Una de cal y dos de arena. Así podría resumirse la situación en torno al alto el fuego y una hipotética paz en Ucrania, con Rusia centrada en tomar el control de la región de Donetsk por encima de cualquier otro factor. Para ello, mientras en Occidente los aliados de Ucrania intentan acordar en una carrera contra el tiempo unas garantías de seguridad creíble, desde el Kremlin juegan tanto con los lanzamientos masivos de drones y misiles como elemento de presión como con las declaraciones y los avances sobre el terreno en direcciones clave como Konstyantynivka o Limán. Todo ello en un día en el que ha sido detenido en Italia un ucraniano acusado por Alemania de participar en el ataque al Nord Stream, en el que se han publicado novedades sobre el misil de crucero «Flamingo» y en el que Trump ha vuelto a hacer declaraciones difíciles de interpretar, mezclando la crítica a su antecesor con la presión sobre Rusia.
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La Federación Rusa, una vez más, ha demostrado que tiene muy pocos incentivos para negociar en un contexto en el que Ucrania se niega a entregar los territorios que el Kremlin reclama. No son sólo las declaraciones (con Lavrov cuestionando después de varios meses y los últimos eventos, la legitimidad de Zelenski), sino también los hechos, que apuntan a que desde Moscú se seguirán empleando los medios militares el tiempo y en la medida que consideren necesarios, para alcanzar sus objetivos estratégicos actuales, que podrían girar en torno a Donetsk más que a cualquier otra cuestión en disputa. Todo ello mientras dilatan la fecha de entrada en vigor de unas sanciones estadounidenses de las que apenas se habla ya y mientras juegan con la división de los líderes occidentales, que estos últimos intentan superar a contrarreloj.
De ahí el lanzamiento de una oleada compuesta por cientos de drones y misiles de la última jornada que, como adelantábamos ayer, prometía cifras muy superiores a las de los días previos, protagonizados por la cita entre Trump y Putin y la posterior reunión en la Casa Blanca entre el primero, Zelenski y una representación europea y de la OTAN. Rusia presiona así a sus oponentes, mientras estos buscan ultimar unas garantías de seguridad de las que Moscú quiere ser parte, mientras su vista sigue fija en Sloviansk, Kramatorsk y el cinturón defensivo que las rodea…
El total de lanzamientos, dicho esto, ha totalizado 614, incluyendo 574 drones de la familia Shahed, 4 misiles pseudo-hipersónicos Kinzhal, 2 misiles balísticos Iskander-M, 19 misiles de crucero Kh-101, 14 misiles de crucero Kaliber-P y otro de un modelo sin identificar. De este total, el Ministerio de Defensa ucraniano asegura haber derribado 546 drones de la familia Shahed, 1 misil pseudo-hipersónicos Kinzhal, 18 misiles de crucero Kh-101 y 12 misiles de crucero Kaliber-P.
Los impactos, como cabe suponer, han sido numerosos, lo mismo que la actividad antiaérea sobre puntos clave como Kiev, si bien parte de los mismos ya quedaron reflejados en el informe previo. Entre los puntos afectados, Leópolis, en donde además de la destrucción material, que afectó a 26 viviendas, una persona murió y tres resultaron heridas. Además, continúa coleando el asunto del ataque ruso a la planta de electrónica de la empresa Flex Ltd. en Mukacheve, ya que se trata de una empresa estadounidense que lleva operando en Ucrania desde el cambio de siglo, algo que Zelenski, como es lógico, ha intentado aprovechar para lanzar un mensaje a Trump sobre Putin y sus intenciones.
Además de lo anterior, se han reportado ataques con bombas planeadoras contra Druzhkivka y Malotaranivka, entre otros varios puntos como Myrhorad, en donde un edificio residencial fue parcialmente destruido, o Konstyantynivka, localidad sobre la cual habrían sido arrojadas más de una decena de este tipo de ingenios.
Del lado de Ucrania, tenemos que las AFU han lanzado ataques contra la infraestructura ferroviaria rusa en la localidad de Zhuravka, sita en la región de Voronezh, causando importantes daños en una subestación. Por otra parte, han alcanzado una estación de bombeo de petróleo en Unecha, en la región de Briansk, que forma parte del famoso oleoducto Druzhba. Un objetivo que, por si los lectores no lo recuerdan, fue también víctima de los drones rusos hace apenas una semana. Además de esto, las defensas aéreas habrían estado activas sobre la parte de Donetsk controlada por Rusia.
Por último, cabe comentar que tras los ataques ucranianos de las últimas semanas a las refinerías rusas, los precios del combustible se han disparado en el país. El apunte es importante, porque además Zelenski ha anunciado las pruebas exitosas del nuevo misil «Flamingo» que, con 3.000 kilómetros de alcance otorgaría a las AFU (hablan de una capacidad de producción de hasta 7 unidades diarias para octubre), en caso de continuación de la guerra y al menos sobre el papel, la posibilidad de ir mucho más allá en sus ataques de lo hecho hasta ahora. Un misil sobre el que poco a poco van trascendiendo datos, por ejemplo a propósito de su propulsión, que correría a cargo de un turbofan AI-25TL de diseño soviético, como los empleados en los entrenadores Aero L-39 checoslovacos en uso con la Fuerza Aérea Ucraniana (aunque apenas tenían uno operativo antes de la invasión), entre muchas otras.
En cualquier caso, los ataques a las refinerías y las estaciones de bombeo y las pruebas del «Flamingo» nos llevan de una forma u otra a las últimas y enigmáticas declaraciones de Donald Trump sobre lo erróneo de mantenerse a la defensiva, en lo que podría ser un mensaje de advertencia a Putin de cara al futuro, si el conflicto finalmente no se cierra.
Toca ahora cambiar de tercio, para hablar sobre la actualidad en el frente, esto es, sobre los combates y los movimientos de las últimas horas. Todo ello, mientras se discute sobre la evolución del reclutamiento en Rusia, que sigue en tasas sostenidas del orden de 30.000 nuevos voluntarios al mes, aunque en algunos puntos del país se están experimentando tensiones.
En dirección a Limán, por donde comenzamos hoy, continúan los combates en puntos como los bosques al sur de Kreminna. Así las cosas, nos encontramos por un lado con que los rusos siguen ensanchando el saliente al norte, en dirección hacia Karpivka, Serednje o Kolodyazy. Por otro lado, más al sur y tras tomar Torske, con que las tropas rusas continúan amenazando la vecina Zarichne, en la orilla occidental del río Zherebets y última localidad antes de Limán.
Al mismo tiempo, en dirección a Siversk (ya explicamos ayer que los sectores del Oskil y de Siversk son inseparables al estar supeditados a un mismo esfuerzo operacional) han seguido atacando desde Verkh’okam’yans’ke o Ivano-Darivka. Mientras tanto, al sur del sector de Siversk, los ucranianos han destruido un Puesto de Mando ruso lanzando un par de JDAM-ER desde un Su-27 de su Fuerza Aérea, buscando limitar la efectividad rusa por la vía de la decapitación.
En dirección a Konstyantynivka, las tropas rusas habrían completado, después de varios meses de esfuerzos, la toma de Shcherbynivka, al tiempo que atacan Kleban-Byk un día más, buscando obligar a los ucranianos a retroceder por completo al norte de las masas de agua. Distinta es la situación algo más al norte, pues si bien los rusos han asegurado haber tomado la localidad de Oleksandro-Shul’tyne, las pruebas aportadas no lo demuestran, ya que corresponden a un punto de la cercana Dylivka. Sea o no, es más preocupante el hecho de que los intentos por llegar a Oleksandro-Shul’tyne están conectados con otros, desde el noreste, por ir desde Stupochky a Predtechyne y, de ahí, por la T0504, al interior de Konstyantynivka.
En dirección a Dobropillia, apenas se han producido novedades, aunque continúan los enfrentamientos en torno al saliente ruso, con las tropas de este país tratando de hacerse con Shakove, de forma que conecten con el otro pequeño saliente al norte de Poltavka, mientras mantienen el control aparentemente de puntos como Kucheriv Yar y retoman la ofensiva hacia Dobropillia.
En cuanto al sector del Vovcha, tenemos que en su parte norte los ucranianos, según van confirmando cada vez más fuentes, han recuperado como explicábamos ayer, Andriivka-Klevtsove, entre fuertes bombardeos rusos a Ivanivka, más al norte. Al sur, las tropas rusas se habrían hecho con la aldea de Novoheorhíivka y, también, se habrían apoderado de Malíivka.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Durante la jornada 1275 la intensidad a nivel diplomático entre Ucrania y sus socios, al menos de cara a la galería, ha disminuido. Algo lógico, ya que varias reuniones a nivel de líderes han tenido lugar en un breve lapso de tiempo y ahora es el momento de que los equipos técnicos de todos los países involucrados trabajen, entre otros, en las garantías de seguridad para Ucrania que deberán formalizarse la semana que viene siguiendo con los planes del presidente Zelenski.
