A hora de una cita fundamental, que reunirá en la Casa Blanca a buena parte de los líderes europeos, a Zelenski y a Donald Trump, son muchos los datos que no se conocen y los flecos por resolver incluso aunque se llegue a un principio de acuerdo que permita poner fin al conflicto. Por de pronto, los más importantes hacen referencia a las garantías de seguridad a Ucrania, que podrían depender de un sistema de garantías bilaterales vinculantes, dentro del cual serían en última instancia los Estados Unidos los que aportarían el necesario grado de disuasión. Mientras se conocen más datos, no obstante, los combates y los ataques a larga distancia han continuado, resultando atacadas por parte rusa localidades como Járkov u Odesa y combatiéndose en el Oskil, al norte de Siversk, en dirección a Konstyantynivka o Dobropillia y en el Vovcha.
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Apenas nada ha cambiado desde la jornada de ayer. En el plano estratégico-político, la novedad es la escala de Zelenski en Bruselas, antes de llegar a Washington, en donde se reunirá con Trump acompañado de una parte de los líderes europeos, incluyendo a la presidenta de la Comisión.
Es cierto, que hay detalles que se van aclarando, como el hecho de que los Estados Unidos habrían propuesto una suerte de garantías de seguridad similares a las recogidas en el art. 5 de la OTAN, pero fuera del marco de la Alianza, lo que implica que cada país deberá ofrecerse individualmente para aceptar ese nuevo marco ad hoc. Sin embargo esto no cambia la realidad de que no sería la OTAN en bloque la que respondería y de que, en última instancia, por más papel que los europeos (incapaces de poner en pie de guerra un número adecuado de fuerzas, como demostraron al fracasar en las negociaciones previas para desplegar un volumen significativo de efectivos) quieran jugar sea importante, continuarán dependiendo de los EEUU.
Así las cosas, estamos viendo dos movimientos al tiempo. Por un lado a Trump y Putin llegando a un acuerdo (cada día es más evidente que han alcanzado un marco aceptable para ambas potencias) y, por otro, a Ucrania junto a los europeos tratando de que sea aceptable también para ellos, mientras trabajan en un nuevo paquete de sanciones (el 19º) por si finalmente las negociaciones fracasan. Lo que ocurra en las próximas horas dependerá, pues, más de la capacidad de Trump para obligar a sus aliados a tomar por bueno el nuevo marco, que de otra cosa.
En vista de lo ocurrido en negociaciones como las de los aranceles, lo más probable es que los europeos, con escaso poder de presión frente a los EEUU, divididos y cansados también de la guerra tras más de tres años en los que han sido incapaces de adecuar su esfuerzo militar, económico y político a su discurso, se plieguen a la voluntad del norteamericano y pasen a presionar en este sentido a Kiev. Lo que no quiere decir que lo que Trump y Putin hayan podido hablar sea aceptable para el Gobierno de Zelenski ni para todos sus aliados en el Viejo Continente, ni obliga a que las negociaciones prosperen y terminen en el acuerdo de paz que pretende el republicano (quien ya ha dicho que no quiere un alto el fuego frágil sino un verdadero acuerdo de paz estable). En cualquier caso, lo que sea que tenga que pasar, se irá conociendo en los próximos días.
Ahora bien, en vista de la situación en el frente y en la retaguardia, a pesar de los últimos contraataques ucranianos y paquetes de ayuda europeos coordinados por la OTAN, esta parece una buena ocasión para poner fin al conflicto, incluso aceptando pérdidas territoriales (Crimea y el «pasillo terrestre», así como las zonas en poder ruso se dan por descontadas, con lo que la discusión giraría sobre todo en torno a las partes de Donetsk en poder de Ucrania) y la no entrada en la OTAN, que es imposible en estos momentos. Un resultado que a muchos no parecerá justo, pero que garantiza la existencia de Ucrania, permite centrarse en su desarrollo y fortalecimiento y da un respiro a los europeos para poner orden en su propia casa y seguir reforzando sus Fuerzas Armadas nacionales, ya que la amenaza rusa no desaparecerá, ni mucho menos, independientemente del acuerdo al que pueda llegarse. De hecho, seguramente se acreciente, precisamente por ese acuerdo, a la espera de saber cuál es el arreglo más amplio y relevante, al que lleguen Rusia y los Estados Unidos y si afianza o no la estabilidad estratégica.
Por último, cabe decir que todo esto no dejan de ser especulaciones. La «caja negra» es más opaca que nunca y hay muchos detalles relevantes que podrían hacer saltar el acuerdo, prolongando la guerra varios meses más y de los que no se sabe nada. Por ejemplo, la posibilidad de entrada de Ucrania en la UE, pasando a formar parte del bloque y quedando además amparada por el artículo 42.7 del TUE (suponiendo que no se establezcan para su caso particular salvaguardas especiales que le dejen fuera en algunos casos del TUE, quedando bajo las garantías de seguridad que se acuerden o que terminemos por ver una UE de varios niveles de pertenencia…).
Lo mismo a propósito de una hipotética desmovilización y desarme de Ucrania, que Rusia ha pedido en varias ocasiones y que será uno de los puntos más arduos, ya que Ucrania o los europeos simplemente no pueden aceptar esas condiciones. O sobre la situación en la que quedarían las aguas del mar Negro, o el propio río Dniéper, la central nuclear de Zaporiyia, los niños ucranianos retenidos en Rusia, posibles reparaciones de guerra, juicios por crímenes, el establecimiento de zonas desmilitarizadas a ambos lados de la frontera que impidan ataques «sin identificar» contra ciudades como Járkov, Donetsk o Jersón, por citar solo tres, la situación de puntos como Vovchansk, que están en disputa, y así ad infinitum.
No hay que olvidar, además, que aunque se firmase mañana un alto el fuego, muchas de las zonas del frente presentan un perfil inestable y deberán negociarse muchos detalles a propósito de sectores como el de Siversk o el del Oskil, siendo recomendable que las futuras fronteras se fijen en líneas físicas reconocibles y defendibles, aunque esto suponga enormes quebraderos de cabeza y un peligro constante de inestabilidad y nuevos combates o acciones híbridas.
La parte buena es que, si europeos y ucranianos terminan considerando aceptable la propuesta de Trump, los siguientes pasos podrían ser muy rápidos, incluyendo reuniones a tres bandas (aunque Rusia no parece muy dispuesta) y un alto el fuego, aunque fuese parcial, también casi inmediato (podría comenzarse por la paralización de las operaciones en determinados sectores y el fin de los ataques aéreos, como sugirió Putin, en una propuesta curiosa que aunque muchos consideran que esconde una trampa, podría ser adecuada para Ucrania al poder concentrar tropas en los sectores clave). En cualquier caso, se sabrá algo más sobre parte de estas cuestiones en unas pocas horas, con lo que habrá que permanecer atentos.
Pasamos ahora a recoger los ataques a larga distancia. Los últimos datos oficiales, referentes a la jornada anterior, hablan de 61 lanzamientos de drones y misiles por parte rusa, incluyendo un misil balístico Iskander-M, de los que Ucrania habría destruido o neutralizado 40 de los vectores. Seguimos, por tanto, en cifras muy bajas, lo que habla a pesar de los ataques a Alabuga o el hundimiento reciente de un buque que transportaba piezas de drones Shahed, de una labor de acumulación por parte rusa que debe ser tenida en cuenta para el futuro, tanto por si fracasan las negociaciones, como por si pasan a apuntar (no a usarse, que es diferente) a otros objetivos, como la UE.
