Durante las últimas horas se han venido acelerando las reuniones de alto nivel, con la intención de acordar unas garantías de seguridad que deben estar formalizadas en un plazo de diez días. Así, tras la reunión de Washington, se ha producido un nuevo encuentro de los miembros de la «Coalición de Voluntarios», así como otra, online, de los 27 líderes de los Estados Miembros de la Unión Europea (Consejo Europeo). Por el momento, los resultados son inciertos, lo mismo que todo lo relativo a un futuro e hipotético encuentro entre Zelenski y Putin que el segundo ha sugerido que podría ser en Moscú, una posibilidad rechazada de plano por el primero y su equipo. Mientras tanto, además, la Federación Rusa ha lanzado 280 misiles y drones, causando importante destrucción en puntos de Ucrania como Kremenchuk, los ucranianos han alcanzado un tren de combustible ruso en Zaporiyia y han continuado los combates, particularmente en los bosques al sur de Kreminna, en dirección a Konstyantynivka y, también, haca Dobropillia.
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La última jornada de guerra nos ha dejado, a nivel estratégico-político, numerosas declaraciones y multitud de noticias no contradictorias, pero sí poco claras, sobre las negociaciones contrarreloj destinadas a acordar garantías de seguridad creíbles para Ucrania. También en relación con el lugar en el que podría celebrarse la cumbre bilateral entre Zelenski, Putin y sus equipos, con países como Austria o Suiza ofreciéndose a albergarla. Todo ello en un ambiente ciertamente tenso, en el que se entremezclan desde presiones por parte de Trump a la Hungría de Orban (quien no vive su mejor momento en cuanto a popularidad) para que ceda en lo relativo a la entrada de Ucrania en la UE a sobrevuelos de bombarderos B-1B Lanzar sobre Riga, en una demostración que difícilmente será casual, dado el momento que vivimos.
Por el momento, lo cierto, es que hay muy pocas cosas en firme, lo que nos sitúa en realidad en la casilla de salida de hace unos meses. Los Estados Unidos estarían dispuestos a apoyar un despliegue europeo en términos logísticos y desde el aire, pero no a enviar infantería. Las «Boots on the Ground» serían aportadas, llegado el caso, por al menos una decena de países que ya se han mostrado dispuestos a implicarse en el esfuerzo, si bien no está nada claro el número o tipología de las unidades a enviar; de ahí las reuniones apresuradas, con una España que, por cierto, no es que esté jugando un papel secundario (y lo que es peor, de cara a sus propios ciudadanos, muy poco transparente), sino que ha quedado condenada a la irrelevancia más absoluta, lo que apunta a que lejos de marcar agenda, tendrá que tragar con lo que exijan sus socios. Eso por no hablar de la poca vista de un país que apenas obtendrá, pese al papel de algunas empresas, rédito alguno de su apoyo a Ucrania, mientras otros como los Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia o Italia están posicionándose para obtener tecnologías, vender armamento y, por supuesto, participar en el lucrativo negocio de la reconstrucción, que se promete billonario.
Volviendo sobre las garantías de seguridad, estas deberán ir en cualquier caso más allá de la simple presencia de tropas internacionales sobre el terreno o del apoyo logístico a estas. Como hemos venido explicando, se necesitan acuerdos en firme que obliguen a las potencias a intervenir sin excusa en caso de una nueva agresión rusa. Algo a lo que es posible que lleguen a acceder, en tanto que potencias nucleares y principales ejércitos del oeste de Europa los británicos y los franceses, pero que no es nada fácil que lleguen a hacer otros países que se han mostrado dispuestos a sumarse a las garantías y forman parte de la «Coalición de Voluntarios», como es el caso de Japón. La clave de bóveda, en cualquier caso, será el respaldo a nivel estratégico (nuclear) por parte de los Estados Unidos, en lo que es otro asunto todavía en el aire, al desconocerse el contenido de las conversaciones entre los negociadores de este país y el equipo ruso.
Además de lo anterior, sigue sin avanzarse en la cuestión territorial, con Ucrania enrocada, por razones lógicas, en la no cesión de las partes restantes del Dombás, ya que sería un suicidio estratégico y sin que se conozca qué es lo que podrían haber hablado Trump y Putin al respecto o qué es lo que habría comunicado el primero a los presentes en la reunión de la Casa Blanca.