Empezando por EE. UU. y Ucrania, el presidente Trump ha compartido en su red social un post en el que, entre otros, afirma que “Es muy difícil, si no imposible, ganar una guerra sin atacar el país invasor” criticando una vez más al expresidente Biden, ya que “no dejó que Ucrania contraatacara, solo defenderse”. Por supuesto, ha insistido en que esta es una guerra que nunca habría ocurrido si él hubiera sido presidente y que “se avecinan tiempos interesantes”.
Poco después, y como anécdota, ha compartido una foto en la que se compara a él mismo señalando a Putin en su último encuentro con otra imagen de Richard Nixon y Nikita Jruschev.
En Kiev este post no ha pasado desapercibido, siendo el propio Zelenski quien en su discurso diario ha insistido en que espera que sus socios respondan con principios a los últimos ataques y a estas señales de Rusia que no indican que quiera poner fin a la guerra, y ha respaldado a Trump. Así, ha afirmado que “Por supuesto seguiremos haciendo todo lo posible para proteger nuestro país y a nuestra gente” y que “el presidente Trump tiene toda la razón: esto debe hacerse no solo en defensa”, aunque subraya que no disminuirán sus esfuerzos diplomáticos.
El senador Graham, por su parte, -recordemos que es uno de los promotores del proyecto de sanciones más severas contra Rusia cuyo debate está previsto después del verano-, ha calificado las deportaciones y traslados forzosos de menores ucranianos por parte de Rusia como “secuestros” y los considera “un acto despreciable y bárbaro”. De este modo, insiste en que desde principios de este año tiene la intención de impulsar una ley en la que se designe a Rusia como Estado patrocinador del terrorismo bajo la legislación estadounidense “si no devuelve a los niños”; más de 19.000. Graham subraya que esta designación “hará que hacer negocios con la Rusia de Putin sea radioactivo para otros países y empresas”.
Al respecto, el jefe del gabinete de Zelenski, Andriy Yermak, ha respaldado las declaraciones de Graham e insistido en que el regreso de los niños no es una moneda de cambio, sino una condición “para que la paz justa y la humanidad prevalezcan sobre el terrorismo”.
Por otro lado, el portavoz del Estado Mayor Conjunto, Joseph Holstead, ha emitido una declaración conjunta firmada por los Jefes de Estado Mayor Finlandia, Francia, Alemania, Italia Reino Unido, Ucrania y Estados Unidos, así como el Comandante Supremo Aliado en Europa de la OTAN (SACEUR) tras sus reuniones los días 19 y 20 en Washington. En su declaración, que es bastante escueta, aclaran su trabajo y los próximos pasos:
“Los Jefes de Estado Mayor desarrollaron opciones militares para apoyar las negociaciones y lograr una paz duradera en Europa. Estas opciones se presentarán a los respectivos asesores de seguridad nacional de cada nación para su debida consideración en las gestiones diplomáticas en curso. La planificación y la comunicación continuarán a medida que evolucionen las negociaciones.”
Por otro lado, en Kiev ha tenido lugar una reunión con los embajadores de los países nórdicos y bálticos, Nordic-Baltic 8 (NB8), para continuar los esfuerzos diplomáticos tras la reunión en Washington, así como para poner especial énfasis en que el camino de adhesión de Ucrania a la UE debe ser simultáneo con el de Moldavia y que esperan que los clústeres de negociación se abran a finales de este año. Sin embargo, esta no ha sido la única reunión del día ya que también se han reunido con el director general de Defensa e Inteligencia del Ministerio de Exteriores del Reino Unido para discutir sobre el desarrollo de las garantías de seguridad. El invitado británico, además, ha enfatizado la importancia de mantener la defensa y el apoyo financiero a Ucrania, aumentar la presión sobre Rusia y alinear los enfoques sobre el uso de los activos rusos congelados.
En el caso de la UE, se espera que los ministros de Defensa y de Exteriores aborden la situación en Ucrania y su apoyo militar en sus primeras reuniones tras el fin del receso estival. Esto es, entre el 28 y 30 de agosto en Copenhague.
