Guerra de Ucrania – Día 1267

El mundo contiene el aliento, en vísperas de la reunión entre Trump y Putin en Alaska y mientras el Ejército ruso busca dar un golpe de efecto sobre el terreno, que las Fuerzas Armadas ucranianas intentan contener a toda costa. Así las cosas, con la llegada de unidades de refuerzo, los ucranianos habrían logrado frenar los avances rusos en dirección a Dobropillia, mientras estos últimos canalizan sus esfuerzos hacia la T-0515, buscando rodear desde el norte Myrhorad y Pokrovsk, para presentar así a Trump una situación en el frente muy desfavorable para Ucrania. Todo ello mientras se especula con una nueva prueba de un arma de tercer ataque, que serviría también a los intereses rusos, al ofrecer respaldo estratégico a la situación sobre el terreno. En definitiva, Rusia trata de llegar a Anchorage en una situación en la que pueda arrancar compromisos de cesiones territoriales y no integración en la OTAN a cambio de un alto el fuego, que es el objetivo prioritario de un Trump que llega también con su propia agenda, sin que esté claro hasta qué punto sus aliados europeos o Zelenski serán capaces de influir sobre ella.

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Nuevamente, la última jornada de guerra en Ucrania apenas ha dejado noticias relativas a ataques rusos a larga distancia contra el interior de este país. Se ha reportado al menos una explosión en Zaporiyia y otra en Járkov, sí, pero nada parecido a las grandes oleadas del pasado mes de julio, por el momento. Todo lo cual, hace sospechar, que Rusia está concentrando medios para incrementar sustancialmente la presión después (o durante) la reunión entre Putin y Trump (en función de los avances y el resultado). Una cumbre para la que apenas faltan unas horas y en la que el estadounidense ya ha dicho que va a perseguir un alto el fuego, dejando la negociación de los detalles para un momento posterior, ya con la participación de Ucrania.

Por de pronto, en relación con esto, ya se ha anunciado la intención, por parte rusa, de producir hasta 79.000 drones de la familia Shahed a lo largo de este año, 40.000 de ellos del tipo Geran-2, en lo que es una clara búsqueda del aplastamiento ucraniano, pero también una preparación para «el día después» que es un terrible presagio para la UE (en varias ocasiones hemos hablado de la dificultad que tenemos los europeos para enfrentar la disuasión estratégica subnuclear rusa, y es algo que conocen de sobra). Por fortuna no ocurre lo mismo con algunos tipos de misiles, cuya tasa de producción no es suficiente más que para cubrir las necesidades inmediatas del campo de batalla, lo que impide la acumulación.

Hablando de disuasión, en las últimas horas se ha hablado también sobre una posible prueba, en cuestión de horas o días, de un misil de crucero de propulsión nuclear por parte rusa, el famoso Burevestnik. Un arma de la que se ha hablado en varias ocasiones en estos informes y que junto a otras como el Status-6 está llamada, si es que termina por demostrarse viable (que no es tan sencillo), a constituir el arsenal de tercer ataque ruso, fundamental para el Kremlin en un momento en el que la disuasión nuclear tradicional (basada en la capacidad de segundo ataque) está más en entredicho que nunca por las mejoras en furtividad, precisión y efectividad de las armas, los vectores y las plataformas estadounidenses.

Prueba que no llega por casualidad, sino que contribuiría junto a la acción de estos últimos días en dirección a Dobropillia a presionar a la Administración Trump, intentando por una parte demostrar (siguiendo con la retórica tradicional del Kremlin) la inutilidad de la continuación del esfuerzo bélico y, por otra, la imposibilidad de torcer la voluntad rusa gracias a la superioridad convencional y estratégica de Estados Unidos y la OTAN, dadas las nuevas herramientas destinadas a retener el control de la escalada. Todo lo cual, si se analiza a fondo, tiene mucho más de boutade que de realidad, pues ni las armas de tercer ataque son fiables o están operativas, por una parte, ni Rusia constituiría un rival imposible de derrotar (incluso en el campo de batalla), de mediar la unidad, la voluntad y el propósito común necesarios.

Ahora bien, como quiera que nada de esto es así, y aunque Trump parece haber escuchado y hecho suyas algunas de las preocupaciones de los líderes europeos, es probable que a Putin le baste con los fuegos de artificio y la prestidigitación (decimos esto porque, pese a todo, sigue sin atisbarse un colapso ucraniano a gran escala a corto plazo) para obtener en la mesa de negociaciones lo que, si bien podría llegar a alcanzar en el campo de batalla, supondría probablemente un coste desproporcionado para Rusia (y no sólo militar, sino también en términos económicos, dada la evolución de sus cuentas nacionales e indicadores), algo que pretende evitar. De ahí que algunos desconfíen de esa reunión a puerta cerrada entre estadounidenses y rusos.

En cualquier caso, como explicábamos ayer, y a la espera de lo que pase el día 15 en Anchorage y de las ulteriores cumbres (se rumorea que pueda producirse la esperada reunión a tres bandas en cuestión de semanas), Ucrania parece condenada, pese a la retórica y las peticiones a sus aliados sobre una «Paz justa», a ceder territorios para poner fin a una guerra en la que alcanzó su punto óptimo en otoño de 2022 y que, desde entonces, especialmente con batallas como las de Bakhmut y Avdíivka o intentonas como la de Kursk, no ha hecho más que ir evolucionando en contra de sus intereses al hacerse más y más palpable la disparidad entre ambos países, que la ayuda exterior a Ucrania, mermada, ya no compensa.

El resultado del enfrentamiento, no obstante, no tendrá tanto que ver con unas pérdidas territoriales que muchos (incluyendo ucranianos) llevan tiempo descontando, sino con las garantías de seguridad y la posibilidad futura de integrarse en la UE y, quien sabe si a medio o largo plazo, en la OTAN. Y es que ya hemos dicho en varias ocasiones que, en vista de la situación y las declaraciones, la «paz» apunta, al menos por ahora, más a una suerte de Minsk III que a una solución definitiva de los problemas de fondo entre Occidente y Rusia. Todo lo cual implicaría la posibilidad de inestabilidad estratégica crónica, de que algunos acuerdos queden en papel mojado y, también, de nuevos brotes de violencia en el futuro, si las negociaciones entre EEUU y Rusia no solucionan todos y cada uno de los flecos pendientes).

Después de este pequeño impasse, retomamos el tema de los ataques contra el interior del territorio enemigo, ya que a los lanzamientos de drones Shahed (no hay cifras oficiales todavía de la pasada jornada, pero sí datos oficiosos), se suman por parte rusa el de un buen número de bombas planeadoras; ingenios que han dejado víctimas civiles en puntos como Kishvarivka, en donde ha fallecido una persona. El uso intensivo de estos ingenios, además, junto a la cercanía de los combates, ha forzado al Gobierno ucraniano a decretar la evacuación de un buen número de localidades en el entorno de Dobropillia. Por último, los ataques con drones tácticos han dejado dos muertos en la región de Jersón, tras ser alcanzado el vehículo en el que viajaban.

Los ucranianos, por su parte, han lanzado un ataque exitoso contra una refinería rusa de la empresa Lukoil ubicada en Volgogrado, que ha provocado un importante incendio, como puede verse sobre estas líneas. Además, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania ha confirmado recientemente el lanzamiento de un ataque nocturno contra la estación de bombeo de petróleo Unecha, involucrada en el suministro de combustible a las fuerzas armadas rusas.

En cuanto a los combates y los movimientos, la última jornada nos deja escasas novedades. Sucede que, aunque se hayan producido combates en otros puntos del frente, la atención de todo el mundo permanece fija en un espacio muy estrecho, obviando la mayoría de los mappers lo ocurrido más allá del triángulo Toretsk-Dobropillia-Pokrovsk.

Así las cosas, aunque hay alguna referencia a enfrentamientos e incluso pequeños avances ucranianos en puntos como Vovchansk, o incluso en las islas del río Dniéper (escenario secundario al que posiblemente Ucrania nunca debiera haber dedicado tantos recursos) y, por supuesto, en dirección a Limán, la mayor parte de las informaciones tienen que ver con el famoso «conejito», como se llama al saliente ruso por su característica forma, en lo que ya casi se ha convertido en un meme.

Dicho esto, además de en los puntos citados, ucranianos y rusos luchan también en dirección a Konstyantynivka, por ejemplo al suroeste de Chassiv Yar, en donde habrían logrado avanzar en paralelo a la T0504, llegando más allá de Predtechyne, hasta las afueras de la propia Konstyantynivka. Además, se están librando intensos combates e intercambios en puntos al oeste de Toretsk, en donde los rusos siguen tratando de expulsar a las AFU del sur de las masas de agua entre Yablunivka y Kleban-Byk.

En cuanto a la penetración en dirección a Dobropillia, que para algunos comentaristas adelanta la pérdida de Pokrovsk y Myrhorad, más que cualquier otra cosa, pues la propia Dobropillia no estaría a corto plazo en los planes rusos. Una penetración que habría sido posible por la porosidad de las líneas ucranianas dada la falta de infantes, el empleo masivo de bombas planeadoras (ver hilo adjunto sobre estas líneas) por parte rusa en un área de apenas 50 kilómetros cuadrados y, como consecuencia, por la capacidad rusa de incidir localmente sobre el sistema Delta al afectar sobremanera a los operadores de drones, como sugiere algún analista.

Así las cosas, tras los avances recientes en dirección a Dobropillia y la llegada de unidades de refuerzo ucranianas como la brigada Azov, que habrían logrado contener con éxito a la infantería rusa en dirección norte, está ocurriendo lo que adelantábamos ayer, y es que los rusos están dirigiendo su esfuerzo hacia otras direcciones, buscando en este caso rodear desde el norte Myrhorad y Pokrovsk, algo en lo que habrían progresado mediante sus DRGs y con la vista puesta en Rodinske, que algunos dan casi por tomado y en la más lejana Vasylivka, cortando físicamente la T0515 y dejando como única vía de abastecimiento a las dos ciudades asediadas la M-30. Todo ello mientras desde el suroeste de Pokrovsk siguen también presionando, para llegar a partes céntricas de esta ciudad, que podría llegar a caer en cuestión de semanas, de no lograrse un alto el fuego.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

A nivel internacional, la de hoy era una jornada de expectación a nivel diplomático, pues estaban programadas varias reuniones secuenciadas entre los líderes de Estados Unidos, Ucrania, varios países europeos, la UE y la OTAN para coordinar posiciones de cara a la cumbre entre los presidentes Trump y Putin en Alaska el 15 de agosto.

Debido a la importancia de las reuniones, el presidente Zelenski se ha trasladado hasta Berlín para asistir a todas ellas -en formato online- con el canciller alemán, Friedrich Merz; principal promotor y organizador de los encuentros de la jornada.

En cuanto a la coreografía prevista para el día, en primer lugar, ha tenido lugar una reunión entre los líderes de Ucrania, Alemania, Francia, Reino Unido, Finlandia, Polonia e Italia, así como los presidentes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo y el secretario general de la OTAN. Posteriormente, los líderes europeos y el presidente Zelenski se verían con el presidente Trump y el vicepresidente Vance. Por último, una reunión de la “Coalición de Voluntarios” con Alemania, Reino Unido y Francia como anfitriones.

Por otro lado, según Zelenski la conversación con Trump y los líderes europeos ha sido “larga, productiva y positiva”, destacando que “hoy fue muy importante escuchar que Ucrania, toda Europa y Estados Unidos siguen un rumbo común”. Esto se resumiría en que, coinciden en que las “matanzas” deben cesar de inmediato, la diplomacia sobre Ucrania y Europa debe llevarse a cabo conjuntamente con Ucrania y Europa, y la seguridad debe contar con garantías sólidas. Además, Zelenski añadía que “presionar a Rusia funciona”.

De este modo, el líder ucraniano ha identificado cinco principios conjuntos acordados por los líderes europeos:

  1. Todo lo relacionado con Ucrania debe discutirse con Ucrania.
  2. En primer lugar, debe haber un alto el fuego.
  3. Debe haber garantías de seguridad verdaderamente fiables.
  4. Rusia no puede tener poder de veto sobre las perspectivas de Ucrania en Europa y la OTAN.
  5. Las conversaciones de paz deben combinarse con la presión adecuada sobre Rusia.

Otros como el presidente francés Emmanuel Macron han resumido las prioridades de los aliados en:

  1. Nada sobre Ucrania debe decidirse sin los ucranianos.
  2. El alto el fuego es un requisito esencial para cualquier negociación.
  3. Estas negociaciones deben conducir a una paz sólida y duradera, con garantías de seguridad, que asegure la soberanía de Ucrania y la estabilidad del continente.

Además, Macron añadía que todos están de acuerdo en que “hasta que se logre un alto el fuego y una paz duradera, nuestro apoyo a Ucrania seguirá siendo inquebrantable”.

En cuanto a las garantías de seguridad, han sido el presidente Zelenski y el líder galo quien ha revelado que Estados Unidos está dispuesto a proporcionar garantías de seguridad a Ucrania una vez que se establezca la paz. Eso sí, la membresía de Ucrania a la OTAN no está sobre la mesa como una posible garantía tal y como ha reiterado en diversas ocasiones la administración Trump.

Por su parte, el presidente Trump al preguntarle un periodista sobre si Putin enfrentaría consecuencias si no acepta poner fin a la guerra tras la reunión del viernes, respondió que “habrá consecuencias muy graves”. Sin embargo, se negó a ofrecer más detalles.

Asimismo, según funcionarios, durante la reunión se discutió la posible implementación de sanciones adicionales contra Rusia y, en particular, sanciones secundarias contra China por ser uno de los principales compradores de petróleo ruso, si la reunión no ofrece resultados positivos. Sin embargo, Trump no se comprometió a nada.

Igualmente, es relevante es el hecho de el objetivo de Trump en Anchorage sea el de lograr un alto el fuego y, según comentaba el canciller alemán, “Si no hay movimiento por parte de Rusia, Estados Unidos y nosotros [Europa] debemos presionar más a Rusia. El presidente Trump conoce esta postura y está de acuerdo en gran medida con ella”.

Además, Macron ha confirmado -así como otros funcionarios familiarizados con las conversaciones- que Trump ha “expresado muy claramente” a los líderes europeos que “la cuestión territorial relacionada con Ucrania no puede y no será negociada por nadie más que el presidente ucraniano”. Por tanto y según funcionarios, los europeos no parecen, a priori, tener la impresión de que Trump considerará ninguna propuesta rusa que implique control sobre territorio ucraniano a cambio de un alto el fuego.

Por otro lado, según The Telegraph, Trump tendría previsto presentar a Putin un paquete de propuestas económicas para incentivar la voluntad del Kremlin a aceptar un alto el fuego. Entre otros, podría ofrecer el acceso a tierras raras en territorios ucranianos temporalmente ocupados por las tropas rusas.

Tras estas dos reuniones principales, tuvo lugar la sexta reunión “Coalición de Voluntarios” para la seguridad de Ucrania con la presencia del presidente Zelenski, el presidente Trump y el vicepresidente Vance. Además, en esta última reunión de la jornada tomaron parte otros líderes no involucrados en las conversaciones anteriores de la jornada. Tal es el caso, por ejemplo, de Turquía, del presidente de España, Pedro Sánchez, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, o el primer ministro de Países Bajos, Dick Schoof.

Al finalizar la reunión, Zelenski ha agradecido a los socios la postura compartida consistente en que “el camino hacia la paz no puede determinarse sin Ucrania, y las negociaciones solo pueden dar resultados si se desarrollan bajo un alto el fuego”. Además, el líder ucraniano ha instado a los socios a financiar la producción de drones ucranianos y a unirse al nuevo instrumento PURL de la OTAN.

A colación de PURL, es obligado destacar que uno de los principales resultados de la visita de Zelenski a Berlín ha sido el anuncio relativo a que Alemania financiará uno de los próximos paquetes de asistencia militar por importe de 500 millones de dólares en el marco de la nueva iniciativa Lista de Requisitos Prioritarios de Ucrania (PURL) entre la OTAN y Estados Unidos. El hecho de que el paquete se haya anunciado en este momento ha sido definido “vital” por Ucrania, considerando que Alemania ha demostrado una vez más la unidad de Europa.

En cuanto a próximos pasos, han acordado seguir trabajando y alineando posiciones. Además, hay medios rusos y ucranianos refiriéndose al medio estadounidense CBS News para afirmar que este último ha reportado que la administración Trump está buscando una sede para la cumbre trilateral con Putin y Zelenski que tendría lugar la semana que viene. Algo que CBS no ha afirmado en esos términos. No obstante, esta información, por el momento no se ha confirmado, ya que será uno de los posibles resultados positivos de la reunión entre Trump y Putin. Lo único que se sabe por el momento es que Trump sí ha propuesto una llamada con Ucrania y los líderes europeos tras la cumbre con Putin.

Sin embargo, aunque la cumbre Trump-Putin sea la prioridad en estos momentos, eso no significa que no se estén preparando otras reuniones de alto nivel. Más concretamente, el ministro de Defensa de Ucrania, Denys Shmyhal, y su homólogo británico, John Healey, han discutido los preparativos para la próxima reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania o Ramstein que tendrá lugar en septiembre. No obstante, la fecha aún no se ha hecho pública.

Antes de pasar a otras cuestiones, hay que trasladarse hasta Estados Unidos, pues el Departamento del Tesoro ha suspendido temporalmente las sanciones a las transacciones rusas necesarias para poder organizar la reunión en Alaska. La suspensión, no obstante, expirará el 20 de agosto y no implica en ningún caso la liberación de bienes bloqueados o congelados.

Recopilando otros contactos de la jornada, Shmyhal y Healey han discutido sobre el desarrollo de la producción conjunta y la implementación de proyectos bilaterales en la industria de defensa, si bien Ucrania espera que el Reino Unido desempeñe un rol importante en el marco de la nueva iniciativa PURL.

No obstante, no ha sido la única conversación relevante que ha mantenido Shmyhal pues ha llamado a su homólogo polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, para discutir sobre el desarrollo de la producción conjunta tanto en Ucrania como en Polonia, así como las posibilidades de cooperar a través de la iniciativa de préstamos SAFE de la UE. De hecho, Polonia se espera que solicite formalmente en torno a 45.000 millones del total de 150.000.

Además, el ministro ucraniano ha conversado con el director general de Rheinmetall, Armin Papperger, sobre el desarrollo de proyectos conjuntos en Ucrania y, en particular sobre la construcción de una fábrica para la producción de proyectiles de artillería.

El ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, por su parte, ha conversado con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, sobre los avances diplomáticos y coordinaron los esfuerzos para impulsar la paz mediante la fuerza, defendiendo en cualquier caso que un alto el fuego total es un paso fundamental en este camino. Además, Sybiha ha agradecido el firme apoyo de Francia para restablecer una paz justa y la estabilidad en Europa, aunque también ha ido dando las gracias al resto de sus homólogos en X por el apoyo mostrado estos últimos días. 

Pasando al plano humanitario y para concluir, según la misión de Observación de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania, la cifra de víctimas civiles en Ucrania en julio de 2022 fue la más alta desde mayo de 2022. En particular, 286 ucranianos perdieron la vida mientras que 1.388 resultaron heridos por los ataques rusos. A la luz de estos datos, desde el Ministerio de Exteriores ucraniano insisten una vez más en que la rendición de cuentas por estos crímenes de guerra “es inevitable”, así como que “un alto el fuego inmediato e incondicional es el primer paso para detener el terrorismo de Rusia”.


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