Guerra de Ucrania – Día 1265

La última jornada ha servido para constatar, de forma muy evidente, la debilidad de unas Fuerzas Armadas ucranianas que difícilmente sufrirán un colapso estratégico, pero que sí están cediendo a nivel operacional en dirección a Sloviansk y Kramatorsk, Konstyantynivka y Myrhorad/Pokrovsk. Una situación muy difícil de revertir, pues es consecuencia directa de la superioridad numérica rusa tanto en el aspecto humano como en el material, pero también de la desorganización ucraniana y la inadecuación de un mando y unas tácticas que no han sabido adaptarse a los cambios introducidos por Rusia en el campo de batalla, como el empleo de grupos móviles que ignoran (asumiendo enormes costes) los puntos defensivos establecidos por las AFU, dispersos y mal dotados en cuanto a personal. No ha sido en cualquier caso la única noticia de un día en el que Trump ha mostrado su descontento con los últimos comentarios de Zelenski y su negativa a ceder territorio, en la que Vance ha dicho que Europa deberá asumir un papel más importante en la guerra de Ucrania y en la que se ha sabido que en cuestión de horas varios líderes europeos se reunirán con el presidente norteamericano en preparación de la cumbre de Alaska, en la que este último se verá con Putin.

Sin ti, este sitio no podría seguir funcionando. Ayúdanos mediante una pequeña donación a través del siguiente enlace:

Durante la última jornada, las Fuerzas Armadas rusas habrían lanzado hasta 52 drones y misiles (incluyendo 4 misiles balísticos Iskander-M) contra Ucrania, de los que el Estado Mayor de este país asegura que sus defensas aéreas habrían destruido o neutralizado 36 de los drones y ningún misil.

Pese a ello, algunos de los vectores habrían alcanzado puntos del país como Chernígov, desde donde se ha venido hablando de un ataque con misiles balísticos, sin que se conozcan a esta hora las consecuencias exactas. Además, también se ha hablado de daños en la infraestructura encargada de monitorizar la situación de la central nuclear de Zaporiyia. En cualquier caso, el número de lanzamiento de drones Shahed y demás vectores de largo alcance ha sido limitado en esta ocasión, totalizando

A lo anterior hay que sumar los numerosos daños causados por las bombas planeadoras rusas, que han sido empleadas una vez más con profusión contra la retaguardia ucraniana, dejando cinco heridos y un muerto en Pokrovsk y otro muerto y seis heridos más en Kramatorsk. Y, por último, los ataques con drones tácticos tipo FPV, que han dejado por ejemplo seis heridos en Nikopol.

En cuanto a Ucrania, sus ataques con drones de largo alcance han seguido adelante, con un saldo de un muerto y dos heridos en la región rusa de Nizhny Novgorod, según el gobernador de la misma. Una campaña que sigue centrada tanto el el sector de los hidrocarburos, buscando afectar a una economía rusa que continúa desacelerándose (el ataque de ayer contra la refinería de Rosneft en Saratov ha logrado detener temporalmente la producción de una instalación que gestiona 140.000 barriles de crudo al día), como en la industria militar rusa.

Para ello, en esta ocasión han lanzado drones contra la empresa JSC Monocrystal, situada en la localidad rusa de Stavropol y que produce zafiro sintético para numerosas industrias de alta tecnología, incluido el sector de defensa. Las fuentes rusas han hablado, en relación con esto, de actividad antiaérea en Stavropol y Nevinnomyssk, mientras se está a la espera de una evaluación de daños en la citada fábrica.

Sobre la línea de frente, mientras los ucranianos intentan frenar a la infantería rusa mediante drones y artillería, se siguen concentrando en atacar objetivos de alto valor, como puestos de mando. En las últimas horas, de hecho, han anunciado la destrucción del correspondiente a la 85ª brigada motorizada independiente del Ejército ruso, en una acción que habría costado la vida al comandante de la misma y a otras cinco personas.

Lo más significativo del día, sin embargo, tiene que ver con la forma en la que se están manifestando las carencias ucranianas, en un contexto de guerra de desgaste que como hemos advertido en muchas ocasiones es, por definición, no lineal y que, aunque sigue sin apuntar en ningún caso a un colapso a nivel estratégico de las AFU (aunque el colapso podría producirse a nivel político, viéndose obligada Ucrania a ceder territorios como explicamos ayer, antes de que Rusia llegue a tomarlos y a plantearse objetivos más ambiciosos), comienza a dejar importantes cambios a nivel operacional que afectarían a Sloviansk y Kramatorsk, Konstyantynivka y Myrhorad/Pokrovsk, tras una ruptura que ya se adivinaba ayer, pero que hoy se habría confirmado, en dirección a Dobropillia.

