La noticia del día es, sin duda, el anuncio de una próxima reunión entre Trump y Putin que tendrá lugar el próximo 15 de agosto en Alaska. Antes de que esta tenga lugar ha comenzado a hablarse por ambas partes y abiertamente de la cesión de territorios en el este de Ucrania, algo a lo que Zelenski, quien se reunirá previamente con sus socios europeos, se niega. El ucraniano ha afirmando que «Ucrania está lista para tomar decisiones reales que traigan la paz», pero también ha advertido de que «cualquier decisión en nuestra contra, cualquier decisión sin Ucrania es al mismo tiempo una decisión contra la paz. No logrará nada», en un mensaje que recoge la dificultad de trasladar a una población reacia a ciertos sacrificios pero que, también, esconde preocupaciones genuinas sobre el futuro del país en un escenario de conflicto congelado, más que de paz firme, a falta de que se avance o no en materia de garantías de seguridad.
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Antes de entrar a hablar sobre los ataques a larga distancia o la actualidad en el frente, iniciamos el informe haciendo un par de comentarios a vuelapluma sobre la posibilidad de que Ucrania llegue a ceder puntos como Sloviansk y Kramatorsk u otros territorios relevantes del este del país, a los que podrían unirse Pokrovsk, Myrhorad o Konstyantynivka. Es todo, en cualquier caso, mera especulación, pues nadie ha definido a qué se refieren cuando hablan de «intercambios territoriales», siendo lo único claro que Rusia quiere tomar en la mesa de negociaciones el Donbás, ahorrándose el coste humano, material y económico que tendría hacerlo manu militari.
Hay que tener en cuenta que, precisamente porque nadie ha definido claramente en qué parámetros nos movemos, el término «intercambio» puede implicar cosas muy diferentes. Por de pronto, no parece que el «pasillo terrestre» esté en la mesa, pues Rusia difícilmente renunciará a él. Crimea, por supuesto, se acepta de forma prácticamente unánime como una pérdida para Ucrania. Lo que queda es, por tanto, el Donbás, es decir, el alrededor del 25 por ciento de la región de Donetsk que Rusia todavía no controla. A cambio, este país podría ceder a Ucrania «minucias», como los pocos kilómetros cuadrados que controla de las regiones de Sumy o Járkov, algo decepcionante para el gobierno de Zelenski que, sin embargo, depende de sus aliados para mantenerse en guerra le guste o no, lo que le deja con la única posibilidad de seguir ejerciendo presión sobre Trump de la mano de la UE y Reino Unido, a sabiendas de que es un proceder agónico que difícilmente variará en gran medida el resultado final.
Ahora bien, hay detalles relevantes. Primero, porque no hay que olvidar que varias de las plazas sobre las que se está discutiendo forman parte del cinturón defensivo que los ucranianos han venido construyendo desde 2014 y que, aunque algunas de ellas estén muy amenazadas y Rusia se esté moviendo abiertamente para intentar su toma, renunciar a ellas en una negociación como sugiere el Kremlin que se haga, podría tener consecuencias militares a futuro muy negativas para las AFU y el proyecto ucraniano.
Es decir, que Ucrania quedaría, de repente, en una posición muy débil de cara a frenar un ulterior ataque ruso, debiendo construir una nueva línea de fortificaciones (y no sólo, pues la logística también entra aquí en juego) prácticamente desde cero y posiblemente en puntos no tan adecuados para la defensa como son algunos de los actuales.
Como consecuencia, las garantías de seguridad, de las que ya casi nadie habla, deberían ser mucho más fuertes. Sin embargo, no parece que se esté avanzando demasiado en ese aspecto crucial o, al menos, no ha trascendido en los últimos meses ningún progreso tangible en un punto en el que los aliados europeos deberían jugar un papel fundamental.