Como comentario, antes de pasar a otros temas, y ya que aquí estamos para dar que pensar, más que para adoctrinar a nadie, y dado que nos interrogan con insistencia sobre el resultado de la guerra para Rusia, cabe hacerse al menos una pregunta (dejando un análisis estratégico al margen, ya que será abordado al final de la contienda, cuando haya más elementos de juicio): ¿Cuáles eran los objetivos declarados de la propia Rusia desde la derrota inicial? Ya no hablamos ni siquiera sobre los objetivos iniciales reales (control político del país y alejamiento de Occidente), convenientemente explicados en su día en los libros, sino sobre los que ellos mismos anunciaron el 22 de febrero y en los que insistieron cuando ya no podían alcanzar los primeros, una vez sus tropas se demostraron incapaces de tomar Ucrania en una operación rápida. Objetivos que podían resumirse en 1) Desnazificación; 2) Desmilitarización; 3) Protección de los ciudadanos del Donbás; 4) Enjuiciamiento de «quienes perpetraron numerosos crímenes sangrientos contra civiles, incluidos ciudadanos de la Federación Rusa».
Desde luego, a falta de una definición coherente de lo que para Rusia significa «desnazificar», no parece que hayan avanzado en su objetivo, toda vez que unidades como «Azov», en el punto de mira por la ideología de muchos de sus miembros, han pasado de ser un batallón a un cuerpo de Ejército. En cuanto a la desmilitarización, lo cierto es que las Fuerzas Armadas ucranianas de hoy son muchísimo más fuertes que las de 2022 independientemente del parámetro que se pretenda medir (tamaño, doctrina, material, tecnología…), lo mismo que la industria de defensa del país. Por último, no sólo no se ha enjuiciado a ningún político ucraniano responsable de cargar contra las minorías rusas en Ucrania, o al menos a ninguna figura destacable, de haberla, sino que quienes más han sufrido la guerra, han sido los ucranianos que residían en estas regiones. Particularmente del lado controlado por Rusia, aunque sólo sea porque han sido utilizadas las fuerzas de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk como carne de cañón de la forma más inmisericorde, acumulando un número desproporcionado de bajas.
La pasada jornada, pasando a los ataques a larga distancia, finalmente dejó un saldo de 280 lanzamientos de drones y misiles por parte rusa. Un total dividido entre 270 drones de la familia Shahed, 5 misiles balísticos Iskander-M y 5 misiles de crucero de lanzamiento aéreo Kh-101. De estas cifras, el Estado Mayor Ucrania asegura que las fuerzas armadas del país han derribado 230 drones, 2 misiles balísticos y 4 misiles de crucero.
Entre los puntos alcanzados en esta ocasión nos encontramos con Sumy, en donde un ataque con drones ha dejado una decena de heridos. Otro ataque, en este caso en la región de Chernígov, se ha cobrado la vida de un civil concretamente en la localidad de Nizhyn, siendo alcanzada además infraestructura. Otros puntos castigados han sido Poltava y particularmente Kremenchuk, en donde se habrían escuchado decenas de explosiones según el alcalde de la ciudad, Vitali Maletsky, quien habla de ataques contra la infraestructura energética y de transporte. También Odesa, en donde ha vuelto a hablarse de impactos de misiles, hablando algunas fuentes de una pareja de Iskander-M.
Más allá de los drones de alcance estratégico y los misiles, también se han empleado bombas planeadoras contra puntos de Ucrania como Zaporiyia o Dnipropetrovsk, alcanzando una escuela en Vasylkivka o zonas céntricas de Sloviansk. Y, por último, los drones tácticos tipo FPV también han vuelto a ser empleados por parte de Rusia contra civiles, hiriendo a dos personas en Járkov tras ser alcanzada una ambulancia.
Del lado ucraniano, lo más relevante es un ataque llevado a cabo por las AFU contra un tren de transporte de combustible que viajaba por la línea férrea que vertebra el corredor terrestre entre Rusia continental y Crimea. El ferrocarril ha sido alcanzado mientras transitaba la región de Zaporiyia, quedando casi completamente destruido a consecuencia del ataque.
Además de todo lo anterior, también se ha hablado de nuevas explosiones en la Central Nuclear de Zaporiyia, sin que por el momento se conozca el origen o las consecuencias.
En cuanto a los combates y los movimientos, una jornada más las noticias son escasa, reduciéndose a un puñado de sectores en el este de Ucrania.
Entre los sectores del Oskil y de Siversk, en los bosques al sur de Kreminna, la situación seguiría complicándose para las Fuerzas Armadas ucranianas, que están siendo progresivamente expulsadas de la zona, pasando a controlar el Ejército ruso toda la zona al norte de Serebryanske.
