La última jornada de guerra en Ucrania nos ha dejado nuevos intercambios subidos de tono entre Trump y Medvedev y la decisión del estadounidense de responder a las amenazas rusas con el despliegue de dos submarinos lanzamisiles de propulsión nuclear, en lo que es una acción declarativa destinada a responder a la escalada verbal rusa de forma muy controlada. También la decisión de la OPEP de inundar de crudo el mercado, en lo que podría ser un duro golpe para la economía rusa, que podría además enfrentarse a muy corto plazo a las sanciones estadounidenses. Más allá de esto, la jornada ha visto intercambios de ataques a larga distancia, en esta ocasión con los ucranianos alcanzando refinerías, depósitos de petróleo, bases aéreas y fábricas relacionadas con la producción militar. Todo ello mientras se habla nuevamente sobre las bajas rusas, a raíz de unas declaraciones de Trump y mientras los combates continúan siguiendo la tónica de los últimos meses.
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Continúa incrementándose la tensión entre Estados Unidos y Rusia, o más exactamente entre Trump y Medvédev, tras seguir el intercambio de mensajes y decidir el presidente estadounidense, en respuesta al vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, desplegar dos submarinos lanzamisiles de propulsión nuclear.
La realidad es que, de forma ordinaria, uno o dos de estos submarinos están siempre de patrulla como mínimo, como garantes últimos de la capacidad de segundo ataque, por lo que la medida del norteamericano tiene más de declarativa que de otra cosa. Es decir, que se trata de una escalada verbal, pero que difícilmente irá más allá. Los pasos importantes, como desplegar más armas nucleares en el Reino Unido, ya se han dado y eran para respaldar la disuasión, frente a una Rusia más agresiva, no para escalar.
Del lado contrario, seguimos viendo como una Rusia que no llega a obtener lo que desea y que tiene cada vez más problemas a nivel económico, busca una vez más emplear la amenaza de una escalada como herramienta para frenar la ayuda de Occidente a Ucrania. Hay que tener en cuenta que a la inminente entrada en vigor -salvo cambio de última hora y mientras desde Ucrania bromean sobre ello– de sanciones estadounidenses al petróleo ruso, atacando a sus compradores, se suma la decisión de la OPEP de inundar los mercados de crudo, lo que es un duro varapalo para Rusia pues, cuando más baratos estén los hidrocarburos, más problemas para su economía que, además, no puede producir crudo ni de la misma calidad ni al mismo precio que países como Arabia Saudí.
La medida estadounidense, por tanto, es a priori adecuada, pues no supone una presión mucho mayor de la que se ha ejercido hasta ahora, ni una escalada clara, pero sí un mensaje de firmeza, en un momento clave, demostrando que la disuasión ofensiva rusa no tiene el mismo efecto que en otras ocasiones.
Pasamos ahora a los ataques a larga distancia, que durante la última jornada habrían sumado 53 lanzamientos de drones Shahed por parte rusa, de los que Ucrania afirma haber derribado o neutralizado un total de 45 aparatos.
Entre los puntos alcanzados en esta ocasión figura Sumy, en donde además se ha registrado un apagón que ha dejado durante horas parte de la región a oscuras y ha resultado dañado, aunque sin víctimas, un tren de pasajeros. También Járkov, en donde el número de heridos a la hora de redacción de este informe había ascendido a 7 por el impacto de un dron.
Además, se han registrado explosiones en Balakliya y el uso de bombas planeadoras contra diversos puntos cercanos al frente, como Druzhkivka, donde cinco civiles han sufrido heridas, la cercana Kramatorsk, en donde a la llegada de bombas planeadoras se ha sumado la de más de media docena de drones, en este caso ya tácticos, o Konstyantynivka.
Del lado contrario, los canales de Instagram rusos han hablado de explosiones en la parte oriental de la península de Crimea, sin que por el momento hayan trascendido consecuencias. Por otra parte, la herramienta FIRMS de la NASA parece indicar que un ataque con drones ucraniano a la base aérea de Prymorsko-Akhtarsk habría resultado exitoso, registrándose varios incendios.
Lo más importante, y en esta ocasión confirmado, serían los ataques ucranianos de las últimas horas contra sendas refinerías en Riazán y Novokuybyshevsk, contra un depósito de petróleo de Annanefteprodukt y contra la planta de producción militar de Elektropribor, situada en Penza.
En cuanto a la actualidad sobre el frente, mientras se vuelve a hablar como puede verse en el hilo sobre estas líneas, acerca del número de bajas de las Fuerzas Armadas rusas tras las recientes declaraciones de Trump o sobre las carencias ucranianas, este primer día de agosto llega con noticias procedentes en primer lugar del sector del Oskil, con avances rusos hacia el río Nitrius y, según algunas fuentes, también nuevamente hacia Kupiansk.
Hay también novedades en el sector de Siversk, en donde el Ejército ruso continúa al ataque, consolidando su control sobre Verkh’okam’yans’ke y sus alrededores inmediatos, tratando de llegar al extrarradio de la ciudad de Siversk por ese eje, así como más al norte, por Hryhorivka.
En Chassiv Yar, que ya prácticamente nadie –ni siquiera las cuentas más proucranianas– niega que esté en poder ruso, se han registrado nuevos progresos rusos al oeste y sur de la localidad.
En dirección a Konstyantynivka, se habrían producido pequeños cambios a favor de Rusia en el saliente ucraniano, cada vez más escueto, al sureste de Shcherbynivka. En cualquier caso, a pesar de que unos días atrás la retirada ucraniana de la zona parecía un hecho, esta finalmente no se ha producido, manteniéndose las AFU en el área y batiendo con drones y artillería cada intento de avance ruso.
En dirección a Pokrovsk/Myrhorad, las tropas rusas se habrían hecho con varias aldeas y con la mina de Rodinske en las últimas horas. Además, de hacer caso a algunas fuentes, a lo anterior habría que sumar nuevos avances rusos al norte de esta última localidad, en dirección a puntos como Boikivka. Todo ello mientras desde el sur y suroeste continúan los rusos presionando a los ucranianos en Pokrovsk.
En el sector del Vovcha, para concluir con el repaso de hoy, han seguido combatiendo rusos y ucranianos en puntos como los alrededores de Zelene Pole, entre otros. Los únicos cambios se habrían producido al norte de Oleksíivka, aunque en buena medida ya eran conocidos y hacia Andríivka-Kletsove.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Tras haber explicado en la sección anterior las últimas declaraciones del presidente Trump relativas al despliegue de dos submarinos nucleares en “zonas apropiadas”, nos centramos ahora en las últimas noticias que llegan desde Moscú.
El presidente Putin ha sido quien ha declarado durante una reunión con su homólogo bielorruso que desea una “paz duradera y estable sobre bases sólidas que satisfaga tanto a Rusia como a Ucrania”. Sin embargo, sigue manteniendo su postura maximalista afirmando que “Las condiciones [que exige Rusia para la paz] se mantienen, por supuesto, inalteradas”. Esto es, entre otros, que Ucrania que ceda las cuatro regiones parcial y temporalmente ocupadas por las tropas rusas, es decir, Donestk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, así como la península de Crimea, y que renuncie al suministro de armamento occidental y a la membresía a la OTAN.
Asimismo, Putin ha confirmado que han comenzado la producción de los misiles Oreshnik y que planean desplegarlos en Bielorrusia a finales de este año.
El líder ruso también ha dedicado unas palabras a la Unión Europea durante esta jornada. En particular, considera que la UE ya no decide su propia política y que la consecuencia será una pérdida de soberanía económica y un daño financiero masivo. De este modo, hacía mención a que la UE ya no es un gigante económico, sino un enano político, así como que con su operación militar especial en Ucrania su principal objetivo es el fortalecimiento de la soberanía de la Federación Rusa.
Por su parte, el presidente Zelenski ha reiterado su disposición a reunirse en persona con el líder ruso, manteniendo, por tanto, la oferta realizada en la tercera ronda de conversaciones de realizar una cumbre a finales de agosto. Precisamente sobre este asunto han conversado Zelenski y el primer ministro británico, Keir Starmer, en una llamada, enfatizando la necesidad de coordinación.

Además, Zelenski ha reiterado la necesidad de imponer sanciones adicionales a Rusia, labor para la que también están coordinándose con los socios. No obstante, ha habido novedades durante la jornada. Así, el jefe de la Oficina de la Presidencia, Andriy Yermak, ha dado la bienvenida a las últimas sanciones de Estados Unidos contra “Irán y su red de proveedores de tecnología y drones involucrados en la guerra” y agradecido al presidente Trump que presione a “los enemigos de la democracia”. Más concretamente, el Departamento del Tesoro ha sancionado a cinco empresas y un individuo de Irán, Hong Kong, Taiwán y China por estar vinculadas “al suministro de tecnología y equipos al fabricante iraní de drones HESA, que produce los drones Ababil y Shahed para el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán”.
Igualmente, durante la jornada el presidente Zelenski ha visitado el lugar del ataque ruso contra un edificio residencial en Kiev ocurrido el 31 de julio para rendir homenaje a las víctimas; 28 fallecidos y 21 heridos en total. Sin embargo, la cifra de víctimas y heridos de este ataque contra Kiev es muy superior, alcanzando tras la finalización de las operaciones de búsqueda 31 fallecidos y 179 heridos.
Desde Bruselas, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha condenado los ataques calificándolos de “inmorales” y subrayando que el objetivo no es otro que el de matar civiles. Además, insistía en que el camino “más rápido” para poner fin a la guerra es mediante la entrega de más armamento a Kiev y la imposición de sanciones más severas.
De hecho, debido a la magnitud de los ataques y como recogimos en nuestro informe anterior, Ucrania había solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En esta, Ucrania ha recibido el apoyo de socios como Francia, Corea del Sur o la UE, mientras que la representante de Estados Unidos insistía en el plazo de 10 días otorgado por el presidente Trump a Putin para concluir la guerra.
Por su parte, el delegado de Rusia criticó que el Consejo de Seguridad se centrara en cuestiones ucranianas, acusando a los “patrocinadores occidentales de Kiev de socavar la credibilidad del órgano de 15 miembros y de perder el tiempo convirtiendo el primer día de la presidencia de Panamá en una especie de ‘Día de la Marmota’”. Igualmente, señaló que el ataque de Rusia contra objetivos militares ucranianos el 31 de julio “cumplía con el derecho internacional humanitario y atribuyó las víctimas civiles en Kiev al despliegue de las fuerzas de defensa antiaérea ucranianas en zonas urbanas densamente pobladas”. Por otro lado, también acusó a Ucrania de atacar a civiles rusos con aviones no tripulados en los que ha habido fallecidos y heridos.
En cuanto a la ayuda militar y para concluir, el ministro de Defensa ucraniano, Denys Shmyhal, ha confirmado que Berlín entregará dos sistemas Patriot adicionales a Ucrania y que en los próximos días se entregarán lanzadores. Posteriormente, en los próximos dos o tres meses, se espera la entrega de más componentes del sistema. Al realizar el anuncio, además, Shmyhal señalaba que este es el resultado de los esfuerzos conjuntos de Estados Unidos, Alemania y otros países de la OTAN mostrando su agradecimiento.
A colación de esto último, según Reuters, EE. UU. y la OTAN están desarrollando un nuevo mecanismo para financiar la transferencia de armamento a Ucrania cumpliendo con el acuerdo consistente en que los Aliados comprarán equipo suministrado por Washington. Este nuevo mecanismo permitiría, entre otros, priorizar las necesidades de Ucrania. entregar el armamento en tramos de aproximadamente 500 millones de dólares. Uno de los funcionarios entrevistados por Reuters afirmó que el objetivo es que el mecanismo proporcione 10.000 millones de dólares en financiación a Ucrania.

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