Es lógico, por tanto, que Zelenski se mantenga en sus trece, pues a la dificultad de trasladar a su población un resultado decepcionante para una guerra que les habría costado más de tres años de combates, decenas de miles de vidas y una enorme destrucción económica, se une el miedo real a que conceder a Rusia aquello que ansía desde abril/mayo de 2022 (recordemos que el Donbás no era el objetivo inicial de Rusia, que era más ambiciosa), se uniría el temor a que las concesiones no fuesen más que un alivio temporal y un incentivo a Rusia para volver a sus planes originales.
Podríamos estar, por tanto, ante una congelación del conflicto, como sugieren desde Polonia, y no una paz con garantías, en un escenario que difícilmente contentaría a nadie. Mientras tanto, las evacuaciones de civiles en el oeste de la región de Donetsk continúan incrementándose…
Durante la jornada anterior, explicado esto, fueron finalmente 108 los drones que Rusia habría empleado contra Ucrania, incluyendo 104 Shahed «ordinarios» y 4 de los nuevos aparatos a reacción. Del total, aseguran haber derribado o neutralizado 79 y 3 respectivamente.
Posteriormente, ya la pasada noche, Rusia habría lanzado 49 drones más, siendo 2 de ellos de los de nueva generación. Además, habrían utilizado también un misil Iskander-K. Los ucranianos afirman haber dado cuenta tanto del misil como de un total de 31 de los drones.
Como curiosidad, se han publicado datos referentes al coste de los drones interceptores de Shahed (al menos, de los subsónicos), que sería muy adecuado en términos de relación de costes, si las cifras son ciertas.
Dicho esto, entre los puntos alcanzados se cuentan Dnipró, en donde al menos tres personas han resultado heridas tras la explosión de un dron. Además, se han registrado también explosiones en Sumy y ha sido alcanzado un edificio educativo en Schevchenkove. No han sido los únicos daños personales, pues durante la jornada han muerto dos personas en Siversk, mientras que otra persona murió y cinco resultaron heridas en la ciudad de Kostiantynivka y tres más habrían sufrido heridas en las aldeas de Yampil, Korovii Yar y en la ciudad de Bilytske, según el gobernador Vadym Filashkin.
En total, han fallecido ocho civiles durante la jornada, a lo largo y ancho de Ucrania, sumando un incidente en el que dos personas murieron y dieciséis resultaron heridas en un ataque con drones tácticos contra un autobús urbano en Jersón.
Del lado contrario, se ha informado de una explosión en la refinería de petróleo que Rusia posee en la localidad de Slaviansk-on-Kuban, en la región de Rostov.
En cuanto a los combates y los movimientos, mientras se especula con la posibilidad de que el general Lapin haya sido sustituido recientemente, las novedades son pocas hoy. En primer lugar, en Sumy/Kursk, se han registrado ataques ucranianos contra Varachyne y Yunakivka, aunque la situación permanece en lo básico estática.
En el sector de Siversk, algunos analistas otorgan al Ejército ruso progresos importantes en los bosques de Serebryanske, así como en dirección a Limán, aunque las apreciaciones relativas a los avances rusos varían notablemente en función del mapper.
En dirección a Konstyantynivka, los rusos continúan rellenando el espacio al sur de las masas de agua que hay entre Yablunivka y Kleban Byk, con la toma de terrenos al norte de Romanivka y entre dicha localidad y Novospaske.
En Myrhorod/Pokrovsk, lo más reseñable son los progresos rusos hacia Nove Shakove, al noreste. A lo anterior hay que unir, además, los nuevos ataques rusos desde el suroeste de esta última ciudad, con cuentas que hablan de una incursión de unidades de reconocimiento hacia el centro de Shaktharskyi.
En el sector del Vovcha, el Ejército ruso ha progresado en la parte noroccidental, justo en el recodo, en Zelenyi Hai y Tolstoi. Además, habrían completado en las últimas horas la toma de Vokresenka.
Finalizamos esta parte del informe hablando del sector de Zaporiyia, ya que se ha producido un nuevo contraataque ucraniano desde el norte de Kamianske, que parece haber hecho retroceder las líneas rusas unos cientos de metros, después de semanas de incursiones hacia Plavni y Stepnohirsk.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Un día más continúan los contactos al más alto nivel entre líderes a fin de coordinar los esfuerzos para lograr la paz en Ucrania, mientras que comienzan a conocerse más detalles sobre la próxima reunión entre Trump y Putin.
Durante la jornada, el presidente Trump ha confirmado que la reunión por primera vez cara a cara con el líder ruso después de su regreso a la Casa Blanca tendrá lugar en Alaska el 15 de agosto. Desde el Kremlin, han comentado que durante el encuentro los líderes “sin duda se centrarán en discutir opciones para lograr una solución pacífica a largo plazo de la crisis ucraniana”. Todo ello, en una jornada en la que el presidente Putin ha hablado con sus aliados de cara a la reunión con el presidente Trump y, más concretamente, con el presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko.
Además, hay rumores acerca de que altos funcionarios de Ucrania, Estados Unidos y distintos países europeos se reúnan en el Reino Unido antes de que se produzca el encuentro entre Putin y Trump para coordinar posiciones.
Sin embargo, y como señalaba el mandatario estadounidense, próximamente se darán más detalles. Más allá de que confirmen de un lado y otro quiénes compondrán las delegaciones o cualquier otro tipo de información de cara a las negociaciones, lo que sí ha quedado claro es que será una reunión bilateral y no trilateral, incluyendo al presidente Zelenski.
En cuanto a los temas de las negociaciones, según The Wall Street Journal el presidente Putin presentó una propuesta de alto el fuego al enviado especial del presidente Trump, Steve Witkoff, durante su reunión en Moscú esta semana. Más concretamente, la propuesta rusa consta de dos etapas. En primer lugar, Ucrania se debe retirar de la región de Donetsk y se congelaría el frente. En segundo lugar, los presidentes Putin y Trump firmarían un acuerdo de paz definitivo que sería aprobado por el presidente Zelenski. Por tanto, desde el Kremlin están exigiendo concesiones territoriales por parte de Ucrania y, más concretamente, el Donbás.
Antes de anunciar la fecha de la reunión, Trump comentaba que “habrá intercambios de territorios para el bien de ambas partes”, por lo que este será un punto a aclarar para confirmar qué obtendría Ucrania. Sin embargo, desde Kiev el presidente Zelenski ha advierte sobre la posible toma de decisiones sin Ucrania, lo que considera que sería una decisión en su contra y, al mismo tiempo, contra la paz. Asimismo, el líder ucraniano ha reiterado que “los ucranianos defienden lo que les pertenecen” y que “todos los socios deben comprender lo que es una paz digna”, acusando a Rusia de haberla iniciado y prolongado, “sin importarle las demoras”.
En consecuencia, Zelenski subraya que no cederán tierras al ocupante, pese a estar dispuesta “a tomar decisiones reales que traigan la paz”. Así, están dispuestos “con el presidente Trump y todos nuestros socios, a trabajar por una paz real y, sobre todo, duradera: una paz que no se derrumbe por la voluntad de Moscú”.
Hay que tener en cuenta también que la Constitución ucraniana prohíbe la aprobación unilateral de cualquier cambio territorial por parte del presidente del país.
Por otro lado, según el mismo medio, la propuesta rusa no aborda directamente la búsqueda de garantías de seguridad por parte de Ucrania, incluida la adhesión a la OTAN, y Putin afirmó que su gobierno aprobaría una ley en virtud de la cual se comprometen a no atacar a Ucrania ni Europa.
Además, hay que tener en cuenta que la fecha de la reunión se ha anunciado el día en el que se cumplía el plazo dado por el presidente Trump a Putin para poner fin a la guerra o, de lo contrario, podría imponer sanciones contra Rusia, así como sanciones secundarias dirigidas especialmente a aquellos que compran petróleo ruso. Por tanto, al anunciar la cumbre, Rusia está evitando que Trump decida imponer sanciones esta semana y ganar una semana más.

Por su parte, el jefe del gabinete de Zelenski, Andriy Yermak, ha conversado con los asesores de seguridad nacional de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Finlandia y representantes de la OTAN con el objetivo de coordinar posiciones.
Por otro lado, el presidente Zelenski ha hablado durante la jornada con su homólogo sudafricano, Cyril Ramaphosa, a quien le ha dado información sobre el proceso de paz y mostrado su agradecimiento por el “continuo apoyo de Sudáfrica en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto”. Igualmente, han acordado mantener una reunión en persona en otoño. Además, antes de la llamada Ramaphosa había hablado con el presidente Putin a petición de este último para también informarle sobre el proceso de paz.
A nivel europeo, Zelenski ha conversado con el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, y el primer ministro de Chequia, Petr Fiala, para discutir sobre los contactos y esfuerzos recientes para lograr un alto el fuego y establecer una paz real. No obstante, y como es obvio, no se está ofreciendo información más detallada sobre los distintos contactos.
En el caso de la conversación con el presidente de Letonia, Edgars Rinkēvičs, esta se ha centrado no solo en los esfuerzos de paz sino en la integración europea de Ucrania, ya que Zelenski continúa presionando e intentando ganarse la aprobación de los socios para abrir el primer bloque de negociaciones. Además, espera que esto suceda de manera simultánea para Ucrania y Moldavia. El presidente letón, por su parte, confirmó que el país está listo para unirse al nuevo instrumento PURL para la adquisición de armas estadounidenses por parte de los socios.
Continuando con defensa, en una reunión entre el Ministerio de Defensa ucraniano y la delegación de la UE en Ucrania, se ha confirmado que para determinar el volumen de producción de armamento que puede lograrse a principios de 2026, resulta necesario asegurar la financiación de este año. Más concretamente, Ucrania está solicitando un total de 6.000 millones de dólares. Por otro lado, en la reunión también discutieron acerca de la asignación de fondos para la producción de drones FPV, sistemas de ataque a largo alcance y drones interceptores.
Por su parte, el ministro de Defensa, Denys Shmyhal, ha conversado con su homólogo búlgaro, Atanas Zapryanov, sobre la asistencia militar a Ucrania y la seguridad en la región del mar Negro. De hecho, Shmyhal ha propuesto que Bulgaria se una a la iniciativa de desminado del mar Negro junto a Turquía y Rumanía.
Pasando a la actividad de Exteriores, el ministro Andrii Sybiha ha conversado con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, para informarle sobre la reunión ministerial del Triángulo Ucrania-República de Moldavia-Rumanía o de Odesa celebrado durante la jornada. Durante el encuentro, se centraron en el desarrollo de la infraestructura fronteriza, la conectividad transfronteriza y las iniciativas conjuntas para contrarrestar las amenazas híbridas que plantea el régimen del Kremlin. Además, en la declaración conjunta tocaron varios temas como la necesidad de que Rusia rinda cuentas por los crímenes cometidos en Ucrania, y se han comprometido a concentrar sus esfuerzos en fortalecer los mecanismos internacionales, incluida la iniciativa Bring Kids Back UA, para facilitar el regreso seguro de civiles ucranianos y, en particular, de menores deportados ilegalmente o trasladados por la fuerza.
Además, se espera que Polonia y Lituania se unan a la conversación contando también con el Triángulo de Lublin. Al respecto, Sybiha ha subrayado que han decidido realizar una reunión conjunta de estos dos formatos exitosos para mejorar sinergias y subrayar que la seguridad de las regiones del mar Negro y Báltico es indivisible.
Concluimos con otra noticia del lado de la UE, ya que el Consejo ha aprobado tal y como se esperaba el próximo tramo de ayuda para Ucrania por importe de 3.056 millones de euros a través del Mecanismo de Ucrania. Sin embargo, y como explicamos en informes anteriores, este importe se ha visto reducido dado que Ucrania no cumplió con todas las reformas en plazo.

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