Guerra de Ucrania – Día 1251

Jornada protagonizada por las nuevas declaraciones de Donald Trump, quien ha rebajado a «10 o 12 días» el plazo concedido a Putin para que alcance una tregua con Ucrania, obteniendo respuestas por parte de Lavrov, quien ha recordado las exigencias rusas y Medvédev, quien siguiendo su proceder habitual, ha amenazado con una escalada. Zelenski, por su parte, ha elogiado la determinación de Trump, considerando que las declaraciones llegan «en el momento oportuno». Más allá de lo anterior, el ministro ucraniano de defensa, Shmyhal, ha hablado con Margarita robles, sin que hayan llegado a detallar qué acuerdos se están negociando entre Ucrania y España. Sobre el terreno, han proseguido los ataques a larga distancia, siendo alcanzada además una prisión en Zaporiyia por una FAB rusa, en un incidente que coincide con el tercer aniversario del ataque sobre la prisión de Olenivka y que ha dejado 16 muertos y 35 heridos.

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La jornada 1251ª de guerra en Ucrania ha estado protagonizada, sin duda, por las palabras del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha cambiado sin alegar ningún tipo de razón, la fecha del ultimátum a Rusia, rebajándola de los alrededor de 40 días que restaban -según el ultimátum anterior- a 10 o 12 días. Un cambio de parecer que lo que provoca, en muchos sentidos, es que la credibilidad del estadounidense baje, no tanto porque pueda o no cumplir con sus amenazas, como porque sus socios -incluyendo los ucranianos- estaban trabajando con el plazo anterior en mente.

Aunque es pronto para decirlo, todo apunta a que una vez conseguidas concesiones de Ucrania y de sus aliados europeos, relativos a capítulos como el suministro de armas a Kiev y a quien va a abonar la factura y; 2) cerrado un acuerdo comercial con la Unión Europea que ha generado críticas unánimes desde el interior de los Veintisiete por la cesión que supone, Trump querría intentar finiquitar rápidamente el asunto ucraniano, muy a su estilo, con la amenaza de sanciones que podrían dar la puntilla a la economía rusa y que complementarían a las recientemente aprobadas desde Bruselas.

Por el momento, ha obtenido la respuesta habitual por parte de Rusia. El ministro de Exteriores, Lavrov, ha reiterado que sus aspiraciones no cambian: nada de ampliación de la OTAN, nada de Ucrania en la OTAN, por tanto, y reconocimiento de las «realidades sobre el terreno». Además, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Medvédev, ha vuelto a esgrimir como sucede habitualmente la amenaza de una guerra, aunque su credibilidad está, si cabe, por debajo de la del propio Trump, a base de nombrar la escalada día sí, día también (todo lo cual es preocupante, por la posibilidad intrínseca de malentendidos y errores de cálculo, mientras los EEUU, eso sí, estarían dando pasos claros para respaldar a sus aliados europeos y afianzar la disuasión, por más que esto no se publicite demasiado).

En varias ocasiones hemos dicho que el único país con los medios y capacidad para poner fin a la guerra son los Estados Unidos (con la salvedad de China, que podría forzar a Rusia a detenerse, aunque por razones que ellos mismos han explicado, no les interesa), lo que no implica necesariamente que esté dispuesto a asumir la factura, tanto mayor cuanto más haya que forzar a Rusia a aceptar condiciones que no quiera, dado el esfuerzo que este país está dispuesto a hacer para lograr objetivos que considera vitales. Esta ecuación no ha cambiado y resulta difícil adelantar lo que un impredecible Trump pueda llegar o no a hacer, especialmente si realmente está tomando conciencia de que Putin no es un «amigo» con el que hacer negocios (y a quien pueda separar de China), sino un rival geopolítico con una agenda difícilmente complementaria con la estadounidense.

Lo que no ha cambiado es el perdedor en toda esta competición: el proyecto europeo. La UE, aunque necesaria, fue erigida en su momento sobre premisas erróneas. Ahora, por más que algún profesor trasnochado de Derecho Internacional Público y algún político retirado sigan diciendo que es un actor estratégico y que es un proyecto fuerte, está siendo vapuleado constantemente desde el este, desde el oeste y desde su propio interior y seguirá siendo así salvo que se acometan cambios fundamentales, que van más allá del maquillaje de unos presupuestos más altos o de unas cuantas iniciativas sobre defensa. Es así, porque el lenguaje del poder no puede improvisarse y, menos aun, simularse; tampoco aprenderse de memoria y recitarse si no se ha interiorizado su funcionamiento. Sin embargo, en esas estamos.

El acuerdo comercial con los Estados Unidos resume a la perfección la situación, pues por injusto o erróneo que pueda parecer a muchos, es el resumen perfecto de la relación de poder actual entre las dos orillas del Atlántico. Una relación que, en lo económico y lo militar era mucho más pareja hace 20 o 30 años, pero que ahora es completamente desigual, lo que obliga a los europeos a hacer concesiones con tal de conservar el apoyo norteamericano, perjudicando sus propios intereses económicos y comerciales.

Desgraciadamente, por mucho compromiso de gasto y mucha iniciativa en materia de defensa que se haya aprobado, la dependencia tecnológica y militar seguirá siendo notable y la falta de una estrategia clara, así como los problemas internos, continuarán lastrando a los europeos en favor de Washington (por supuesto, no se pueden descartar todo tipo de cisnes negros, como una gran crisis política en los Estados Unidos, aunque es mejor no contar con ello para preparar el futuro).

Finalmente, entre los días 27 y 28, según los datos oficiales ucranianos, habrían sido 331 los drones y misiles lanzados por Rusia, incluyendo 4 misiles de crucero Kh-101 y 3 misiles hipersónicos Kinzhal. Del total, los ucranianos aseguran haber derribado 309 de los drones y 2 misiles Kh-101.

Desde entonces, los ataques rusos han continuado. Así, durante la pasada noche, cabe destacar los lanzados contra la región de Zaporiyia, en donde una prisión ha sido alcanzada por una bomba planeadora y, en total, han fallecido 16 personas, resultando heridas 35 más. Curiosamente, este ataque ha coincidido en el tiempo con el tercer aniversario del ataque a la prisión de Olenivka, en el que murieron medio centenar de cautivos.

Más allá del anterior, otro ataque contra Kamianske ha segado la vida de dos civiles, hiriendo a cinco más. Un ataque que se suma a otro con un misil sobre Pryluky y a los recientes sobre Kropyvnytskyi, de los que siguen trascendiendo daños.

Del lado contrario, lo más relevante han sido los nuevos ataques ucranianos contra Rostov, que han alcanzado entre otros la estación de tren de Salsk, según el canal ruso de Telegram ASTRA. Al parecer no se han producido daños personales, aunque sí un importante incendio.

Por otra parte, también ha sido significativo un reciente ciberataque lanzado por los grupos de hackers Cyberpartisans y Crow, que han anunciado la destrucción de la infraestructura informática interna de la empresa rusa Aeroflot. Según el anuncio de ambos grupos, habrían pasado un año penetrando el núcleo de dicho sistema.

En cuanto a la actualidad sobre el terreno, que repasamos someramente, ya que las novedades son prácticamente inexistentes. Todo, eso sí, mientras se habla sobre el estado de agotamiento de los depósitos de material y vehículos legacy de la Federación de Rusia, que habrían llegado según algunos analistas al límite. Una información que hay que tomar con cautela, pues aunque fuesen importantes, las actuales tácticas rusas ya no necesitan tanto del concurso de estos materiales.

Comenzamos, dicho esto, por Sumy/Kursk. Allí, a pesar de la toma reciente de dos aldeas por parte de las AFU, que intentan además consolidar sus defensas en la región, la situación sigue siendo complicada y los combates, continuos.

En Járkov, por su parte, el batallón «Skala» ucraniano habría lanzado un contraataque al sur de Chuhunivka, cuyo resultado final todavía se desconoce, aunque se habla de progresos a favor de las AFU.

En el sector del Oskil, a pesar de la amenaza que se cierne sobre Kupiansk, lo cierto es que apenas se han registrado cambios. Los únicos recientes tendrían que ver con leves progresos rusos al noroeste de Zelena Dolyna.

En dirección a Konstyantynivka, los únicos cambios tendrían que ver con la ampliación del control ruso sobre las zonas al norte de Popiv Yar, que siguen a los avances logrados en esta área cinco jornadas atrás.

En el sector de Siversk, han seguido trascendiendo informaciones relativas al intento de asalto mecanizado ruso reciente y a las pérdidas rusas en la zona en los últimos tiempos, que son cuantiosas. Hay que tener en cuenta que por más que se hayan dado una y otra vez datos referentes a supuestos avances rusos, el terreno al oeste de Bilohorivka favorece sobremanera a los defensores, que pueden cubrir desde la distancia el campo abierto.

En el sector del Vovcha, por su parte, las tropas rusas habrían alcanzado partes céntricas de la villa de Vokresenka, que como sabemos llevaba ya días rodeada al norte y al sur. Además, más al sur, el Ejército ruso habría conseguido ganar unos metros en dirección a Novoheorhíivka.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La semana ha dado comienzo con noticias de lo más diversas. Desde las últimas declaraciones del presidente Trump y el ministro de Exteriores ruso, pasando por la visita de la presidenta de la cámara alta del Parlamento ruso a Suiza y las declaraciones del Ministerio de Exteriores estonio tras la navegación de un buque ruso sin autorización en sus aguas territoriales.

Durante una rueda de prensa junto al primer ministro británico en Escocia, el presidente Trump ha declarado que le da al presidente Putin “10 o 12” días para poner fin al conflicto en Ucrania o, de lo contrario, Rusia se enfrentará a severas sanciones estadounidenses. Por tanto, Trump desea reducir el plazo inicial de 50 días dado a Putin el 14 de julio al considerar que “No hay motivo para esperar. No vemos ningún progreso”. En esta línea, el líder estadounidense declaró estar “muy decepcionado” por su homólogo ruso, pues “realmente pensé que iba a parar. Pero cada vez que pienso que va a parar, mata gente”, y afirmó que ya no le interesa hablar con él.

Tras estas declaraciones, el presidente Zelenski ha elogiado la “determinación” y la “posición clara” del líder estadounidense “en el momento oportuno, cuando muchas cosas pueden cambiar mediante la fuerza en favor de una paz verdadera”.

Desde el Kremlin, por el momento no se han pronunciado, con las excepciones del ministro Lavrov y de Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad. De un lado, Lavrov sin hacer referencia directa a las del presidente Trump, subrayaba que Rusia ve un resurgimiento del nazismo en Occidente, pero que a pesar de ello, están dispuestos a dialogar con cualquier voz razonable que quede en los países occidentales, pero recuerda que las principales exigencias de Moscú siguen siendo que la OTAN deje de expandirse hacia sus fronteras y se reconozcan las realidades sobre el terreno en Ucrania.

De otro, Medvedev decía en X que Trump está “jugando a al ultimátum” con Rusia y le insta a recordar dos cosas: “1. Rusia no es Israel ni siquiera Irán. 2. Cada nuevo ultimátum es una amenaza y un paso hacia la guerra. No entre Rusia y Ucrania, sino con su propio país”.

En cuanto a la actividad del presidente ucraniano, Zelenski se ha reunido con estudiantes de la “Escuela de Superhéroes” en un hospital de Kiev -que opera bajo el patrocinio de la primera dama Olena Zelenska y su Fundación-,  así como con los miembros de su equipo involucrados en los trabajos relacionados con la liberación de prisioneros y su asistencia para discutir sobre los esfuerzos necesarios para asegurar la liberación de todos los ucranianos del cautiverio ruso. Sin embargo, más allá de agradecer a los asistentes su presencia, honrar la memoria de las víctimas del ataque de Olenivka y subrayar que desde el inicio de la guerra a gran escala 5.857 personas han sido devueltas con vida del cautiverio, así como otras 555 liberadas al margen de intercambios, lo cierto es que no ha ofrecido más detalles acerca de cuándo se podría producir el siguiente intercambio con Rusia.

Por otro lado, este ha conversado con el presidente de Estonia, Alar Karis, a quien ha agradecido el apoyo de su país a Ucrania, destacando especialmente su decisión de destinar el 0,25% del PIB anual a las necesidades de defensa ucranianas, el liderazgo de la Coalición de IT y el entrenamiento y la rehabilitación de sus soldados. Así pues, discutieron sobre cómo ampliar las distintas áreas de cooperación, aunque también sobre la infraestructura anticorrupción de Ucrania.

A colación de Estonia, el ministro de Exteriores, Margus Tsahkna, ha convocado al encargado de negocios rusos “para protestar formalmente por esta grave e inaceptable violación de [su] frontera marítima” después de que un buque ruso no autorizado entrase en aguas territoriales estonias. El ministro aclaró que es la primera vez en 2025 que un buque ruso viola la frontera marítima estonia y recuerda que los buques pueden navegar en sus aguas territoriales si lo notifican con 48 horas de antelación.

Pasando a otras cuestiones, el ministro de Defensa, Denys Shmyhal, ha mantenido varios intercambios con socios durante la jornada para discutir, principalmente, sobre las necesidades de defensa ucranianas. Empezando por EE. UU., Shmyhal se ha reunido con la encargada de negocios en el país, Julie Davis, para discutir la cooperación en defensa, incluida la producción conjunta de drones, y los resultados de la 29ª reunión de Ramstein. Posteriormente, Shmyhal ha conversado por teléfono con su homólogo letón, Andris Spruds, sobre estos mismos temas, así como sobre el apoyo recibido y, en particular, la decisión de proporcionar 42 vehículos blindados 6×6 de Patria. Además, han acordado profundizar la cooperación, incluido a través del “Nordic-Baltic Eight”.

Por último, y probablemente de mayor interés para nuestros lectores, Shmyhal ha mantenido una llamada con su contraparte española, Margarita Robles, para discutir sobre el fortalecimiento de la defensa de Ucrania “en tierra, mar y aire”. De este modo, mientras que el ministro ucraniano comenta que se “están preparando los acuerdos pertinentes”, lo cierto es que desde Castellana no se han ofrecido más detalles al respecto. De hecho, el Ministerio de Defensa únicamente ha hecho referencia en X a que “España mantiene su compromiso de ayudar a Ucrania, reforzando las relaciones y sosteniendo el envío de material, ayuda humanitaria, así como formación a sus soldados”.

Sobre la ayuda, también hay que destacar que el embajador de Ucrania en Alemania, Oleskii Makeiev, ha comentado que Kiev recibirá 11 sistemas de defensa áerea IRIS-T adicionales por parte de Berlín. Así, se han solicitado un total de 18 sistemas y 7 ya han sido entregados.

Pasando a otras cuestiones, el Ministerio de Exteriores ucraniano ha mostrado su desacuerdo y malestar con la visita de la presidenta de la cámara alta del Parlamento de Rusia, Valentina Matvienko, a Suiza. Más concretamente, sostienen que Matvienko “tiene responsabilidad personal por el crimen de agresión y todas las atrocidades posteriores tras respaldar públicamente el uso de las fuerzas armadas rusas en territorio ucraniano”. Por tanto, instan a los participantes en la VI Conferencia Mundial de Presidentes de Parlamento organizada por la Unión Interparlamentaria (UIP), a que, al menos, muestren un poco de respeto y eviten estrecharle la mano. Además, desde el Ministerio subrayan que seguirán trabajando incansablemente para que Matvienko realice un viaje a La Haya, donde el Tribunal Especial para el Crimen de Agresión contra Ucrania comenzará pronto su actividad.

Sin embargo, el Departamento de Exteriores de Suiza defiende que, en virtud de su acuerdo de estado anfitrión con la UIP, el país está obligado a facilitar la participación de delegados oficiales en eventos internacionales celebrados en territorio suizo.

Cambiando de tercio, la aerolínea rusa Aeroflot canceló unos 50 vuelos debido a un “fallo en los sistemas de información”. Un ciberataque respecto del cual Silent Crow y Cyber Partisans BY se han atribuido la responsabilidad.

Además, esta no ha sido la única noticia en este ámbito, ya que por primera vez en décadas un vuelo comercial procedente de Moscú ha aterrizado en Pyongyang, lo que supone un paso más en la cooperación bilateral entre Rusia y Corea del Norte.


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