Comenzamos, advertido esto, con el repaso a los combates y los movimientos, iniciando nuestro análisis en esta ocasión en el sector de Sumy/Kursk, ya que una acción ucraniana en dirección a Varachyne y Yablunivka habría permitido a las AFU ganar algunos metros de terreno en esta zona, entre fuertes bombardeos rusos.

Además de esto, en Chassiv Yar cabe citar algunos avances adicionales rusos en dirección a Markove y Novomarkove, al norte, en dirección a Kramatorsk, si bien resulta difícil que puedan intentar una ruptura por aquí en los próximos días, ya que el terreno no es propicio y las defensas ucranianas en la zona son fuertes.

Siguiendo con Chassiv Yar, pero también con Toretsk, ya en dirección a Konstyantynivka, tenemos que el Ejército ruso ha seguido presionando tanto al norte de esta última localidad, como en Yablunivka, por el momento sin cambios.

Pasamos ahora a analizar lo más importante del día, que es lo ocurrido en dirección a Dobropillia, por sus potenciales consecuencias. En este caso, lo que tenemos es una ruptura lograda por la infantería rusa, que ya no intenta luchar como hemos venido explicando por tomar una a una las posiciones defensivas rusas, sino que aprovechando la falta de densidad en las mismas y su separación, se cuela entre ellas para superarlas y hacerse fuerte en puntos de la retaguardia inmediata, desorganizando a los defensores que, a nivel táctico, se ven una y otra vez en riesgo de quedar aislados. Un proceder que es posible tanto por la falta de un número adecuado de defensores, como por problemas relacionados con el proceder de los mandos ucranianos, pero también por la superioridad humana y material rusa y la disponibilidad de un número ingente de drones tácticos filoguiados y no filoguiados y de bombas planeadoras.

En total, el Ejército ruso habría tomado en cuestión de horas alrededor de 50 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano cortando físicamente la autovía Dobropillia-Kramatorsk (T0514), un eje logístico fundamental para esta parte de la región de Donetsk y, por lo tanto, para la defensa de varios de los sectores que en ella se encuentran activos. Para ello, han tenido que penetrar hasta 17 kilómetros en los últimos días, provocando con ello una situación en la que, si Ucrania no actúa rápido, la concentración de medios por parte rusa podría poner en jaque a corto plazo Myrhorad/Pokrovsk y Konstyantynivka y preparar el terreno, en su caso, para ir contra Sloviansk/Kramatorsk, algo que Rusia sin duda preferiría evitar, obteniendo su cesión en la mesa de negociaciones, dado el coste potencial.

Como añadido a esta ruptura, que insistimos en que se venía prediciendo desde al menos varios días atrás (lo que dice mucho de la incapacidad ucraniana para reaccionar y taponar), las tropas rusas se habrían hecho en las últimas horas con parte de Rodinske, localidad a la que han llegado desde el norte, tras tomar Zatyshok y Sukhetske.

Además de todo esto, y para finalizar con los movimientos y los combates, cabe decir que también se han producido pequeños cambios en el sector de Orijiv, con los ucranianos retomando un par de kilómetros cuadrados entre Robotyne y Novopokrovka en los últimos días.

Dicho esto, cabe finalizar el análisis haciendo referencia a un tuit de Rob Lee en el que plantea, citando a Clément Molin, la posibilidad de que Rusia llegue a generar una situación en la que le sería posible incluso acumular y emplear masa blindada para lograr una explotación de la ruptura lograda hacia Dobropillia, si bien por el momento confía casi en exclusiva, para progresar, en su infantería.

En este sentido, aunque en términos generales esta guerra ha demostrado la incapacidad, hasta el momento, de lograr avances blindados y acorazados, por la amenaza de las armas contracarro, las minas y los drones, hay que tener en cuenta que se han producido excepciones que han sido posibles bien por la sorpresa, cuando las defensas eran insuficientes y estaban mal nutridas, bien por una adecuada preparación.

Por ejemplo, la contraofensiva ucraniana en su día en Járkov, que permitió a Ucrania retomar más de 8.000 kilómetros cuadrados de su territorio en apenas una semana, se llevó a cabo utilizando multitud de vehículos, aunque el número de carros de combate fuese mínimo, aprovechándose de la escasez de mano de obra de una Rusia que todavía no se había movilizado para la guerra. Del mismo modo, la ofensiva de Kursk, que sorprendió a las defensas rusas en esta región mucho tiempo después, también implicó avances en vehículo, en este caso tras preparar el terreno adecuadamente empleando gran cantidad de drones tanto aéreos como terrestres y guerra electrónica.

Por el contrario, la catástrofe ucraniana en su día en Balka Uspenivka y en los intentos ulteriores de romper las líneas defensivas establecidas por Surovikin constituye, precisamente, un importante ejemplo de lo que ocurre cuando una operación está mal planeada, peor preparada y pésimamente ejecutada. Si hacemos memoria, los propios ucranianos habían pasado meses sepultando con sus declaraciones cualquier posibilidad de sorpresa, al dejar bastante claro cuál era el objetivo más probable. Además, los retrasos en la entrega de material y en la formación del personal de las nuevas brigadas (que además apenas afectó a compañías y en el mejor de los casos a batallones), confabularon a la hora de limitar la capacidad de acumulación de masa en un contexto en el que además no se había preparado el terreno a conciencia (la Fuerza Aérea ucraniana era prácticamente inexistente y carecía del tipo de medios necesarios, como sí los tiene ahora la Fuerza Aérea rusa con las FAB) y Rusia llevaba meses acumulando personal para hacer más densas sus líneas.

Es decir, que si en las próximas semanas Rusia llega a una situación en la que le es posible reunir algunas decenas de carros de combate y blindados (sin que esto tenga necesariamente que pasar) para explotar la ruptura lograda por su infantería, no cabría hablar de sorpresa, ya que este conflicto ha demostrado en varias ocasiones que los avances súbitos también son posibles siempre que se de el contexto adecuado y se lleve a cabo una meticulosa preparación. Es decir, que el movimiento, aunque limitado en su alcance (por el momento sigue siendo extremadamente difícil lograr resultados estratégicos, salvo por acumulación de éxitos tácticos u operacionales que llevan mucho tiempo y bajas), es y seguirá siendo posible. En este caso, sin ir más lejos, no hay más que atender a cómo la Fuerza Aérea rusa ha lanzado en el área de Pokrovsk, en los últimos tres meses, 700, 900 y 1.300 bombas planeadoras respectivamente…

Todo lo cual, a su vez, deja interesantes lecciones para los implicados y para los observadores externos y validad, una vez más, la idea de que por más que deba concederse por ejemplo entre los ejércitos OTAN una mayor importancia a los drones tácticos y la defensa contra los mismos, resulta más importante «sobrepasar» su ámbito de actuación mediante la búsqueda de la supremacía aeroespacial.

Mientras tanto, y teniendo en cuenta cuál es la situación a nivel político, aunque lo ocurrido en Dobropillia no pone en peligro la existencia de Ucrania como país independiente, ni Kiev va a caer mañana, ni nada por el estilo, no cabe duda de que salvo que las AFU logren cercenar el saliente creado por Rusia a muy corto plazo (lo que parece difícil), la amenaza que pesa sobre Konstyantynivka, sobre Myrhorad/Pokrovsk y, a más largo plazo sobre Sloviansk y Kramatorsk podría llegar a tener efectos estratégicos, al afectar a la capacidad de negociación de una Ucrania más y más presionada por los EEUU para renunciar a territorios como los citados y poner fin al conflicto.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Abrimos la sección internacional un día más con los preparativos de cara a la reunión entre los presidentes Trump y Putin el próximo viernes 15 de agosto en Alaska, así como con las declaraciones más destacadas de la jornada al respecto.

En primer lugar, el presidente Trump ha confirmado que no desea invitar al presidente Zelenski a la cumbre con el líder ruso, afirmando que “Diría que podría venir, pero ha asistido a muchas reuniones, lleva tres años y medio allí y no ha pasado nada”. Una vez más, reiteraba también que esta guerra era del expresidente Joe Biden y que nunca habría ocurrido si él hubiese sido presidente en 2022.

Igualmente, Trump espera tener conversaciones constructivas con el presidente Putin en la que le dirá que tiene que poner fin a la guerra y, según él, “al final de esta reunión, probablemente en los primeros dos minutos, sabré exactamente si se puede llegar a un acuerdo, porque ese es mi trabajo, hago acuerdo”. De este modo, si “el acuerdo es justo” planea revelarlo a los líderes de la UE y la OTAN, y al presidente Zelenski, si bien “cree” que, por respeto, llamará primero al líder ucraniano. Así, Trump planea una segunda cumbre poco después de la que mantenga con Putin y en la que participe Zelenski, ya sea en formato bilateral con el líder ruso o trilateral con Rusia y EE. UU.

Por otro lado, Trump también ha comentado durante la rueda de prensa que le “molestó un poco” que Zelenski dijera que necesitaba la aprobación constitucional para ceder territorio, criticándole de tener “la autoridad para ir a la guerra y matar a cualquiera, pero necesita aprobación para hacer un intercambio de tierras, porque habrá intercambios de tierras”. De esta forma, deja claro que esto sucederá tras sus conversaciones con Rusia “y con todo el mundo”, defendiendo que “es por el bien de Ucrania”.

Sobre las concesiones territoriales, Trump también ha mostrado su perfil propio del sector inmobiliario al comentar que “Vamos a cambiar las líneas de batalla. Rusia se ha apropiado de gran parte de la costa; en el sector inmobiliario, lo llamamos propiedades frente al mar, y siempre es la propiedad más valiosa. Mucha gente desconoce que Ucrania solía tener más de mil kilómetros de costa. Solo queda una pequeña zona: Odessa. Así que voy a analizar los parámetros”.

Siguiendo con este tema, según The Guardian, los diplomáticos europeos se han mostrado desconcertados ante la falta de claridad de EE. UU. sobre los territorios que el líder ruso exige a Ucrania y los términos de alto el fuego. Así, habrían reportado discrepancias en los informes estadounidenses que han avivado el temor de que el presidente Trump, exagerando y/o sobreestimando su relación con el presidente Putin, pueda hacer concesiones perjudiciales.

Tras concluir a rueda de prensa, el presidente Zelenski defendió en redes sociales que “ninguna decisión sobre el futuro de Ucrania y la seguridad de nuestro pueblo puede tomarse sin la participación de Ucrania” y “sin garantías de seguridad claras”. Asimismo, al finalizar su llamada con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, Zelenski reiteró que “los rusos simplemente quieren ganar tiempo, no poner fin a la guerra” y que Putin “definitivamente no se está preparando para un alto el fuego y fin de la guerra”. Por tanto, considera que “A Putin solo le interesa presentar la reunión con Estados Unidos como una victoria personal y seguir actuando como antes, presionando a Ucrania como antes”.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cree que la reunión entre Trump y Putin será una “prueba importante” para poner fin a la guerra y esperan que marque un hito importante en el proceso. En este sentido aclara que además de  territorio y garantías de seguridad, también se trata de “la absoluta necesidad de reconocer que Ucrania decide su propio futuro, que Ucrania debe ser una nación soberana, que decide su propio futuro geopolítico, sin ninguna limitación en el número de sus tropas. Y, en el caso de la OTAN, no debe haber limitaciones a nuestra presencia en el flanco oriental”.

Además, Rutte tampoco descarta la posibilidad de que un acuerdo futuro implique reconocer, por ejemplo, “que Rusia controla de facto parte del territorio de Ucrania”, teniendo que ser un reconocimiento “efectivo” y no “político de iure”.

En el caso de la UE, los ministros de Exteriores acompañados de su homólogo ucraniano se han reunido de manera en formato online para discutir sobre la guerra en Ucrania y la situación en Oriente Medio, especialmente en Gaza. Durante la reunión, Andrii Sybiha ha pedido unidad a sus homólogos europeos y destacado que justamente hoy, se cumplen, cinco meses desde que Ucrania aceptó la propuesta estadounidense de un alto el fuego total, mientras que Rusia ha estado “imitando el proceso de paz, tergiversando, manipulando y echando polvo a nuestros ojos”. En esta línea, reitera que para lograr una paz justa hay que aprender la lección de forma que no haya recompensas ni regalos, ni se apacigüe al agresor. Por último, también ha señalado que Ucrania necesita “certidumbre geopolítica” y, para ello, la apertura de los primeros bloques de negociación para Ucrania y Moldavia no pueden disociarse en las negociaciones.

Los ministros europeos por su parte han expresado su apoyo a las medidas estadounidenses que conducirán a una paz justa, mientras que el plan es seguir trabajando en más sanciones contra Rusia, más apoyo militar y financiero, así como más apoyo al proceso de adhesión a la UE. La alta representante, Kaja Kallas, añade, además, que “hasta que Rusia acepte un alto el fuego completo e incondicional, ni siquiera deberíamos hablar de concesiones”, subrayando que “el orden de los pasos es importante”.

De este modo, ahora que ya se han mantenido diversos contactos a nivel de líderes, que varios socios clave europeos han adoptado una declaración conjunta tras reunirse con representantes estadounidenses y ha tenido lugar la reunión extraordinaria del Consejo de Exteriores, todo parece estar listo para la siguiente reunión entre EE. UU. y Europa. Más concretamente, se espera que Trump y el vicepresidente J.D. Vance, los líderes de los principales países europeos (Ucrania, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Finlandia y Polonia), el secretario general de la OTAN, la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo participen en una “reunión virtual” el miércoles. Es decir, 48 horas antes de la reunión entre Trump y Putin.

Estas discusiones, que han sido organizadas por iniciativa de Berlín, estará organizado en “diferentes grupos temáticos”, centrándose en “la preparación de posibles negociaciones de paz”, cuestiones “relacionadas con reivindicaciones territoriales y garantías de seguridad” y en posibles “acciones adicionales” para ejercer presión sobre Rusia.

Además, se espera que se articule en dos etapas. En primer lugar, tendrá lugar una primera videoconferencia entre los líderes de los estados europeos y la UE, el presidente Zelenski y el secretario general de la OTAN. Posteriormente, y más concretamente, una hora después, los líderes europeos comunicarán los resultados de sus consultas al presidente Trump y al vicepresidente Vance “con el objetivo de forjar una posición común antes de la reunión prevista en Alaska”.

Durante la jornada, no obstante, Andriy Yermak, jefe de gabinete de Zelenski ha hablado por teléfono con el secretario de Estado de EE. UU. y asesor de seguridad nacional interino, Marco Rubio, para informarle de sus contactos con los socios, incluido el vicepresidente Vance, y coordinar posiciones de cara la cumbre.

A colación del vicepresidente estadounidense Vance, este ha comentado que, si a Europa le preocupa tanto el conflicto en Ucrania, “deberían estar preparados para participar de forma más directa y significativa en su financiación”. De esta forma, defiende que Europa “debe intensificar sus esfuerzos y desempeñar un papel más importantes” al tiempo que afirma que los estadounidenses estaban “cansados de ver cómo sus impuestos se gastaban en el extranjero” y que Washington había dejado de financiar a Kiev.

Desde Moscú, el viceministro de Exteriores, Serguéi Ryabkov, espera que la cumbre impulse la normalización de las relaciones bilaterales entre Rusia y EE. UU., “facilitando la resolución de algunos problemas”, aunque reconoce que el encuentro se centrará en otros temas.

Por su parte, el presidente Putin ha conversado con el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, a petición de Ereván, para informarle sobre el resultado de su reunión con Trump y en el que firmó la paz con Azerbaiyán. Recordemos, además, que el presidente azerí habló con Zelenski durante la jornada anterior.

Pasando a los contactos mantenidos por el presidente Zelenski durante la jornada, más allá de haber hablado con el primer ministro canadiense sobre el trabajo diplomático en curso y coordinar los próximos pasos, ha llamado al presidente de Lituania para discutir también sobre las necesidades de defensa ucranianas.

Además, tras su conversación con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman sobre sobre los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra, Zelenski ha señalado que “ahora es el momento en que existe una verdadera posibilidad de lograr la paz” pero que deben existir garantías de seguridad.

Igualmente, tras su llamada con Putin hace apenas unos días, el primer ministro indio Narendra Modi ha hablado con Zelenski y le ha trasladado que India defiende “la necesidad de una pronta y pacífica resolución del conflicto” manteniendo su compromiso de brindar toda la asistencia posible y de seguir fortaleciendo sus relaciones bilaterales con Ucrania.

Para concluir y cambiando de tercio, una adolescente ucraniana de 14 años que vivía en los territorios ocupados por Rusia ha regresado al área controlada por Ucrania como parte de la iniciativa Bring Kids Back UA. Más concretamente, “ha sido amenazada, intimidada y le han dicho repetidamente que sería secuestrada y nunca volvería a ver a sus seres queridos”, de modo que el proceso de planificación “para la fuga de Anna duró más de diez meses” y se aceleró en los últimos días cuando se supo que iba a ser trasladada a un internado ruso.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *