Guerra de Ucrania – Día 1278

La última jornada, que ha coincidido con el Día de la Independencia de Ucrania, ha dejado las visitas al país de Keith Kellogg y de Mark Carney. El canadiense, aprovechando su estancia en Kiev, ha firmado un acuerdo de asistencia militar y cooperación en materia de defensa, y anunciado 500 millones bajo la nueva iniciativa PURL, en un día en el que también Noruega ha anunciado nueva ayuda militar, concretamente la adquisición de dos sistemas Patriot por valor de 600 millones de euros. Más allá de esto, continúan las disputas e intercambios a nivel diplomático sobre cuestiones relacionadas con las negociaciones de alto el fuego, mientras sobre el frente los combates siguen concentrándose, principalmente, en las dos alas del esfuerzo ruso hacia Sloviansk y Kramatorsk. Además de todo lo anterior, la jornada ha dejado también interesantes datos relativos a los ataques ucranianos contra la infraestructura rusa, ya que buscan cada vez más abiertamente cortar cualquier lazo energético entre este país y sus aliados europeos.

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La jornada 1278ª de guerra en Ucrania llega sin apenas noticias relevantes desde el punto de vista puramente militar. No, al menos, en lo relativo a los ataques a larga distancia.

En el caso de Ucrania, a pesar de que coincidiendo con las celebraciones del Día de la Independencia, las Fuerzas Armadas rusas habrían lanzado sobre el país hasta 104 drones de la familia Shahed, el número de impactos habría sido muy reducido, ya que apenas se han hecho referencias en medios de comunicación o canales de redes sociales. Además, como hemos explicado en informes anterior, cada vez tienen un uso más táctico, complementando a las bombas planeadoras. Del total, por cierto, Ucrania asegura haber derribado o neutralizado 76 aparatos.

Respecto a las bombas planeadoras, se han empleado un día más con profusión, aunque en su mayoría sobre objetivos cercanos al frente, principalmente relacionados, como viene siendo habitual, con las dos alas del esfuerzo ruso en dirección a Sloviansk y Kramatorsk.

Más noticias ha habido, lo que es poco habitual, del lado contrario. Además, todas ellas relacionadas entre sí, de forma que aportan un cuadro general muy valioso de los intereses ucranianos y, por extensión, de parte de sus aliados. Hablamos del reciente ataque ucraniano contra las instalaciones portuarias de Ust-Luga, en la región de Leningrado. Una acción en la que Ucrania habría empleado su adaptación de los Shahed y que habría dejado importantes daños en esta terminal de GNL, en la que se almacenarían, además, varios millones de toneladas de hidrocarburos.

Pero es que la acción va más allá del daño que se puedan causar a corto plazo a las instalaciones rusas en la zona. En medio de las noticias, que compartimos hace dos días, sobre la detención de un ucraniano en Italia relacionado con los ataques al Nord Stream, lo que Ucrania ha venido atacando es el extremo ruso de los dos gasoductos que lo conforman, de forma que no puedan ser utilizados en el futuro, ni aunque se firme un alto el fuego.

Y es que existe un fuerte interés para Kiev en terminar de destruir las infraestructuras que conectan, en términos energéticos, Rusia con la Unión Europea. De hecho, esta acción se entiende mejor si la relacionamos con el último ataque ucraniano sobre el oleoducto de Druzhba, llevado a cabo hace dos días y que ha provocado el enésimo desencuentro entre ucranianos y húngaros, ya que se trata de una infraestructura clave para el abastecimiento de este último país, en este caso por vía terrestre.

Al final, los mayores beneficiarios son países como la propia Ucrania, por supuesto, pero también los Estados Unidos o Noruega, que sustituyen a Rusia como proveedores clave de los estados europeos que antes se beneficiaban de los bajos precios de los hidrocarburos rusos. Movimientos que no son aleatorios ni puramente económicos, sino que son parte del profundo realineamiento estratégico que está viviendo el mundo y el Viejo Continente en particular, lo que hace todavía más extraña y potencialmente peligrosa para sus intereses la postura española, país que no sólo sigue obteniendo beneficios de los hidrocarburos rusos, sino que tampoco parece dispuesto a romper lazos con China en cuestiones de seguridad claves. Eso sí, el caso español se explica en su inmensa mayoría por cuestiones de política interna, con lo que tiene pocos visos de cambiar hasta que no cambie el gobierno.

Y, finalizando con los ataques a la infraestructura de hidrocarburos rusa, tenemos también el reciente ataque a la refinería de Syzran, que como explicamos fue el segundo en pocos días, lo que habla sobre la capacidad de evaluación de daños ucraniana y de planeamiento de operaciones complementarias destinadas a incrementar el grado de destrucción sobre los objetivos que consideran críticos.

Por último, está el asunto del ataque a un transformador de la central nuclear rusa de Kursk, que habría sufrido un incendio, aunque por el momento la OIEA no dispone de datos que permitan explicar el origen exacto del incidente.

En cuanto a los combates y los movimientos, aunque se han reportado combates en Sumy/Kursk y movimientos mínimos en Vovchansk, comenzamos el repaso con el ala norte del dispositivo ruso contra Sloviansk y Kramatorsk, la que apunta hacia Limán, ya que allí los ucranianos se habrían retirado de Kolodyazi según algunas fuentes, mientras los rusos empujan, más al sur, desde Tors’ke. Más allá de esto, las últimas jornadas han dejado fuertes bombardeos rusos en los bosques al sur de Kreminna, en lo que se entiende que sería una limpieza de restos de posiciones ucranianas en los mismos o un intento de hacer frente a algún tipo de contraataque.

En dirección a Konstyantynivka, lo más relevante son los avances rusos en Oleksandro Shultyne, a la espera de que se aclare la situación en Kleban-Byk y si la salida ucraniana es o no real, mientras la zona sigue batida por las FAB y los drones Shahed, así como por la artillería de tubo y cohete. Mientras tanto, además, el Ejército ruso sigue con sus ataques contra el noreste de Konstyantynivka tanto en Predtechyne como, ahora, a través de la zona de dachas cercana al norte de la T0405.

En dirección a Dobropillia, por su parte, pese a los contraataques ucranianos desde el oeste, las tropas rusas parecen centradas en la toma de Shakhove y Torets’ke, zona en la que podrían haber acumulado avances en los últimos días, aunque no todas las fuentes los reconocen. Además, parecen haber retomado los ataques hacia Vilne, al noroeste.

En Myrhorad/Pokrovsk nos encontramos con avances rusos al noreste de la primera de estas localidades, entre Razine y Chervonyi Limán, si bien la situación es más compleja, ya que las AFU han lanzado un ataque contra Myrne que pondría en riesgo el control ruso de la T0504 en la zona.

En el sector del Vovcha, y después de los contraataques de los últimos días, según el Estado Mayor Ucraniano, las AFU «liberaron del enemigo las aldeas de Mykhailivka, Zeleniy Hai y Volodymyrivka en la región de Donetsk». Además, según algunas fuentes habrían retomado también Oleksandrohrad. Los rusos, por el contrario, habrían tomado recientemente Vorone, más al sur de las anteriores, y también Tolstoi, esta ya más cercana. La situación es, pues, dinámica, mientras los ucranianos intentan por todos los medios evitar el control ruso del recodo del río Vovcha.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La jornada dominical ha estado marcada por el Día de la Independencia de Ucrania, donde hemos asistido a diversas muestras de apoyo a Kiev que van desde mensajes y cartas en redes sociales, incluida la del presidente Trump, a visitas de alto nivel y anuncios sobre asistencia militar.

De este modo, tanto el presidente Zelenski como otros miembros de su gobierno y sus invitados han tomado parte en las celebraciones por el 34º aniversario de la independencia del país. Al comenzar el día, el líder ucraniano se dirigía a la población insistiendo en que su país “nunca más se verá obligado en la historia a soportar la vergüenza que los rusos llaman un ‘compromiso’” y subrayando que necesitan una paz justa y que su futuro lo decidirán solo ellos; algo que el mundo respeta.

Precisamente sobre una paz justa y las garantías de seguridad han discutido las autoridades ucranianas con el invitado más esperado del día, el enviado especial del presidente Trump para Ucrania, el general Keith Kellogg. Además, Zelenski ha entregado a Kellogg  la Orden del Mérito de Primera Clase como muestra de gratitud por todo lo que se hace por Ucrania; distinción que también ha entregado al ministro de Defensa de Suecia, Pål Jonson.

Por su parte, la primera ministra, Yuliia Svyrydenko, ha comentado que ha discutido con Kellogg sobre la explotación ilegal por parte de Rusia de minerales críticos y activos industriales en territorios temporalmente ocupados”, dejando claro que “cualquier intento de legalizar este robo mediante la extracción o el comercio es inaceptable”. Igualmente, ha declarado que EE. UU. ve potencial para una cooperación “más profunda” en inversiones, alianzas para la reconstrucción y nuevas tecnologías, centrándose especialmente en los drones.

No obstante, no ha sido la única visita destacada del día, ya que también el primer ministro de Canadá, Mark Carney, también ha viajado hasta la capital para mostrar su apoyo a Kiev y al presidente Zelenski en este día. Durante su estancia en Kiev, Carney ha declarado, entre otros, que la invasión de Rusia “no se detendrá aquí”, en Ucrania, si sus aliados “no la responden”, añadiendo que no corresponde a Rusia decidir sobre las posibles garantías de seguridad sino a Ucrania y sus socios.

A este respecto, Zelenski ha reiterado que la presencia de tropas occidentales en caso de un alto el fuego es “importante” para ellos.

Desde Rusia, no obstante, el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov ha acusado a los países occidentales de “impedir” las conversaciones de paz, criticando la postura de Zelenski resumida en “es un testarudo, impone condiciones y exige, a toda costa, una reunión inmediata” con Putin. De este modo y, al menos de cara a la galería, no parece que haya ningún avance real en los preparativos de la posible cumbre entre ambos líderes.

Por otro lado, el jefe de la diplomacia rusa defiende que un grupo de naciones, incluidos miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, deberían ser los garantes de la seguridad de Ucrania. Así, aclara que “los garantes garantizarían la seguridad de Ucrania, que debe ser neutral, no estar alineada con ningún bloque militar y no poseer armas nucleares”.

También resultan interesantes las declaraciones del vicepresidente de EE. UU., J.D. Vance, pues “cree que los rusos han hecho concesiones significativas al presidente Trump por primera vez en tres años y medio de guerra” y Moscú “acordó ser flexible en algunas de sus demandas centrales” aunque esto no significa que “cedieran en todo”. Según Vance, “lo que sí concedieron fue el reconocimiento de que Ucrania conservará su integridad territorial después de la guerra; reconocieron que podrán instaurar un régimen títere en Kiev -lo cual, por supuesto, era un requisito fundamental- y, lo que es más importante, admitieron que habrá ciertas garantías de seguridad”.

Sobre las garantías, precisó una vez más que EE. UU. no enviará tropas terrestres a Ucrania si hay un alto el fuego o un acuerdo de paz, aunque afirma que seguirán “desempeñando un papel activo para garantizar que los ucranianos tengan las garantías de seguridad y la confianza necesarias para terminar la guerra de su lado, y para que los rusos sientan que puedan terminarla de su lado”.

Volviendo sobre las visitas y los anuncios, Zelenski y Carney han suscrito una declaración conjunta en la que piden, entre otros, un alto el fuego inmediato, completo e incondicional como primer paso hacia el inicio de un verdadero proceso de paz, y reiteran su espíritu de colaboración. Además, han firmado el Plan de Acción para la Implementación del Acuerdo de Cooperación en Seguridad entre Ucrania y Canadá suscrito el 24 de febrero de 2024. En este se definen las áreas y mecanismos clave para implementar la cooperación bilateral en materia de seguridad abarcando el entrenamiento militar, el desarrollo de capacidades de defensa, el intercambio de inteligencia, la ciberseguridad, y la lucha contra el terrorismo y las amenazas híbridas.

Además, el primer ministro canadiense ha confirmado a que destinarán los 2.000 millones de dólares canadienses en asistencia militar anunciados en el marco del G7 el pasado julio. Del total, 835 millones se destinarán a la adquisición de equipo militar, drones, vehículos blindados, armas y munición, equipos médicos, repuestos y armas pequeñas. Es importante subrayar que Canadá financiará por sí misma un nuevo paquete de ayuda en el marco de la iniciativa PURL por importe de 680 millones de dólares canadienses (500 millones de dólares).

Por otro lado, el primer ministro canadiense ha precisado que destinarán 220 millones a la producción conjunta de productos de defensa en ambos países, incluidos drones modernos con proveedores canadienses, y adquisiciones de drones, contradrón y guerra electrónica. 165 millones se destinarán a apoyar los trabajos en curso de Canadá en el marco de las Coaliciones de capacidades del Grupo de Ramstein, incluidos los esfuerzos para obtener capacidades críticas para las AFU. Otros 1.000 millones se destinarán a la adquisición de municiones y explosivos a través de la Iniciativa de Municiones liderada por Chequia.

No obstante, también prevén ayudar a Ucrania a través de 31 millones adicionales para asistencia humanitaria en apoyo de los civiles afectados por la guerra e inversiones en iniciativas para contrarrestar los ataques digitales y las amenazas cambiantes en la democracia ucrania.

