La última jornada nos ha dejado protestas en distintos puntos de Ucrania, en oposición a la última decisión tomada por el presidente ucraniano, Zelenski, mediante la cual los organismos anticorrupción del país pasan a depender directamente de la Presidencia. Una decisión que ha sido criticada desde dentro y fuera del país y que acentúa el giro autocrático que lleva produciéndose desde meses atrás. No ha sido la única noticia de una jornada en la que Peskov ha declarado que no hay motivos para esperar «avances milagrosos» en la inminente ronda de conversaciones, en la que Umerov encabezará la delegación ucraniana. También en la que distintos países han anunciado nueva ayuda militar a Ucrania, mientras Rusia continúa acumulando progresos, particularmente en dirección a Konstyantynivka, Pokrovsk y el río Vovcha.
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La noticia del día tiene hoy muy poco que ver con los combates y sí, mucho, con lo que Ucrania es, lo que Ucrania está camino de ser y lo que, en opinión de muchos, debería ser: la decisión presidencial de limitar la independencia de los organismos dedicados a la lucha contra la corrupción en el país. En concreto, subordinando las dos instituciones anticorrupción del país al fiscal general, quien a su vez está controlado por la Presidencia. Una decisión que se une a los recientes cambios en la composición del Ejecutivo y que no dejan de ser, en conjunto, formas de concentrar el poder en torno a un grupo cada vez más reducido y con menos contrapesos.
Ucrania, un país parcialmente invadido por su vecino, que depende de la ayuda internacional para defenderse, sí, pero también para subsistir, pagar los salarios públicos, las ayudas sociales, la reconstrucción y un sinfín de capítulos más, lleva un tiempo profundizando en un giro autocrático que ya ha provocado las primeras protestas, en puntos como Kiev, Dnipró o Leópolis, algo que no había sucedido hasta ahora, salvo en las páginas de algunos medios, a través de las que se habían denunciado los recortes, por ejemplo, a la libertad de prensa.
Por supuesto, las elecciones, que ya deberían haberse convocado, por más que la situación sea excepcional, ni están, ni se las espera, mientras la dupla Zelenski-Yermak busca mantenerse en el poder, en un momento particularmente difícil. Todo lo cual, no sólo sirve a Rusia para atacar a Ucrania en foros internacionales (aun no siendo ejemplo de nada) sino también para hacer mella a su imagen en Redes Sociales o, lo que es lo mismo, entre la opinión pública, entre otros, de los países que la apoyan. De esta forma, por mucho que Zelenski defienda sus últimas medidas cargando contra Rusia y diciendo que ahora la lucha contra la corrupción podrá llevarse a cabo sin influencia de este país (algo que en parte es cierto), parece más probable que sea Moscú uno de los principales beneficiados, por el daño que podrá hacer a la imagen exterior del presidente ucraniano. De hecho, el Kremlin gana cada vez que la democracia retrocede y en última instancia, lo ocurrido en Ucrania es eso: un paso atrás en la calidad democrática del país.
Hasta tal punto es tensa la situación que ha generado la decisión de Zelenski, que por primera vez también, se la han afeado desde Bruselas. En primer lugar, la Comisaria de Ampliación, Marta Kos, que ha mostrado su preocupación. En segundo lugar, y escribiendo un tuit muy sensato (algo que no suele estilar), el Comisario de Defensa y Espacio, quien ha dejado caer que, en la guerra, «la confianza entre la nación combatiente y sus líderes es más importante que las armas modernas: difícil de construir y mantener, pero fácil de perder con un error significativo de liderazgo». Una opinión que no es el único que sostiene, pues este tipo de medidas afectan a la moral y a la unidad.
