanía. Además, desea compartir “el progreso que estamos logrando en la construcción de una fuerte industria de defensa europea, especialmente a través de SAFE”.
Además, tras el ataque en la capital, la presidenta del Ejecutivo europeo ha hablado por teléfono con el presidente Zelenski sobre el 19º paquete de sanciones y la coordinación de los esfuerzos diplomáticos. Posteriormente, ha llamado al presidente Trump, aunque de esta llamada no se ha revelado ningún detalle. Von der Leyen insiste, no obstante, en que Putin debe sentarse a la mesa de negociaciones, debemos garantizar una paz justas con garantías de seguridad firmes y creíbles, así como que Europa “desempeñará plenamente su papel”.
Siguiendo con la actividad de Zelenski, este ha conversado por teléfono con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, sobre las medidas necesarias “para detener la matanza” a pocos días de que de inicio la cumbre de la Organización de Cooperación de Shangái en China. De un lado, Zelenski reiteró que Ucrania está lista para una reunión a nivel de líderes y que Rusia “sigue presentando nuevas condiciones y, en cambio, persiste en su agresión”. De otro, Guterres señaló que un alto el fuego debería ser el primer paso hacia una paz verdadera. Además, discutieron sobre los preparativos del 80º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que se inaugurará el 9 de septiembre en Nueva York.
Esta no ha sido la única llamada del día, dado que Zelenski ha hablado con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdoğan, sobre las negociaciones a nivel de líderes, las garantías de seguridad y los últimos ataques rusos sin ofrecer detalles adicionales que no conozcamos ya. Durante la llamada, Zelenski insistió en que “este ataque ruso, en este preciso momento y con tanta brutalidad, demuestra que Putin no cumple ninguna de sus promesas”. Por su parte, Erdoğan afirmó que está involucrando a su ministro de defensa en el proceso para explorar cómo Turquía puede contribuir a garantizar la seguridad y, en particular, en el mar Negro. De hecho, mientras los presidentes conversaban, Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa comenzaba su visita a Turquía, reuniéndose bilateralmente con los ministros de Defensa y Exteriores.

Además, el presidente ucraniano ha participado en una reunión de coordinación online con los líderes de Polonia, Lituania, Letonia, Estonia y Dinamarca en la que ha insistido en la necesidad de ejercer una “nueva y firme presión sobre Rusia” a través de sanciones severas y aranceles elevados, tanto de Europa como de Estados Unidos”, así como en que es importante mostrar una posición de unidad en lo relativo a las garantías de seguridad. Así recuerda que el próximo lunes se cumplirán dos semanas desde la reunión en la Casa Blanca, plazo acordado por él mismo con el presidente Trump, y que hay que enviar una “señal conjunta y contundente”.
En cuanto a las garantías, Zelenski también ha confirmado que “nuestros militares” se han vuelto a reunir en formato online durante la jornada, y aunque no ha dado detalles sobre los participantes se entiende que se refiere a los integrantes de la Coalición de Voluntarios. Sin embargo, el líder ucraniano considera que sin reuniones a nivel de líderes, “no lo lograremos”.
Con todo, espera tener algunos detalles sobre la “infraestructura básica” de las garantías de seguridad la semana que viene y, luego, ver el papel de cada uno de los 30 países que forman parte de la Coalición.
En cuanto al apoyo militar a Kiev, contamos también con novedades. Más concretamente, el Departamento de Estado de EE. UU. ha aprobado la posible venta de 3.350 misiles ERAM y 3.350 módulos de navegación por importe de 825 millones de dólares. Un dato interesante es que para completar esta venta Ucrania utilizará fondos procedentes de Dinamarca, Países Bajos y Noruega, pero también Financiación Militar Extranjera de Estados Unidos.
Por otro lado, la primera ministra ucraniana, Yuliia Svyrydenko, se ha reunido con la presidenta de la Confederación Suiza, Karin Keller-Sutter, para discutir sobre la coordinación de los esfuerzos de paz tras la cumbre en Washington, los pasos futuros en esa dirección, -teniendo en cuenta que Suiza sería una de las posibles sedes para una futura reunión entre Zelenski y Putin-, la mejora de la cooperación económica y comercial, y el papel de Suiza en la reconstrucción de Ucrania.
Además, tras su reunión con el delegado del Consejo Federal Suizo para Ucrania, Jacques Gerber, Svyrydenko ha anunciado que Suiza financiará 12 proyectos para la reconstrucción de Ucrania por valor de más de 93 millones de francos suizos. En particular, los proyectos que se implementarán a partir de este mismo otoño estarán ligados a la energía e infraestructura (por ejemplo, modernización de las redes de alta tensión en siete regiones de primera línea), alojamiento, educación, cuidado de la salud y desminado humanitario. Esto último se concretará en la creación de un taller de reparación, nuevos equipos y drones para reforzar las capacidades del Servicio Suizo de Emergencia.
Moviéndonos hasta Moscú y cambiando de tercio, el embajador de China en el país ha dicho que la reunión entre Putin y Xi Jinping en septiembre “impulsará la profundización de la cooperación en todos los ámbitos” calificándola ya como “una importante reunión de trascendencia histórica”.
Siguiendo con China, según Bloomberg por primera vez un buque petrolero que transporta GNL desde la planta rusa Arctic LNG 2, sancionada por Estados Unidos, ha atracado en la terminal de GNL Beihai de China. Por tanto, y como dicen desde el medio, esta será una forma de probar la reacción desde Washington, aunque por el momento no ha habido comentarios al respecto.
Finalizamos con una noticia del plano cultural, ya que los Ministerios de Exteriores y Cultura y Comunicación Estratégica de Ucrania han condenado la presencia de la bandera de Rusia en el Festival de Cine de Venecia que acaba de dar comienzo. Han criticado a las organizadores diciendo que “prefieren hacer la vista gorda” en relación con los ataques y crímenes que se están cometiendo bajo esta bandera, “y arruinar aún más la reputación del festival”. Por tanto, desde Ucrania piden que se el Festival se libre de la presencia y de la bandera rusa, y subrayan que, aunque Rusia “aún disfruta de la libertad de elegir cómo mata a los civiles en Ucrania, ofrecerle un escenario cultural internacional no es una cuestión de libertad para crear arte, sino de hipocresía, indiferencia y apoyo a más terrorismo”.

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