Guerra de Ucrania – Día 1270

Un día más, nos enfrentamos a un informe largo e intenso, con la próxima visita de Zelenski a la Casa Blanca como elemento central. Una cita a la que podría acudir, en previsión de una hipotética encerrona, acompañado de varios líderes europeos, mientras se rumorea sobre un posible acuerdo no publicitado entre Rusia y los Estados Unidos relativo a hipotéticas cesiones territoriales por parte de Ucrania. No ha sido, en cualquier caso, la única noticia de una jornada en la que las Fuerzas Armadas ucranianas han continuado contraatacando el saliente ruso hacia Dobropillia, en la que llegan noticias contradictorias del sector del Vovcha y en la que Serebrianske podría haber caído definitivamente en manos rusas.

Sin ti, este sitio no podría seguir funcionando. Ayúdanos mediante una pequeña donación a través del siguiente enlace:

Comenzamos hoy el informe por el plano estratégico-político, ya que tras la reunión entre Trump y Putin se produjo una llamada entre el norteamericano y Zelenski, a la que posteriormente se unieron otros líderes europeos, incluyendo von der Leyen.

Se ha rumoreado mucho, dicho lo anterior, sobre un posible acuerdo (no anunciado) entre el ruso y el estadounidense relativo a cesiones territoriales por parte ucraniana a cambio de un alto el fuego. Hay que entender, y así lo ha dicho, que Trump, por las razones recogidas en el informe de ayer y en otros precedentes, está más interesado en un acuerdo de paz como parte de otro mayor con Rusia, que en un alto el fuego que podría ser frágil y traicionero.

Como es lógico, desde Europa no se fían demasiado de que dicho acuerdo recoja los intereses de los aliados estadounidenses en el continente o de la propia Ucrania, de ahí que se tema que la visita el próximo lunes de Zelenski a los Estados Unidos pueda constituir una encerrona (con el recuerdo de la anterior reunión en la Casa Blanca en mente); de ahí también que varios líderes europeos (tras demostrar en la sería la enésima declaración conjunta en este sentido, su apoyo a Ucrania) valoren si viajar junto al ucraniano para ejercer presión sobre Trump.

En realidad y pese a lo espinoso del tema, la cuestión territorial sigue siendo secundaria, a pesar de que sea empleada por Rusia con descaro para dilatar el final de la guerra (lógico, pues es parte de sus objetivos y atisba la posibilidad de ganancias adicionales a bajo coste, en la mesa de negociaciones). Los puntos en disputa más relevantes para unos y otros son las ciudades gemelas de Sloviansk y Kramatorsk como epicentro del 25-30% de Donetsk que conserva Ucrania, pero incluso esa cesión, por dura e injusta que pueda resultar, podría ser aceptable para Kiev siempre que consiga lo que verdaderamente necesita: garantías de seguridad sólidas. A propósito de estas, Trump habría sugerido una suerte de Art.5 ad hoc, para una Ucrania fuera de la OTAN. Sin embargo, en primer lugar habría que saber cómo se articularía semejante propuesta, si sobre la base de una organización ex novo o mediante acuerdos bilaterales.

Por otra, y mucho más importante, si dichas garantías incluirían la obligación para los signatarios de acudir inmediatamente en defensa de Ucrania con todos los medios a su disposición en caso de ser atacada o si, por el contrario, volvemos a hablar de garantías difusas como las que se han ido viendo hasta ahora en los acuerdos de seguridad bilaterales. Esa, y no otra, es la verdadera cuestión, por mucha importancia que se esté dando al territorio, ya que unos miles de kilómetros cuadrados más o menos no van a marcar la diferencia en el futuro económico, demográfico o político de Ucrania, pero la amenaza constante de una posible nueva invasión sí que podría condicionar el mañana del país (particularmente en un escenario en el que Rusia va a seguir teniendo incentivos para lanzarse al ataque y tomar más porciones de Ucrania).

A partir de ahí, resta por saber, pues como hemos explicado la guerra de Ucrania sólo es una parte de una problemática mucho mayor, cuáles son los acuerdos o avances que se han producido entre estadounidenses y rusos y en qué dirección apuntan.