Aquí está, quizá, el quid de la cuestión. Quien más, quien menos, entiende que una guerra impone decisiones difíciles. Sin embargo, no todas están justificadas y no vale con intentar calmar las aguas, como ha hecho Budanov dirigiéndose a la nación, ni tampoco con dejarse llevar por la disonancia cognitiva, permitiendo cualquier acción de Zelenski y su círculo por el hecho de que sean «los nuestros». A lo largo de esta guerra se han cometido, por parte ucraniana, muchas tropelías, desde atar a personas desnudas a farolas por haber robado al principio de la invasión, a secuestrar de las peores maneras a sus propios ciudadanos para enviarlos al frente mientras buena parte de los que deberían luchar residen tranquilamente fuera del país y sin intención de volver. Desde luego, no está justificado pasar de ser una democracia tambaleante y corrupta a un régimen cada vez más personalista, diseñado para que el Presidente y su círculo íntimo queden por encima de la ley (¿a nadie le suena familiar?). Y menos cuando lo que se pretende es forzar una rápida integración de Ucrania en una Unión Europea de la que en realidad se está alejando y cuyos ciudadanos no están en todos los casos de acuerdo con que el país pase a formar parte del club, sabiendo el tipo de factura que entraña.
En nuestro caso, no nos pronunciamos sobre ello, pues emitir un juicio necesitaría de un informe muy extenso y detallado. Hay factores a favor y en contra de esa integración, que van desde los securitarios a los demográficos y de los económicos a los ideológicos y todos ellos deben ser tenidos en cuenta. Además, en un momento en el que varias democracias europeas están tambaleándose, incluyendo la española, lo que se necesita son más muestras de escrúpulo, de transparencia y de respeto por la legalidad, y no menos. En lo que aplica a Ucrania, y como quiera que todo el mundo la está mirando, sólo cabe decir eso de que la mujer del César no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo.
Después de este breve aperitivo, pasamos ya al análisis de lo ocurrido en términos militares durante la jornada de ayer. En primer lugar, tenemos que las Fuerzas Armadas rusas han lanzado un total de 42 drones contra Ucrania, de los que el Estado Mayor de este país asegura haber derribado 26 de ellos por medios cinéticos, mientras que 7 más habrían sido neutralizados por medios no cinéticos o bien sufrido problemas técnicos.
Entre los puntos alcanzados se cuentan Krivói Rog, o Kopakivka, en donde han sido alcanzadas instalaciones de producción de gas, empleando para ello varios drones Shahed. También Kiev, en donde ha ardido un centro de voluntariado. Además, en Jersón, una central eléctrica ha sufrido un aparatoso incendio tras un ataque con drones. En Sumy, por su parte y como consecuencia de los ataques, se ha producido un apagón. Además, en Odesa han sido alcanzados un edificio administrativo y el supermercado de su planta baja, quedado completamente destruidos. Por otra parte, una persona resultó muerta y dieciocho más heridas en un ataque contra Kramatorsk. Por último, las bombas planeadoras también han hecho lo suyo, registrándose un día más decenas y decenas de ataques por parte de la aviación rusa con estos sistemas.
Del lado contrario, los ucranianos habrían atacado Melitópol, en donde se han producido varias explosiones e incendios. También, una vez más, Rostov, que ha sufrido serios problemas ferroviarios, y Moscú, en donde varios vuelos más han tenido que ser cancelados, tras una nueva jornada de ataques ucranianos con drones.
Además de todo esto, durante la pasada jornada la Fuerza Aérea ucraniana ha admitido la pérdida de un cazabombardero Mirage-2000 entregado recientemente por Francia, según el anuncio oficial tras estrellarse debido a un fallo técnico. El piloto ha sobrevivido y se encuentra en «condición estable».
Cambiamos ahora, como cada día, hacia el análisis de los combates y los movimientos en las últimas horas, que hoy será breve ya que la acción está concentrándose en los últimos días, una vez más, en un estrecho sector del frente. Eso sí, es obligado comentar que aunque no hay riesgo de un colapso ucraniano general, como quiera que las guerras de desgaste siguen una lógica no-lineal, sí parece que cada vez estamos más cerca de que en la cúpula política y militar ucraniana se tomen decisiones dolorosas relativas a repliegues hacia las líneas defensivas que se están construyendo más al oeste. No obstante, es de esperar también que intenten aguantar no sólo mientras dure la siguiente ronda de negociaciones sino también hasta ver lo que ocurre con el plazo de 50 días otorgado a Putin por Trump.