Siguiendo con la UE, una vez más durante un día en el que los líderes continúan guardando silencio y siguen evitando comentarios que puedan ser interpretados como provocadores en redes sociales para preservar las negociaciones, el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, ha vuelto a publicar un tuit controvertido. En sus propias palabras:
“¿Quién es el verdadero jefe en el Kremlin: Putin o Lavrov? ¿Cómo se puede negociar algo con Putin si después de la reunión entre Putin y Trump, Lavrov niega públicamente todo lo que Putin prometió a Trump en la reunión bilateral? ¿Quizás Putin no sea el verdadero jefe del Kremlin?”
Más allá de la opinión de unos y otros al respecto, y que se pueda o no estar de acuerdo, lo cierto es que mensajes así no aportan nada a las negociaciones en curso, pero, además, a ninguno de los implicados, empezando por la UE.

Moviéndonos hasta Moscú, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, ha continuado haciendo declaraciones sobre la posible reunión entre Putin y Zelenski, así como sobre las garantías de seguridad. De este modo, Lavrov volvía a sacar a la luz uno de sus argumentos más repetidos en lo que va de guerra: el de la legitimidad de Zelenski. En particular, el ministro ruso ha reiterado que el presidente Putin está listo para reunirse con el presidente Zelenski, pero con las siguientes salvedades. De un lado, esto sucederá “en el entendido de que todos los asuntos que requieren consideración al más alto nivel serán bien resueltos, y los expertos y ministros prepararán las recomendaciones apropiadas”. De otro, “y, por supuesto, con el entendimiento de que cuando llegue el momento de firmar futuros acuerdos, si es que se llega a hacerlo, se resolverá la cuestión de legitimidad de quien los firme desde el lado ucraniano”. A todo lo anterior se suma que Lavrov considera que “Ucrania en realidad intenta descarrilar el proceso de solución con trucos de comedia baratos”.
En cuanto a las garantías de seguridad, Lavrov ha repetido un día más que “una intervención extranjera en cualquier parte del territorio ucraniano (…) sería totalmente inaceptable para Rusia”.
Además, de la cuestión de la legitimidad y las garantías de seguridad, no hay que pasar por alto el detalle en sus declaraciones relativo a “si es que se llega a hacerlo” en referencia a los acuerdos. Un día más seguimos con la misma incertidumbre en torno a una posible cumbre entre Putin y Zelenski que inicialmente se podía esperar en un plazo de 15 días, aunque en vista de las últimas declaraciones de Rusia no puede descartarse una dilación en los plazos. De hecho, Zelenski ha acusado a Moscú en las últimas horas de querer “evadir” la celebración de la reunión cuando Putin y Trump ya discutieron sobre ello por teléfono, considerando que “las señales enviadas por Rusia son simplemente indignantes” y que “no quieren poner fin a esta guerra”. Además, poco antes, había declarado que “quisiera comprender las garantías de seguridad en un plazo de siete a diez días, y sobre esta base, organizar una reunión trilateral”.
En cuanto a la sede, Zelenski ha descartado Moscú, pero también Budapest al no considerarlo “fácil” debido a la cercanía entre Hungría y Rusia. Así, considera que lo correcto es que se celebre en “una Europa neutral”. Además, Zelenski también ha tenido unas palabras para China, diciendo que ellos no pueden garantizar la seguridad de Ucrania porque no les han ayudado a poner fin a la guerra desde el principio y porque ha ayudado a Rusia abriendo el mercado de drones.
Desde Francia, el Ministerio de Exteriores ha emitido un comunicado en el que critican la “falta de voluntad de Rusia para entablar conversaciones de paz serias”, tras los ataques “más masivos en un mes”, lo que demuestra la necesidad de “mantener y aumentar la presión sobre Rusia”.
Volviendo sobre la agenda rusa, el presidente Putin ha recibido en el Kremlin al ministro de Exteriores de la India, Subrahmanyam Jaishankar, tras su llamada anteriormente esta semana con el primer ministro Modi en la que discutieron sobre la colaboración bilateral y los resultados de la cumbre con Trump en Alaska.
Para concluir, Rusia sigue insistiendo en la necesidad de realizar una investigación objetiva y exhaustiva sobre las explosiones del Nord Stream 1 y 2 y en que los responsables rindan cuentas. Estas declaraciones del embajador ruso en Alemania, Serguéi Necháyev, no son casualidad, ya que durante el día las autoridades italianas han detenido a un ciudadano ucraniano bajo sospecha de ser uno de los coordinadores de las operaciones de sabotaje.

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