Es así, pues del nuevo equilibrio estratégico que se alcance entre ambas potencias -si es que se logra llegar a alguno satisfactorio- dependerá por una parte la arquitectura de seguridad en Europa, de la que son los actores principales (no decimos «arquitectura de seguridad de Europa» porque, por desgracia, los habitantes del continente, dada nuestra incapacidad para dotarnos de medios creíbles, estamos condenados a padecer, más que a protagonizar, los acuerdos alcanzados por terceros), pese a que potencias nucleares como Francia o Reino Unido y económicas como Alemania, también tengan una pequeña cuota de influencia a la hora de modelar las decisiones de Trump y su equipo.

Por otra, también, el grado de atención que los EEUU deban prestar al Viejo Continente, mientras siguen azuzando a sus socios para que se hagan cargo de una parcela mayor de su propia seguridad, de forma que tengan el mayor «ancho de banda» disponible para centrarse en China, que es en última instancia el actor que más preocupa en Washington; máxime dado el resultado que los norteamericanos habrán obtenido al final de este conflicto que no provocaron (esto es importante, pues ha supuesto una distracción notable poco deseada en la Casa Blanca, pese a que la retórica y la propaganda rusas siempre hagan referencia a este extremo), pero que han sabido capitalizar sobremanera.

Y es que, si atendemos a la situación general, a pesar del fortalecimiento de la industria de defensa rusa y el aumento de tamaño de sus FAS (cuyo alcance está por ver y dependerá de su evolución económica), son los Estados Unidos, con muchísima diferencia, el actor que más fortalecido sale de este conflicto, tras: 1) debilitar a un competidor importante a un coste mínimo; 2) implicarse lo mínimo posible, derivando en sus aliados el grueso de los costes del apoyo a Ucrania; 3) que Suecia y Finlandia abandonen su neutralidad, pasando a formar parte de la OTAN, mientras otros países como Austria se plantean movimientos similares; 4) que sus aliados europeos multipliquen el gasto en defensa y asuman hacerse cargo de una parte importante de su seguridad, sin que esto implique dejar de depender de los Estados Unidos para lo fundamental, esto es, la disuasión nuclear; 5) adentrarse firmemente en regiones antes controladas por Rusia, como Siria o el Cáucaso, tras la caída de Assad y el papel clave de EEUU en la paz entre Azerbaiyán y Armenia; 6) hacerse, por encima de los europeos, con el papel clave en la reconstrucción y la explotación de los recursos ucranianos, gracias al Acuerdo de Minerales.

Saltando ya al apartado militar, hay que decir que la jornada apenas ha dejado información referente a ataques a larga distancia por una u otra parte. Además, a la hora de redacción de este informe todavía no se había publicado la cifra oficial de vectores empleados por Rusia, que hace pública cada mañana el Estado Mayor Ucraniano.

A pesar de ello, hay informaciones que apuntan hacia bombarderos rusos contra Sloviansk y, particularmente, contra Dniprópetrovsk, en donde se habla del lanzamiento de un misil balístico. Además, se habrían empleado con profusión, una jornada más, las bombas planeadoras. En cuanto a las víctimas, la única de la que hemos tenido noticia es un civil herido tras un bombardeo en Tomyna Balka, en la región de Donetsk, lo que no quiere decir ni mucho menos que sea la única.

Del lado contrario, la noticia más relevante es la de un nuevo ataque ucraniano contra la red ferroviaria rusa en la región de Voronezh, concretamente en la localidad de Liski, resultando en al menos un impacto de dron.

Además de lo anterior, se ha registrado una explosión en una refinería de Volgogrado, que ha causado un importante incendio, como muestran las imágenes. Sin embargo, a diferencia de otras ocasiones se cree que podría tratarse de un accidente y no de un ataque ucraniano, extremo todavía por confirmar, aunque parece estar aceptado incluso por los proucranianos, mientras desde Rusia hablan prácticamente de una acción rutinaria.

En cuanto a los combates y los movimientos, mientras los campos ucranianos continúan llenándose de cables de fibra, como terrible recuerdo del empleo de miles de drones FPV filoguiados (el impacto ecológico está por valorar), toca comenzar por Sumy. Allí, las Fuerzas Armadas ucranianas habrían logrado retomar unos metros al norte de Varachyne, haciéndose con varias posiciones defensivas. La situación, en cualquier caso, es estable.