No ha habido noticias relevantes, dicho esto, ni de Kursk/Sumy, ni de Járkov, ni, tampoco, del Oskil, de Siversk o de Chassiv Yar, por más que en algunos de estos sectores se sigan produciendo combates y, también, bombardeos continuos, como ocurre por ejemplo en Siversk.
Pasamos, por tanto, a Toretsk y a lo que está ocurriendo, en términos más amplios, en dirección a Konnstyantynivka. En primer lugar, porque las tropas rusas han progresado recientemente al sur de Yablunivka, consolidando más bien su control en la zona. En segundo lugar, porque a estos progresos se suman otros en las inmediaciones de Rusyn Yar y de Poltavka, en dirección norte. En tercer lugar, porque los rusos siguen avanzando también en Bila Hora y cerrando el saliente ucraniano en Shcherbynivka.
En el sector de Pokrovsk, mientras se sigue discutiendo sobre la reciente incursión rusa al sur de esta ciudad, las tropas rusas están rompiendo cada vez más por el noreste de Myrhorad. De esta forma, en el plazo de unas pocas horas, habrían alcanzado varias localidades como Nikanorivka o Volodymirivka, ganando más de 30 kilómetros cuadrados.
Saltamos ahora al sector del Vovcha, ya que allí se acumulan también las malas noticias para Ucrania. En primer lugar, porque el Ejército ruso ha vuelto a avanzar al norte de Oleksíivka, quedando cada vez más claro que no pretenden únicamente llegar al recodo del Vovcha por el sur del río, sino al menos, alcanzar la línea del Solona al norte del anterior. En segundo lugar, porque se han anotado también avances en dirección al Vovcha en las inmediaciones de Vokresenka y, más al norte, en Hrushivske.
En Zaporiyia, para finalizar, nos encontramos por un lado con ataques rusos en dirección a Mala Tokmachka, al este de Orijiv. Y, por otro, con que a los avances de las últimas semanas hacia el norte de Kamianske se unirían, durante la pasada jornada, otros nuevos al noreste de dicha localidad.
Contexto internacional, diplomacia y sanciones
Como se ha destacado en la sección anterior, la polémica que ha dominado la jornada ha sido el retroceso democrático en Ucrania con las nuevas medidas aprobadas por la Verkhovna Rada que desmantelan las salvaguardas clave que articulan la independencia de la NABU y SAPO. Controversia, con protestas incluidas, que han restado protagonismo a las preparaciones, e incluso anuncio y reacciones, de la tercera ronda de conversaciones entre Ucrania y Rusia que tendrán lugar el día 23 o 24 de julio en Estambul.
Sobre este tema, sí hemos tenido durante la jornada declaraciones del Kremlin. Una vez más, el portavoz Dmitry Peskov, se mostraba franco ante la prensa diciendo que “no hay motivos para esperar avances milagrosos”, añadiendo que “en la situación actual es prácticamente imposible”. Además, se negó a ofrecer ningún tipo de plazo para un posible acuerdo para poner fin a la guerra señalando que “tenemos la intención de perseguir nuestros intereses, de garantizarlos y de cumplir las tareas que nos propusimos desde el principio”. Declaraciones que complementó afirmando que “hay mucho trabajo que hacer antes de que podamos hablar de la posibilidad de algunas reuniones de alto nivel”, en respuesta a la nueva petición de Zelenski para reunirse con el presidente Putin.
Asimismo, hay medios que reportan citando a funcionarios anónimos del Kremlin, que el presidente Putin no está preocupado por el presidente Trump ni por el plazo que le ha otorgado de 50 días para poner fin a la guerra. Al respecto, un funcionario declaraba: “Moscú está decepcionado y molesto porque no funcionó con Trump… Pero, independientemente de las expectativas que Putin pudiera tener de una buena relación con Trump, siempre iban a quedar relegadas a un segundo plano frente a sus objetivos maximalistas en Ucrania . Para Putin, la invasión de Ucrania es existencial”.
Por otro lado, el Ministerio de Defensa ruso ha informado acerca de la entrega por parte de Ucrania de dos soldados rusos que necesitaban atención médica. Como viene siendo lo habitual, los soldados han sido trasladados a Bielorrusia para recibir tratamiento y, posteriormente, regresarán a Rusia. Esta devolución se llevó a cabo cumpliendo con los acuerdos alcanzados en la segunda ronda de conversaciones en Estambul, aunque no deja de ser llamativo que hablemos de una cifra tan baja.
Siguiendo con otros temas relacionados con Moscú, el representante permanente de Rusia ante las Naciones Unidas, Vasily Nebenzya, ha criticado en un debate del Consejo de Seguridad que ha surgido un “irrespeto crónico” hacia el cumplimiento de los acuerdos alcanzados mediante esfuerzos pacíficos, incluidas las resoluciones del Consejo, y ha instado a que no solo se concluyan acuerdos, sino que se asegure su implementación. De este modo, ponía como ejemplo los acuerdos de Minsk “que se firmaron, según los líderes europeos, precisamente para no implementarlos y retrasarlos, es evidente”, calificándolo, además, como “el ejemplo más claro del fracaso de la prevención de conflictos”.
Pasando a Ucrania,el presidente Zelenski ha mantenido una reunión con su equipo en formato reducido para discutir sobre los resultados que el país necesita de los esfuerzos de negociación, incluida la liberación de prisioneros y el retorno de los menores ucranianos. Por tanto, por formato reducido debe entenderse que se ha reunido con Andriy Yermak, jefe de la Oficina de la Presidencia, y Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, es decir, dos de los altos cargos ucranianos que ya formaron parte de la delegación negociadora ucraniana. Eso sí, en el caso de Umerov, lo hacía ejerciendo su cargo anterior, ministro de Defensa, y, lo que es cierto, es que nada apunta a que haya intención de incluir al nuevo ministro, Denys Shymhal, en la delegación.
De hecho, durante la reunión Zelenski ha confirmado que Umerov encabezará la delegación ucraniana para las próximas conversaciones, acompañado de representantes de la inteligencia, el Ministerio de Exteriores (previsiblemente el ministro Sybiha como en ocasiones anteriores) y la Oficina del Presidente (es decir, Andriy Yermak).
La segunda de las reuniones, -ahora sí en formato ampliado con el Defensor del Pueblo y el Servicio de Seguridad de Ucrania, entre los asistentes-, ha sido en la que Zelenski ha recibido informes sobre las etapas finalizadas de los intercambios de prisioneros y las que están en fase preparatoria esperando que se realicen varios intercambios en cumplimiento de los acuerdos de Estambul de junio. Asimismo, Zelenski ha recibido informes acerca de las medidas de rehabilitación para las personas liberadas y los esfuerzos en curso para investigar los crímenes cometidos contra prisioneros de guerra ucraniano.
Por otro lado, el jefe de la Inteligencia militar ucraniana, Kyrylo Budanov, ha declarado que Rusia planea gastar alrededor de 1,1 billones de dólares en rearmarse durante los próximos 11 años y prepararse para una posible guerra a gran escala. Añadía, además, que precisamente para eso se está movilizando de manera total la política, la economía y la sociedad de la Federación Rusa.

Pasando a la ayuda, tras nuestro último informe se han conocido más detalles sobre los resultados de la 29ª reunión de Ramstein, ya que el ministro de Defensa ha hecho un recopilatorio de los últimos anuncios además de reunirse con su homólogo de Rumanía para discutir la cooperación en defensa.
En particular, más allá de que Alemania anunciase que tomará parte en la entrega de 5 sistemas Patriot -si bien resta confirmar qué otros países participarán en su financiación-, que financiará drones de largo alcance ucranianos y que lanzará un nuevo acuerdo con el Reino Unido para financiar 200.000 disparos de artillería para los Gepard, son otros los socios que también han expresado compromisos adicionales. De este modo, Noruega invertirá 1.000 millones de euros en drones en 2025, incluidos 400 millones para la producción ucraniana. Por su parte, Países Bajos destinará 200 millones de euros para drones interceptores y 125 millones para los F-16. No obstante, hay que tener en cuenta que la ayuda de Noruega y Países Bajos se anunció durante la Cumbre de la OTAN a finales de junio. Asimismo, Suecia está preparando un nuevo paquete de defensa aérea, artillería y vehículos. Por último, Canadá destinará 20 millones de dólares canadienses al centro de mantenimiento y reparación de carros de combate Leopard 2 en Polonia.
Cabe hacer una puntualización respecto de esto último, pues hay que poner en valor que países como Canadá y Alemania permiten a su ciudadanía comprobar y/o monitorear tanto la cantidad de fondos que están destinando a Ucrania como, en particular, en qué se invierten. En el caso del primero, además, se enlazan todos y cada uno de los anuncios realizados por las autoridades canadienses. Esta oda a la transparencia choca de pleno con la de países como España, en la que la ciudadanía desconoce los datos concretos del apoyo -no solo militar- a Ucrania. En el caso del segundo, no obstante, el listado de ayuda se actualizó en abril de 2025 y no se prevé que se vuelva a hacer, aunque las razones para ello se desconocen. Sin embargo, como insistimos en “La guerra de Ucrania II”, la justificación para no trasladar a la población en qué se está invirtiendo el presupuesto destinado a satisfacer las necesidades ucranianas no puede recaer en que es un asunto “sensible”, ni basta con apelar a la “seguridad”. Se puede mantener el equilibrio entre la seguridad y la transparencia y debe hacerse, siguiendo ejemplos como el de Finlandia. Cuando Helsinki anuncia un nuevo paquete de apoyo, nunca revela el contenido de antemano, es decir, antes de que llegue a destino, pero posteriormente se conoce lo que han enviado.
Por otro lado, ha sido el nuevo secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, Rustem Umerov, quien ha confirmado que los países socios de Ucrania han comprometido 43.000 millones de dólares en asistencia militar para 2025. Una cifra que está en línea con la ofrecida por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante la Cumbre de La Haya fijada en 35.000 millones de euros para la primera mitad del año.
A la ayuda anterior, puede sumarse, además, que el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, ha anunciado la nueva campaña de recaudación de fondos “Aliados de Acero” para plataformas robóticas terrestres de fabricación ucraniana que ayudan a evacuar a los heridos, entregar suministros y realizar labores de desminado en el frente.
Siguiendo con la actividad de Sybiha, este ha pasado un segundo día con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, en Ucrania, siendo el principal anuncio que han llegado a un acuerdo para que la temporada cultural ucraniana “Viaje a Ucrania” se celebre en Francia. Por tanto, desde diciembre de 2025 a marzo de 2026, se realizarán en Francia eventos artísticos, encuentros y debates con el objetivo de que la población francesa pueda obtener una mayor comprensión de la riqueza cultural ucraniana, pero también el de fomentar el desarrollo de vínculos profesionales entre las comunidades culturales de Francia, Ucrania y otros países europeos.
Continuando con el tema cultural, tras días de polémica, finalmente el concierto del maestro ruso Valery Gerviev en el festival Un’Estate da Re en Italia ha sido cancelado por la organización y, aunque no se ha dado una razón oficial, es bien sabido que el director es un firme partidario de Putin. De hecho, como señalaba Yulia Navalnaya, viuda del opositor ruso Alexey Navalny, “ningún artista que apoye la dictadura actual en Rusia debería ser bienvenido en Europa”. Es más, fue el equipo de Navalnaya el que comenzó a hacer ruido sobre este tema y llamando la atención de la población europea manifestando, entre otros, que “los amigos de Putin no deberían estar de gira por Europa como si nada hubiera pasado”.
Para concluir, el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, continúa su periplo por Estados Unidos, donde se ha reunido durante la jornada con el senador Lindsey Graham, -promotor junto con el senador Blumenthal del proyecto de sanciones más severas contra Rusia-, así como con el senador Ted Budd; o, lo que es lo mismo, con los senadores de Carolina del Norte y Carolina del Sur. Tras el encuentro, el comisario comentaba en redes sociales que la entrega de Patriots y armas de largo alcance a Ucrania, junto con duras sanciones a Rusia y sanciones secundarias “a sus partidarios”, así como “las acciones impresionante de la UE para aumentar la producción de defensa” crean una “estrategia transatlántica común”. De este modo, subrayaba que un mayor gasto en defensa y apoyo a Ucrania “nos hacen más capaces de disuadir a Rusia”.

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