Guerra de Ucrania – Día 1238

La jornada 1238ª de guerra en Ucrania ha estado protagonizada por los rumores en torno a la supuesta petición por parte de Trump a Zelenski de que ataque Moscú o a propósito de un hipotético permiso a las AFU para emplear los ATACMS restantes contra el interior de Rusia. Más allá de esto, buena parte de lo cual se ha desmentido, las noticias más relevantes tienen que ver con la respuesta del Kremlin al ultimátum de Trump, que deben «estudiar» y con la Unión Europea, que continúa demostrándose incapaz de aprobar un nuevo paquete de sanciones mientras la Alta Representante se queja de que Trump se muestre dispuesto a enviar armas a Ucrania, siempre que las sufraguen los europeos. Más allá de esto, la jornada nos ha dejado el lanzamiento de 267 drones por parte rusa contra Ucrania, un ataque ucraniano contra Voronezh y otro, en este caso cibernético, contra un productor de drones ruso y, como siempre, nuevos combates y pequeños cambios sobre el terreno.

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La última jornada nos ha dejado momentos que, de no tratarse de una guerra, podríamos calificar hasta de hilarantes. Las noticias en torno a Trump, con rumores incluidos relativos a una supuesta petición/sugerencia/permiso a Zelenski para atacar Moscú, han protagonizado el día. Noticias a las que se han sumado también supuestos anuncios/filtraciones relativos al hipotético permiso de empleo de los 18 misiles balísticos ATACMS que obran todavía en poder de Ucrania, y con los que podría (antes no se permitió) atacar el interior de Rusia, en lo que al parecer sería una forma de apoyar con «hierro» la advertencia dada a Moscú y el límite de 50 días para sentarse a negociar.

Como en realidad hay muy poca información sólida y, como veremos en la segunda parte, desde la Casa Blanca no hay confirmación de nada sino más bien todo lo contrario, conviene hacer un par de aclaraciones.

En primer lugar, los ATACMS no llegan a Moscú, ni mucho menos. Es decir, que no es necesario especular ni siquiera sobre el impacto sobre la escalada que dichos ataques podrían tener, ya que no se van a producir. Estos misiles se crearon con una misión específica, de nivel operacional, en el marco de la Guerra Fría y, aunque en determinados momentos podrían tener un uso estratégico (por atacar puntos simbólicos o por el efecto causado sobre las fuerzas enemigas), no es el caso.

En segundo lugar, la cantidad es irrisoria. Las AFU ya han contado con ATACMS en el pasado y han hecho buen uso de ellos, pero lo cierto es que no consiguieron, en cantidades mayores, dar un vuelco a la guerra y no lo van a conseguir ahora. Lo contrario es no entender cuáles son las motivaciones rusas ni lo explicado mil veces sobre los puntos de Schelling. Ni siquiera un par de centenares de SCALP/Storm Shadow han tenido un efecto importante en el curso del conflicto.

En tercer lugar, sí es más interesante el «permiso» (como si lo necesitasen en realidad, pues han demostrado sobrada capacidad de actuar por libre cuando han querido incluso en contra de las indicaciones aliadas) para atacar Moscú, aunque no hay nada que haga pensar que esto se haya producido. De ser cierto, supondría respaldo político estadounidense a una escalada ucraniana, aunque parece muy difícil de implementar y traducir en logros estratégicos susceptibles de forzar las negociaciones. En cualquier caso, en el Kremlin habrán valorado la reciente actuación de los EEUU en Irán, con sus luces y sus sombras.

En cuarto y último lugar, en estos momentos probablemente la estrategia más adecuada para Ucrania pase por multiplicar los ataques contra la economía rusa, si logra medios y respaldo para hacerlo, combinando estos con ataques puntuales contra las fábricas militares y con alguna ofensiva limitada que demuestre al Kremlin que las AFU no están tan agotadas como muchos, incluso en Ucrania, piensan.

Ninguna de las opciones es buena para una Ucrania que a buen seguro desearía estar en otra situación y que ha desaprovechado también algunas oportunidades pasadas. En cualquier caso siempre es mejor una mala opción que una opción ficticia, basada en premisas falsas, como pensar que los ataques contra Moscú o un puñado de ATACMS podrían suponer una salida al conflicto, forzando a Rusia a nada.

Dicho todo esto, durante la pasada jornada Rusia ha empleado contra Ucrania un total de 267 vectores, de los que las Fuerzas Armadas de este último país afirman haber derribado 178 por medios cinéticos, mientras que 66 más habrían sido derribados por medios de guerra electrónica o bien víctimas de algún fallo técnico, no alcanzando sus objetivos.

Entre los puntos de Ucrania alcanzados se encuentra en esta ocasión la localidad de Krivói Rog, en donde una persona ha resultado herida y, además, se ha registrado un apagón que ha afectado a varios barrios de la ciudad. En la cercana Zaporiyia, por su parte, han estado activas las defensas antiaéreas, derribando al parecer varios drones Shahed. También se han registrado explosiones en Vinnytsia, al oeste del país. Además, se ha hablado del lanzamiento de misiles balísticos contra la localidad portuaria de Odesa.

Por otra parte, a la espera de que salgan los nuevos datos, mientras redactamos este informe se habla de un nuevo ataque masivo ruso que tendría como objetivo, entre otros, Járkov. Además, hay que tener en cuenta que más allá de los ataques con drones, se han producido también otros con artillería, tanto de tubo como cohete (como el que se ha llevado por delante una escuela en Kramatorsk), así como el lanzamiento de las habituales bombas planeadoras.

Del lado contrario, al menos 16 personas han resultado heridas en Voronezh, tras un ataque ucraniano durante la pasada noche que ha dejado, además, cuantiosa destrucción material. Además, un ataque cibernético ucraniano, llevado a cabo por su inteligencia militar en colaboración con grupos de ciberactivistas, habría logrado según esta unidad paralizar los trabajos en las instalaciones de no de los principales fabricantes de drones rusos, después de destruir, según dicen, hasta 47 terabytes de datos, incluyendo copias de seguridad.

Pasando ahora a la actualidad sobre el frente, la última jornada de guerra nos ha dejado muy pocas noticias. Algo en lo que tiene que ver no tanto la ausencia de combates, como la pérdida de interés público que esta guerra está sufriendo y que afecta tanto al ciudadano de a pie, hastiado, como al nivel político e, incluso, a la comunidad OSINT.

Comenzando por Kursk/Sumy, pequeños progresos de las Fuerzas Armadas ucranianas en torno a Kindrativka y Andríivka, entre múltiples bombardeos rusos que intentan frenar los avances de las AFU. Bombardeos que se han extendido al sureste del sector, en los alrededores de Kucherov, en lo que podría ser un anticipo de próximos movimientos rusos una vez más con la vista puesta en Myropillia.

En los sectores de Járkov, el Oskil y Siversk han seguido produciéndose combates, pero no cambios de ningún tipo.

Diferente es la situación en Toretsk / Pokrovsk. En primer término, en dirección a Konstyantynivka, siguen acumulándose los avances rusos en dirección a Novospaske, aunque es cierto que las AFU no han sido expulsadas por el momento de la vecina Shcherbynivka, cada vez más asediada. En general, los rusos continúan presionando tanto desde Toretsk como desde Yablunivka, aunque no es menos cierto que hace semanas que luchan por intentar llegar a las masas de agua entre esta última localidad y Kleban-Byk, sin conseguirlo. En segundo término, en dirección a Myrhorad/Pokrovsk, se han producido nuevos progresos de los infantes rusos hacia Rodinske desde Razine, estando ya la vanguardia rusa a poco más de un kilómetro de las zonas más orientales de dicha población.

En el caso del sector del Vovcha, tenemos que las tropas rusas han conseguido un pequeño avance al norte, alcanzando Novokhatske, desde donde intentarán llegar a la vecina Zelenyi Hai y, con ello, al recodo que forma este río. Más al sur, en las inmediaciones de Velika Novosilka, se han registrado combates en puntos como Shevchenko o Zelene Pole y según el Ministerio de Defensa ruso, avances de sus tropas en Voskresenka, que dan por tomada.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Tras las declaraciones del presidente Trump acerca de los envíos de armas a Ucrania sufragados por los miembros de la OTAN, así como del plazo de 50 días que ha dado a Rusia para llegar a un acuerdo o se enfrentarán a aranceles del 100% y los países que exporten sus productos a sanciones secundarias, la jornada ha girado en torno a estos temas.

De este modo, una vez conocidos los nuevos planes de la Casa Blanca, Financial Times informaba que Trump había alentado en privado al presidente Zelenski a atacar Moscú y San Petersburgo. Sin embargo, el origen de la noticia se encuentra en la conversación telefónica que mantuvieron los líderes el pasado 4 de julio, en la que Trump preguntó a Zelenski: “Volodímir, ¿puedes atacar Moscú? ¿Puedes atacar San Petersburgo también?”. Pregunta a la que el mandatario ucraniano respondió con un “Por supuesto. Podemos si nos dan las armas”.

Además, fuentes familiarizadas con las conversaciones añadían que Trump manifestó su apoyo a la idea, describiéndola como una estrategia dirigida a “hacerles sentir el dolor” y obligar al Moscú a sentarse en la mesa de negociaciones, así como que discutieron sobre los ATACMS. Financial Times además recoge las declaraciones de un funcionario occidental anónimo relativas al “deseo creciente entre los socios occidentales de Ucrania de suministrar armas de largo alcance capaces de llevar la guerra a los moscovitas”.

No obstante, antes de que finalizase el día, el presidente Trump hablaba con la prensa al salir de la Casa Blanca y aclaraba que Ucrania “no debería atacar Moscú”, así como que Washington “no busca” suministrar misiles de largo alcance a Kiev. En el caso de Ucrania, por el momento la oficina presidencial no ha respondido a las solicitudes de comentarios sobre este asunto.

A este respecto, continúan saliendo detalles a la luz sobre la última conversación entre Trump y Zelenski, ya que según el mismo medio la parte estadounidense habría compartido con el presidente ucraniano un listado de armamento de largo alcance que potencialmente podría enviarse a Ucrania a través de ventas a terceros y posteriores transferencias. Cabe destacar que lo que los ucranianos habrían solicitado, al menos, son misiles Tomahawk.

Por otro lado, Trump también hacía referencia en su conversación con la prensa al plazo de 50 días dado a Rusia, diciendo “Veremos qué pasa con el presidente Putin. Hasta ahora, me ha decepcionado mucho. He resuelto muchas guerras en los últimos tres meses, pero esta aún no. Esta es una guerra de Biden, no de Trump. Estoy aquí para intentar sacarnos de este embrollo”.

Desde Moscú también ha habido reacciones, empezando por las del ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, quien ha declarado lo siguiente: “Ciertamente, nos gustaría entender qué hay detrás de esta declaración sobre los 50 días. Anteriormente, también hubo plazos de 24 horas y de 100 días; lo hemos visto todo y realmente nos gustaría comprender la motivación del presidente estadounidense”.

Sobre esto, añadía, además, que Trump se enfrenta a una “descarada” presión por parte de la UE y los actuales líderes de la OTAN que “apoyan imprudentemente las exigencias de Zelenski y continúan inundándola con armas modernas, incluidas las ofensivas, a costa de un daño cada vez mayor para los contribuyentes de los países occidentales”.

Por otro lado, Lavrov enfatizó que Rusia “nunca construye su política para perjudicar los intereses nacionales ni la seguridad del país”, así como que “la operación militar especial tiene como objetivo precisamente erradicar las amenazas que la Alianza del Atlántico Norte ha creado directamente en nuestras fronteras, no solo por un día o un año, sino durante décadas”.

A estas declaraciones, por supuesto, le han seguido las de otros representantes de alto nivel. De un lado, Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, quitó importancia a la decisión de Washington compartiendo en X que “Trump lanzó un ultimátum teatral al Kremlin. El mundo se estremeció, esperando las consecuencias. La Europa beligerante quedó decepcionada. A Rusia no le importó”.

De otro, Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, declaraba que “las declaraciones del presidente [estadounidense] Trump son muy graves. Por supuesto, necesitamos tiempo para analizar lo que se dijo en Washington”. Sobre esto, “Parece que esta decisión, tomada en Washington, en los países de la OTAN y directamente en Bruselas, será percibida por Kiev no como una señal a favor de la paz, sino como una señal para continuar la guerra” y lamentaba, una vez más, que Moscú sigue esperando “propuestas de la parte ucraniana” para la tercera ronda de negociaciones y que ellos siguen preparados.

Moviéndonos hasta Bruselas, la Alta Representante Kaja Kallas dio la bienvenida al nuevo plan del presidente Trump para los envíos de armas a Ucrania, aunque subrayó su deseo de “repartir la carga”. Kallas enfatizaba que según el líder estadounidense este plan debe proceder de Europa y Canadá, por lo que “si pagamos por estas armas, ese es nuestro apoyo. Por lo tanto, es apoyo europeo” y, por ende, es necesario que “todos hagan lo mismo” en referencia a EE. UU. Sobre esto añadía que “Si prometes dar armas, pero dices que alguien más las va a pagar, en realidad no les estás dando tú, ¿verdad?”.

No obstante, hay miembros de la UE que ya han respaldado el plan de Trump. El ministro de Defensa sueco, Pal Johnson,  comentaba que celebran la decisión de EE. UU. “de autorizar el endurecimiento de las sanciones contra Rusia y de allanar el camino para el suministro de misiles Patriots y otros sistemas de armas a Ucrania” anunciando que Estocolmo contribuirá.

Desde Finlandia, el primer ministro Petteri Orpo comentaba que su gobierno “evaluará cada decisión individualmente cuando tengamos información más precisa sobre los asuntos en juego”, así como que “Noruega mantiene un estrecho diálogo con Ucrania para determinar la mejor manera de brindar asistencia militar a ese país». «Noruega ha realizado contribuciones significativas a la defensa aérea de Ucrania, incluyendo la cofinanciación de la donación de un sistema Patriot y misiles”.

Asimismo, Dinamarca y Países Bajos también han anunciado su disposición para participar en este nuevo plan, y Alemania, como ya sabemos, se espera que juegue un papel importante. Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó que Canadá y Reino Unido también se encuentran entre los posibles compradores.

Por otro lado, la noticia del día ha sido que la UE ha sido incapaz, una vez más, de adoptar el 18º paquete de sanciones contra Rusia, incluido un nuevo tope al precio del petróleo ruso, debido al veto de Eslovaquia. Así las cosas, finalizada la reunión la jefa de la dipomacia europea no ocultó su decepción declarando a la prensa que lamenta mucho que no hayan llegado al acuerdo durante el día, aunque enfatizaba que estuvieron muy cerca. Asimismo, aclaraba que la Comisión Europea “ha concedido lo que [los eslovacos] pidieron; ahora la pelota está en el tejado de Eslovaquia y debemos cerrar el acuerdo”. Y, lo que ha pedido Eslovaquia es, nada más y nada menos, que una extensión temporal hasta 2034 a los planes de la UE destinados a detener por completo las importaciones de gas ruso para 2027.

Lo que sí ha logrado el Consejo es llegar a un acuerdo para imponer sanciones adicionales contra nueve individuos y seis entidades responsables de desestabilizadoras de Rusia en el exterior, incluidas las de manipulación e interferencia de información extranjera (FIMI), pero también contra cinco individuos responsables de graves violaciones o abusos de los derechos humanos y de la represión de la sociedad civil y la oposición democrática en Rusia. Más concretamente, estas últimas están dirigidas contra miembros del poder judicial ruso que desempeñaron un papel clave en la persecución del activista Alexei Gorinov, exdiputado municipal que fue condenado a tres años de prisión adicionales en una colonia de régimen estricto por expresar su opinión sobre la guerra en Ucrania.

Pasando a la actividad en Ucrania, el enviado especial de EE. UU. para Ucrania, Keith Kellogg, ha continuado con sus reuniones en el país coincidiendo con el Día del Estado de Ucrania, viéndose en este caso con el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, para discutir sobre las distintas vías para ampliar la cooperación de defensa entre ambos países, aunque también han tocado otros temas como el proyecto de ley de sanciones de los senadores Graham y Blumenthal y los esfuerzos de paz. Kellogg también se ha reunido con Andriy Yermak, jefe de la Oficina de la Presidencia, para discutir sobre armamento, sanciones y el principio de paz a través de la fuerza.

Estas no han sido, sin embargo, todas las noticias que llegan desde el Ministerio de Exteriores ucraniano, ya que además Sybiha ha participado en el Consejo de Exteriores de la UE trasladándole a sus homólogos que Ucrania necesita “certidumbre y acción a ambos lados del Atlántico”, subrayando que debe incrementarse la presión sobre Moscú y que necesitan “alcanzar la paridad con Rusia en capacidad militar e industria de defensa” y, por tanto, “una mayor autosuficiencia”.

Sybiha también ha informado que la Verkhovna Rada ha ratificado por 323 votos a favor el acuerdo entre Ucrania y el Consejo de Europa -no confundir con el Consejo Europeo o Consejo de la UE- para el establecimiento del Tribunal Especial para el Crimen de Agresión contra Ucrania.

Asimismo, tras los anuncios para reorganizar el poder ejecutivo, el primer ministro Denys Shmyhal ha presentado su dimisión y Zelenski ha propuesto el nombramiento de Yuliia Svyrydenko.

Por otro lado, Zelenski ha firmado la retirada de Ucrania de la Convención de Ottawa sobre las minas antipersonal, tras la ratificación del Parlamento a su decreto de finales de junio. Tras la firma, comentaba que “Gracias a las medidas relativas al uso de ciertos tipos de armas, incluidas las minas antipersonal, podremos lograr al menos la paridad en las fuerzas y los medios necesarios para la defensa contra la agresión rusa”.

Para concluir, el ministro de Exteriores francés, Jean Noël Barrot, planea viajar a Kiev el próximo lunes 21 de julio para mostrar el apoyo de París. Al anunciar su visita, Barrot subrayaba que Putin debe “afrontar la realidad: ha ido demasiado lejos y se encuentra en un punto muerto. Debe cesar el fuego” y reiteraba a la prensa que Rusia prácticamente no está avanzando en primera línea y que su economía está “agotada”.


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