En dirección a Konstyantynivka, donde la última semana habría dejado al menos 280 nuevos ataques rusos con bombas planeadoras, las tropas rusas habrían traspasado según algunas fuentes la línea marcada por el canal de agua dulce al este del espacio entre Stupchky y Bila Hora. Todo ello, mientras progresan aparentemente al suroeste del sector, hacia Sofíivka y al sur, en Kleban-Byk.
En el saliente en dirección a Dobropillia, tras ser contenidos primero y rechazados después por los ucranianos, habrían vuelto a ganar unos metros al noreste de Kucheriv Yar; ganancias que otras fuentes extienden también al noroeste, hacia Stepy y Rubizhne.
En cuanto a Pokrovsk, se han vuelto a registrar combates al suroeste, logrando por una lado los ucranianos seguir alejando a los rusos de los accesos a la ciudad desde Leontovychi, al tiempo que los rusos intentan volver a acercarse a esta más al este, por Chunyshyne.
Al norte del río Vovcha, el Ejército ruso ha avanzado recientemente al oeste de Novomykolaivka, buscando tomar el control de Muravka. Y, al sur del mismo río, en lo que era el sector de Velika Novosilka, tras tomar Temyrivka y parte de los alrededores en los últimos días, habría progresado entre dicha localidad y Stepove, avanzando en dirección a Novoivanivka y el río Yanchui.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Tras la cumbre entre los presidentes Trump y Zelenski acompañados de varios líderes europeos en la Casa Blanca de la jornada anterior, el calendario de reuniones y, por ende, las discusiones se están acelerando.
De este modo, mientras se encontraban reunidos en Washington, el presidente del Consejo Europeo (EUCO), António Costa, anunció que los líderes de los 27 Estados miembros de la UE se darían cita en formato online durante el día de hoy.
Al finalizar la reunión, Costa ha llamado a Zelenski para trasladarle que las principales prioridades de los líderes de la UE “son poner fin a las masacres, promover el intercambio de prisioneros y garantizar el regreso de los miles de niños secuestrados por Rusia”. Además, ha reiterado que la UE trabajará con Estados Unidos en garantías de seguridad “concretas y esenciales”, así que como junto a Ucrania y EE. UU. prepararán los próximos pasos para lograr una paz justa y duradera.
En este sentido, ha señalado que hay desde la perspectiva de la UE hay tres dimensiones clave que la UE “puede adoptar para dar credibilidad a este proceso y apoyar al presidente Trump en sus esfuerzos de paz”. En primer lugar, aumentar la presión sobre Rusia continuando los trabajos preparatorios del 19º paquete de sanciones. En segundo lugar, desbloquear el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz para fortalecer la capacidad militar de Ucrania. En tercer y último lugar, avanzar en el proceso de ampliación para que Ucrania acceda a la UE.
Sin embargo, esta no ha sido la única reunión del día pues antes del EUCO los participantes en la Coalición de Voluntarios se han reunido para discutir sobre los resultados de la cumbre de Washington e intensificar los trabajos relativos a las garantías de seguridad. Todo ello, teniendo en cuenta que el presidente Zelenski ha expresado que se espera que estas estén formalizadas en un plazo de diez días. Por lo tanto, el tiempo apremia. En cuanto a los participantes, hay que recordar, además, que en la Coalición también participan otros aliados y socios tales como Canadá, Japón, Turquía, Nueva Zelanda e Islandia.
Según el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, esta reunión ha contribuido a que todos los países “tuvieran una visión unificada de la situación” y han reafirmado “la unidad y determinación de Europa de apoyar a Ucrania en el proceso de alcanzar una paz duradera”.
La maratón de discusiones continuará también durante la próxima jornada, 20 de agosto, cuando se reunirán en formato online los Jefes de Estado Mayor de los 32 Aliados para discutir sobre la “situación de seguridad actual” a medida que avanzan los esfuerzos diplomáticos para garantizar la paz en Ucrania.
Además, tras la reunión de la Coalición, el primer ministro británico, Keir Starmer, anunció que los equipos de planificación de la Coalición se reunirán con sus homólogos estadounidenses “en los próximos días para fortalecer aún más los planes para brindar fuertes garantías de seguridad y prepararse para el despliegue de una fuerza de interposición si terminan las hostilidades”. En lo que concierne al envío de tropas, según Bloomberg, Reino Unido y Francia junto con diez países más que no han sido detallados, estarían dispuestos a desplegar contingentes.
Pese a todo, por el momento y pese al incremento en el número de reuniones de alto nivel, los resultados de las discusiones no se conocen y, por tanto, no podemos medir el progreso en las negociaciones.