Todo lo anterior se podría complementar con cuestiones que se están discutiendo tales como la cooperación con Canadá en el sector energético, o la participación del país en la recuperación de Ucrania, la implementación de programas de rehabilitación para veteranos y los esfuerzos conjuntos para recuperar a los niños ucranianos deportados y/o trasladados forzosamente por Rusia (aunque no hay que olvidar que Canadá colidera la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños).

Además, los ministros de Defensa de Ucrania y Canadá, Denys Shmyhal y David McGuinty, han firmado en presencia de sus líderes un acuerdo para profundizar en la cooperación bilateral en materia de defensa, ampliar y crear nuevas capacidades de producción en ambos países, y mejorar la resiliencia y la continuidad en el suministro de productos de defensa. Igualmente, Shmyhal ha aclarado que los acuerdos no solo simplificarán el establecimiento de empresas ucranianas en Canadá y facilitarán el intercambio de tecnología, sino que también ayudarán a proporcionar a las Fuerzas Armadas ucranianas equipos militares modernos a largo plazo.

Por otro lado, Noruega ha anunciado que destinará 7.000 millones de coronas, unos 600 millones de euros, para el suministro de dos sistemas Patriot a Ucrania en colaboración con Alemania. Según el gobierno noruego, Noruega y Alemania financian la adquisición de dos sistemas Patriot, que incluye misiles, y Oslo también contribuye a la adquisición de radares de defensa aérea de la alemana Hensoldt y sistemas de defensa aérea de Kongsberg.

Asimismo, Shmyhal, ha recibido en el Foro de Cooperación de Defensa en Kiev a sus homólogos de Canadá, Dinamarca, Rumanía, Suecia, Lituania y Letonia, y las delegaciones de alto nivel del Reino Unido, Estonia, Chequia, la UE y la OTAN. En particular, las conversaciones han versado sobre el fortalecimiento del apoyo militar a Ucrania y las necesidades prioritarias para 2026, la profundización de la cooperación en materia de defensa con los socios y el aumento de las inversiones en la industria de defensa de Ucrania.

Como resultado de las distintas visitas y más allá de los anuncios de Canadá, Dinamarca y Ucrania lanzarán próximamente un proyecto en el marco de la iniciativa “Construir con Ucrania” como siguiente paso del “modelo danés”. Es decir, ampliar la producción de armamento ucraniano en suelo danés. En el caso de Letonia, Shmyhal ha agradecido a su homólogo, Andris Spruds, la reciente decisión del país de destinar 2 millones de euros a la adquisición de armamento a través de la nueva iniciativa PURL. Además, los ministros han discutido durante su encuentro sobre los planes de cooperación en materia de defensa y en el desarrollo de la producción conjunta, teniendo en cuenta el rol que juega Letonia en la Coalición de Drones.

Por otro lado, Shmyhal ha firmado una Carta de Intenciones con su contraparte sueca, Pål Jonson, en la que acuerdan la producción conjunta en defensa en ambos países, aunque también han discutido sobre entrenamiento de aviación militar, innovación y cooperación en tecnologías espaciales. Hay que tener en cuenta, además, que recientemente Suecia ha anunciado junto con Dinamarca y Noruega que financiarían el segundo paquete bajo la iniciativa PURL, así como que Shmyhal ha confirmado la transferencia del avión de reconocimiento ASC 890 por parte de Estocolmo.

Para concluir y no menos importante, Ucrania y Rusia han intercambiado 146 militares de cada bando y 8 civiles con la mediación una vez más de Emiratos Árabes Unidos. Pese a la cifra, que es baja en comparación con la de intercambios anteriores, no deja de ser llamativo y simbólico que se haya producido en el Día de la Independencia de Ucrania.

Entre los liberados ucranianos se encuentran, entre otros, dos periodistas, Dmytro Khyliouk y Mark Kaliouch, detenidos en 2022 y 2023, y el ex alcalde de Jersón, Volodymyr Mykolayenko, que llevaba más de tres años en cautiverio. De hecho, hay que destacar que Mykolayenko estaba en una lista de intercambios en 2022, pero se negó voluntariamente a ser liberado para ceder su lugar a un preso que se encontraba gravemente enfermo y con el que compartía celda en una prisión rusa.

Desde Moscú han confirmado que los civiles liberados son residentes de la región de Kursk, así como que los militares liberados se encuentran en Bielorrusia para recibir asistencia médica y psicológica.


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