Entre los puntos alcanzados recientemente, destaca Járkov, en donde un nuevo bloque de viviendas ha sido alcanzado hace apenas dos o tres horas (en puridad sería para el informe de mañana), dejando al menos 17 heridos, 6 de ellos niños, además de 3 muertos, 1 de ellos menor. Más allá de esto, la parte industrial de la misma ciudad fue blanco de un ataque con un misil Iskander, en el que se habrían producido víctimas, si bien por el momento no hay una evaluación definitiva. Además, se han registrado más explosiones en otras partes de la localidad, que ha sido blanco de varios drones Shahed. También se han registrado explosiones en la localidad de Sumy y en Pavlohrad nuevamente, así como en Odesa, que habría sido atacado por docenas de Shahed según algunas fuentes, aunque no hay evaluación de daños por el momento. Y, además, tenemos también las decenas de impactos, una jornada más, de bombas planeadoras lanzadas por la aviación rusa.
Del lado contrario, después de los ataques ucranianos de los últimos días contra la red ferroviaria y distintas refinerías y depósitos de hidrocarburos rusos, en las últimas horas no se han producido apenas novedades. Se ha constatado un ataque ucraniano contra la carretera Rylsk-Krupets, en la región de Kursk, que habría dejado un civil muerto según el gobernador regional, pero que habría sido llevado a cabo con drones tácticos.
Lo que sí es significativo es la presentación del nuevo misil de crucero ucraniano de largo alcance «Flamingo», con unos 3.000 kilómetros de alcance y una cabeza de guerra que según algunas fuentes sería de hasta una tonelada de HE. Recordemos que uno de los problemas de los ataques ucranianos lanzados hasta ahora por ejemplo contra el sector ruso de los hidrocarburos o contra instalaciones de producción militar es incapacidad de causar un daño significativo ya que el volumen de explosivos transportado por algunos drones es insuficiente. Esta nueva arma, de demostrarse funcional y producirse en cantidades significativas (se desconoce el coste), podría causar efectos mucho mayores. En cualquier caso, contribuirá a la capacidad de disuasión ucraniana en la posguerra y, sin duda, su tecnología podrá ser aprovechada por distintos socios.
En cuanto a los combates y los movimientos, antes de pasar a ninguna zona concreta, cabe decir que las tropas rusas habrían tomado la pasada jornada algo más de 100 kilómetros de territorio ucraniano. Los ucranianos, además, han seguido decretando evacuaciones, hasta totalizar 38 localidades desde el pasado 8 de agosto.
Comenzando ahora sí por Kursk/Sumy, tenemos que después de tomar varias posiciones en las inmediaciones de Varachyne, los ucranianos se habrían hecho con el control de la localidad, avanzando hacia Novomykolaivka.
En el sector del Oskil, la situación de la ciudad de Kupiansk sigue empeorando a medida que las tropas rusas tratan de alcanzar zonas céntricas desde el norte, lanzando ataques con sus DRGs desde Radkivka, que los ucranianos se afanan en contener. Más al sur, además, las tropas rusas han seguido acumulando metros en dirección al Oskil al oeste de Lozova y en torno a Zelenyi Hay y Stepi.
En el sector de Siversk, sigue hablándose de nuevos avances rusos y una retirada ucraniana de los bosques al sur de Kreminna, después de la toma de Serebryanske y ante el riesgo de embolsamiento. Ahora bien, no todos los mappers dibujan una situación tan mala para Ucrania, ni recogen todos estos cambios.
En dirección a Konstyantynivka, las informaciones siguen siendo dispares. Las fuentes más atrevidas, después de días hablando de ataques rusos desde el noreste, afirman que DRGs habrían alcanzado las zonas residenciales
En dirección a Dobropillia, por su parte, continúan produciéndose contraataques por parte de las AFU, que han retomado varias localidades como Vilne, Dorozhnje, o Ivanivka, mientras los rusos intentan ensanchar la base del saliente hacia el este, el oeste y el norte.
Al sur del sector del Vovcha, por último, se han registrado nuevos avances rusos al norte de Temyrivka y al suroeste de Voskresenka, en ambos casos mínimos.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Tras la cumbre de los presidentes Trump y Putin en Alaska, y las conversaciones entre el mandatario estadounidense y los líderes de Ucrania y varios países europeos, entramos en lo que serán días muy intensos a nivel diplomático.
Como recogimos en nuestro informe anterior, una vez Trump informó a Ucrania y a los europeos, se confirmó que los próximos pasos serían una reunión de la Coalición de Voluntarios durante la jornada dominical y a la que le seguiría una visita del presidente Zelenski a Washington D.C. el lunes.
Desde EE. UU., el presidente Trump ha sido meridianamente claro en su último post en su red social afirmando que Zelenski “puede poner fin a la guerra con Rusia casi de inmediato, si así lo desea, o puede seguir luchando”. Insiste así en que “No se puede recuperar lo que Obama en Crimea (¡hace 12 años, sin disparar un solo tiro!) y no se puede adherir a la OTAN por parte de Ucrania”.
Mientras tanto en Europa, la jornada comenzó con nuevos anuncios relativos a la agenda. Así, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció a media mañana que recibiría al presidente Zelenski en Bruselas y que juntos participarían en la reunión de la Coalición de Voluntarios programada a las 15:00 a través de videollamada.
Además, este anuncio no vino solo, pues Von der Leyen confirmó que a petición del líder ucraniano se unirá a la reunión con el presidente Trump y otros líderes europeos en la Casa Blanca durante la próxima jornada.
Tras mantener una reunión bilateral, Zelenski comentaba que si realmente hay tantas demandas del líder ruso como han escuchado, tomará tiempo revisarlas y es “imposible hacerlo bajo la presión de las armas”. Además, enfatizó que “las negociaciones reales pueden comenzar donde se encuentra la línea del frente” subrayando que Rusia no ha podido apoderarse de Donetsk durante 12 años y que la Constitución ucraniana impide la cesión de territorio. Sobre este asunto ha precisado una vez más que es necesario que la discusión territorial se produzca a una cumbre trilateral, si bien ha confirmado que “hasta el momento, Rusia no ha dado señales de que la trilateral se concrete, y si Rusia se niega, se deberían imponer nuevas sanciones”.
Igualmente, en su discusión con Von der Leyen ha prestado especial atención a las garantías de seguridad, incluido un “elemento de seguridad” que funcionaría como el Artículo 5 de la OTAN, un ejército ucraniano fuerte y la pertenencia de Ucrania a la UE. Es decir, que Zelenski parece ya dar por descontado, al menos en estas últimas declaraciones, que la membresía de la OTAN no está sobre la mesa.
Asimismo, Zelenski hacía hincapié en que “no puede haber división entre Ucrania y Moldavia” en su camino de adhesión a la UE, ya que eso significará automáticamente que Europa está dividida respecto a Ucrania, que Europa no tiene una postura común y firme sobre las garantías”.

Por su parte, la presidenta del Ejecutivo europeo declaró que la paz en Ucrania debe lograrse con fuerza, haciendo referencia a varios puntos principales que no son otros que los adelantados en la última declaración conjunta de los líderes europeos. De este modo, en primer lugar, Von der Leyen insiste en que “debemos” contar con sólidas garantías de seguridad para proteger los intereses vitales de seguridad de Ucrania y Europa, sin limitaciones a las fuerzas armadas de Ucrania. Además, celebra la disposición del presidente Trump a contribuir con garantías de seguridad similares a las del Artículo 5 de la OTAN y hace hincapié en que la UE “está dispuesta a aportar su granito de arena”, ya que “sabemos que la labor de defender Europa es, ante todo, nuestra responsabilidad”.
En segundo lugar, reitera que las fronteras internacionales no pueden modificarse por la fuerza y que cualquier decisión territorial debe ser tomada “únicamente por Ucrania” y nunca sin la participación de Ucrania. En tercer y último lugar, Von der Leyen aclara que mientras dure el derramamiento de sangre, Europa mantendrá la presión sobre Rusia, incluido mediante el refuerzo de las sanciones. Así, confirma que el 19º paquete de sanciones se publicará a principios de septiembre.
Posteriormente, daba lugar la reunión de la Coalición de Voluntarios copresidida por el presidente francés Macron, el primer ministro británico Starmer y el canciller alemán Merz sobre la que no se han hecho públicos demasiados detalles por razones obvias. Por ejemplo, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, comentaba que “existe un fuerte consenso entre los países de la Coalición sobre la necesidad de seguir apoyando a Ucrania” y que los esfuerzos conjuntos con Ucrania y EE. UU. continuarán mañana en Washington.
Por su parte, el presidente Zelenski confirmaba que han coordinado posiciones de cara a las negociaciones con el presidente Trump en Washington, han discutido sobre cómo detener “los asesinatos” lo más rápido posible y en una visión común para un acuerdo de paz. Además, los participantes han enfatizado su claro apoyo a la independencia y soberanía de Ucrania y coinciden en que las fronteras no pueden modificarse por la fuerza. En este sentido, confirma que los socios comparten que las cuestiones clave deben resolverse con la participación de Ucrania en una cumbre trilateral junto a EE. UU. y Rusia.
Antes de continuar con las declaraciones y otras noticias, consideramos importante destacar qué países han tomado parte en la última reunión de la Coalición, ya que no siempre se publica el listado de participantes. En esta ocasión, los asistentes han sido los líderes de Finlandia, Lituania, Rumanía, Chipre, Japón, Italia, Noruega, Dinamarca, Estonia, Canadá, Irlanda, Letonia, Australia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Montenegro, Croacia, Suecia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chequia, Islandia, Montenegro, el vicepresidente de Turquía, la presidenta de la Comisión Europea, el presidente del Consejo Europeo, el secretario general de la OTAN, y el viceprimer ministro y ministro de Exteriores de Polonia. Entre los ausentes, por tanto, se cuenta a España que sí ha venido participando en los anteriores encuentros y no se ha unido a la llamada hoy.
Volviendo sobre las declaraciones de Zelenski, durante la madrugada ha confirmado su llegada a Washington insistiendo en que la paz debe ser duradera y que Rusia deben poner fin a la guerra que ella misma inició. Así, ha puesto de manifiesto que no puede repetirse un escenario como el de 2014 “cuando Ucrania se vio obligada a ceder Crimea y parte de nuestro este -parte del Donbás- y Putin simplemente la utilizó de trampolín para un nuevo ataque”, o que se den “garantías de seguridad” como las de 1994 que no funcionaron.
En cuanto a los líderes europeos que podrían viajar hasta Washington, no hay confirmación oficial de quiénes participarán en la reunión en la Casa Blanca. No obstante, no serán otros que los que ya han venido participando en las conversaciones al más alto nivel con Estados Unidos. Es decir, los líderes de Francia, Alemania, Reino Unido, Finlandia, Italia y Polonia junto con el secretario general de la OTAN y la presidenta de la Comisión Europea. De hecho, tanto Von der Leyen, como el presidente finlandés y el canciller alemán confirmaban su participación en redes sociales. No obstante, según Reuters los líderes de Francia, Reino Unido e Italia también acompañará a Zelenski en este viaje.
Al respecto y de manera casi anecdótica, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, calificó de “falsa” la idea de que los líderes europeos acompañen a Zelenski a la Casa Blanca para evitar que el líder ucraniano “sea intimidado” después del enfrentamiento público durante su anterior visita en febrero.
Por último y pasando a las sanciones, el presidente Zelenski ha firmado un decreto por el que se imponen medidas restrictivas adicionales contra el complejo militar-industrial ruso y, en particular, contra los fabricantes de UAVs que emplean IA, así como a sus proveedores. Más concretamente, las nuevas sanciones afectan a 39 personas y a 55 empresas, entre la que se cuentan 43 rusas, 10 chinas y 2 bielorrusas como Zala Aero, Smart Birds, Vostok Design Bureau o el centro de desarrollo de soluciones de IA para drones Neurolab.

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