Al respecto, el presidente Zelenski anunció que “Ya estamos trabajando en el contenido concreto de las garantías de seguridad” y que continuará la “coordinación a nivel de liderazgo”. Hoy, por ejemplo, ha conversado con el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre. Mientras tanto, el presidente Trump ha vuelto a descartar el envío de tropas estadounidenses a Ucrania asegurando que esta es una diferencia con los europeos que sí “quieren tener tropas sobre el terreno”. Sin embargo y por primera vez de manera pública, sí ha planteado la posibilidad de que EE. UU. de apoyo aéreo.
Igualmente, la cumbre entre los presidentes Zelenski y Putin todavía no parece estar 100% confirmada. Según Trump, “Están en proceso de organizar la posible reunión, y vamos a ver qué sucede”, mientras que el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha comentado que “La Federación Rusa no rechaza ningún formato respecto a Ucrania: ni bilateral, ni trilateral”. Lo que sí ha pedido el ministro ruso es que las negociaciones se preparen “con mucho cuidado”.
No obstante, sobre lo que sí se ha comentado bastante es sobre cuál podría ser la sede para dicha cumbre. Así, desde la Casa Blanca han informado que durante una llamada entre Trump y el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, durante el día han discutido la posibilidad de que Budapest sea una de las posibles sedes. No obstante, estaría por ver si los aliados europeos aceptarían que Hungría fuese la sede, ya que no es considerado neutral y conocido por sus críticas a la ayuda a Ucrania y las tensiones constantes con el país, y mantener su cercanía con Rusia, entre otros.

Por otro lado, Estambul también habría sido mencionada en las discusiones al respecto. Algo que tendría todo el sentido, ya que las conversaciones directas entre Ucrania y Rusia desde que comenzase la guerra han tenido lugar allí.
El presidente francés, Emmanuel Macron, por su parte ha sugerido que tengan lugar en Ginebra y, además, Suiza ya ha dicho que está listo para ser el anfitrión. De este modo, ya ha declarado que para que ello fuese posible están dispuestos a conceder al presidente Putin inmunidad para que pueda ir al país “para una conferencia de paz” pese a la orden de arresto de la Corte Penal Internacional que pende sobre él.
Además de Suiza, Austria también se ha ofrecido para ser anfitrión de la reunión. A este respecto, su canciller, Christian Stocker, ha comentado que “si las negociaciones tienen lugar en Viena, nos pondremos en contacto con la Corte Penal Internacional” para “aclarar la cuestión” y “permitir al presidente Putin participar”.
Sin embargo, ni Suiza ni Austria podrían ser dos opciones viables para el Kremlin debido a las sanciones impuestas contra Rusia. Máxime en el caso de Suiza que se ha alineado con las sanciones de la UE desde el inicio de la invasión y Moscú ha comentado en varias ocasiones que ya no considera al país como neutral.
En el caso de Italia, según informan diversas fuentes a TASS, “Es poco probable que se produzca un encuentro en Roma”, ya que Moscú considera a Italia un país hostil por lo que “es poco probable que Rusia quiera darle prestigio político a este gobierno”.
Siguiendo con la OTAN, el secretario general Mark Rutte ha llamado por teléfono a Recep Tayyip Erdoğan para enfatizar “el papel clave de Turquía en el proceso de paz de Ucrania y la seguridad del Mar Negro”. Además, discutieron sobre las garantías de seguridad “viables y sostenibles” que deben proporcionarse a Ucrania.
A colación, durante el día Rutte también ha anunciado que Ankara será la sede de la Cumbre de la OTAN el 7 y 8 de julio de 2026 – 22 años después de haber sido anfitrión por primera vez.
Pasando a Moscú, el ministro Lavrov ha conversado con su homólogo egipcio, Badr Abdelatty, para informarle de los principales resultados de la cumbre entre Trump y Putin en Alaska. Además, han discutido sobre los acontecimientos en Oriente Medio, prestando especial atención a la situación en la Franja de Gaza.
Del plano humanitario, hay que destacar que Ucrania ha repatriado 1.000 cuerpos de soldados caídos en las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Kursk. Por su parte, Rusia ha recibido los restos mortales de 19 militares rusos.
Para concluir y como curiosidad, durante el día de hoy el presidente Trump ha dicho que lograr un acuerdo de paz en Ucrania podría ayudarle a “ir al Cielo”, ya que estaría salvando “a 7.000 personas de la muerte cada semana”, añadiendo entre bromas “He oído que no estoy en una buena posición, ¡que estoy en lo más bajo de la escala! Pero si puedo ir al Cielo, esa será una de las razones”. Igualmente, hay que tener en cuenta que el líder estadounidense va buscando que le concedan el Premio Nobel de la Paz que cree que merece y se autodefine como el “Presidente de la Paz”.

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