En el sector del Oskil, continúan dándose progresos rusos en el área de Borova, lo que en última instancia complica un punto más la situación de Kupiansk y de la presencia ucraniana al este de un río que podría terminar siendo la línea de demarcación entre ambos países, si llega a haber un alto el fuego.

El siguiente punto de interés lo encontramos en el sector de Siversk, ya que hay fuentes que apuntan (aunque no es la primera vez), a la caída definitiva de Serebryanske en poder ruso, existiendo testimonios gráficos de la presencia de infantes de éste país en el centro de la localidad. A este respecto, cabe decir que vistos los avances de los últimos tiempos en los bosques al sur de Kreminna, o en otras dirección como hacia Limán, hay más motivos que anteriormente para creer que podría ser la definitiva.

En dirección a Dobropillia, la situación ha mejorado notablemente para las AFU, logrando con su contraofensiva expulsar a las tropas rusas de buena parte de los puntos en los que se habían instalado durante la semana, aunque sin cortar el saliente de raíz. Ahora bien, el esfuerzo extraordinario que están haciendo los ucranianos, como hemos venido diciendo, podría terminar por jugar a favor de una Rusia que sigue dilatando el alto el fuego, consciente de las dificultades de su enemigo, particularmente en términos de personal.

En cualquier caso, por ahora las unidades ucranianas desplegadas en la zona están rindiendo bien, retomando aldeas, haciendo prisioneros y causando bajas a unos rusos que siguen confiando en medios muy baratos y fiables (como las motocicletas) y en la carne de cañón con fuerte apoyo aéreo gracias a las FABs para sus ataques. No es de extrañar que en los últimos tiempos se hable de la instalación de cables de acero en los caminos, con el fin de decapitar a los motoristas rusos, a la espera de que se generalice el empleo de minas antipersona, ya que las minas contracarro son menos sensibles y podría no detonar por el peso de una motocicleta.

Mientras tanto, además de lo anterior, las AFU habrían conseguido frenar también los avances rusos en Rondinske, lo que es una buena noticia para los defensores de Pokrovsk y Myrhorad y se siguen produciendo enfrentamientos al suroeste de la primera de estas localidades.

En el sector del Vovcha, las informaciones son muy dispares y contradictorias. Por un lado, se habla de contraataques ucranianos hacia la orilla oriental de este río, en la zona del recodo. Por otro, se habla de que son los rusos quienes siguen avanzando, tomando Okelsandrohrad y completando en la práctica la toma de todo el territorio conformado por el recodo del río, tras hacerse con Iskra.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Un día más, debemos hablar de la cumbre entre los presidentes Trump y Putin, dado que ahora, pasadas apenas 24 horas desde el encuentro en Anchorage, se han comenzado a difundir detalles de la conversación entre los líderes. Además, tal y como podía preverse, durante la jornada ha vuelto a haber contactos al más alto nivel entre EE. UU., Ucrania y los líderes europeos de cara a analizar los resultados de la cumbre, coordinar posiciones y acordar los próximos pasos.

Como comentaba el propio Trump al finalizar la cumbre en Alaska, “dentro de un rato” llamaré a Zelenski y a los líderes europeos que considere oportuno y así ha sido. El día comenzaba en Europa con una llamada de casi una hora Trump a Zelenski para informarle de los resultados a la que posteriormente se han unido varios líderes europeos, incluido “el muy respetado” secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

Lo más importante del mensaje de Trump al respecto, compartido en redes sociales, es precisamente que “todos coincidieron [EE. UU., Ucrania y líderes europeos] en que la mejor manera de poner fin a la terrible guerra entre Rusia y Ucrania es llegar directamente a un Acuerdo de Paz, que pondría fin a la guerra, y no a un simple Acuerdo de Alto el Fuego, que a menudo no se sostiene”.

Durante la reunión, Zelenski destacó que Ucrania está dispuesta a trabajar “lo más productivamente posible por el bien de una paz verdadera”, así como que apoya la propuesta de una reunión trilateral, dado que “los temas más importantes y sensibles solo pueden discutirse a nivel de líderes, y ese formato es adecuado para esto”. Además, ha recordado que es “importante que los europeos estén involucrados en cada etapa para garantizar garantías de seguridad fiables junto con Estados Unidos”.

Igualmente, el líder ucraniano le ha dicho a Trump que “las sanciones deben fortalecerse si no hay una reunión trilateral o si Rusia intenta evadir un fin honesto a la guerra”, así como que “todos los asuntos importantes para Ucrania deben discutirse con la participación de Ucrania, y ningún asunto, en particular los territoriales, pueden decidirse sin Ucrania”.

Al mismo tiempo, Zelenski ha insistido en redes sociales en que Rusia rechaza numerosos llamamientos para un alto el fuego y “aún no ha decidido cuándo cesará la violencia”, algo que según él complica la situación.

Aunque oficialmente ninguno de los líderes ha dado detalles de la conversación entre Trump y Putin, o de lo discutido entre estadounidenses y europeos, más allá de la rueda de prensa en Alaska o el tuit de Trump, lo cierto es que los medios están empezando a difundir noticias al respecto, incluidas aquellas sobre el “olvido accidental” de funcionarios estadounidenses de documentación en un hotel de Alaska.

Según AFP, AP y Reuters, el presidente Trump estaría apoyando una propuesta rusa para tomar el control total del Donbás y congelar el frente en las regiones de Jersón y Zaporiyia. Según el New York Times, altos funcionarios europeos también afirman que Trump apoya el plan de Putin de “poner fin a la guerra en Ucrania cediendo los territorios restantes a los invasores rusos, en lugar de intentar un alto el fuego”, así como que el líder ruso insistió en garantías respecto del reconocimiento del ruso en Ucrania y la protección de las iglesias ortodoxas. Por otro lado, según Financial Times, Putin le dijo a Trump que estaba dispuesto “a congelar el resto del frente si se acata su principal demanda”; algo que el líder estadounidense habría trasladado personalmente a Zelenski y los líderes europeos en su llamada. Sin embargo, según Reuters, Zelenski ha rechazado cualquier concesión territorial.

Sobre las garantías de seguridad también se ha comentado durante la jornada y así ha sido confirmado, entre otros, por el presidente Zelenski, por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y las diversas declaraciones conjuntas del día, ya que EE. UU. estaría dispuesto a concederlas. Más concretamente, según los medios, Washington habría ofrecido a Kiev “garantías de seguridad” inspiradas en las de la OTAN, pero sin contemplar la adhesión a la Alianza.

En el caso de los europeos, los involucrados en las conversaciones han emitido una declaración conjunta y que ha sido firmada, por tanto, por la presidenta de la Comisión Ursula Von der Leyen, el presidente del Consejo Antonio Costa, y los líderes de Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Finlandia y Polonia. En esta nueva declaración reiteran una vez más su apoyo a Ucrania, incluyendo mantener la presión sobre Rusia a través de sanciones, así como a los esfuerzos de paz del presidente Trump, incluido trabajar conjuntamente para lograr una cumbre trilateral.

Además, subrayan que tiene claro que Ucrania debe contar con garantías de seguridad sólidas y celebran la declaración de Trump de que EE. UU. está dispuesto a ofrecerlas también, pero también hacen hincapié en que “No deben se deben imponer limitaciones a las fuerzas armadas de Ucrania ni a su cooperación con terceros países” y que “Rusia no puede tener poder de veto contra la adhesión de Ucrania a la UE y la OTAN”. Sobre la cuestión territorial, los líderes europeos siguen defendiendo que “Ucrania tomará decisiones sobre su territorio” y que “las fronteras internacionales no deben modificarse por la fuerza”.

En cuanto a los próximos pasos, los líderes de Francia, Reino Unido y Alemania mantendrán una reunión con la “coalición de voluntarios” el domingo a las 15:00 para preparar las próximas etapas de las conversaciones de paz.

Seguidamente, se espera que el presidente Zelenski viaje hasta Washington el lunes 18 de agosto para reunirse con Trump. Esta será, además, la primera vez que Zelenski vuelva a la Casa Blanca desde su fatídico encuentro con el líder estadounidense y su equipo a finales de febrero. Sin embargo, hay rumores acerca de que en esta ocasión Zelenski podría no ir solo y que le acompañen los líderes de Francia, Alemania y Reino Unido.

Posteriormente y como enfatizaba Trump, si esta reunión va bien, trabajarán para mantener la cumbre trilateral entre EE. UU., Ucrania y Rusia. Según el canciller Merz, la fecha y el lugar están por determinar, aunque han propuesto que sea en Europa.

Esta no ha sido, además, la única declaración del día, ya que los países nórdicos y bálticos han decidido una vez más emitir la suya en el marco del Nordic-Baltic Eight aunando a países como Islandia y Noruega que no forman parte de la UE. En esta, reafirman su firme apoyo a Ucrania y destacan que la experiencia demuestra que “no se puede confiar en Putin” y que “En última instancia, es responsabilidad de Rusia poner fin a sus flagrantes violaciones del derecho internacional”. Asimismo, denuncian que “la agresión y las ambiciones imperialistas de Rusia son las causas fundamentales de esta guerra”.

Igualmente, en línea con la declaración anteriormente mencionada de los líderes europeos, reiteran que “no se deben imponer limitaciones a las fuerzas armadas de Ucrania ni a su cooperación con otros países”, así como que “Rusia no tiene derecho a veto sobre la vía de adhesión de Ucrania a la UE y la OTAN”.

Continuando con declaraciones, a diferencia de la presidenta Von der Leyen, así como de otros líderes que han preferido ser cautelosos en lo que concierne a sus palabras en público, este no ha sido el caso ni de la alta representante y vicepresidenta de la Comisión, Kaja Kallas, ni del comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius.

De esta forma, cuando todos los involucrados en las conversaciones han decidido hacer declaraciones mínimas o, incluso ninguna, para prevenir cualquier tipo de obstáculo adicional y/o malentendido, hay otros como Kallas o Kubilius, y especialmente este último, de echar más leña al fuego a través de redes sociales en lugar de mantener la compostura cuando se están llevando a cabo negociaciones al más alto nivel.

Cambiando de tercio, es obligado mencionar que en las declaraciones mencionadas se exige que Rusia devuelva urgentemente a los niños ucranianos secuestrados de los territorios ocupados, pero no han sido los únicos en tocar este asunto. De esta forma, hemos visto cómo la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, se involucra directamente por primera vez en las conversaciones de paz. Algo que ha hecho nada más y nada menos escribiendo una “carta de paz” a Vladímir Putin que su marido, el presidente Trump le hizo llegar en mano en Alaska y que el líder ruso leyó de inmediato.

En cuanto a su contenido, la propia Melania Trump lo ha difundido ella en X a raíz de una publicación de Fox News. En particular, la primera dama le traslada al líder ruso que “es hora” de proteger a los niños y a las generaciones futuras en todo el mundo, haciendo hincapié en que “como padres, es nuestro deber alimentar la esperanza de la próxima generación”, mientras que “como líderes, la responsabilidad de sustentar a nuestros hijos va más allá de la comodidad de unos pocos”. En esta línea, continúa diciendo que “sin duda, debemos esforzarnos por crear un mundo digno para todos, para que cada alma pueda despertar en paz y para que el futuro esté perfectamente protegido”. Así, añade: “Un concepto simple pero profundo, Sr. Putin, como estoy seguro de que estará de acuerdo, es que los descendientes de cada generación comienzan sus vidas con una pureza, una inocencia que está por encima de la geografía, el gobierno y la ideología”.

Dicho esto, la primera dama concluía su carta con el siguiente mensaje: “Al proteger la inocencia de estos niños, no solo servirá a Rusia; servirá a la humanidad. Una idea tan audaz trasciende toda división humana, y usted, Sr. Putin, está capacitado para implementar esta visión de un plumazo hoy”.

Para concluir, desde Rusia mientras tanto el presidente Putin ha comparecido de nuevo ante los medios y ha declarado que “Hacía mucho tiempo que no manteníamos negociaciones directas de este tipo a este nivel”, añadiendo que tuvieron la oportunidad de reiterar su postura con calma y detalle. Además, el líder ruso ha reiterado que la conversación con Trump fue “muy franca, sustancial y, en mi opinión, nos acerca a las decisiones necesarias”.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *